Hola mis estimados lectores, lamento haberme ausentado durante tanto tiempo pero la escuela no perdona y acabo por ocupar todo mi tiempo. Pero ahora que estoy de vacaciones me dispondré a adelantar esta historia y si me es posible terminarla sólo para ustedes.
Sin más, espero les guste este capítulo y dejen reviews. Gracias.
CAPÍTULO 2: NEUROSIS
La lluvia moja mis tenis gastados mientras pienso en lo que acaba de suceder. Los latidos de mi corazón resuenan en mis oídos, no ha parado desde aquel incidente. Yo no quería ¡lo juro! Simplemente sucedió, mis manos actuaron por sí solas, fue un error, uno muy grande, ahora mi vida jamás será la misma.
No debí haber ido a aquella estúpida fiesta, mi madre me obligó, pensó que tal vez así conseguiría algunos amigos, pero yo soy un sujeto solitario por naturaleza, me molestan las personas y no les agrado porque soy demasiado impulsivo y digo lo que pienso.
Salí corriendo tan rápido como pude, chocando con todos mis compañeros alcoholizados, ninguno sabía lo que acababa de suceder. Fue horrible…
Estaba sentado en el sofá, era cómodo y estaba cubierto con plástico, seguramente para que los jóvenes inconscientes no lo mancharan. Yo sólo observaba como todos bebían y bailaban sin ningún sentido más que olvidar al resto del mundo. Una chica se me acercó, era extranjera, lo sé por su acento y su cabello rubio, creo que era norteamericana, nunca me han gustado.
-¿Por qué tan solo?- preguntó lanzando al sofá y su aliento a alcohol me inundo las fosas nasales
-Yo…- nunca he sido bueno con las palabras
-Oh, te he puesto nervioso. ¡Qué dulzura!- exclamó con atrevimiento y acercó más su rostro al mío- Ven conmigo
Acto seguido tomó mi mano y me jaló al piso de arriba, la chica abrió una puerta y me adentró en la habitación.
-Las estrellas aquí se ven hermosas, en mi país jamás las puedo ver- dijo mientras caminaba hacia el balcón, a mí me daba miedo que cayera por su desequilibrio después de tantas copas o cervezas- ¿No vienes?
No sé porque mis piernas siguieron sus pequeños y temblorosos paso, pero lo hice. Llegados al balcón se sentó en el borde mirando hacia abajo.
-La altura es impresionante- fue casi un susurro
-Te…caerás- dije temeroso, a mí las alturas me aterran
-¡Qué va!- exclamó y se inclinó hacia atrás, me daba la impresión de que caería pero a ella eso no parecía importarle, sólo reía y se balanceaba hipnóticamente- ¿No quieres divertirte conmigo?
"Sí" pensé, pero no de la manera en que tú piensas… mis manos se movieron por sí solas y le di un pequeño empujón para que cayera al vacío, calculé uno metros de altura, suficiente para abrirte la cabeza.
Su caída me hizo sonreír, sonó hueco y sordo a comparación de la música tan alta que tenían en el piso de abajo, la vi asustada mientras caía, ahora su figura es un tanto pintoresca, es como en las películas, un zapato alejado de ella, una pierna casi tocando su fino cabello que ahora está manchado por la sangre que se desbordo de su cráneo hecho trizas.
Unos segundos después caí en la cuenta de lo que había ocurrido, lo que hice. No sabía que hacer así que corrí y seguí corriendo hasta que llegué a este parque.
Debería regresar y entregarme, que me lleven a una institución mental y así no podría causarle daño a nadie, igual mi ausencia no se notaría. Conozco un lugar cerca, siempre pasó al regresar del colegio, hay un doctor panzón y bigotón. Tal vez pertenezca con todos esos locos… Sí, debo ir ahí, estaré mejor, el mundo será mejor sin un asesino suelto.
He llegado a mi destino, el lugar que será mi hogar para siempre, la mano me tiembla sólo de acercarla al diminuto timbre de color rojo, parece que si lo aprieto todo fuera a explotar, como en las caricaturas que veía de pequeño. Lo aprieto y efectivamente todo explota, mi segundo asesinato en el día.
