Respuestas!

Ana: heme aquí con otro fic! Muchas gracias por el comentario y espero que continúes leyendo estos delirios que escribo! XD

BiAnK rAdClIfFe: muchas gracias por el comentario, me alegra que te guste! Y Lavender, si... me estorbaba..jeje pobre Lav-Lav :)


Niñera de dos

Capitulo 2: Cordialmente invitada

Harry Potter, un hombre moreno de unos 23 años, escribía a toda velocidad en un pergamino en su escritorio del Ministerio. No temía ser descubierto por su jefe, sino por ella. Alzó la mirada por encima de su cubículo y la vio entrar en el sector. Caminaba de manera elegante y sensual, lo más aprisa que su falda en forma de tubo se lo permitía. Se dirigía hacía él, moviendo a su compás su larga cabellera rojiza. Ella era Ginebra Weasley, Ginny para las amistades, y además era la hermana menor de su mejor amigo, Ron.

-Hey! Te estaba buscando, necesito que firmes...- dijo ella asomando su roja por la entrada del cubículo- qué estas haciendo?

-Yo... este... nada- respondió sonrojándose y escondiendo el papel escrito de manera infantil.

-Harry...- suspiró tendiendo la mano frente él y con actitud totalmente autoritaria- Te conozco desde hace 12 años! Nada en tu idioma es algo, ahora damelo!

-Tsk... esta bien- respondió Harry obedientemente- es esto, nada más... no me regañes!

La pelirroja tomó la hoja entre sus manos y leyó rápidamente el escrito. Luego posó sus mirada en él, esta vez lo miraba cariñosa y tristemente a la vez.

-Vas a intentarlo una vez más? Harry... nunca lo hizo, no creo que esta vez sea diferente- reflexionó ella, devolviéndole el papel.

-Aún tengo la fe- repuso el hombre tomando el pergamino y, completando la frase final de su escrito, lo firmó.- podrías llevarlo a la lechucería?

-Claro- respondió Ginny- ahora firma esto. Ron lo necesita urgente!

En una casa paqueta de Londres, Hermione limpiaba los muebles mientras escuchaba y cantaba frenéticamente una de sus canciones favoritas.

- Welcome to the jungle...we got fun 'n' games!- decía mientras le pasaba un plumero a la vieja estantería. De pronto sintió un sonido en la ventana. Miró hacía allí y se topó con la amarillenta mirada de una lechuza de negro plumaje. Bajó el volumen de la música y se acercó a la ventana. Retiró la carta que esta traía y le dio un knut, al recibir esto el animal emprendió su regreso.

¿Qué será? Se preguntó, dando vuelta la a carta. Tenía el sello del Ministerio y eso la preocupó un poco. Con manos temblorosas, rasgó el sobre y sacó la carta de su interior. Para su alivió no era más que una invitación:

Señorita Hermione Granger:

El Ministerio y la comisión directiva de Hogwarts tienen el agrado de invitarla al 6º aniversario de la Derrota, que se celebrará el día de mañana en el Gran Salón del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. La esperamos a las 20:00 hs con ropas de gala.

Sin otro particular,

Harry Potter.

Esta invitada a un doloroso paseo por su pasado. La pronta emoción le dio náuseas y arcadas.¿ Tendría el valor para ir, se preguntó mientras admiraba su pálido reflejo en el espejo del baño. Esperaba que sí.

Nuevamente algo interrumpió sus pensamientos, en esta ocasión se trataba del teléfono. Corrió pronta a atenderlo.

-Hola

-Hola, buenas tardes, es usted la señorita Granger?- preguntó una voz casi angelical de mujer.

-Si, ella habla

-Bien, la estoy llamando de Houses Busters, para comunicarle que se ha vendido al fin su casa- soltó aprisa.

-Genial, a que hora paso por la oficina para el papeleo?- preguntó ansiosa. Estaba feliz. Quizás mudándose de allí acabarán las pesadillas que había tenido durante semanas. Pesadillas en las que escuchaba una y otra vez los aterradores gritos de su madre, pidiendo clemencia.

-Si pudiera pasar hoy sería lo mejor- sugirió la mujer.

-Esta bien, en una hora estaré allí- anunció Hermione.

