CAPÍTULO 1.

El secreto.

El campo era verde, los árboles tenían todas sus hojas de igual color, miles de flores adornaban las casas, el agua limpia y azul reflejaba su corlor corría por el río.

El mundo de Candice White era perfecto hasta que su cuerpo dejó su niñez

El color marrón de los ojos del gobernador brillaban de deseo, cuando miraban a la hija de los White.

El padre de Candice, Andrew White era jardinero de la mansion Andry,

White se dio cuenta que la belleza de su hija llamaba la atención en los hombres, pero se juró que mientras estubiera su hija no correría ningún peligro. Sin embargo para Andrew White llegó el día en que faltaría a la promesa de cuidar de su hija, por que los ojos del gobernante ya tenían un objetivo.

Neil Legan, el gobernador haría lo que fuera necesario para conseguir lo que quería y para la desgracia de Andrew White, querían a su hija Candice White.

—¡Es usted un desgraciado! —gritó Andrew White con rabia e impotencia—. No permitiré que ponga sus manos en mi hija.

—Eso es lo que muchos dicen —sonrió el gobernador y acto seguido ordenó:

—¡Mátenlo!

—Cobarde ... —las palabras del señor White se perdieron en el eco de un disparo.

—¿Qué hacemos con el cuerpo gobernador? — preguntó uno de sus secuaces.

—Déjen el cuerpo cercas de su hogar para que la familia pueda darle su último adiós... —espetó el gobernador con una sonrisa de satisfacción.

Toc, Toc, Toc. Dorothy llamaba con insistencia el la puerta de la pequeña casa donde vive la familia White.

—¿Pero quién toca de esa manera? Se preguntaba María mientras caminaba para abrir a quien quiera que fuera, pero con cada paso que daba María sentía un frío subirle de los pies a la cabeza. Apenas hubo abierto la puerta supo que algo no estaba bien..

—María tienes que venir con migo, una desgracia a caído en tu familia —dijo Dorothy con tiento.

—Dorothy... ¿Qué pasa? ¿Qué desgracia?

—María... las palabras para decirte sin ocacionarte dolor no las tengo. Pero quiero que seas fuerte por ti, pero sobre todo por tú hija. —La mente de María ya habia entendido las palabras silenciosas de Dorothy pero su corazón no.

A unos metros de distancia de el pequeño hogar cercas de los White. Atravesaba el Rio missisippi a las orillas por donde su agua corría, el cuerpo de Andrew White se encontraba ya sin vida.

María al notar la ropa de su esposo corrio a levantarlo, pero cuando llego a él se dio cuenta de que su esposo estaba muerto con un disparo en la cabeza, María al verlo así le dió un ataque de nervios, lo que no era nada bueno para su avanzada enfermedad.

A María le flaquearon las piernas y cayó de rodillas junto al cuerpo sin vida de Andrew White.

—¡No...! No, Andrew ¿Que te hicieron? No me dejes Andrew despierta, abre tus verdes ojos y mirame, vamos a casa ...vamos levantate. ¡Te digo qué te le vantes! Tu hija te espera. Por favor no me dejes mi amor...

—¡Mamá! He llegado, mira el señor Thom me dio leche fresca, ¿mamá? Candice miro la llama encendida y comenzaba a preocuparse. No era normal que su madre dejara la olla en la lumbre.

La joven de catorce años, tenía unos impresionantes ojos verdes que brillaban bajo los rayos del sol como dos esmeraldas y bajo la luz de la luna eran dos luciérnagas. Su piel suave era tan blanca como la porcelana, Candice estaba en flor de la adolescencia y a primera vista despertaba los deseos carnales en los hombres.

Candice todas las tardes recorria un kilometro a pie, para ayudar en la granja del señor Thom, dos horas seis dias a exepción de los domingos que se los dedicaba a Dios. La joven tenia a sus dos padres, un hogar humilde, pero lleno de amor. Sin embargo Candice tenia una pesadilla hecha realidad que guardaba para no poner la vida de sus padres en peligro.

Para muchas de las familias humildes de Illinois la justicia no existía. Y el precio por la ayuda era muy alto. Y Candice lo sabía.

Candice sacudió su cabeza alejando así los malos pensamientos. —Con está leche fresca haré un delicioso chocolate caliente para la cena -pensó Candice, sin imaginar la desgarradora noticia que pronto reciviria,

—¡Padre juan! ¡Padre juan!— Dorothy llego a la iglesia por el sacerdote.

—Pero Dorothy, ¿qué manera es esa de llegar a la casa de nuestro Padre?

—Padre... yo lo siento, pero es muy importante que usted vaya. Ha ocurocurrido una desgracia para la familia White.

—¿Pero que desgracia enfrenta la familia White que nesesite de mi presencia?

—Padre Juan... El señor Andrew esta muerto...

—¡Jesus! —Exclamo el sacerdote haciendo una cruz con su mano sobre su rostro.

—¿Como pasó, Dorothy? Preguntaba mientras Dorothy lo llevaba en donde el cuerpo sin vida de Andréw White se encontraba.

