Capítulo 2 - Introducción Pt. 2 - El tratamiento
Falta.
Falta inmediatamente fue lo que sentí cuando Zoro liberó la unión de nuestras manos, que llevaban agarradas sin querer separarse como 3 horas aproximadamente mientras Zoro nos llevaba por todos los rincones de la ciudad.
Zoro ha terminado nuestro enlace cuando estamos cerca del barco, lo suficientemente cerca como para que alguien pudiese ver nuestras manos agarradas si este se asomase por la barandilla, pero para mi seguía siendo muy lejos o muy temprano para acabar nuestro contacto.
Pero cómo por aquí no hay gente por los alrededores imagino que Zoro supuso que ya no hay razones para seguir sosteniéndome la mano añadiendo también que podría generar confusión y malentendidos entre los demás tripulantes del barco y que quería ahorrarse los problemas que esto le traería. Tristemente tengo que aceptar su decisión y supongo que sin querer lo demuestro en mi rostro, por la mirada inquisitiva que Zoro me demuestra en la suya.
Rápidamente cambio mi expresión a la que recientemente estoy acostumbrada teniendo que ocultar mis sentimientos. No a mi expresión que llevo hace 2 años atrás, si no a la que acostumbro a llevar desde que toda mi familia está reunida de nuevo, está ya no es tan seria como antes y las sonrisas asoman más fácilmente.
Zoro no le da importancia y tampoco hace preguntas, sigue el camino hasta el barco, me quedo estática un momento esperando a que Zoro vaya más adelante y como ahora estoy a su espalda retiro mi falsa expresión que como nunca antes me cuesta mantenerlo. Solo puedo observar cómo se aleja, tan lejos y complicado de llegar a su lado, teniendo solo su gran espalda para apreciar y no de la mejor forma.
"Tengo un ungüento cicatrizante y anestésica hecho por Chopper, si quieres te lo presto" dice de repente sin alzar la voz, pero lo suficiente para que pueda oírlo desde atrás, pasando sobre mi añoranza apresuro el paso y me pongo a su lado, a su izquierda.
"Gracias aceptaré tu ayuda. No quiero que nadie se entere de lo que sucedió hoy" le respondo agradecida de nuevo por querer seguir ayudándome cuando ya ha hecho lo suficiente por este día, una sonrisa no forzada puedo devolver a mi rostro, una sonrisa que él no puedo observar por su mal ojo.
"Lo tengo en la heladera, cuando vayas a tomar una ducha me avisas y yo te lo llevo para evitar sospechas y preguntas innecesarias con el cocinero pervertido" dice y gira para finalmente volver a mirarme, su rostro mantiene la expresión también acostumbrada de él que, a diferencia de mí su expresión no cambió en los 2 años de separación, pero tampoco puedo mantenerlo tanto tiempo sin que una sonrisa interfiera.
Un deslumbrante foco se me prende en el cerebro mientras llegamos al barco, agradezco su gentileza y asiento aceptando su estrategia de evasión, hace un gesto indicando para que yo sea la primera en subir. "Subiré en un momento" son las palabras que escucho salir de su garganta cuando me preparo para subir.
Al estar a cubierta y observar la zona, noto que todos están en cubierta preparados para salir en una aventura, todos giran por la nueva presencia en el barco quedando sorprendidos y aliviados al verme subir. Sanji con corazones en los ojos se acerca girando en círculos, pero es interrumpido, siendo apartado a un lado.
Por Nami que de repente corre y se abalanza contra mí queriendo abrazarme mientras yo intento no ser obvia al intentar evadir su abrazo, evitando que su cuerpo ejerza presión sobre mi lesionado pecho, que ahora tenía suficiente con mi chaleco, le devuelvo el abrazo acomodada en su abrazo.
Entre sollozos explica que estaban a punto de salir en mi búsqueda en caso de que algo malo me hubiese pasado, pues está a punto de oscurecer y yo no lo solía desaparecer sin avisar. En lo más profundo y retorcido de mi mente me río mentalmente pues a este ritmo ya hubiese sido violada tanta vez que los números no llegan a mi mente y ellos recién saldrían a buscarme, evito decir mi 'chiste' sabiendo que asustaría y alarmaría innecesariamente a todos.
