No quería despertar, pero sentí un brazo sobre mi cintura que me hizo moverme y prácticamente quedar en la misma posición. ¿Otra vez pasaba lo mismo? Una media sonrisa se instaló en mis labios mientras intentaba moverme un poco y así terminar con el cuerpo de costado, observando el rostro durmiente de mi mejor amigo bien cerca del mío. Siempre que no podía dormir por la noche se iba hasta mi cama y se colaba entre las sábanas, acurrucándose contra mí para dormir más tranquilo. Con los ojos entrecerrados por el sueño me quedé mirando todas y cada una de las facciones de su tranquilo rostro, sintiendo su tibia respiración chocar contra mis labios. La piel se me erizó y por instinto o más bien por deseo intranquilo me acerqué a él, en busca de apenas un beso… Pero un pequeño movimiento hizo que me descolocara e inmediatamente oculté mi rostro contra su pecho, respirando agitado. ¿De verdad estuve a punto de besarle? Mierda, iba de mal en peor. Pero aún así la calidez de su pecho me cobijó como nunca antes ya que era la primera que yo me acercaba de esa forma hacia él, sintiendo su corazón latir tranquilo en el interior de su cuerpo, como su pecho subía y bajaba gradualmente al respirar por la boca. Poco a poco fui cerrando los ojos, sintiendo adormilado.

-Me gusta que estés así –Su voz grave y algo ronca, hizo que de forma automática me acurrucara aún más contra él, como si tuviera miedo de que se alejara de mi por mi extraña actitud.

-Es la primera vez que lo hago –Confesé con voz baja e igual de ronca, ladeando la cabeza para ocultarla en la curvatura de su cuello y hombro. El aroma a miel me llegó de lleno en la nariz. Era el jabón que usaba en la ducha. Demasiado rico para ser de él. Caí en cuenta. Era el mío.

-Hazlo más seguido, eres calentito'ttebayo –Sonreí ladino, pasando esta vez un brazo por debajo del que me recorría a mí la cintura. Como si leyera mis pensamientos se acercó un poco más a mí y sentí sus piernas contra las mías. No supe si entrelazarlas o no moverme.

-¿Qué día es? –Pregunté idiota, el palpitar de su cuello me retumbaba los oídos y me mareaba.

-Sábado –Me respondió Naruto, acomodando su cabeza contra la mía. ¿Desde cuándo era tan cuidadoso y cariñoso conmigo?

-¿Cómo está tu brazo? –Volví a preguntar. Mi voz salió más ronca de lo normal.

-Si tus patadas no vuelven a cruzarse con mi cuerpo, estaré muy bien –Sentí su risa. Me sentí flotar. Seguía pensando que me estaba volviendo cursi. Demasiado.

-Usuratonkachi, no fue para tanto -¿Cuánto tiempo más pensaba tenerme abrazado? Caí en la cuenta de que era yo quien no quería soltarle. Mierda.

-Casi me rompes el brazo, bastardo –Esta vez se dejó escuchar mi leve risa y los cabellos rubios de su nuca me hicieron cosquillas en la nariz.- ¿Qué haremos hoy?

-Yo pensaba en dormir todo el día y salir a sacar fotos por la noche –Mi pasatiempo, el cual pensaba convertir en mi profesión; la fotografía.- ¿Y tú?

-No sé… por mi me quedaría en la cama –O sea, mi cama.- Y comería ramen todo el día –Mientras yo duermo.- Aunque creo que Sakura-chan me invitó a salir.

Quise gruñir. Celos. Sasuke… Gobiérnate.

-¿Sakura? –Por inercia, entrelacé mis piernas con las suyas y le abracé un poco más. Se dio cuenta. No se alejó y me hizo sonreír.

-No seas celoso, Sasuke-kun. Yo soy sólo tuyo –Me dijo en tono de burla y le golpee en la pantorrilla con el pie. Se quejó. Me lo devolvió con un puñetazo en la cintura. Me quejé porque el dobe tiene la mano pesada.

