Hola :) gracias por los reviews, estoy tan feliz que lloro de alegria T.T

Los personajes son de Mashima-sama

No los entretengo a leer...


Hanna yori dango

Capítulo 2: LOS PRÍNCIPES DE FAIRY TAIL…

-¡TU ERES…LEVY-CHAN! –gritaron Lucy y Juvia al unísono.

-Hola chicas –saludo la chica amablemente, regalándoles una sonrisa inocente.

Juvia y Lucy sonrieron en respuesta. Levy vivía con ellas en la misma casa, ayudaba con la renta, y además eran buenas amigas. Ella era muy inteligente, y estudiosa, por eso se había ganado la beca en su ex-colegio Mermaid Heels, fue la única alumna en conseguirlo. De pronto la cara de felicidad de Lucy se convirtió en una de desconcierto.

-¿F4? –preguntó Lucy-. ¿Qué es el f4?

-Cierto, Juvia escucho a muchos alumnos gritar eso, pero Juvia no sabe que es f4 –se dirigió ahora a su amiga peliazul-. Levy-chan, ¿Qué es el f4? Se lo puedes decir a Juvia.

-Claro. El f4 son un grupo de cuatro jóvenes, los que acaban de pasar…

-¡Te refieres al príncipe frio de Juvia! –la interrumpió emocionada la Loxar.

-Ya Juvia, no la interrumpas. Levy continúa por favor.

-Ok. Como decía, son un grupo de jóvenes, estos cuatro chicos son considerados los príncipes de Fairy tail. Y no sólo por lo guapos que sean, ya que también son los hijos de las familias más ricas en todo el mundo –Lucy y Juvia prestaron más atención a lo que decía su amiga-. El de cabello azul y con un tatuaje en la cara, es Jellal Fernández, y va en segundo. El de cabello negro algo largo y con pircings en su rostro es Gajeel Redfox. El de cabello negro azulado, ojos fríos y calculadores, es Gray Fullbuster. Por último, está el líder, por así decirlo, el chico de cabellos rosas y mirada fría, él es…

-Natsu Dragneel y estos tres son de primero –completó una chica que acababa de unirse al grupo.

Era una chica de cabello escarlata, una mirada que te demostraba la confianza en sí misma que tenía. Además, lo que más les llamó la atención, era que la rodeaba un aura oscura. Y en su rostro no se podía vislumbrar ningún indicio del repentino cambio de actitud. Levy, la miro detenidamente, y entendió lo que iba a hacer.

-Erza, no creo que…

-No Levy, ellas van a estar desde ahora acá, así que tienen derecho a saber qué es lo que sucede en este instituto –su mirada se dirigió a sus dos amigas, que serían nuevas en el instituto-. Ya que, no quiero que nada malo les pase –su mirada cambio a una llena de amor y ternura-. Escuchen bien claro, el f4, son los más populares en este lugar, lo que ellos dicen es ley –resalto la última palabra-. Pero odio que me manden, al igual que ustedes. Así que lo mejor será que se mantengan alejadas de ellos.

-Porque, prácticamente controlan el instituto –agregó Levy.

-¿Eh? Pero, ¿el que manda no es el director? –pregunto Lucy.

-Sí, pero sus padres de ellos aportan cierta cantidad de dinero al instituto, para su funcionamiento, así que eso les otorga algo de control –respondió Levy.

-El príncipe de Juvia se llama Gray, ¿cierto? –Erza asintió con la cabeza-. Creen que a Juvia le toque en el mismo salón que su Gray-sama –decía fascinada la chica comenzando a imaginarse a ella en la misma carpeta que el chico en cuestión.

-No Juvia –dijo Erza rompiendo así la ilusión de la joven.

-¿Eh? ¿Por qué no? ¡Juvia quiere sentarse junto a su príncipe! –exclamaba llorando a mares.

-Pues veras, ellos al ser hijos de multimillonarios, tienen una educación especial. No se mesclan con los alumnos, ya que ellos estudian en un salón especial por profesores particulares –explico Levy.

-¿Entonces para que vienen? ¿Por qué no simplemente se quedan estudiando en sus casas? –preguntó Lucy.

-Quién sabe –contesto Erza-. Dejemos eso de lado, aquí lo más…

El timbre sonó, interrumpiendo a Erza. Muchos de los alumnos se desplazaron a sus aulas. Poco a poco, la entrada fue siendo desalojada. Excepto por el grupo de amigas, que no se movía aun.

-Bueno, será mejor que nos vallamos a nuestras aulas. Hablaremos en el recesó –dijo Erza, dándose la vuelta para dirigirse a su aula.

-¡Espera Erza! ¡No sabemos dónde se encuentra nuestro salón! –exclamo Lucy.

-Ah, verdad. ¿Cuál es el aula que se les asignaron? –cuestiono Levy.

-A Juvia y Lucy se les asigno el aula primero E –respondió Juvia.