—Miré el cuerpo del señor White cuando regresaba de la fábrica de algodón, usted sabe que ese es el camino que usó.

—¡Dios santo ...! Dorothy.

Cuando el Padre juan y Dorothy llegaron al lugar, algunos vecinos estaban junto a María que desconsolada lloraba, mientras se aferraba desesperadamente al cuerpo de su amado esposo.

—María... hija, tenemos que ser fuertes. Dios esta con tigo ...

—¡No padre!

--¿Te vas a levantar verdad Andrew...? Mira que el padre Júan esta aquí...

—María... se tienen que llevar el cuerpo— dijo el padre tomándola por los brazos para levantarla

—Padre, dígale a Andréw que se levante. Dígale a Dios que no se lo puede llevar.

—María, en verdad quieres que no respete la voluntad de nuestro creador.

Las palabras del padre Juan hicieron reaccionar a María, se levantó y permitió que se llevaran el cuerpo sin vida de su esposo.

—Dorothy, ¿ en donde esta Candice?

—Imagino que en la granja de señor Thom, aunque quizás ya allá regresado. Iré a ver si ya está en su casa padre Juan.

—Gracias Dorothy.

Dorothy salió corriendo en busca de Candice

Candice se encontraba haciendo el chocolate caliente y tarareando una canción. Cuando hubo terminado apagó las llamas de fuego que habían estado encendida y tomó el libro de Romeo y Julieta que había estado leyendo en los dias anteriores, Candice estaba por sentarse cuando dio un brinco de susto y, soltando el libro al escuchar sorpresivamente la fuerte voz de Dorothy llamándole por su nombre. Más que el nombre. Fue la fuerza y la desesperacion en la voz de Dorothy que la hicieron dar un brinco y dejar caer el libro de sus manos al suelo.

—¿Pero que pasa Dorothy ?¿Por qué gritas de esa manera?

—Candice debes de acompañarme.

—¿A donde ? Mira que mis padres no están y no puedo salir sin avisarles...

—Candice, tu mamá... ella te nesesita..

—¿Pero que dices? ¿Por qué mi madre me necesita?

—Candice es tú papá... Él...

—¿Qué tiene mi padre? Candy empezó a sentir un nudo en la garganta estrujarse fuertemente.

—Oh... Candice, tu padre está... él esta Muerto.

Candice no reacciono al momento. Sino que quedó tiesa y blanca como el yeso.

—Candice... --La llamaba Dorothy preocupada por la palidez de la rubia.

—Candice... ¿Estas bien?

—Mi papá está Muerto. Mi papá. Mi papá... ¡¡¡No...!!!

Candice salio corriendo de su hogar acompañada de Dorothy.

Cuando llego a la iglesia vio a su madre llorando desconsolada y al padre Juan sosteniéndola por los brazos para que no cayera al suelo. Candice sabia que tenia que ser fuerte un que su corazón derramara lagrimas de dolor... ella sería la fuerza que su madre necesitaba en ese momento.

— Mamá ...

—¡Oh! Candice, qué haria sin ti...

—Mamá... todo estará bien. Recuerda lo que nos decía papá. —María miró a Candice.

—Siempre tendré vida mientras tú me tengas en tu corazón... —pronunció María sosteniéndose en los brazos fuertes de su hija.

Candice lloraba en silencio, no podía evitarlo y sufría el dolor inevitable quemándole por dentro,

Pero días después Candice se dio cuenta que no solo perdio a su padre, sino también a su madre. Su Tranquilo y hermoso mundo se derrumbó como un castillo de naipes.

En los siguientes días el luto la trajedia iba acabando con María, habia conseguido un empleó en la fábrica de algodón.

Candice noto que su madre casi no hablaba, no importaba cuanto esfuerzo hiciera ella, no conseguía que su madre hablara más de cinco palabras juntas.

—Mamá ¿por qué no vamos a caminar por la plaza? Mira que hoy me hé ganado un dinero extra— dijo Candice con una sonrisa tratando de alegrar un poco su vida ... Candice Sabia que seria difícil remplazar el amor que día a día su querido padre dio para su madre y para ella. Y cuando nesesitaba sacar un poco de su dolor que pesadamente su corazòn guardaba, lo hacia sola y lloraba infinitamente.

—Estoy cansada Candice —Dijo María a Candice después de un momento de silencio—. Sabes que tengo que trabajar muy temprano. Buenas noches querida hija.

Candice vio a su madre irse a su habitación y el nudo que sintió formarse en su garganta fue tan grande que tenía ganas de gritar por la desesperación de no lograr darle las fuerzas que su madre necesitaba.

Al día siguiente Candice lloraba mientras limpiaba su pequeña casa cuando llamaron a la puerta. Con manos rápidas limpio las lágrimas con las palmas de sus manos.

Camino para abrirle a quien sea que fuera. Cuando abrió la puerta de madera y miró al hombre parado frente a ella rápidamente intentó cerrarla de nuevo. Solo que la fuerza del tipo le impidió hacerlo.

—Buenas noches Candice.

—Mi madre no se encuentra.

—Pero eso es una buena noticia.