El ruido me deja sordo unos instantes y la puerta metálica comienza a abrirse lentamente mientras decenas de personas en batas blancas salen corriendo del lugar, la mayoría no nota mi presencia y me empujan para huir del fuego.
Una chica de cabello largo y anaranjado camina tranquilamente entre el barbullo, jamás había visto algo tan hermoso, parece aturdida y casi por obra del destino se desploma ante mis pies, me mira y sonríe maliciosamente.
-¿Te gusta?- pregunta enseñando sus pequeños y blancos dientes, un poco afilados
-¿Eh? ¿Yo?- digo nervioso sobresaltándome, la gente casi nunca me habla… ya veo el porqué de ello
-El fuego, mi fuego. Yo lo hice, con esto…- dice y apunta a su cabeza con el dedo índice
-¿Estás bien?- pregunto y me mira escrupulosamente
-Pues estoy libre, así que sí- responde- ayúdame a ponerme de pie
-S…sí- digo y le tiendo la mano, la sujeto fuertemente y con habilidad se pone a mi altura, un poco más abajo
Camina y yo le sigo instintivamente.
-Llevaba mucho tiempo ahí, sabes, es un lugar horrible y deprimente, te tratan como loco, como si fueras un fenómeno. Ciertamente lo soy, pero sólo en este lugar, en mi hogar yo soy de las más normales que te puedas encontrar, Ciudad Fantasma…- dice mirando al cielo- ¿Has oído de ella?
-No- respondo en voz baja
-Ya… me llamo Kokoro- se da la vuelta y se detiene frente a mí muy cerca
-Harumi- me presento
-¿Has matado a alguien está noche? Yo diría que sí por tu cara de espanto, tal vez la primera- dice y me provoca otro sobresalto- No hace falta que huyas de mí, jamás te acusaría, después de todo yo he asesinado a muchos seres, hoy no fue la excepción…
-Tenemos mucho en común- me siento como en una novela dramática-romántica contemporánea
-Ha… no lo creo chico, pero me agradas. Es una buena noticia para ti, ello asegura que no te mate- dice y se sienta en el pasto- ¿Quieres saber mi historia?
Me limito a asentir con la cabeza y sentarme a un lado de ella. Comienza a relatar desde el día que nació, es de mi edad, un poco mayor por la diferencia de meses, su historia parece un cuento de ficción. Cuando termina toma un largo suspiro, su última frase se inyectó en mi cabeza como una droga.
-Ya no pertenecía más a ese lugar, después terminé aquí, pero igual no encajo- me siento identificado con ella
-Tampoco yo- digo un poco desanimado
-Bueno, podemos considerarnos dos locos en un mundo extraño- responde y me sonríe como pocas personas lo han hecho, sinceramente
-Eso creo-
-¿Tienes una enfermedad?- me mira a los ojos como si quisiera atravesarlos y descubrir mis secretos- Síndrome de Asperger y… neurosis. Vaya tú sí que estás mal amigo
-Estoy medicamente controlado, acudo a terapia y sigo las restricciones de mis médicos especializados en el tema, así que no soy peligroso- digo tratando de defenderme y recordando mi rutina diaria
-Hasta hace poco no eras peligroso- dice y me mira enarcando las cejas
Sólo trago saliva nerviosamente.
-¿Cómo has sabido esas cosas de mí? Recién nos conocimos- pregunto con poca curiosidad
-Soy diferente, ya te lo dije- responde encogiéndose de hombros- Vamos…
-¿A dónde?- la miro nervioso mientras se pone de pie y camina- Espera
Se detiene y me toma de la mano.
-Vamos a encargarnos de algunas personas malas…- dice sonriendo
-¿Cómo?-
-Vamos a matarlas- dice entornando los ojos y jalándome del brazo
Bueno ya se habrán dado cuenta por donde va esta historia, no es una historia de amor ni de muertes a sangre fría, pero si habrá un poco de ello. Dejen observaciones, críticas y lo que gusten todo es aceptado. Gracias por leer y nos leemos en el siguiente capítulo.
Los quiere…
Vane muki-lou
