1. Sorpresa.

El trago de vodka con esencia de manzana bajo por su garganta, suave y dulce como siempre. Cerró los ojos y sonrió cuando la sensación del alcohol se hizo presente en su cuerpo. Se vio en el espejo que tenía el bar y se sintió radiante, vestida con una blusa roja y una falda beige que le acentuaba sus felinas curvas.

Estaba medio exhausta después de bailar con varios chicos en la pista. El local era perfecto para sus propósitos: diversión y distracción. Oscuro y con luces multicolores que atravesaban la niebla artificial, repleto de gente que buscaba lo mismo que ella. El momento y el lugar perfectos.

-¿Alguno que valga la pena?-. Oyó gritar a su amiga que se abalanzo de espaldas contra la barra donde Sakura estaba apoyada. Era una bella chica pelo marrón envuelta en un vestido negro hasta medio muslo, con tacones.

-Realmente no-. Al ver la mirada confundida de su amiga explicó –Pues hay buenos bailarines, pero ninguno que mueva el piso… ¿Tú?-. Dijo mientras la codeaba.

-En las mismas… ¿Qué se puede hacer?-. Tenten pidió al barman un trago a base de vodka con un gesto. El hombre, que las conocía de las constantes fiestas en las que ellas se la pasaban, entendió muy bien la petición y casi al instante estaba el trago en la mano de la pelimarrón. –Igual, la noche apenas y empieza- dijo mirando su reloj pulsera.

Dos hombres flanquearon a las chicas, uno alto y flaco se puso a la derecha de Sakura, y otro de mediana estatura y medio corpulento al lado izquierdo de Tenten. "Jugadores de equipo" pensó la pelirosa mientras rodaba los ojos. Volteó a ver al chico que se había interesado en ella, sin embargo, nunca lo llegó a ver cómo tal, pues su atención se distrajo hacia la conglomeración de gente alrededor de un hombre que se veía detrás del chico.

Sin pena ni miramientos, empujo al muchacho con su mano y parpadeó varias veces mientras enfocaba mejor al captor de tal atención. Se quedó pensativa mientras la sensación de que ya conocía al personaje se hacía presente. Y en un flashback de iluminación, lo reconoció. "¡Pero si es Naruto!" pensó sorprendida. Después de todo, no lo veía desde hace mucho.

El chico rubio parecía haber llegado a la fiesta, porque las personas se acercaban a saludarlo constantemente. "Quien diría que sería popular" volvió a pensar la chica aun sorprendida por encontrar al susodicho en el lugar que menos esperaba encontrárselo.

-¿Ese no es Naruto?-. Pregunto Tenten quién también pasó del chico que la pretendía de manera brusca para situarse al lado de su amiga.

Sakura distrajo su mirada del rubio un momento y notó que no era la única sorprendida, la pelimarrón estaba en las mismas que ella. El hombre había dado una vuelta de 360º: Bien vestido en una camisa azul oscura ceñida a su buen cuerpo, junto con unos pantalones negros, y el cinturón y zapatos blancos. Y lo más impresionante, el impacto que causó su presencia en la fiesta. Las personas queriendo estar a su lado. Él luciendo confiado. Sin duda un gran cambio. –Uhm- titubeó mientras cerraba los ojos -Estoy casi segura de que si-.

-¿¡Que!?- Dijo Tenten cayendo en cuenta de que no se equivocaba. -¿Ese en serio es el que una vez fue el más ñoño de nuestra preparatoria?- Sakura asintió. – ¿El tipo más estúpido que se pudo haber enamorado de ti?-.

-Yo no diría el más estúpido- dijo la rosa con una mueca, mientras se acordaba del amor platónico eterno de él hacia ella. Suspiró al darse cuenta de que en estos momentos sería el tipo menos estúpido, al menos en apariencia, que se hubiera enamorado de ella.

Tenten bufó ante el comentario de Sakura. –Vamos que son tus palabras Sak… Tú eras un poco ruda co…- Sin embargo, la morena no terminó de decir la oración al notar la vista de Naruto, que al no estar muy lejos de ellas las reconoció fácilmente. Cuando empezó a caminar confiado en su dirección, con la clara intención de saludarlas, Tenten ahogó un grito. –Ahí viene- dijo lo más disimulada posible.

-Lo sé, no soy ciega- respondió sarcástica Sakura. El encuentro era inevitable, y aunque la tomó por sorpresa, ella sabía actuar cuando de hombres atractivos se trataba. No dejando que el rubio recorriera toda la distancia hacia ellas, se adelantó mientras saludaba con la mano y pronunciaba su nombre casi gritando. -¡Naruto! ¿Cuánto tiempo?- dijo mientras lo besaba en el cachete y lo abrazaba.

-Sakura- Dijo el rubio mientras se dejaba abrazar un momento, un poco sorprendido. Cuando la rosa se separó respondió. –Pues desde la preparatoria, 4 años creo-. Luego llevó su mirada por encima de la rosa y divisó a la morena, por lo que la saludó de manera similar.

