Rachel había finalizado sus clases y se dirigía a su apartamento, el cual compartía con Kurt, su compañero y mejor amigo desde el instituto, el chico también se había presentado para entrar en NYADA pero al ser rechazado decidió dedicarse al mundo de la moda y consiguió un puesto de becario en . Rachel estaba aburrida en su camino en el tren hacia el apartamento, por lo que decidido sacar su móvil para jugar, en ese momento recordó su encuentro matutino con cierta rubia y decidió entretenerse.
En el otro lado de la ciudad Quinn se encontraba en una aburrida clase de derecho civil, cuanto recibió un mensaje.
Número desconocido: Hola Q, ¿qué tal el día?
Quinn: ¿se puede saber quién eres?
Número desconocido: soy Rachel!
Quinn: Rachel?
Número desconocido: ¿vas dejándole tu ropa a cualquiera en los cafés?
Quinn: ohh! Rachel! Perdona no había caído, estoy en clase y estaba distraída.
Rachel: ha sido divertido reírme de ti! Si estás en clase no te distraigo más, xao Q!
Quinn guardo el número de Rachel en su teléfono, no había hablado apenas con esa chica pero había algo que le llamaba la atención sobre ella, no sabía si era su manera de coger confianza tan rápido o su actitud optimista pero algo la intrigaba. Y así pasó el resto de su clase, distraída y pensando en cualquier cosa menos en la aburrida asignatura.
Rachel entraba en el apartamento con una sonrisa, Kurt al verla no pudo evitar intrigarse y preguntar a su amiga
-Hola Rachel! Se puede saber ¿a que se debe esa sonrisa?- preguntó su curioso compañero
-He empezado bien la semana Kurt
-Oye Rachel, esta mañana te eh visto antes de irme y no ibas así vestida, y no vivimos tan cerca como para que hayas venido s cambiarte, así que... Oh dios! Es eso! Has estado con Brody verdad?- dijo emocionado Kurt
-¿Qué? Qué dices Kurt! Ya te dicho que sólo somos amigos! – Rachel estaba cansada de negar siempre lo mismo
-Si claro y yo me chupo el dedo Rachel Berry! Admitelo! – siguía insistiendo el chico
-Kurt no ha pasado nada con Brody, además ya sabes que Finn y yo... No se en qué momento de la relación estamos, aunque no se nada de el desde hace casi cuatro meses... – dijo con pena la morena
-Rachel, Finn es mi hermano y lo quiero pero no puedes estancar tu vida por su culpa, estamos en la mejor ciudad del mundo! Hay que aprovechar las oportunidades – lo cierto era que Kurt se estaba volviendo muy optimista desde que habían llegado a la ciudad
En ese momento el móvil de Rachel sonó y la chica aprovecho para salir corriendo hacía su habitación y evitar así otro sermón de Kurt. Le quería muchísimo pero ya se había cansado de escuchar sermones diciendo lo que tenía o no que hacer con su vida. Rachel se tumbó en la cama y se río al ver el mensaje recibido.
Quinn: hola chica del café! Estas viva por lo que intuyó que esa profesora no te ha torturado mucho
Rachel: jajaj al final llegue a tiempo y bien vestida! Gracias por la camiseta por cierto! Muy amable
Quinn: de nada Rachel, era lo mínimo que podía hacer! No me gusta que torturen a las personas y menos por mi culpa ;)
Rachel: gracias de nuevo! Por cierto, esta tarde me dijiste que estabas en clase, ¿puedo saber que estudias?
Quinn: ¿acostumbras a hacerte amigo de todo con el que te chocas?
Rachel: oh... Lo siento, tiendo a ser curiosa con todo el que conozco
Quinn: el día que tomemos un café te lo contare.
Rachel: ¿es eso una invitación?
Quinn: creí que te había dicho esta mañana que te lo debía...
Rachel: oh claro, es por eso... Pues cuando quieras entonces, no estoy muy liada aún con las clases.
Quinn: perfecto! Te aviso está semana entonces, xao Rachel!
Cinco días habían pasado desde su encuentro fortuito. Cinco días en los que Rachel ensayó sus bailes, sus canciones, se fue de compras con Kurt y miro su móvil a cada rato. Por su parte Quinn fue a sus clases y alguna fiesta de la universidad, hasta que esa tarde aburrida recordó cierta deuda sobre un café.
Quinn: ¿Estas libré esta tarde? ¿Quieres cobrar ese café?
Rachel: Estoy con Kurt por el centro, escríbeme la hora y el sitio
Quinn: en media hora en el café del otro día, te espero en la puerta
Rachel: ok
A Quinn le pareció raro ese tono tan cortante de Rachel, pero al fin y al cabo la conocía sólo de un rato, no podía saber como estaba la chica solo por un SMS, así que se ducho, se vistió y en medio hora estaba en la puerta del café, viendo como Rachel aparecia con Kurt.
-Hola-saludo Quinn
-Hola Q, estés es Kurt, mi compañero de piso y mi mejor amigo- presento Rachel
-Encantada Kurt, ¿te quedas con nosotras? – dijo una simpática Quinn
-No puedo tengo cosas que hacer, os dejo solas, encantado Quinn, te veo luego Rachel- se despidió Kurt
-¿Entramos?-sugirió Rachel
Ambas chicas entraron en el local, Quinn fue a ordenar ambos cafés y los pago como habían acordado. Una vez se los dieron fue a buscar a la morena que ya se encontraba sentada en una mesa al fondo del local.
-Aquí están los cafés- le dijo la rubia
-¿Cuál es el mío Q?