Entonces Ussop corta el momento haciendo recordar a todos que Zoro aún sigue perdido, a lo que Nami deja pasar y desde el suelo su opinión es reflejada en Sanji. Ambos declarando que es bastante mayor y fuerte como para cuidarse de cualquier amenaza, hasta que Luffy con los ojos brillosos dice que iremos todos pues lo necesitamos, ocultando sus verdaderos motivos de querer salir en una verdadera aventura después de ser arrastrado todo el día por Nami yendo de compras seguramente utilizando como mula carga para todos los objetos que ella compraba, finjo inocencia y preocupación apoyando la búsqueda mientras sigo consolando a Nami en el abrazo.
Momento en el que Zoro decide subir al barco. Nami se tensa y su rostro se vuelve furiosamente demoniaco, sale de mis brazos y voltea a verle, se detiene un momento, supongo que observando el brazalete que lleva en el brazo, oliendo el oro dentro de la bolsa, como Zoro dijo que pasaría y su rostro vuelve a cambiar, relajándose, ahora teniendo una enorme sonrisa y los ojos en forma de Beli, le apunta con el dedo acusándole de su tardanza y donde había estado. No le gritaba, signo de que Nami le 'perdona' la llegada nocturna que acaba de realizar.
Mientras me dirijo a la habitación que comparto con Nami, escucho a Zoro decirles a sus amigos que unos piratas intentaron robarle unas de sus espadas, que él los persiguió hasta su barco y ofrecieron todo su oro en señal de disculpa y cómo pago para evitar la muerte de todos. Escucho un grito de felicidad por parte de Nami cuando el oro fue desparramado por el suelo, mientras todos siguen haciéndole preguntas y él se niega a dar más explicaciones pues ya todo estaba en el pasado y es mejor olvidarlos.
Entro en la habitación de chicas, voy a mi parte del closet y escojo una blusa de tela suave que no sea ajustado para evitar aún más presión pues la ropa interior iba a darme lo suficiente, sujetador de tela suave y que no oprimiera mis pechos, pero no tengo uno de esos. podría andar solo en blusa o seguir usando la bandana de Zoro manipulándolo para usarlo como sujetador, pantalones, bonitas sandalias y 2 toallas.
Con mi ojo fleur observo la cubierta y espero hasta que algunos desaparezcan en el interior del Sunny, deseando que Zoro no fuese uno de ellos o no podría encontrarlo de nuevo. Con Sanji en la cocina y algunos siguiéndole, salgo a cubierta y me dirijo al baño, antes de entrar en la biblioteca miro a Zoro y le mando señas para que captará que voy al baño, que está sentado en el asiento del mástil con Luffy y Chopper aún molestándolo, el me mira y me doy por entendida, entro a la biblioteca y subo al baño.
…..
10 minutos han pasado y sigo en el baño o mejor dicho en la bañera, estoy lista, pero espero a que Zoro venga con el ungüento pensado en si mi idea no sería demasiado apresurado, atrevido, urgido, impulsivo, osado, imprudente, reconozco que es todo eso, pero con Zoro que ni siquiera he estado ni 1 metros cerca de él, aunque eso cambió hoy, pero aún así sería demasiado para su actitud reservada, podría dejarme con la apariencia de que soy una mujer muy lanzada dándole una mala imagen y reputación de mi parte.
Tengo que encontrar una buena excusa y que suene creíble para que accediera a tan descabellada petición de mi parte. Si por años pude armar planes para destruir organizaciones completas puedo persuadir a un hombre, pero él no es como los demás, él es muy especial, en muchos sentidos. Busco motivos para animarme a mí misma y que estos me alienten a que pueda hacer la pregunta.
Concentrada en mis pensamientos mientras seco mi pelo, escucho a alguien llamar a la puerta, me apresuro con el secado de pelo, me peino con los dedos y me pongo una toalla en el cuerpo asegurando el agarre, sin que yo tengo que necesitar usar mis manos para evitar que estos caigan, cubriendo lo que necesito ocultar dejando mis largas piernas al descubierto total, un pequeño bajón y Zoro podría ver mi femineidad sin interferencias que lo impidan y sin esperar más me dirijo a la puerta deseando a que sea Zoro.
