Saludos lectores!
Aquí está el segundo capítulo, denle una oportunidad, habrá Zutara, lo prometo (;
Tefa-Sakura, muchas gracias por comentar!
Disclaimer: los personajes de Avatar: La Leyenda de Aang pertenecen a Mike Dante y Bryan Konietzko. Hacía el fin de Mundo le pertenece a José Ignacio Valenzuela.
Por ti, hasta el fin del mundo.
Primera parte.
Katara y Suki
La historia de la amistad entre Maestra Agua y Guerrera Kyoshi comenzó el día que Katara cumplió 14 años.
Esa edad no era especial en realidad, aún tenía que esperar dos años para tener edad para poder casarse, algo que en realidad no le emocionaba mucho, pero, ese mismo día lo sintió, algo en su interior la llamo diciéndole que habría aventura, que habría algo nuevo.
Miro dentro del Iglú que había servido de hogar desde que tenía memoria, vio a su hermano Sokka aún durmiendo, roncando como siempre, y no pudo evitar sentir un poco de ternura maternal hacía su hermano mayor. Vio las pequeñas repisas hechas de hielo que sostenían unos cuantos juguetes con los que solían jugar ella y su hermano, por supuesto que Sokka los dejo ya hacía años diciendo que "Esas niñerías no le ayudaban a un guerrero", pero Katara podía ver a su hermano mirando de reojo el pequeño pingüino de tela con que jugaba.
Decidió que también había llegado el tiempo de que ella dejara ir todo eso, y buscara algo más que hacer con su tiempo libre.
Se levanto y salió pensando en esa corazonada, ¿qué iba a pasar hoy? Siguió su camino, la gente de la tribu la saludo y felicito. Aunque la gente de la tribu era amable y amigable Katara no contaba con ninguna amiga, todas las mujeres de la tribu ya tenían sus años, por lo cual, para Katara, era muy difícil conectar con ellas, también sufría por no tener un Maestro Agua, en una de las "visitas" de la Nación del Fuego se llevaron a todos los Maestros Agua, incluyendo a su madre, quien se sacrifico para que no se la llevaran a ella.
De inmediato quitó ese pensamiento de su mente y comenzó a pensar como haría para convencer a Pakku, jefe de su tribu, su abuelo en ley, para que le enseñara Agua Control, el viejo aunque era muy buen guerrero y una persona excelente, era un machista de hueso rojo, Katara había perdido la cuenta de cuantas veces le pidió que le enseñara aunque fuera una técnica, pero el Jefe seguía negándose, a veces Katara pensaba que Gran-Gran estaba loca por haberse casado con alguien así.
Katara ha vivido solo con la compañía de su hermano, hasta que Suki apareció.
El mismo día en que Katara se lamentaba por el machismo de su abuelo vio como un barco se acercaba hasta la entrada de la tribu, lo reconoció y supo que venía del Reino Tierra. De él salieron un grupo de personas mayores y una joven que reconoció de su edad.
Al estar ya todos en tierra, Gran-Gran y Pakku presentaron a las familias que se quedarían en la tribu por cuestiones políticas, los Maestro Fuego los habían sacado de su hogar; La Isla Kyoshi. Katara se acerco con curiosidad para hablar con la joven pero se dio cuenta de que había desaparecido, busco un rato más con la mirada y al darse por vencida decidió dar media vuelta para volver a sus labore, al hacerlo se llevo un gran susto al ver que la muchacha había estado atrás de ella todo el tiempo.
Le explico que ella entrenaba para ser una Guerrera Kyoshi y tenía que ser muy astuta y silenciosa para sorprender al enemigo, y riéndose le dijo que había caído en la trampa, también le comento que había hecho de ese día, un cumpleaños muy divertido.
Katara se confundió, nunca había conocido a alguien que cumpliera años el mismo día que ella, continuaron platicando y fueron a montar unos pingüinos.
Al final del día ya eran inseparables.
Suki le había enseñado su maquillaje y armadura de Guerrera, y unos cuantos golpes también, Katara decidió enseñarle lo poco que sabía de Agua Control, lo cual logró sorprender a Suki pues nunca había conocido a un Maestra Agua. Le pregunto la razón por la cual no seguía aprendiendo a controlar el agua y Katara le narró toda la historia que tenía de su discusiones con Pakku acerca de eso, y que todas terminaban con ella aprendiendo cosas con los curanderos.