Erza volteo feliz, abrazando a sus dos amigas. Ellas tres eran su responsabilidad, así lo consideraba Erza, no solo porque vivían en la misma casa, sino era porque se habían vuelto especiales para ella, y quería protegerlas. ¡Qué suerte tenía! Les había tocado en la misma aula de Levy.

-Juvia… no puede… respirar.

-Erza… nos… a-a-asfixias.

Erza soltó a las jóvenes, y se rodeó de un aura deprimente, murmurando algo acerca de ser una mala amiga. Ya que estuvo a punto de asfixiar a las pobres chicas, con ese abrazo de oso. Es que hay veces en que no media su fuerza.

-Ya Erza-, no te deprimas –trato de animar Levy a una deprimida Erza-. Que suerte tenemos, nos ha tocado en la misma aula. Claro a excepción de Erza, que va en segundo –dijo Levy.

-Sera mejor que me retire a mi salón –informo una recuperada -de milagro- Erza-. Chicas nos vemos en la cafetería a la hora del recesó.

Dicho eso se marchó a su salón. Mientras Levy guiaba a Lucy y Juvia a sus taquillas correspondientes, donde dejaron sus cosas, y solo sacaron lo que les tocaba en esa hora. Hecho esto, Levy las guio a su salón, y les prometió que después darían un paseo para conocer mejor el lugar.


Entrando al aula, Lucy y Juvia se sorprendieron. El salón tenía las ventanas decoradas con una cortina fina, las carpetas eran personales, y nuevas a simple vista. Como las únicas carpetas disponibles eran las de fondo, ahí se sentaron. Lucy junto a la ventana, Juvia a su costado derecho. Y Levy se sentaba frente a Juvia. Algo bueno para las amigas, no estarían tan separadas.

De repente Lucy se levantó de su asiento. Asustando a Juvia que iba a hacerle una pregunta.

-¿Qué sucede Lucy? A Juvia casi le provocas un infarto.

-¿Qué pasa Lu-chan? Te ves preocupada.

-No es nada serio, solo que me olvide mi cartuchera, jeje –respondió Lucy con las mejillas algo sonrojadas.

Juvia y Levy casi se caen con la respuesta de la Heartfilia. Lucy salió del salón, y se dirigió a su taquilla. No quedaba muy lejos así que no se podía perder, además aún faltaba tiempo para que aparezca el profesor. Pues verán, a las 7 con 45 tocaban un timbre para que los alumnos se desplacen a sus aulas, a las 8 con 15 tocaba otro timbre para que inicien las clases. Por lo que, tenía tiempo de sobra.


Una vez en su taquilla, Lucy la abrió y saco de su mochila una cartuchera negra con dibujos de calaveras, era algo gótica, pero había sido barata. Cerro su taquilla, se dio la vuelta para dirigirse de regreso a su salón, pero se topó con tres chicas… raras.

-Etto… ¿qui-quiénes sois? –pregunto nerviosa Lucy.

Esas tres chicas la fulminaban con la mirada, y a la vez la miraban como si sus ojos fueran de rayos X. Lucy se percató de que vestían algo… diferente. Traían pantis de colores que para nada combinaba con el uniforme, de la falda de una sobresalía las blondas, que al parecer ella se las había mandado a poner.

-Hey… tú, ¿qué no sabes quiénes somos? –Lucy negó con la cabeza-. Bien, pues grábatelo… yo soy Ginger –dijo mientras hacia una pose rara.

-Yo, Miranda –se paró al costado derecho e hizo una pose.

-Y yo, Sunny –se puso al otro costado, también haciendo una pose.

-¡Somos las bellezas de Fairy Tail! –gritaron, mientras que eran rodeadas de destellos.

"¿Bellezas?", se preguntó mentalmente Lucy. Una extraña idea le vino a la mente. "Se parecen a Ichiya-sensei", pensó.

-Escucha pobretona, te oímos hablar con esas amigas tuyas de nuestros príncipes –hablo Ginger mientras Miranda y Sunny asentían con la cabeza-. ¡Y no solo eso! ¡Chocaste con Natsu-sama! –grito furiosa.

-¿Eh? –Lucy miro a ambos lados-. No entiendo qué les sucede.

-¿Acaso no sabes quienes son los f4? –pregunto Miranda.

-Solo un poco –repondio Lucy.

-Se nota que es una pobretona, y además estúpida –comento Sunny mientras comenzar a reír maniáticamente.

-Aléjate de ellos –amenazo Ginger-. O sino…

-Basta –dijo una chica que acababa de llegar.

Lucy giro su rostro a la derecha y ahí vio parada a dos chicas. Una era alvina y de ojos azules, su pelo era sujetado en una trenza. La otra tenía el cabello de un marrón canela, sujeto en un moño del cual se desprendían unos mechones, además llevaba unos lentes que le daban un toque de intelectual.

-Chicas dejen de fastidiar a las alumnas nuevas –hablo la joven de lentes.

-Y ustedes, ¿quiénes son? –pregunto Lucy, ya que no entendía nada.