El vapor sale primero de la habitación, ocultando al visitante, pero desaparece lentamente y el color verde es lo primero que veo. Luego sus cejas alzadas extrañados por verme con tal 'vestimenta' o por la falta de ella. Su ojo fijo en los míos, evitando mirar lugares 'innecesarios', al menos mi deseo se cumplió.
"Ten" dice extendiéndo un frasco que contiene el ungüento, el frasco se ve frío y lo comprobé al tomarlo en mis manos. Veo que lleva su mano dentro del haramaki "También utiliza estos apósitos, son mucho más delgado que los parches que utiliza Chopper" dice mientras saca los apósitos de sus haramaki. Que secretos guarda en ese lugar, además de sus abdominales de titanio, desde este día vería su haramaki con otros ojos.
"Así podrás evitar llamar la atención, teniendo un bulto en tu pecho y también la fricción con tu prenda de vestir" lo dice tranquilamente como si no importase, como si estuviera acostumbrado a ello. La pregunta de si su comportamiento se debe a que es por mí o si normalmente es así, lastimosamente no lo conozco lo suficiente ni soy la más cercana a él para poder sacar una conclusión por mí misma. Noto que sigue esperando a que yo agarre los apósitos, le agradezco y los tomo, tocando a propósito su mano que sostenía el apósito, que siento como se extrañan.
"Bien, bajaré a la biblioteca y esperare a que termines con el ungüento" gira hacía las escaleras que llevan a la biblioteca sutil escape que no podía permitir, no tan fácilmente. Así que me veo obligada a detenerlo de su inútil estrategia.
"Espera" dije rápidamente, afortunadamente él se detiene y gira para poder observarme esperando a que me explique "Si no te importa, quisiera que me ayudaras con un asunto" dije esperando a que acepte escucharme y preguntara por sí mismo.
"Te estoy ayudando, ¿qué quieres?" dijo borde, pero sé que es su tono de habla normal poca importancia le dí, aunque es la primera vez en el día que se dirige hacia mí de ese modo después de ser atento conmigo durante la tarde. Obviamente molesto por la confrontación que tuvo con sus nakamas al llegar al barco y que necesita descansar para seguir aguantando a sus compañeros de viajes.
"Necesito ayuda con el ungüento" digo esperando a que entendiera, pero me doy cuenta que estoy alargando la conversación y sabiendo que no le gustar andar en círculos acabaría molesto de nuevo y perdería mi oportunidad.
"Pues... es muy fácil de utilizar, con los dedos te lo pones en las heridas y listo" dijo bromeando con su risa sarcástica, pero sus ojos son feroces diciéndome que vaya directo al grano o agarraría las escaleras y lo estamparía contra mi inocente rostro.
"No me refiero a eso, lo que quiero decir es que me ayudes a ponérmelo" digo mirando al suelo inconscientemente, pero rápidamente lo alzo para volver al, ahora calmado, ojo de Zoro. Relaja el rostro y parece pensárselo. Cuando creo que va a dar una buena excusa para rechazarme.
"No puedo hacerlo sola, ya que no puedo ver todas mis heridas y con esa desventaja podría hasta lastimarme más o gastar tu ungüento " me excuso, además de poner la mejor expresión de súplica que puedo realizar sin que este pareciera forzado, copiando las que Nami utiliza al querer comprar ropa con exagerados descuento pues es mi primera vez intentando convencer a alguien queriendo que este realmente aceptara. Si recuerda que puedo clonarme a mí misma, será mi fin y quedare catalogada como pervertida frente a sus ojos, sabiendo que no se lleva bien con los pervertidos.
Suspira largamente, mientras lleva sus manos a su pelo en un acto de frustración, demostrando que mi excusa había servido a su propósito. "Tsk, está bien, pero ¿estás segura? no me gustaría ser el responsable de hacerte recordar malos momentos"
Sus pensamientos me sorprenden, aunque no veo la preocupación en su ojo o en su expresión, claramente sigue preocupado por mi bienestar y comodidad. Me siento egoísta queriendo aprovechar la situación para 'sentir' a Zoro. Pero ser egoísta tiene sus ventajas y acabo de conseguir uno de ellos por lo que ahora no retrocedería.
