Encuentros cercanos.

Capítulo 2: Requiere ensamblaje.

El agarre de Sasuke en el volante fue de hierro, como él incorporándose a la autopista.

Era un viaje de tres horas y media de vuelta a Otogakure, donde vivía, lo que le dio tres horas y media para reflexionar sobre lo puñeteramente estúpido que era.

La firma de una beca deportiva con la universidad de Konoha, parecía buena idea en ese momento. Era una buena escuela, y todos los miembros de su familia habían asistido antes que él. Y ese día, a esa edad, con esa economía incierta, simplemente no podías mantener la nariz arriba para una educación gratuita.

No había contado con tener que buscar un lugar para vivir, en un tiempo tan difícil.

Una de las cosas desafortunadas acerca de no tener padres significaba que tenía que averiguar las cosas por sí mismo. Encontrar viviendas para la universidad era una de ellas, ya que Sasuke no había contado con que Konoha no tendría suficiente habitaciones para todos.

Aldea de la hoja era prácticamente su último desesperado recurso. Había tenido problemas por toda la ciudad tratando de encontrar un lugar donde quedarse.

Esto, sin embargo, era un problema que él nunca podría haber previsto.

En la forma de una perra, temperamental, histérica mujer, de quien no sabía nada, pero con quien ahora estaría viviendo durante un año entero.

Las chicas no eran más que problemas. Había aprendido eso desde el principio. Y su nueva compañera de cuarto, una arpía, con el cabello rosado, corto y brillante, mostraba ser más que un problema.

El hecho de que ella era una anulación completa, sólo añadía a su consternación.

¿Cómo se suponía que iba a vivir en un lugar tan cercano con alguien que tiene cinco alarmas calientes?

El hecho de que él evitaba a las chicas, no quería decir que no se sintiera atraído hacia ellas. Y aunque esta Sakura Haruno parecía una psicópata demente, no podía negar su belleza.

Toda la situación era una pesadilla. Su estado de ánimo iba de mal en peor, se balanceó en el carril de la izquierda sin mirar, cortándole el paso al conductor de atrás, pero no le importó. Si él estaba teniendo un día de mierda, ¿por qué debería alguien más estar en buen estado de ánimo?


Sasuke planeaba posponer mover sus cosas hasta el fin de agosto, pero cuanto más pensaba en ello, menos le gustó la idea. Dar a su psicópata compañera de cuarto, todos estos días de libertad ininterrumpida alrededor de su apartamento, parecía estúpido incluso para sus estándares. Con suerte, ella reclamaría mejor baño y dormitorio, y él se quedaría con el resto del lugar.

Así que empacó sus cosas con ayuda de su mejor amigo, un psicópata llamado Naruto, quien asistiría a la universidad de Konoha, pero tuvo que asegurarse que Sasuke ya tenía una residencia. Ambos se dirigieron juntos a Aldea de la hoja ese mismo fin de semana.

—¡Excavaciones dulces, imbécil! —Naruto silbó, mientras se dirigían por el pasillo hacia la C-17, con cajas en sus brazos—. ¡Si hubiera sabido que ibas a obtener un lugar como este, me habría mudado contigo en vez de vivir solo en la escuela!

—Podría haberme ahorrado un montón de problemas —murmuró Sasuke, él todavía no había divulgado la identidad de su compañero de habitación a nadie, y menos aún a su indiscreto mejor amigo. Hizo una pausa fuera de C-17 y rebuscó en sus bolsillos, haciendo que la caja de cartón llena de sus cosas, mantuviera el equilibrio en su cadera. Encontró la llave, y con un poco de maniobra, abrió la puerta.

Un grito agudo casi lo hizo caer. Dejó caer la caja directamente sobre su pie izquierdo. Su visión se volvió blanca, como el dolor que desgarró a través de él, y giró su vista hacia la persona que gritó, con veneno en su sangre.

—¿Por qué demonios estás gritando? —demandó saber a Sakura, quien estaba aferrada a su pecho, abanicándose, mirándolo traumatizada.

—¡Pensé que eras un ladrón! —exclamó, quedándose sin aliento.

—¡Yo vivo aquí, maldita idiota! —espetó furioso.

El temor, abruptamente desapareció de su rostro, y la ira hirviendo, tomó su lugar.

—¡No sabía que eras tú, estúpido! —contratacó Sakura.

—¿Qué te parece el hecho de que tenía una llave? ¿Eso te suena? —respondió Sasuke.

—Oye, ¿Qué está pasando, teme? —Preguntó Naruto, que le seguía en el interior del apartamento—. ¿Quién eres, chica linda? —Cuestionó, y luego miró su cabello—. ¡Pinky!

