Está todo oscuro. El viento no sopla pero sin embargo un frío helador me recorre toda la espalda provocándome un escalofrío en cada poro de mi cuerpo. Me siento mareada y apenas puedo visualizar nada.

_ ¿Qué es esto?...Donde estoy…

Parecía la carretera de una montaña, rodeada de naturaleza y de un horrible y aterrador silencio. No se oye nada, ni el danzar de las hojas en los altos árboles, ni el canto de los búhos que descansan en sus fuertes ramas resguardándose del frío. Nada. Y sin embargo una horrible sensación empieza a provocarme inseguridad en mí misma. Es esa sensación de que no estoy sola en ese lugar, de que hay alguien más detrás de mí a punto de atacarme. ¿Nunca lo habéis notado? Un presentimiento de que hay unos ojos ocultos en alguna parte clavados en tu nuca. Un monstruo, un loco, o un alma en pena que vaga por la oscuridad de la noche buscando un ser inocente al que atemorizar. Mi respiración se empieza a acelerar por culpa de ese maldito silencio, y sin darme cuenta cierro los ojos e intento convencerme a mí misma de que no hay nada detrás y que solo es fruto de mi imaginación. Y tengo razón, primero giro poco a poco la cabeza y con ella mi cuerpo, pero ahí no hay nada. Dejo escapar un suspiro de alivio que me tranquiliza durante unos instantes. No obstante, la paz se desvanece en cuestión de segundos.

Allí, a mi derecha, donde la curva termina, una débil luz blanca ilumina parte de la carretera, acompañada del sonido de un motor que cada vez se va acercando más y más, a la vez que esta. El origen de aquello provenía de un coche negro que avanzaba tranquilamente, cosa que me llamó la atención por lo adentrada que estaba ya la noche. Acto seguido los focos me cegaron y automáticamente cubrí mis ojos con el brazo derecho para poder visualizarlo mejor. No sé por qué no reacciono en ese momento y no me aparto a un lado. Hay algo que me mantiene sujeta y bloqueada en ese sitio, algo familiar. Entonces de repente el conductor pierde completamente el control del automóvil y en un abrir y cerrar de ojos el coche sale de la carretera y se impacta contra el tronco de un gran árbol.

El conductor se ha pegado contra el cristal del coche y es en ese momento cuando le veo el rostro y le reconozco. Un fuerte dolor contrae mi pecho e impide que el aire llegue a mis pulmones. Intento no pestañear y retener las lágrimas, pero como consecuencia me llevo las manos a la cabeza y empiezo a temblar.

Lo único que se puede oír en aquella silenciosa carretera es el grito desgarrador de una joven que ha vuelto a presenciar la pérdida de sus padres y de su pequeña hermana. Lo que antes era silencio y tranquilidad, ahora es muerte y penumbra.

Y otra vez el mismo sueño, cada noche una y otra vez vuelvo a ver la muerte de mis padres y de mi hermana. No había mañana en que no me quedase por lo menos dos minutos sentada en mi cama pensando en todo lo que me había pasado, dándole vueltas a la cabeza. Y para el colmo, ahora un lunático suelto por la ciudad. Es una buena noticia detrás de otra…

Lo que voy a decir ahora os parecerá una completa locura, pero llevo días pensando que sería interesante salir a buscar a ese personaje, no me toméis por una psicópata desde tan pronto, os voy a explicar el por qué…

Yo, que estoy apenándome cada día por la muerte de mis seres queridos y él sembrando la muerte allá donde va, sin importarle nada en absoluto y sin un solo remordimiento de conciencia por lo que respecta. En un principio cuando este sujeto se dio a conocer me enfurecía, quien se creía que era para jugar con el destino de las personas de esa manera, repartiendo el mismo dolor que yo padezco en el corazón de los familiares de las víctimas. Pero después con la cabeza un poco más fría dejé al lado la ira y comencé a pensar: por qué hace lo que hace, es decir, una persona no nace siendo asesina, es por ello que me gustaría saber cuál es el motivo de los crímenes que comete, qué fin obtiene haciendo eso, aunque dudo mucho que se pueda razonar con alguien así... por no decir que es imposible sin que te haya dejado antes su firma encima.

_ Debo estar perdiendo la cabeza… - dije pensando en voz alta.