"No te preocupes Zoro, sé que tú no te pareces ni un poco a ellos, también sé que tú no te aprovecharías de mí, tengo total confianza en ti." Le ofrezco unas de las sonrisas más cálidas que puedan confirmar mis palabras, mientras me maldecía mí misma interiormente pues mis palabras reflejaban lo opuesto a mis acciones. Pongo el ungüento y los apósitos en mi mano izquierda, dejando libre mi mano derecha.
Tomo su mano y ellos celebran por su reencuentro, lo estiro para meterlo al baño, mientras él se deja hacer. Le guío hacía las sillas del baño mientras con un brazo fleur cierro la puerta y trabo el pestillo, evitando otras visitas o invasores indeseados.
Suelto su mano para encimar dos sillas para que yo pudiera sentarme y pongo otra silla solitaria en frente de las 2 apiladas, agarro la segunda toalla, me siento en las sillas piladas y cierro mis piernas, pongo la otra toalla sobre mis piernas para tener un lugar donde poner el ungüento y los apósitos, le indico a Zoro con una señal para que se siente en la única silla que hay en mi frente, sin opción él sigue mi indicación.
Cuando se sienta vuelve a suspirar cansado de las situaciones a las que ha tenido que enfrentar en este día, noto que su cabeza queda al nivel de mi pecho. Miro al único ojo sano "¿Listo?" le pregunto a la que él responde asintiendo.
Llevo mis manos a la toalla que me cubre y deshago el nudo que soporta toda la toalla, revelando completamente mi torso, exponiendo toda mi piel seca y las mordidas de aquella bestia que ahora está muerta sin pedazos que pueda volver a unirse, el ojo de Zoro cae directamente sobre las heridas, sin darle importancia de nuevo a mi figura desnuda.
"¿Puedo?" pregunta alzando su mirada, asiento sin entender realmente e intento darle el ungüento, pero sus manos ya se encuentran averiguando el estado de mi pecho, analizando las heridas. Llevo mis manos a ambos lados de la silla de baño en la que estoy sentada para sujetarme y aguantar las sensaciones que sus dedos me facilitan.
Se acerca un poco más arrastrando también la silla, acerca más su rostro para observar mejor, con una mano sujeta y alza mi pecho desde abajo evitando … mmmm…, no lo sé, pero con el tacto fantasmas de sus dedos las pasa por las heridas descubriendo sus respectivos detalles que solo él podía saberlo sin indagar demasiado debido a su gran experiencia en heridas, sin pudor averigua las mordidas más profundas que están ubicadas en mi areola y me obliga a contener los gruñidos o gemidos que exigen en escapar.
Gracias a mi voluntad de piedra evito excitarme y que mis pezones lo demuestren, pero todo se complica cuando Zoro lo analiza también e intenta ver las heridas que no se ven por el estado 'inactivo' que presenta "Mmm, no todas parecen ser profundas, excepto las que están en tu areola que creo son las que antes sangraban y parece ser que tendremos que excitarte para poder aplicar el ungüento en tu pezón" dice seriamente incluso en lo de excitarme, que ya tenía poco de conseguirlo al no poder seguir resistiendo las acciones de sus tiernos dedos "O enfriarte, por suerte el ungüento es de naturaleza fría" con un sonrisa que nunca había visto "¿Algo en el otro lado?".
" .… " quiero responder, pero me cuesta, dejo de ejercer presión en la silla, en mis dientes y solamente para sentir mis mejillas tibias, sonrojadas vulgarmente hablando "Duele, por los fuertes apretones que constantemente recibí" giro mi torso dejando mi otro pecho hacía él para que pueda ver y analizar por sí mismo, como si fuese un doctor,su sonrisa desaparece ante mis palabras "Están más rojas de lo normal, simulando los que podían ser moretones" digo mientras me acaricio el pecho por mí misma sin apretar pero lo abandono antes de que sea tarde, ante su mirada todo se torna peligros.
"Comencemos allí, ya que el ungüento es anestésico servirá para minimizarlo" me muestra las palmas mientras me observa…Capto tras varios segundos y agarro con ambas manos el frasco del ungüento que sigue fría, y se los pongo en sus palmas, acariciándolo con el roce, en un acto 'inocente'. Y los retiro para no incomodarlo.