Se instalaron donde momentos antes estaban las chicas, de espaldas al barman, con la vista en la pista de baile. Naruto pidió una cerveza para él, y dos tragos para las chicas, mientras se ponían al tanto. La gente aún no dejaba de acercarse de vez en cuando a saludar al susodicho.

-Yo aún estudio arquitectura, si no me equivoco lo mismo que tu- Dijo Sakura luego de Tenten, recordando un poco las carreras que habían elegido al salir de la preparatoria.

-Sí y no, yo estudio ingeniería civil de hecho… es un poco distinto, digamos que yo carezco de estilo al hacer las construcciones-. Dijo casual y sonriente el rubio mientras le daba otro sorbo a su bebida.

Sakura sonrió ante el comentario. Iba a seguir comentando al respecto pero un grupo de personas los interrumpió para saludar al ojiazul. Levantó las cejas después de que el grupo siguió su camino. -¿Cómo es que conoces a tanta gente aquí y nunca te había visto?- preguntó intrigada. El ojiazul la miró extrañado. –Digo, es que asistimos a casi todas las fiestas de fin en este local- Explicó mientras se pasaba una mano por su cabello rosa, para acomodarlo detrás de su oreja. Sonrió a ver que su gesto provocó lo que quería. La mirada del rubio en su cuello.

-Realmente…- Empezó a decir el rubio como dubitativo, sin embargo, cuando estaba decidido a seguir hablando, una luz se posó sobre él, sorprendiendo a las chicas. El arrugó los ojos mientras erguido, empezaba a sonreír.

-Damas y Caballeros… Más damas que caballeros debo decir, presten atención, hoy les tenemos una sorpresita un poco ardiente- Se escuchó decir por el altavoz al Dj de la fiesta, mientras las mujeres empezaban a gritar. -¿Ven esa tarima de por allá?- señalo el Dj hacia su izquierda –Eso no está normalmente ahí- dijo mientras muchos asentían –Está ahí porque hoy les traemos a alguien muy apreciado por las féminas… Al inigualable, el único, el Sexy ¡Kyubi!- Dijo mientras señalaba a Naruto, quién acostumbrado a ese tipo de presentaciones, alzo las manos causando mayor euforia en el lugar.

Volteó coquetamente hacia su amiga pelirosa y con una sonrisa le dijo. –Creo que ya tienes la respuesta-.

-A..Ahm… ¿Qué?- dijo boquiabierta la rosa, mientras miraba alternadamente a su amiga, quien estaba en igual estado, y al rubio que se alejaba para montarse en la tarima.

La música retumbaba en el lugar fuertemente, y sin embargo, era opacada por los gritos de las mujeres que se encontraban viendo el espectáculo que estaba dando el rubio.

La camisa del mismo yacía en las manos de alguna fanática desde hacía varios minutos ya, y la visión de la rosa se nublaba al ver en qué se había convertido su amigo. Tenía sus pupilas dilatadas mientras no quitaba ni un segundo la mirada del espécimen que se movía espectacularmente.

Sorprendida de vez en cuando miraba a la multitud, en su mayoría mujeres, que alentaban al rubio a despojarse de sus pantalones. La simple idea de eso hizo que se mordiera los labios y le temblaran las piernas.

De repente, la música se detuvo, y el escenario quedó bastante oscuro, casi no se veía que ocurría en el lugar. Y cuando las mujeres empezaban a abuchear, la voz del comentarista volvió a sonar. –Tranquilas mujeres, calma… Saben que aquí en DB nos esforzamos porque las fiestas sean realmente memorables, tanto para las mujeres, como para los hombres… ¡Sí! No nos hemos olvidado de Uds. Caballeros- y de repente, el escenario se iluminó y para sorpresa de todos, al lado de Naruto se encontraba una espectacular pelirroja con un cuerpo totalmente envidiable. -¡MEI!- exclamó el DJ, y los gritos de euforia ahora fueron mixtos. Cuando la música empezó de nuevo, el lugar casi colapsó.

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Hombres y mujeres se encontraban parados, excitados y emocionados, saltando, viendo el semejante espectáculo que montaban los dos seres en la tarima. Mientras que de vez en cuando bailaban juntos, también hacían sus bailes por separados. Eso sí, cuando bailaban juntos, era totalmente digno de ver.

Como era de esperarse en un show de strippers, El rubio ya se encontraba con unos boxers negros ajustados a su musculatura, mientras que la pelirroja se encontraba con solo un bra y un tanga de color negro ambos. Ambos sexys, ambos se movían excelentemente. Ambos los tenían cautivados.

