Primer golpe.

-Vamos… De nuevo-.

El calor del ambiente hacía que el mohoso piso emitiera vapor, mientras dos figuras se veían detenidamente, separadas unos 5 metros el uno del otro. Sudorosos y cansados, producto de horas de entrenamiento, se estudiaban esperando el siguiente movimiento.

2 segundos fueron necesarios luego de las palabras del peligris para que un nuevo combate comenzara. En un abrir y cerrar de ojos el rubio ya estaba frente al peligris, quien sin sorprenderse detuvo el ataque en forma de patada con su antebrazo. Tomo su pierna y lo arrojó lejos para generar distancia.

El golpe de caída fue contundente, pero no impidió que con una voltereta estuviera de nuevo en pié. Levantó su mirada cansado, mientras con sus manos apartaba las gotas de sudor que nublaban su vista.

-Me gustaría que aunque sea poco, me des un golpe- provocó el peligris.

-No puedo- dijo agotado, con su respiración agitada. Su desesperación de no poderle hacer frente le nublaban su determinación.

-No digas nunca que no puedes- dijo, y sin previo aviso esta vez fue el quien atacó.

Sin pensarlo, Naruto detuvo el golpe y por inercia devolvió el ataque, encajando un muy buen golpe en la quijada del peligris. Sorprendido, el rubio vio a su maestro pararse, sobándose la quijada y sonriendo.

-¿Viste cuál fue el error?-.

El ojiazul parpadeo varias veces, y volviendo a la realidad respondió. –¿Te dejaste golpear?-

El peligris se acercó al rubio y lo agarró por un hombro. –Por lo general, los ataques frontales tienden a ser infectivos si no llevan consigo más que la verdad-

-¿La verdad?-.

-Un buen guerrero sabe cómo defenderse, pero un temible guerrero sabe cómo atacar-. Kakashi pegó un salto y aplicó de nuevo distancia entre ellos. –Prepárate-.

Y sin darle mucho tiempo de preparación a su pupilo, atacó de nuevo. Frontal, tal cual el primer ataque, un puño directo a su cara. El rubio se posicionó como la primera vez, y esta vez hasta le daría con más fuerza. Y cuando fue a detener el golpe, un giro inesperado del peligris logró descolocarlo. Sin poderlo prever, el reverso del puño de su maestro lo golpeó fuertemente, tumbándolo al piso y dejándolo en un estado cercano al knock-out.

Aun en el piso y mientras se sobaba la quijada, su maestro se acercó. –Tu velocidad te ayuda muchísimo, sin embargo, alguien con experiencia encontraría eso ventajoso cuando tus ataques son tan predecibles- dijo mientras lo ayuda a ponerse de pie. Al ver la cara de decepción de su estudiante, lo animó. –Hey Naruto, de todos aquí… tú eres el más habilidoso-.

-Y aun así no puedo hacerte frente-

El peligris sonrió. –De poderlo hacer, entonces no sería un digno líder ¿No crees?-. El rubio sonrió. El peligris levanto la mirada mientras e lo lejos divisaba su nave espacial y la tripulación esperándolos. –Lo harás bien mañana-.

-Eso espero-.

Como habrán notado queridos lectores, la historia se desarrollara en capítulos de poca longitud, lo que significa que es posible que las actualizaciones sean con mayor frecuencia. Nos leemos en un nuevo capítulo, se despíde, Byronx.