Veo como desenrosca el frasco y este deja salir un olor peculiar. "El ungüento normalmente huele a vagabundo borracho sin bañarse, por lo que me negué inicialmente a ponérmelo, pero Chopper añadió otras hierbas como aromatizantes para que tenga un olor más parecido al que siempre tengo, para que acceda a su uso" dijo mirando el ungüento y con su pulgar, índice y dedo medio agarra el ungüento del frasco.
Me rio por su comparación y por el hecho de que mi pecho tendría un olor 'parecido' a Zoro, tendría problemas para dormir. Mi risa termina de repente cuando noto como sus dedos se acercan a mi pecho izquierdo, pero se detienen a milímetros de ella. Noto también que me estoy mordiendo el labio inferior en anticipación, lo deshago rápidamente evitando cualquier situación.
"Espero que entiendas, pero tendré que hacer lo mismo, como no hay heridas tengo que apretarlos para que el ungüento entre por la piel" dice al levantar su mirada de nuevo sin alejar sus dedos, miro a su ojo, agarro los laterales de la silla de nuevo y asiento. Oculto mis labios dentro en mi boca en una falsa promesa de aguantar lo siguiente cuando el desvía su mirada.
Con 2 fríos y húmedos dedos, unte el ungüento en mi dolida areola, siento el frío erizar toda la piel de mi pecho y erectar el pezón local, momento en cual Zoro decide agarrarla con sus 3 dedos y presionar fuerte, no con todas sus fuerzas obviamente o ya no tendré pezón qué anestesiar, "Arrgghhh…Zoro…" sus invencibles dedos rodean mi pezón queriendo que el ungüento haga rápidamente su trabajo de anestesiarla pasándolo por todas partes, "Shhhh, en unos segundos todo terminará" intenta tranquilizarme, sé que él lleva la peor parte de todo esto, hacer lo que nunca él haría, causar dolor a unos de sus amigos directamente.
Dejo fluir mi respiración para controlar la respiración de mis labios entreabiertos que facilitan la entrada/salida de aire cuando dejo de sentir lo que sucede en mi pezón y mis quejidos desaparecen, abro los ojos no sabiendo cuando los cerré y veo a Zoro concentrado ahora en mi areola notando también que ya estoy anestesiada "Listo, ahora dentro de tu purgatorio necesitaremos toda tu resistencia" susurra con una débil y rápida sonrisa.
Vuelvo a girar mi torso para dejar mi pecho mordido en su frente, mientras lo veo agarrar más ungüento mis sentimientos resurgidos de las cenizas me desbordan por el afecto que Zoro me demuestra en este día "¿Cómo podría agradecértelo? Haz hecho demasiado por mí y no sé cómo pagártelo" digo agarrando su mano que volvía a acercarse, quiero conversar para disfrutar de las escaleras que me bajan al infierno, me mira y suspira.
"Cualquiera diría que ya has hecho demasiado y de todos modos no es necesario" ¿Cuándo? "¿Cuándo?" mis pensamientos salieron y la pregunta ya estaba hecha, no recuerdo haber hecho nada más que causarle problemas, talvez fue el hecho de conseguirle oponentes para entretenerse unos segundos.
"Sé que no eres exhibicionista o al menos lo has ocultado bien hasta hoy" se ríe "y después de lo que te sucedió, permites que te vea y que te toque, eso es suficiente agradecimiento" sonríe y siento la sangre drenarse desde mi rostro hasta mi cuello, es un pervertido, así que le gusta observar y tocar mis pechos ahora puedo vengarme por llamarme exhibicionista, le sonrío por el descubrimiento "Perv-" "Me refiero a la confianza, al parecer, tú eres la per*coff* ver*coff*-" me interrumpe y le cubro la boca con una mano antes de que termine de llamarme pervertida también mientras le miro de la peor forma posible, pero él no se deja intimidar y lame mi mano, lo retiro rápidamente ante su repentina caliente lengua en mi palma.
"Hahaha, solo lava mi bandana y me lo entregas mañana, no podré dormir por la falta" su risa transmuta en una expresión de dolor demasiada fingida para su personalidad de hielo, este día está siendo un gran descubrimiento y que no volverá a suceder nunca, puedo asegurarlo, al menos que consiga un futuro muy cercano a él "Entonces puedes dormir conmigo, abrazaré tu brazo como si fuese tu bandana, ni siquiera notarás que soy Robin" aprieto su mano con razones inútiles pues nunca aceptaría.