Las sábanas comenzaron a revolverse gracias a los golpes que el imbécil y yo nos dábamos, sintiendo sus patadas en mis costillas y mis puños en su rostro segundo a segundo. Poco tiempo nos llevó para acabar en una comprometedora y, para mí, bastante agradable posición. Sus ojos azul zafiro se conectaron con mis ojos negros, ambos pares de ojos brillaban. Los de Naruto era por la furia, lo mío era por la excitación que subía por mi cuerpo al tener su trasero bien acomodado en mi pelvis. Maldita carne débil.

-¿Te gusta la vista, eh, teme? –Su voz sonó aterciopelada y sentí un pinchazo en la entrepierna.

-No me hables así, dobe –Le espeté mientras intentaba zafarme de su agarre. Ah, claro. Había olvidado el detalle de que me había cogido las muñecas con sus manos y las tenía contra el colchón. Tenía fuerza el desgraciado.

-¿Por qué no? Te conozco lo suficiente como para decir que cuando te hablan así te calientas –Susurró acortando distancia entre nuestros rostros, mi ceño fruncido y podía demostrar mi molestia. Qué molestia ni qué carajo. Que ganas de follarlo.

-Cállate o esta vez te quebraré no solamente un brazo, maldito idiota –Dije gruñendo, acto que por inercia me hizo inclinar la cabeza hacia adelante, terminando por sentir el roce de sus labios con los míos. Le miré desde nuestra distancia; se había puesto rojo y yo, al parecer por el ardor que sentía, también.

Nos quedamos mirando por varios segundos y sentía que mi piel ardía cada vez más. Sobre todo cuando mis manos se movieron solas ya que Naruto las había soltado y se dejaron caer sobre los muslos de mi mejor amigo. Peligro, Sasuke. Peligro. Saca las manos de ahí, sácalas. Espera… Naruto está bajando su cuerpo un poco más, sólo un poco más y… Dangerous.

-Na.. Naruto –Mi voz sonó pastosa y dos tonos más grave. Esa era la voz que tenía cuando me masturbaba y el muy maldito se había sentado, literalmente, sobre mi miembro. Mierda, tuve que cerrar los ojos para concentrarme en no tirarlo contra la cama y comerlo a besos.

-¿Qué? –El idiota sonó más decidido que nunca, como la vez que me dijo que yo sería su único mejor amigo. Nunca le creí. Íbamos en la primaria. Le creí cuando me lo dijo en el primer año de la secundaria; pero esa vez me dijo que aunque tuviera que romperme los brazos y las piernas no me dejaría ir a ningún lado. Salí con un brazo roto. Pocas veces volví a hacerle una broma como esa.

-Naruto, detente o si no… -La sonrisa del dobe me hizo callar.

-Estás muy hablador… habrá que callarte de una maldita vez, Uchiha –Dijo en susurro antes de dejar sus manos sobre mi cuello y besarme los labios. Oh, mierda. ¿Demoré en responder? En menos de un milisegundo ya estaba comiéndole la boca, mientras que él luchaba constantemente por colar su lengua en mi boca. Mis manos se colaron desesperadas por debajo de su camiseta negra de pijama mientras él intentaba controlar las manos para acariciar mi torso desnudo y bien marcado. De pronto sentí como las caderas de Naruto comenzaban a moverse contra las mías, separando su boca para llevarla hasta mi oído, hablándome con una voz demasiado sexual.

-Sasuke, esto es demasiado peligroso.

Abrí los ojos de golpe, respirando agitado y con un fuerte dolor de cabeza. Sentía las gotas de sudor bajar por mi sien y mi cuello. Además, sentía una pierna sobre mi cadera y un brazo cruzando mi pecho. Con algo de temor, desvié los ojos a mi izquierda y una cabellera rubia se coló por mis ojos. El dobe dormía bastante tranquilo a mi lado y yo me había empalmado. Oh, mierda. Esto de soñar con Naruto se me hacía un problema bastante peligroso y me encontré en un momento en donde no supe cómo actuar. Maldito imbécil… Me hace actuar como un completo idiota y ahora soñaba con él a punto de tener sexo. Carajo, definitivamente esto era peligroso.