Sasuke resopló ante la atracción inmediata de Naruto hacia su exasperante compañera de cuarto, pero algo desagradable recorrió su estómago al mismo tiempo. ¿Cómo se atreve a encontrar a Sakura atractiva?, se suponía que actuaría como su mejor amigo, pero había caído ante un par de brillante ojos verdes, y carnosos labios rosados. ¡Sakura Haruno iba a ser la causa de la muerte de Sasuke!

Al menos para su diversión, los ojos de Sakura se posaron en Naruto, aún contenientes de ira. No podía creerse el apodo que él se había inventado.

—¿Quién eres tú? —interrogó ella con frialdad.

—¡Naruto Uzumaki, a tu servicio, Pinky! —dijo, ofreciéndole la mano—. ¿Eres la novia de Sasuke?, si es así, ¡eres demasiado bonita para él!

—Prefiero estar muerto.

—En sus sueños más sucios.

Murmuraron los dos al mismo tiempo.

Cuando Naruto siguió mirando confundido por lo que estaba pasando en el interior del apartamento apenas amueblado, Sakura suspiró y se relajó un poco, al parecer sintiendo que Naruto no era inofensivo, si no criminalmente estúpido.

—Soy Sakura —se introdujo tomando su mano y sacudiéndola con una sonrisa—, por desgracia soy la compañera de cuarto de este estúpido.

—¿Su compañera de cuarto? —Naruto se quedó sin aliento, y Sasuke se pellizcó el puente de su nariz, luchando contra una migraña inminente—. ¡Bastardo, nunca me dijiste que vivirías con una chica sexy!

—Hey, frentona, ¿qué diablos está pasando ahí fuera? —una segunda voz femenina llamó, y todo el mundo miró hacia la habitación de Sakura, encontrándose con una chica alta, rubia, que tenía el ceño fruncido en su rostro.

—¡¿Ella también es tu compañera de cuarto?! —Naruto gritó a Sasuke—. ¡¿Ese ángel rubio?! ¡¿ESTÁN TENIENDO ALGUNA CLASE DE TRIO SEXUAL?! ¡¿ES ESTE UN APARTAMENTO DE PECADO?! ¡SI ES ASÍ, YO TAMBIÉN QUIERO!

—Cállate idiota —dijo Sasuke oscuramente. Sakura parecía tener más paciencia por lo que estada sucediendo. Sin embargo, suspiró.

—Ella es mi mejor amiga, Ino —presentó a la chica rubia, que estaba dando miradas obvias a Sasuke—. Ino, este es mi... ugh… compañero de cuarto, Sasuke. Y este es su amigo, Naruto. Ahora que ya nos conocemos todos…

—Bueno —dijo Ino, caminando hacia Sasuke, en lo que él suponía que era su mejor intento "seductor", pero en realidad sólo le causó náuseas—. Me gustaría conocer a éste de forma más personal. ¿Qué tal, Sasuke?

Él la ignoró y dirigió su atención a Sakura, que parecía divertida ante su incomodidad.

—¿Por qué estás aquí? —preguntó.

Sakura estrechó sus ojos.

—Yo vivo aquí, al igual que tú. Estaba moviendo mis cosas a mi habitación.

Sasuke miró a su alrededor el apartamento, y su estado de ánimo se desplomó aún más. Parecía ser que Sakura no había esperado su permiso para mover las cosas en los espacios comunes; es decir, la sala de estar y cocina.

El lugar estaba casi enfermizamente femenino. Un sofá color azul, estaba en un rincón de la sala de estar, en la cima de una alfombra de color gris oscuro. La tela grisácea que había visto en la mesa, fue lanzada descuidadamente en la cocina, obviamente elaborado por una chica estúpida que no sabía lo que estaba haciendo. Cuando él abrió los armarios, encontró variadas tazas de café de color rosa, platos y cuencos que lo hicieron instantáneamente furioso.

Él se dio la vuelta para mirarla.

—Toma toda esta mierda, y sal de aquí —espetó enojado.

—No lo haré —replicó ella—. ¡Este es mi espacio también!

—¡Yo no estoy viviendo en un apartamento con eso en la pared! —gruñó, señalando un cuadro con la imagen de la Torre Eiffel colgado detrás del sofá.

—¡Es la Torre Eiffel! —Gritó Sakura—. ¡No es femenina, es francés!