"*coff*tida. Tentador, si solo tuvieras una habitación para ti sola, Nami me abandonará en la próxima isla de llegar a dormir contigo" por un momento odié las habitaciones compartidas, aunque sé que miente y que solo es un amable rechazo. Un momento ¿acaso termino la frase que interrumpí sellando su boca? una sonrisa oscura se me dibuja en la cara y el imita al darse cuenta de que me di cuenta "La bandana será suficiente, ahora terminemos para que puedas empezar" dice liberándose del agarre de mi mano en la suya y empieza a tratar las mordidas.
El ungüento que desde hace rato quedó en sus dedos ahora no están frías y si no la cambia de nuevo, no tendré la excusa necesaria para ocultar la excitación que surgirá en algunos momentos, que acorta el tiempo al acercarse a mi zona sensible.
Por suerte no se acerca y lleva sus dedos al frasco, sin despegar su mirada de su zona de ataque, cuando dejo de concentrarme me arrepiento pues siento el ardor en las heridas y regresa con ungüento nuevo y fría, aplicando más fuerza también, para que entre y se aloje en ellas, mueve sus dedos en círculos para luego seguir la forma de esta. La herida deja de arder y sé que la anestesia empieza a trabajar. Lo malo es que no siento los dedos de Zoro.
Por el frío mi pezón empezaba a erguirse, teniendo la excusa perfecta "Está fría" Zoro solo niega, por volver a hablar o por darse cuenta de mi excusa muy mala 'Mala excusa, pervertida' escuchó en mi mente, notablemente diferenciado que no pertenece a la sexy voz de Zoro ¿dónde? Solo un gran sonrojo describe mi posición en este lugar.
Zoro sigue con sus cuidados, asciende por las demás heridas, cubriendo a todas con el ungüento, excepto con las que se encuentran en mi zona sensible pues cada vez que se acercaba, se alejaba. Su mirada asciende a la mía, tengo el ceño fruncido en un intento de soportar los placeres que sus dedos ejercen, pero no podía evitar soltar algunos gemidos. Mi ceño fruncido, los gemidos, y la cara roja pueden dar la imagen que estar soportando el dolor, al menos eso es la imagen que quiero ofrecerle para no finalizar la que él ha creado en mí.
Baja la mirada y mi pezón es su objetivo de nuevo, recoge ungüento ahora solamente con su dedo pulgar y el índice. Con dos dedos sujeta mi pezón por los lados y me doy cuenta de que soy estúpida al haber pensar que pude haberme preparado para esto. Aguanto el gemido, pero no el gruñido, sí de esos que Zoro suele soltar tan a menudo. Me sobresalto frente al ardor, que quema como lava, lo suficiente como para que mi pecho se alzara por el movimiento y que mi pezón sea estirado para abajo por el agarre de sus dedos, que envian escalofríos por todo mi cuerpo.
Esta vez no pude contener el gemido y todo mi torso empieza a erizarse, vi las cejas de mi acompañante subir ligeramente, dejándome ver que sabe las razones, no es ningún inocente, pero se hace el desentendido el muy maldito.
"Aguanta, tú pediste esto." es lo único que responde con su seriedad de muerte, mientras sigue con la atención de su dedo pulgar ahora por mi areola dejando en paz mi pezón, pero eso no apacigua mi "condición" siento los músculos en mi cuello contraerse ante el ardor que sentía por las heridas.
Mis piernas tiemblan ligeramente por otro tipo de ardor. Me veo obligada a cerrar mis ojos incapaces de mantenerlos abiertos. Empeorando la situación pues ahora que tengo un sentido 'desactivado' la sensibilidad de los demás aumentan.
Siento como masajea suavemente mi areola y pezón ayudándome a buscar el alivio que necesito urgentemente encontrar, pues empiezo a moldear la silla con el agarre de mis manos. Sentí por fin que la anestesia hace efecto liberándome de esta dulce tortura.
Abro los ojos, solo para ver como Zoro sigue cuidándome como si mi pecho fuera a quebrarse por cualquier contacto duro, como lo más preciado que hubiese tenido nunca entre sus dedos, este pensamiento me encanta y permito que siga 'jugando' hasta que se canse. Siento humedecerme y espero que termine pronto si no, no permitiría que esto acabe solo con unas cuantas caricias de sus dedos.