Juraría que nada más decir aquello escuché una risa proveniente del bosque, pero lo dejé pasar, solo me faltaba tener alucinaciones…

Pasaban los días y el asesino ya había acabado con quince personas. Siempre era igual, las personas aparecían apuñaladas y con cortes en las mejillas con forma de sonrisa macabra. Todos ellos eran adultos, por lo menos parecía que los niños no entraban en sus planes, o por lo menos no se había atrevido a acabar con ninguno. ¿Curioso, no? Quizá no lo ha hecho porque tiene o tenía un familiar, como un primo o un hermano pequeño, que mantiene en sus recuerdos y le impide segar esas vidas… o también puede ser que tampoco se haya topado con ningún pequeño en su camino, que es casualidad, y yo ya estoy aquí montándome teorías que puedan darme más información que la que sale por las noticias, es decir, a partir de sangre, sangre y más sangre… si tan solo supiese su nombre… bueno, estaría en las mismas, no creo que con llamarlo apareciese de la nada… o podría sin embargo llamar su atención de alguna forma… pero cómo, dónde se esconde un asesino en serie… puede estar en mil sitios distintos…

Cogí una camisa de cuadros y me la até a la cintura, estaba dispuesta a seguir mi conversación privada dando un paseo por el bosque. No era muy tarde, pero las noches todavía seguían siendo frescas pese a que se acercaba el verano. Al salir de casa, respiré el aire puro que me rodeaba, sin duda la naturaleza es maravillosa, y comencé a caminar sin rumbo alguno, aunque conociéndome seguramente acabaría en el lago, como habitualmente.

Los animales que vivían allí ya se habían acostumbrado a mí y no les intimidaba, y eso era algo que adoraba, soy de ese tipo de personas que prefieren estar con los animales que con el resto del mundo, de vez en cuando, un gatito de color negro solía acercarse a mí ronroneando para que lo acariciase, otras veces, una ardilla bajaba muy despacio de la copa de un árbol para que le diese de comer, y por último, y esto es algo que jamás se me va a olvidar, un pequeño cervatillo se acercó una vez a mí muy tímido buscando cobijo un día de lluvia.

Al salir de mi trance de fantasía con el mundo animal recordé que había salido con el propósito de saber más sobre ese asesino, y ya estaba entrando la noche, pero como os he dicho antes, he acabado en el lago. Alcé la vista al cielo, estaba atardeciendo, y la vista era preciosa. Frente a mí, un maravilloso contraste de colores anaranjados y amarillos había surgido de la nada, bañando el agua, los árboles y las montañas. Al fin y al cabo, es por estos detalles por los que merece la pena seguir viviendo, no todo el mundo tiene el privilegio de poder contemplar las maravillas de la naturaleza día tras día… Siento lástima por esas personas que no saben apreciarlo y pasan olímpicamente de lo que tienen delante de sus narices. Sin embargo, la puesta de sol no duró mucho más tiempo, pronto un mantón de estrellas cubrió el cielo, y el contraste de colores vivos desapareció, dando lugar a un azul oscuro, casi negro.

Un sonido lejano me despertó de pronto, me había quedado dormida apoyada en un árbol frente al lago, y si mi mente no me estaba engañando podría decir que eran sirenas. Presté atención y no moví ni un músculo con la intención de escuchar más claramente. Sin ton ni son las sirenas cesaron, pero no terminó ahí. Alguien estaba corriendo bosque a dentro, no tenía la sutileza de un gato precisamente. Parecía estar huyendo, sinceramente. Por su respiración entrecortada diría que llevaba un buen rato corriendo. Lo oí venir por mi lateral izquierdo, y unos segundos más tarde divisé a no más lejos de 15 metros, a un joven de por lo menos metro setenta de estatura. Me agazapé un poco detrás de un arbusto para verlo mejor. Frenó y se apoyó en sus rodillas para recuperar el aliento. No pude verle la cara, pues la tenía cubierta con la capucha de su sudadera blanca… que no parecía tan blanca a simple vista.

_ Sangre… - dije en un susurro que por supuesto no escuchó.

_ ¡ALLÍ!