—Se podría argumentar que se trata de un símbolo fálico —dijo Naruto con sabiduría, examinando el retrato en cuestión, y Sasuke, literalmente, no podía creer las palabras que salían de su boca—. Y es por eso que Sasuke tiene un problema con el. Puesto que, él no es tan impresionante como la Torre Eiffel.

Sakura e Ino inmediatamente se echaron a reír, y Sasuke en silencio prometía una destrucción lenta y agonizante a Naruto.

—Este es el espacio comunal. No puedes decidir lo que va aquí sin mi permiso —dijo rígido.

La cara de Sakura se enrojeció, sus ojos verdes estaban encendidos de rabia incandescente, y Sasuke no podía dejar de percibir que, ella era el tipo de chica que se veía más bonita estando enfadada. Y esto no era nada bueno para él, teniendo en cuenta cómo él no podía dejar de hacerla enojar.

—¡¿Tu permiso?! —gritó, señalando un dedo acusador hacia él como una maldición—. Yo no necesito tu permiso para nada. No eres mi padre. No eres mi hermano. Estás seguro que no eres mi maldito novio, así que no respondo a ti, maldito cretino.

Sasuke fue visitado por un repentino deseo de agarrarla por su cola de caballo rosa corto, y tirarla por la ventana abierta de la bahía, pero decidió no hacerlo, ya que estaban en la primera planta y la altura no sería suficiente para matarla. En su lugar, se obligó a respirar por la nariz, y exhaló.

—Tenemos que hacer concesiones.

Esto pareció cambiar la actitud de Sakura por completo. El fuego infernal que brillaba en sus ojos, se apagó inmediatamente, y ella asintió con una sonrisa dulce.

—Eso es justo —decidió—. El compromiso es justo, en las zonas comunes.

Un poco confundido por su cambio de humor repentino, continuó:

—Toma ese mantel de encaje en la mesa. Y pon esa mierda de la pared en tu dormitorio —señaló en retrato de la Torre Eiffel con rencor.

Sakura hizo un mohín.

—Tenemos que tener un poco de arte en la sala —dijo ella, poniendo sus manos en sus caderas. La mirada de Sasuke siguió sus movimientos. Tenía que superar esto. Por su cordura y la de Sakura—. Tengo una foto de Humphrey Bogart ¿está bien?

—Bien —aceptó. Cualquier cosa era mejor que una imagen femenina con volantes de la Torre Eiffel, y ni siquiera él sabía que Humphrey Bogart era de los hombres más rudos del mundo.

Sakura parecía contenta con eso, y ella e Ino desaparecieron en su habitación, para hacer, sólo Dios sabe qué, gracias al cielo, tomando la tela de mierda que estaba en la mesa, con ellas. Sasuke suspiró fuertemente por la nariz y se preparó para el ataque.

Naruto no lo decepcionó.

—Bueno, bueno, bueno. Sasuke, perro astuto —su mejor amigo río, moviendo las cejas.

—Ni se te ocurra entrar ahí, idiota.

—Cuando me dijiste que tenías que compartir el lugar con un compañero, olvidaste mencionar que era una mujer…

—Supéralo, idiota.

—… Y que esa mujer estaba muy caliente…

—Te lo advierto.

—… Y que ella tenía un balcón dónde se podía recitar Shakespeare, un culo que podría hacerte rebotar, y-

—Fuera. Lárgate. ¡Fuera de mi jodido apartamento!

Sasuke agarró a Naruto por la parte de atrás de su cuello y lo dirigió hacia la puerta, sin superar la frustración.

No me he mudado aún, pensó con furia. Y ya el idiota se enamoró de la jodida chica que está tratando de arruinar mi vida.

Naruto se estaba riendo de él, sacudiendo el agarre su agarre.

—¡Está bien, está bien! —se entregó, con las manos hacia arriba—. Vamos a terminar de mover tu mierda ¿vale? Y voy a olvidar el hecho de que yo estaba viendo como tus ojos veían su culo cuando ella entró a su habitación.

Sasuke miró a su alrededor el apartamento —todavía femenino— en donde le había tocado vivir, y oró fuerzas para no incendiarlo.


Pasaron horas exhaustivas llevando sus cosas a su dormitorio. Sasuke finalmente se encontró encerrado en su dormitorio, montando su televisión de pantalla plana en la pared. Naruto estaba explorando por una pizzería en la ciudad, y las chicas estaban jodiendo en la habitación de Sakura. Se encontraba disfrutando de un raro momento de paz en ese auspicioso día.

KNOCK KNOCK KNOCK

Maldijo por lo bajo. Por lo menos, había tenido un momento de paz.

—¿Qué? —gruñó él.