—Perdón. Pero no puedo dejarlo estar aquí, eso no está bien

—Candice, Candice... Mi hermosa Candice... Si sabes quien soy ¿verdad?

—Yo se quien es usted, aunque creo que el que lo a olvidado es usted mismo. "gobernador" —el tono de sorna que uso en las palabras parecieron ofender al hombre frente a ella.

—Niel sonrió aún que no era una sonrisa amistosa, más bien era vengativa. De un empujón se coló en el interior de la pequeña casa de Candice.

—Eres muy mala, como lo eres de hermosa y me gusta que te rebeles, haces que mi deseo de protección para ti sea mucho más grande... dijo acercándose a Candice.

—No se me acerque o gritaré —dijo Candice moviéndose de lugar.

—Bonita Candice me rompes el corazón con esas palabras, pero te perdono. Por cierto hé venido a darte el pesame por la muerte de tu padre.

— Mejor deveria preocuparse por la seguridad de los habitantes bajo su yugo.

— Eso es lo que estoy haciendo ahora mismo por ti. Sabes que al morir tu padre y siendo tú menor de edad — dijo volviéndose acercarse a Candice.

—Salga de mi casa ahora mismo —una tercera voz se dejó escuchar. Maria había escuchado todo.

— Ah... eres tú mi querida Maria. Buenas noches. Después hablaremos Candice. Y tú mujer has quedado viuda y con una doncella casadera. Espero no tener que recordarte mis reglas si quieres seguir teniendo tus tierras. Pero con tu hija podrias ser muy afortunada, si haces todo bien.

Maria no habló, pero si le sostuvo la mirada con odio a Neil Legan

—Buenas Noches, María y piénsalo aunque no tienes otra salida. —Neil Legan salió dejando a Candice hecha un manojo de miedo.

—Candice ... no tienes nada de lo que preocuparte —Maria abrazo a su hija pensando en que era hora de actuar.

Maria ya había estado preocupandose por sacar a Candice de ese lugar. Antes de la muerte de su esposo. Maria habia recibido la noticia de que moriria pronto, un cancer le invadió su cuerpo y poco a poco acabaria con su vida. Andrew que estaba al tanto la cuidaba mucho, juntos decidieron no decirle a Candice. Cuando Maria fuera llevada por Dios, todo estaría bien, por que seguiría estando Andrew con Candice... pero la vida no dejo que así fuera y ahora Maria tenía que hacer algo para que Candice no fuera una desgraciada... Y para no causar más dolor en el corazòn de su hija, Maria, tendría que seguir callando su enfermedad para cuando Candice estuviera a salvo y lejos, ella podía morir tranquila.

--Candice... Te amo desde el primer día que estabas dentro de mí, a hora que papá no está —Maria guardo un momento de silencio—. Escucha Candice vas a tener que irte...

—Mamá...

—Candice no puedes quedarte, si lo haces sabes que el gobernador quiere tenerte y lo hará si no hacemos algo.

—¿A donde tendré que irme Mamá ?—pregunto Candice con lágrimas

—Empaca solo un camvio de ropa. En el camino te diré.

Minutos despues...

Candice llorando se puso a guardar un cambio de ropa y diciendo adiós a todo y cada uno de sus recuerdos.

—Candice, ¿estás lista? —pregunto María a su hija...

—Si —fue la triste respuesta de la joven.

El señor Thom, era un hombre mayor pero se ofreció y las llevo en su carrata muy lejos de su hogar... hasta donde el camino termina ...

Maria abrazo a Candice —Tienes que ser Fuerte. Dios y tu padre te protegen... —y yo tambien lo haré dijo esto ultimo en silencio.

Cuando llegaron hasta donde podían.

—Seguirás ese Camino, no te salgas del bosque por que alguien podría verte. Dejaras de llamarte Candice White y solo seras Candy, no menciones tu nombre a nadie y no confíes en la gente con dinero y poder. Lucha por tus sueños, cuando quieras platicar con migo mira a la luna que yo te estare escuchando. Pronto cumplirás quince, así que toma es mi regalo adelantado pero promete que lo habriras el día de tu cumpleaños, Candice eres la mejor hija que dios me ha prestado. Tu padre y yo te amamos tanto...

Por ese camino llegaras a una Colina llamada pony.. Toca en la casa que veras al bajar la colina, pides hablar con la señorita Pony y le dirás que eres hija de la hermana María... y le entregas estas cartas...

—-¿Hermana María ? —pregunto Candice sorprendida por lo que su Madre decía.

—Candice, solo has lo que te digo y ponme mucha atencion...Ya que estes ahí con la señorita Pony, ella te dira lo que vas a hacer, confia en ella... Todo lo hago por tu bien... no olvidez de donde vienes Candice...

—Adiós candice ten esto tambien es tu regalo adelantado asi que toda via no sabras que hay dentro, he...—dijo el señor Thom con sus ojos cristalinos...

—Adiós... cuando sea mayor regresare Madre ... y te cuidare...

Candice hizo lo que su madre le pidio y con el corazón lleno de dolor se marcho ...

Maria callo enferma tres dias después de la partida de Candice...

Continuará...