Katara pudo notar el molestar en las facciones de su nueva amiga, y ella le explicó que hace tiempo en su hogar tenían el mismo problema de machismo, fue por eso que crearon a las Guerreras Kyoshi en honor al Avatar Kyoshi a quien veían como una de las mujeres más valientes y poderosas.
Desde ese día Suki ayudó a Katara a tratar de convences a Pakku de enseñarle Agua Control propiamente, lo cual llevo a que Katara paliara en un combate de Agua Control contra su abuelo, el cual por supuesto perdió, pero demostró que la valentía y el control que se necesitaba para aprender Agua Control también se encontraba en las mujeres y cedió a enseñarle.
Desde ese momento Suki y Katara hicieron el pacto de permanecer unidas ante todo y protegerse cuando alguna estuviera en peligro.
Ahora después de 5 años de amistad Katara pensaba que era el momento indicado para cumplir esa promesa, aún con la traición de la Guerrera no podía negar que era de las personas más importantes de su vida y tenía que ayudarla pero, ¿cómo?
Pensó en el rostro con miedo de su amiga, en que le podría estar pasando, en ese mismo instante un puñado de Maestros Fuego podrían estar torturándola. No, ella era una Guerrera formidable, no se dejaría vencer tan fácil, pero de ser así, ¿por qué mando ese mensaje de ayuda?
Le había escrito que la culpa era de rey… el único Rey estaba en la capital del Reino Tierra y no tenía permitido entrar a las colonias de la Nación del Fuego, así que ¿Quién podría ser?
Katara pensó en acudir a su hermano, sabiendo que esté había desarrollado sentimientos por la Kyoshi a lo largo de los años, pero descartó la idea al pensar que entraría en pánico y no la dejaría ir hacía allá sola. Con un suspiró concluyo que era mejor dejarlo en secreto.
Sin pensarlo más se dirigió a donde estaban sus abuelos, dispuesta a emprender un viaje para salvar a su amiga.
Los encontró discutiendo algo acerca de entrenar más guerrero para estar listo por si la Nación del Fuego decidía atacar, al notar la presencia de Katara callaron y la saludaron.
-Katara, hija, feliz cumpleaños, disculpa que no haya podido ir a felicitarte más temprano pero hemos estado un poco ocupados tu abuelo y yo- le dijo Gran-Gran sonriendo.
-No te preocupes Gran-Gran, me estaba preguntado si podría ir a la Isla Kyoshi con Suki unos días- Katra respondió sabiendo que no habría vuelta atrás.
-¿Con Suki? ¿No está ella en la colonia de la Nación del Fuego?- Preguntó Pakku sospechando de las intenciones de la joven Maestra Agua.
-Estaba,- comenzó un poco nerviosa Katara- me mando un mensaje diciendo que desde que recuperaron la Isla y su familia regresó, no ha podido verlos, y debido a la cercanía pensó que sería un buen momento, y me pidió que la acompañara- Finalizó esperando que creyeran.
Los ancianos se quedaron en silencio unos minutos debatiendo si era buena idea dejar a la mujer más joven de la tribu hacer un viaje sola hacía una Isla que hacía poco habían podido liberar de la Nación del Fuego.
-¿Cuándo tendrías que partir?- Preguntó una vez más Pakku.
-Esta misma noche- Contestó Katara con una firmeza que sorprendió a ambos jefes de la tribu.
-Muy bien,- dijo Gran-Gran a su nieta- esperó que encuentres a Suki con bien, y resuelvan todos los obstáculos que puedan encontrar- Finalizó guiñándole el ojo a su nieta.
Katara algo desconcertada por la intuición de su abuela les dio un abrazo prometiendo que cada vez que tuviera la oportunidad enviaría un halcón para decirles como se encontraba y que tendría el mayor de los cuidados.
Aún así su abuela decidió que le acompañaría a abordar la barca que la llevaría al puerto más cercano donde tomaría un barco hacía la Colonia de la Nación del Fuego.
Llegando ahí, Katara con mochila en mano acompañada por su abuela se volvió para despedirse, le dio un fuerte abrazo, en el comenzó a pensar en cómo llegaría a la colonia si ni siquiera sabía cómo se llamaba.
Su abuela una vez más casi adivinando las dudas de su nieta le susurro al final del abrazo.
-Nuevo Ozai…- y partió para reunirse con su tribu.
-Nuevo Ozai… ahí es a donde tengo que ir- pensó firmemente Katara.
Muy bien, hasta ahora ¿qué opinan?, dejen un review, todas las opiniones son aceptadas.
The Elizabeth Wolf.