-OK, la esperamos, muchas gracias- la mujer cortó la comunicación.

Había logrado vender la casa. Ahora su nuevo interrogante era¿ Donde viviré?. Corrió a prepararse para ir a la oficina de ventas. También debía encontrar un empleo, llevaba ya cuatro meses viviendo al día con el último sueldo que había cobrado en Bulgaria. En esos meses jamás recibió una carta o nota de Víctor, y dudaba mucho de que alguna vez llegara.

La reunión con los compradores fue un éxito y consiguió una buena suma de dinero, pero solo tenía una semana para desalojar el lugar. Una vez que llegó a la casa, comenzó a elaborar una detallada lista de objetos que se llevaría consigo y cuales regalaría o vendería.

Sshh... susurró Ron mientras acurrucaba a Sally en su cuna de madera.

-duerme, mañana será un día muy largo- volvió a susurrar el hombre, viendo a su pequeña hija acomodarse entre las sábanas y no pudo evitar sonreír. La amaba.

En efecto el día siguiente fue un día largo y tedioso para todos. Para la noche, los malos humores de la mañana ya se había disipado y uno a uno los invitados iban llegando al Hogwarts, todos muy emocionados, puesto que muchos disfrutaban de volver al castillo donde había crecido.

Hermione arribó en la sala común de Gryffindor, alguna fuerza extraña de su ser le otorgó la valentía suficiente para ir a la fiesta. Llevaba un vestido negro de falda amplia a la rodilla y el pelo recogido. No poseía demasiado maquillaje y las alhajas eran simples y de plata, todo lo necesario para no llamar mucho la atención.

Recorrió con la mirada el recinto, apenas iluminado por unas antorchas. En cada rincón de la sala había un recuerdo escondido, le dibujaba una sonrisa amplia.

De repente, por la entrada de la sala asomó la cabeza. Hermione ahogó un grito.

-Estúpido Harry- dijo una voz masculina, que ella reconoció al instante.- venir a dejar el discurso en la chaqueta y encima dejarla aquí- siguió refunfuñando el hombre mientras tomaba el abrigo del sofá. Pronto levantó la mirada y la dirigió hacía un detalle que no había notado cuando entró. Una mujer.

-Hola...vienes a la fiesta?- preguntó él con desconfianza. Hermione abrió los ojos como platos, no la había reconocido.

-Err... si- respondió ella. Entonces Ron la miro nuevamente, esta vez con asombro. Comenzó a acercarse lentamente.

-No puede ser...Hermione?- preguntó el pelirrojo, acariciando el rostro de la mujer con el dorso de la mano.

-Si- mustió ella, cohibida por la caricia.- el mundo es pequeño, no Ron?

-Ya lo creo, pero cuando volviste? Por qué no avisaste?...nunca una carta!- recriminó con el ceño austero.

-Volví hace unos meses... yo... no tuve el valor de escribir- hablar con honestidad era mejor que mentirle, más si se trataba de Ron.

-Me decepcionas Hermione, tu no sabes lo angustiados que estuvimos por la falta de noticias tuyas! Pero claro, tu estabas tan ocupada con Vicky que jamás te preocupaste, verdad?- obviamente él no tardaría mucho en hacer gala de su resentimiento.

-Yo también la pasé mal! Fui una tonta, lo reconozco!- exclamó y ya no pudo evitar, una lagrima resbaló por su cara- jamás debería haberme ido!

Antes de que Ron pudiera responder, otra persona ingreso a la sala. Esta vez era Harry, quien entraba despreocupadamente y sin fijarse.

-Hey! Ron, qué paso? Todos están esperando y Sally está llorando- dijo el moreno, quien luego guardo silencio al ver a la chica de ojos llorosos- Hermione?- la mujer solo asintió y él corrió a saludarla- Hermione! Viniste! No sabes lo feliz que me haces- dijo abrazándola.

Ron se retiró de la sala, enojado aún. No había finalizado su discusión con la castaña.


Notas de la autora: Bueno, el segundo capitulo... la verdad es que no tengo mucho para decir! Me agrado el reencuentro, aunque está truncado puesto que falta otra parte que corresponde a la tercera parte. Espero que les haya gustado!

Saludos...

Ekishka..