-Oh, que descortés soy, hola me llamo Mirajane Strauss, y soy la presidenta del consejo estudiantil –dijo mientras le ofrecía la mano en modo de saludo a Lucy-. ¿Y tú?

"No puede ser es Mirajane, la que gano las olimpiadas de matemáticas el año pasado", pensaba emocionada Lucy. Pero recobro la cordura, y estrecho la mano de Mirajane, presentándose.

-Y-yo soy Lu-Lucy Heartfilia, e-es un placer co-co-conocerla –dijo nerviosamente Lucy.

-Bueno, yo soy Evergreen, la hada más hermosa de todo Fairy Tail –se presentó la chica de anteojos.

"Otra rara", pensó Lucy.

-Y ustedes que esperan, a sus aulas –se dirigió Evergreen a las bellezas.

Las chicas asintieron y se dirigieron a sus salones no sin antes mirar de forma altanera a Lucy.

-Bien, Lucy, creo que eres la de nuevo ingreso, ¿no? –preguntó, a lo que Lucy asintió con la cabeza-. Sera mejor que regreses a tu salón, ya va a comenzar las clases.

-S-s-sí, Mirajane-san.

Así Lucy se regresó a su salón, pensando del por qué, Erza y Levy habían actuado raro hace unos momentos, no es que el instituto fuera malo, ¿verdad?


A la hora del recesó, en su primer día de Juvia y Lucy, estas no se dejaban de sorprender, con lo elegante y lujoso que era el lugar. A Lucy y Juvia se le hacía agua la boca, ver toda esa comida en la cafetería, la cual pedía a gritos ser comida. Lo malo era que no tenían dinero suficiente para permitírselo.

Juvia, Levy y Lucy, caminaron a una meza apartada del lugar, era en el rincón frente a las escaleras. Ahí estaba sentada Erza con su bentou.

-Chicas, siéntense, hay que comer –decía, hasta que fue rodeada de un aura rosa y destellos-. Es la primera vez que comemos juntas en el colegio –dijo sumamente feliz.

-Erza no estamos en el colegio es el instituto –la corrigió Lucy.

Erza no dijo nada, seguía en su mundo, a las tres amigas les resbalo una gota de sudor. Pero de pronto pareció recordar algo importante, sacándola de su ensoñación, mirando esta vez a las chicas con rostro serio.

-Es momento de explicar las cosas…

Erza fue interrumpida por los gritos de los alumnos, todas viraron el rostro. En la entrada estaban los chicos a los que habían visto antes Lucy y Juvia. Y ahora que los miraban bien, llevaban puesto trajes refinados, sacos chaquetas, camisas, corbatas, pantalones, zapatos, relojes, todo de marca. Pero… no llevaban puesto el uniforme.

Todos se callaron cuando el chico de cabellos rosas, fue empujado sutilmente por uno de sus seguidores. Toda la bulla se calmó. El chico con el tatuaje en la cara, Jellal, comenzó a negar con la cabeza. El otro chico de mirada fría y calculadora, Gray, sonrió divertido, con un poco de maldad. El chico de los pircings, Gajeel, soltó un "Gee-hee" y se cruzó de brazos. El de pelo rosa, Natsu, comenzó a voltear lentamente, y en sus labios se dibujó una sonrisa maléfica, que hizo a Lucy estremecerse. A Juvia le dieron escalofríos. Erza y Levy, agacharon la cabeza, a sabiendas de lo que ocurriría.

El chico le planto un puñetazo en pleno estómago, haciendo que el desafortunado joven, cayera hincado al piso, toseando sangre por la boca.

Lucy se paró, con los ojos abiertos, y furiosa, iba a dirigirse al chico, pero fue detenida por una mano, volteo y vio a Erza que la sujetaba, ella también veía furiosa la escena, pero no se movía. Lucy dirigió su mirada a Juvia, ella traía los ojos bien abiertos, y llena de miedo. Su mirad ahora se posó en Levy, quien la miraba a ella, y al chocar sus miradas, negó con la cabeza.

-Es como Phantom –susurro Juvia.

Los chicos, caminaron desinteresadamente a las escaleras y subieron al segundo piso, abajo los alumnos comenzaron a dirigirse a sus mesas a disfrutar de sus comidas, pero nadie presto atención al chico. Él solito se levantó saliendo de la cafetería. Lucy volvió a sentarse furiosa.

-¿Por qué no me dejaste ir a ayudarlo? –le cuestiono a Erza, quien no respondió.

-No parecen príncipes –objeto Juvia.

-Pues, verán –dijo Levy.

Ganándose así la atención de Lucy y Juvia, quienes tenían el presentimiento de que lo que iba a decir Levy no iba a ser de su agrado.

-Las cosas están así…

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Espero les haya gustado el cap, y tratare de actualizar seguido, lo malo es que se acabaron mis vacaciones ¡ASI QUE REGRESARE AL COLE! :c

¡Ah!, casi lo olvidaba... etto... mi adaptacion sera muy diferente al dorama, aunque me haya sacado la idea de ahí.

Sayonara, minna... :)