La rosa no sabía qué hacer, el show que estaba presenciando era totalmente de otro planeta. Comenzando porque el protagonista de su calor interno era nada menos que el rubio. Estaba hipnotizada, alucinando por toda la información que su cerebro debía procesar en el pobre estado en el que se encontraba. Por eso, cuando este se bajó de la tarima, y la alcanzó, casi se desmaya.

El acto cambió, pues al parecer, los protagonistas debían buscar a alguien del público para participar. Y la elegida por Naruto fue ella.

Sin darle tiempo a reaccionar la tomo por las piernas y la cargó cual pluma. Sin darse cuenta, El rubio ya la había posicionado con las piernas alrededor de su cintura, mientras este sensualmente se movía al ritmo de la música. La rosa se sostenía con sus manos en los hombros del ojiazul, y no podía evitar notar la definición sus músculos. Eran demasiadas sensaciones juntas.

El rubio la dejó en el piso, mientras se posicionaba encima de ella para seguir con sus movimientos. La rosa lo veía subir y bajar sobre su cuerpo, mientras de vez en cuando la recorría con sus manos. Sin quererlo, sin recordar donde se encontraba, la rosa no pudo evitar gemir audiblemente.

Naruto la levanto y esta vez quedo ella encima de él, sentados en el piso, mientras el recorría con sus manos los muslos de ella. Sentía la cercanía de sus intimidades, la ropa que ella cargaba facilitaba todo aún más. Se sentía sumamente excitada, y sin poderlo aguantar más, agarró por la nuca al rubio y le dio un beso cargado de deseo, desesperado.

Y fue en ese momento, en medio de la bulla y los gritos de todos, que se dio cuenta de donde estaba, pues el beso causó aún más euforia en el público. –Normalmente diría que la mercancía no se toca- dijo el comentarista – Pero Si hay necesidad… ¡Lo mejor es saciarla!-.

Sintió su cara arder de vergüenza mientras veía a todo el mundo tenerla como el centro de atención. Se trató de apartar del rubio, sin embargo cuando trató de hacerlo, este la detuvo. Acercó su boca hacia la oreja de ella, y con una voz de satisfacción le dijo. –Creo que ya estamos a mano… Sabes, por todas la humillaciones que me hiciste pasar-.

Sakura tragó grueso mientras que el rubio la apartaba de encima. No la ayudó a pararse, y mientras aún estaba en el piso, el rubio gritó –Sakura Haruno- mientras la señalaba con la mano. El público gritó enardecido.

Desde el piso, lo observó irse a buscar a otra víctima, y aun sintiendo la mirada de todos encima de ella, se tapó la cara para evitar que la vieran empezar a llorar.

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Un irracional. Palabras de Sasuke.

Soy irracional por lo que hice hoy en la discoteca. Soy irracional porque quería venganza. Porque quería devolverle un poco del "cariño" que ella me profesó. Así sea poco, me satisfizo ver su cara, su bochorno, su decepción. Desearía haber tenido una cámara. Se sintió espectacular, no puedo culparla por saber lo que se siente tener ese poder. Bueno si la puedo culpar, realmente no me cuesta nada. Solo recordar.

¿Por qué irracional? Me molesta que me tilde de esa manera. Solo fue algo que necesitaba sacar de mi interior, no pude evitarlo. Todo de ella me recordó quien era. Ese vació en el estómago y nerviosismo al verla, simplemente no lo soporté. Yo cambié, y tenía que hacérselo saber. Tenía que hacerle saber que ya no me atraía su perfecta figura, o sus suaves labios, o sus ojos o su cabello…

Naruto suspiró y se pasó una mano por su melena rubia, mientras que la otra la mantenía apoyada en la pared. Se encontraba frente al espejo del baño de su apartamento. Se lanzó una mueca a él mismo al mirarse fijamente.

¿A quién engaño? Soy patético. Quise demostrarme algo y ahora estoy sufriendo. No es que no fuera algo común en mi vida, pero hoy no puedo sacármela de la cabeza más que de costumbre. Ella es la razón de mi dolor, y sin embargo aquí estoy cuestionándome si en vez de vengarme, la hubiese traído a casa. Si en vez de no perdonar, quizás intentarlo. Y soy estúpido, porque se que ella, a pesar de que hoy me reconoció como un buen partido, no vería en mí, y diría que en ningún hombre, una relación seria y duradera. Al menos no en esta etapa de su vida. La conozco a pesar de nuestra distancia. Ella no ha cambiado.

Se miró a sí mismo con decepción y se encaminó fuera de la habitación.

-Pensé que nunca saldrías- Dijo una voz femenina que llamó la atención del rubio, quien cambió inmediatamente su cara, imponiendo una sonrisa elegante mientras caminaba a la cama donde lo esperaba la espectacular rubia.

Para algunos es el juego, para otros la bebida, para mí las mujeres. Y es que cuando de cazar se trata, yo soy un campeón.

Gracias por tomarse el tiempo de leer queridos compañeros, espero haya sido de su agrado, nos leemos en una próxima entrega.