—Es Sakura —la femenina, ligeramente molesta voz, respondió desde el otro lado de la puerta.

Todo su cuerpo se tensó y casi deja caer la televisión. Esa pequeña psicópata no entraría en su habitación.

—Estoy ocupado —refunfuñó molesto—. Vete.

—Necesito tu ayuda —dijo, ignorándolo—. Voy a entrar.

—No, no lo harás —espetó, pero ella no lo escuchó. La puerta se abrió y ella barrió el interior en una ráfaga de perfume embriagador y una cola de caballo color rosa espesa, con las manos en las caderas. Furioso por ese punto, forzó el televisor en su montura y se dio la vuelta para disparar una mirada asesina—. ¿Qué demonios es lo que quieres?

Ella se veía irritada, pero no con él, de hecho, él tuvo la sensación de que su ira era más auto-dirigida.

—No puedo figurar cómo va mi cama —ella murmuró, evitando sus ojos. Sasuke supuso que era el tipo de chica que nunca podría admitir que estaba equivocada o confundida. Contra su voluntad, él estaba aprendiendo cosas sobre ella.

—¿Qué es lo que quieres que haga al respecto? —se quejó. No le gustó como estaban, solo en su habitación, solo, con Sakura. Solos. Esto era peligroso para él, lo sabía, porque mientras él libremente podía admitir que la odiaba hasta la médula, encontró ridículamente su atractivo.

Y estar solo, en una habitación, con una cama, y una chica sexy era demasiada tentación incluso para él. Le dio la espalda con toda la intención del mundo de enderezar su televisor, cuando un resoplo por parte de ella le llamó la atención.

—¿Hablas en serio? Te acabo de decir que necesita tu ayuda varonil ¿y tú lo ignoras? ¡LA CABALLEROSIDAD ESTÁ MUERTA!

—Silencio, eres muy ruidosa —murmuró.

Ella le agarró el codo, sus dedos eran pequeños, como el resto de ella, pero su agarre era monstruoso. Inmediatamente el sentimiento desapareció de su brazo, mientras ella lo miraba detenidamente.

Sasuke quedó asombrado por la fuerza de su compañera de cuarto. La mirada de ella lo fulminó. Sus ojos verdes brillaban con furia como el mismísimo infierno.

—¿Eres incapaz de trabajar con herramientas? ¿Es eso?

Sus palabras fueron cuidadosamente seleccionadas, diseñadas para obtener un instinto primito competitivo dentro de él, y todos los hombres, obligándolos a subir cada desafío. Sabía todo eso, y sabía que Sakura lo había provocado, pero algo dentro de él lo obligó a aceptar.

—Bien —gruñó—. Si me dejas en paz después.

Inmediatamente la expresión desagradable y cruel, fue remplazada con una sonrisa deslumbrante, que causó en él un apretón de estómago.

—¡Gracias! —dijo alegremente—. Vamos, yo sé que no te tomará mucho tiempo.

Con toda la resistencia del mundo, Sasuke siguió a Sakura por el pasillo hasta el dormitorio más pequeño con el armario más grande. Sakura abrió la puerta, y él se sintió abrumado. La personalidad extravagante de Sakura colgaba de los techos y paredes.

Los carteles en la pared eran las estrellas de cine blanco y negro, y se las había arreglado para colgar una serie de estrellas de plata por encima de las piezas desmontadas de su cama. Había una cómoda, un armario bien surtido, una montaña de zapatas, y un espejo de cuerpo entero junto a un enorme televisor. Se asombró de que ella hubiese podido organizar sola su habitación.

Con todo eso, no fue tan terrible.

Pero estar ahí, colocaba sus hormonas en el fuego.

Estaba construyendo algo. Para una chica. Para una sexy chica. Estaba construyendo la cama de una sexy chica.

Las posibilidades sexuales se precipitaron a través de su mente, lo suficientemente rápido como para marearle, y su estado de ánimo degeneró aún más como resultado. Para evitar cualquier debate incómodo en los pensamientos que destellaban como un rayo en su cabeza, cogió la llave inglesa, y las patas de la cama, y fue directo al trabajo.

Sakura se sentó junto a él, con las piernas dobladas debajo de ella en una posición que parecía incómoda, pero ella no parecía preocupada por eso. Lo observó mientras trabajaba, lo que le hizo ansioso; no le gustaba un severo escrutinio, y mucho menos de alguien que fuera severamente escrutadora, como lo era ella.

Su boca se estableció en la concentración, con los ojos tomando todos los movimientos que él hacía.

—Gracias por ayudarme con esto. De verdad no quería dormir en el suelo durante todo el año —agradeció luego de que él terminó.