Me da tiempo suficiente, como para que mi rostro vuelva a su color palido. Suspiro pesadamente cuando termina con sus 'toques' mágicos, tanto que noto como la cabellera verde se mueve siguiendo el movimiento del aire que acabo de expulsar.
Veo como cierra el frasco y los guarda en sus bolsillos. Agarra los apósitos, los juntar y agita contra las heridas tratadas generando un viento que no puedo sentir por la anestesia. "Esperemos a que se sequen, para que no entorpezcan y resbalen" me sorprende pues solo le he pedido ayuda con el ungüento, pero lo dejaría continuar ya que se ofrecía él mismo. Empezamos una guerra de mirada cuando no sabemos hacia donde mirar, busco algún signo de excitación o algo que pueda haberse generado durante toda esta 'sesión' pero se ve calmado como siempre cuando nadie lo molesta, está búsqueda me decepciona pues me dice que tengo que recorrer un largo camino.
Zoro desvía su ojo a mi pecho encontrándose satisfecho por su trabajo de secar el ungüento y empieza a aplicar los apósitos cubriendo las heridas de forma que estás no se intervengan o superpongan entre sí "Listo, ahora... si te pones sujetador nadie notará la diferencia" dice mientras pasa las palmas por los apósitos evitando arrugas o imperfecciones. "Si te vuelves a poner el ungüento antes de la merienda de mañana, puede ser que para estás horas las heridas habrán desaparecido" añade mientras pone los apósitos restantes dentro de su haramaki.
Se levanta para retirarse, como siempre sin esperar nada, pero evito que se levante, acercándome y abrazándolo por el cuello "Gracias de nuevo, Zoro" es lo único que puedo ofrecerle a cambio después de toda está 'travesía', pero estoy segura que puede ver mi trasero desnudo al estar yo, entre sus piernas y con nuestras cabezas en el cuello del otro, pues ambas toallas cayeron de mi cuerpo al arrodillarme en su frente para abrazarlo y evitar que se fuera sin que pueda agradecerle de nuevo.
Retrocedo y beso su mejilla, esta vez sin sonrojos de sus partes, molesta por su falta de reacción, siento que con una de las toallas rodea mi cintura y realiza un nudo en un costado, me sujeta de la cintura y me levanta con él "Es un placer" sonríe y la sangre se estanca de nuevo, la próxima vez que deba enfrentar a Zoro debo asegurarme de sangrar varios litros de sangre para evitar acumulamiento innecesario en mi rostro.
Lo apretó más fuerte y regreso a su cuello "Mi oferta sigue, sabes dónde encontrarme" Se libera de mi abrazo y se pone en mi frente "Si la convences de no asesinarme antes de que vaya a dormir a la habitación de hombres, aceptaré" una oportunidad y lo ha dicho claramente, nunca falta a sus palabras. "Y si vas cuánd-" "No será un agradecimiento muy apropiado" dice alejándose yéndose hacia la puerta destrabando el pestillo y abriendo la puerta.
Da un ligero asentimiento en señal de despedida y lo despido verbalmente con promesa de encontrarnos más tarde. Ahora solo falta buscar razón, motivo, causa, lógica, reflexión, trama, justificación, discernimiento, conjetura, argumento, fundamento, explicación, dilema, pretexto o sofisma que convenciera a Nami de meter a un hombre al lugar prohibido por hombres, las cartas en mi contra.
Escucho el grito de Sanji, alegando de que la cena ya está servida y que todos debemos estar presentes para empezar, como siempre. Mientras yo sigo en el baño pensando en lo que le diría a Nami con 600.000 ideas por segundos.
Al reducir las ideas me doy cuenta que sigo solo con una toalla cubriéndome la cintura para bajo y los apósitos cubriendo una gran parte de mi pecho, me visto con mis ropas y salgo del baño en dirección a la habitación que comparto con Nami, para buscar un sujetador y pensar más idea. Dándome cuenta que no se ni de como comenzar ni cómo sacar el tema de conversación sobre permitir que Zoro entré en la habitación y duerma conmigo en la misma cama.
Un día difícil la que se me plantea en este día aleatorio que parecía ser solo otro día sin consecuencias futuras.
Fin Capítulo 2