Al parecer, una patrulla de policía de al menos doce personas iba tras él. El chico recobró el aliento y acto seguido comenzó de nuevo su carrera. Era rápido, lo reconozco. La luz de las linternas que portaban me permitió observar que el joven llevaba lo que parecía ser un arma dentro del bolsillo de su sudadera, pero no pude mirar más detalladamente, tan pronto como estaba ahí a unos metros, desapareció entre la maleza del bosque, dejando desconcertados a los policías, que no tardaron en volver a intentar encontrarle la pista al muchacho, aunque seguramente en vano, el bosque es demasiado grande y que sea ya bastante entrada la noche no aporta ninguna ayuda.

Esperé unos minutos a que la patrulla estuviese lo bastante lejos como para no verme y salir de mi escondite, que me viesen ahí a esas horas no es que fuese una idea muy tranquilizante, y más si iban detrás de ese chico… me pregunto qué habrá hecho… nada bueno.

Sí, obviamente me vino a la cabeza que podía ser el asesino del que todo el mundo habla, pero hoy en día la calle está llena de delincuentes y no es que me parezca nada del otro mundo a estas alturas… pero que le persiga una patrulla entera me da que pensar…. Entonces oí un disparo. Sí, podría ser él perfectamente.

Volvía hacia casa sin ningún ápice de sueño, con lo que había presenciado me daban ganas de ir en busca del chico, no creo que haya ido muy lejos, sería interesante. Poco después mis pensamientos fueron interrumpidos por unas voces que se acercaban. En efecto y como pensaba, eran los policías, habrán perdido el rastro del chico y habrán decidido dejarlo. Venían enfurecidos y discutiendo entre ellos, me escondí tras un árbol para intentar escuchar lo que decían:

_ Qué le vamos a decir a los medios de comunicación…

_ Ya son diecisiete en total, nunca había visto algo así…. es una masacre.

_ No habrá más víctimas….ese cabrón tiene las horas contadas.

Bingo.

Y poco a poco fueron alejándose del lugar hasta salir completamente del bosque. Esta era mi oportunidad. Tenía que encontrarle, quería encontrarle. Tome una bocanada de aire y la exhalé lo más despacio que pude, y finalmente comencé a andar.

Llevaba ya 20 minutos caminando y nada, no había ni rastro del chico. Cuando estaba a punto de darme por vencida y ya me había dado la vuelta dispuesta a marcharme, me pareció oír un gemido. Guardé silencio para ver si con suerte volvía a sonar y en efecto, otra vez. Con mucho sigilo, intenté acercarme lo máximo que pude, hasta que lo encontré.

Delante de mí, agazapado, se encontraba el chico al que perseguían, y estaba ensangrentado, no solo de la sangre que ya llevaba desde un principio en su sudadera, si no suya propia. El disparo que había escuchado antes… entonces le había alcanzado, y en el estómago. Podría dejar que se desangrase vivo y pagase por lo que ha hecho… pero no soy como él.

Salí de mi escondite y él se dio cuenta, seguía llevando la capucha puesta y además su largo cabello negro le tapaba la cara.

_ Qué haces aquí mocosa, lárgate antes de que… - pero no pudo terminar la frase porque se estaba retorciendo de dolor… me acaba de llamar mocosa… él… a mí…

_ Antes de qué… ¿de que te de un brote de energía milagroso y acabes conmigo? No te hagas el fuerte sabiendo que soy la única a kilómetros a la redonda que puede ayudarte.

_ No necesito tu ayuda, niña…lárgate.

Ahora, niña.

_ ¿Prefieres morir desangrado?

_ Qué es lo que no entendisAHHHH!...

_Eso, precisamente. - y sin escuchar sus protestas me acerqué a él y me arrodillé, no sin antes arrebatarle el cuchillo del bolsillo y echarlo a un lado.

_Q-qué estás haciendo…- dijo con el tono cansado por culpa del dolor.

_ Salvarte la vida, ahora cállate y túmbate.

Él obedeció protestando porque al fin y al cabo, no había otro remedio. Le subí un poco la sudadera y la camiseta e intenté limpiar la sangre para verle la herida.

_ Solo te ha rozado…. has tenido suerte…. Pero si no se cura se infectará.

Él solo se limitó a resoplar. Intenté curarle con lo que tenía encima, por lo menos evité que siguiera sangrando.

_ Jeff…

Admito que eso me pilló por sorpresa.

_ Me llamo Jeff.

Así que Jeff. No supe si contestarle y decirle de verdad mi nombre también o callarme y hacer oídos sordos… bueno… dudo que intente matarme estando como está, por lo menos hoy no.

_ Dana.