-Son los dos iguales Rachel
-¿En serio bebes el mismo café que yo? ¿Con soja y canela? Vaya... Que casualidad – dijo una extrañada Rachel
-Si, la verdad que siempre que lo pido me dicen que no es común, así que me ha extrañado que tu también lo quisieras – la casualidad de que tomarán el mismo café mantenía la intriga de Quinn sobre la chica
Ambas sonrieron, Rachel pensaba en la suerte que tenía por chocarse con alguien tan simpático, Quinn por su parte pensaba en lo adorable que era que Rachel siempre la llamara Q, le hacía gracia lo rápido que Rachel cogía la confianza y eso era algo que Quinn no solía permitir, pero claro para todo hay excepciones.
-Dime Rachel, donde vas a esas clases de baile para que tu profesora sea un monstruo – le preguntó curiosa Quinn
-Voy a la NYADA, es mi primer año allí, voy a ser una gran estrella de Broadway, llevo desde los 3 años ganando concursos de danza y canto, así que estoy ya en el camino de lograr mi meta- Quinn río ante aquel discurso que sin duda Rachel llevaba años soltando
-Guay, he oído que es muy difícil entrar y que son muy exigentes así que debes de ser muy buena de verdad
-El día que me oigas cantar, verás lo buena que soy- Quinn volvió a reír al ver como Rachel tenía cierto aire a diva, sin duda podría ser una estrella.
-Bueno ¿y tu? El otro día me dijiste que estabas en clase- investigo Rachel
-Si, voy a la NYU, estudió Derecho allí, está bien, pero las clases son aburridas – dijo Quinn rapidamente
-¿Siempre habías querido estudiar eso?-Rachel notó como Quinn se tensó en su asiento y no sabía qué hacer.
-Eh... Más o menos.. No se.. Esta bien... Bueno dime ¿de dónde eres? Porqué sí vives con tu mejor amigo es que no debes de ser por aquí cerca – dijo cambiando de tema
-Somos de Lima, en Ohio, íbamos al mismo instituto y su hermano era, es, era mi novio – dijo Rachel dudosa, Quinn se sintió intrigada ante aquellas dudas, así que no dudo en preguntar
-¿No sabes si estás con el? - inquirió
-Hace cuatro meses que me dejo para que pudiera venir a Nueva York a cumplir mi sueño y él se alisto en la armada, no he sabido nada del desde entonces...-contó Rachel con pena y haciendo un puchero, cosa que a Quinn le pareció adorable.
-Han pasado cuatro meses Rachel, quizás deberías seguir con tu vida... No puedes esperar para siempre
-Otra como Kurt, dándome sermones, al final vais a tener razón y voy a tener que empezar a salir y ligar – dijo la morena riéndose.
Ambas rieron, siguieron hablando gran parte de la tarde, Rachel no paraba de hablar sobre NYADA, sus clases, como amaba Nueva York, a Babra Streisand y los musicales. Quinn entre historia e historia de Rachel contaba algunos detalles de su vida.
-Bueno es tarde Q, debería irme, aún tengo que coger el tren y si lo pierdo me helaré en la estación esperando- dijo Rachel con pena
-Si, es tarde... – dijo la rubia que no quería irse aún a su casa
-Gracias por el cafe, eres muy simpática Q y aún no tengo muchos amigos aquí – dijo tímidamente Rachel
-Yo a tampoco tengo muchos amigos por aquí aún y vivo sola así que puedes llamarme cuando quieras – Quinn no borraba su sonrisa de la cara
-¿Vives sola?¿No eres de aquí? ¿Porqué no me lo habías contado? – Rachel empezó a interrogarla de nuevo
-jajaja Rachel tranquila, si te lo cuento todo hoy no querrás volver a quedar! Tengo que mantener la intriga
-Esta bien, te llamare, nos vemos Q, gracias- la morena se marchó
Rachel salió del café y Quinn se quedó pensativa, Rachel tenía algo que le llamaba la atención y no sabía porque, su forma de hablar, su sonrisa, su optimismo contagioso, tenía que descubrirlo. De repente tuvo una idea. Salió del café corriendo y grito
-Eh! Rachel! Espera! – dijo la rubia que sonrió al ver a Rachel girarse-Tengo el coche aquí al lado, si quieres puedo acercarte, no es molestia de verdad
-La verdad es que me apetece llegar a casa pronto y no tengo nada de ganas de pasar frío, así que gracias de nuevo Q- Rachel aceptó la oferta de su nueva amiga
Se montaron en el coche de la rubia, el cual llamo la atención de Rachel por su aspecto bastante caro. El trayecto transcurrió tranquilo, con Quinn concentrada para no perderse, Rachel dando indicaciones y contando alguna que otra historia. Cuando llegaron a su destino, se despidieron con un abrazo, la promesa de volver a verse y otro gracias por parte de Rachel.
Quinn por su parte llego a casa y siguió pensando en Rachel, lo que le pasaba no era normal, nunca le había pasado eso y menos con una chica, significaba aquella que ¿Rachel le gustaba? No, no podía ser se decía así misma, te ha caído bien y ya está, puede ser una buena amiga, el tiempo dirá. Rachel mientras tanto en la otra punta de la ciudad contaba a Kurt lo bien que le caía Quinn y que suerte tuvo de chocarse con ella, a Rachel no se le había pasado por la cabeza ni la idea de que Quinn fuera algo más que una amiga, sin embargo inconscientemente miraba el móvil a cada rato, y así pasaron una semana ambas, cada una con sus pensamientos y sus vidas de clases.