—Hmp —respondió incómodo por su inesperada gratitud. Acostumbraba a responder con un monosílabo en las situaciones que consideraba incómodas. Si Sakura se molestó por esa respuesta, no dijo nada.

Era una cama estilo princesa, tenía un tamaño decente, especialmente si ella quería compartirlo con alguien. Su cuello quemaba imaginándose cómo la felpa del colchón se sumergía por el peso de ambos, y se preguntó vagamente si esta chica tenía novio.

Él lo dudaba. Dudaba de cualquier respetable novio la haya dejado irse a vivir con un chico. Y, si la población femenina del mundo estaba en lo cierto, Sasuke fue el regalo de Dios para las mujeres, la cosa más caliente a la gracia de la tierra desde la invención del fuego y las llamas. Si él tuviera novia, ciertamente no querría que viviera con un tipo como él.

Así que tenía que estar soltera.

Lo que le molestó aún más.

Terminó de acomodar la posición de la cama, y luego siguió con el somier. El colchón era pesado, así que él la ayudó a empujar la cama, para que quedase completamente armada.

—¡Muchas gracias! —dijo alegremente, con esa sonrisa de mierda como si fuera su persona favorita. Sus cambios de humor repentinos, le estaban causando un dolor de cabeza.

—Hmp —respondió él, quitando el polvo de sus pantalones vaqueros.

Con eso, se volvió para irse —huir— a su dormitorio, pero en el umbral, ella lo detuvo.

—Espera…

Sasuke paró.

—Sé que este arreglo no es… como, ideal, o lo que sea —dijo un poco vacilante. Echó un vistazo por encima del hombro para verla jugando con torpeza con el flequillo que enmarcaba su rostro, enrollando rizos de color rosa alrededor de su dedo, y dejarlos libremente de nuevo. Vagamente se preguntó si su cabello era tan suave como parecía.

—Pero… creo que podríamos hacerlo funcionar. Así que… no te estoy diciendo que tenemos que empezar a dividir un cajón de ropa interior ni nada, pero me gustaría que pudiéramos ser… como… yo no lo sé. Amigos supongo.

Él arqueó una ceja con escepticismo, y ella soltó una risita.

—Quise decir, por lo menos llevar una relación amistosa —se corrigió, al parecer, viendo la inutilidad de tratar de utilizar una amistad con alguien tan antisocial como él—. Civil. Puedo ser una persona bastante agradable, ya sabes…

Sasuke se puso en duda con fiereza. Había visto lo suficiente de su personalidad para saber que ella era temperamental, argumentativa, mandona, insegura y un poco trastornada. Todo eso enfrentó violentamente con la accesibilidad dulce que promulgó cuando él hizo algo que le gustaba.

Parecía ser exactamente el tipo de chica que podría llegar justo debajo de su piel si no era lo suficientemente cuidadoso.

Pero lo que ella le estaba ofreciendo era una amistad, o al menos, un armisticio mutuo. Llevarse bien con esta chica iba a ser un reto, pero no podía estar de acuerdo en que sería más fácil para los dos si aceptaban ser cortés el uno con el otro. Su enfoque debía estar exclusivamente para la universidad, y ahí es donde él tenía algo en común con Sakura. Había visto más que suficientes libros de medicina en la biblioteca, como para saber que, —si no era otra cosa—, ella era una estudiante inteligente.

Sakura le ofreció su mano con una sonrisa vacilante, casi esperanzada.

A pesar de todas las dudas del mundo, Sasuke extendió la mano y la sacudió.

Tal vez esto no sería un desastre después de todo.

—¡Hey Sakura! —Gritó Ino desde la puerta principal—, ¡Trae tu trasero en ese bikini, tenemos que ir a la piscina antes de que cierre!

Y entonces, inundado con miles de imágenes de Sakura vestida en bikini, y reluciente de agua de la piscina y el sol del verano, él le soltó la mano y se dirigió a su habitación.

Quién estaba bromeando.

Este alojamiento impredecible, junto con una semilla del demonio, tenía escrito "desastre" por todas partes.


Hola!

Pues, como les decía el capítulo anterior: ESTA HISTORIA PERTENECE A JinnySkeans. –tengo su autorización para traducir esta historia–

Psdt: En la parte que dice "cinco alarmas", se refiere a: Los dos pechos, las dos nalgas y la cara xD

adasdsada, Karla, gracias por tu cumplido xD jaksajks, subiré los capitulos los martes, ya que es el día menos ocupado que tengo:3

Sayonara! :3

Jessi.