THE PRICE OF FREEDOM

ENLACE AL FIC ORIGINAL: /works/2135328

AUTOR: Dragontara

TRADUCCIÓN: Meliza Malfoy

BETA: Emmi Mad

REVISIÓN FINAL: Bellatrix_2009

DISCLAIMER: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a JK Rowling. No se ha ganado dinero ni se ha violado ningún copyright con este trabajo, la trama pertenece única y exclusivamente a Dragontara, sólo la traducción es de nuestro grupo.

RESUMEN: Draco siempre ha valorado su libertad y su estatus como un Veela alfa, él es el orgulloso descendiente de la familia Malfoy. ¿Cómo podría sobrevivir al verse obligado a una vida sumisa como precio por su libertad?


Parte 2


Medio atontado, Draco abrió los ojos y trató de concentrarse. Le tomó un momento a sus ojos acostumbrarse a la penumbra a su alrededor. Trató de incorporarse, pero no pudo moverse. Una mirada más atenta le reveló que estaba atado a la cama por sus muñecas. Sus pies estaban libres, pero dar patadas no mejoró su posición.

Miró a su alrededor y se dio cuenta que estaba en una habitación parecida a la suya en la mansión, pero un poco más pequeña. ¿Dónde estaba?

Vagamente recordó la voz que había escuchado detrás suyo cuando había llegado al patio trasero de Cabeza de Puerco, pero justo cuando se había vuelto para echar un vistazo al hombre detrás de él, había sido golpeado por un Desmaius. Nunca había tenido la oportunidad de ver de quién se trataba, pero la voz le había sonado algo familiar. Simplemente no podía conectar la voz con un rostro todavía.

¿Qué era este lugar y por qué lo había traído aquí? Y lo más importante, quién lo había secuestrado y otra vez, ¿por qué? Su secuestrador con seguridad lo conocía por lo que no podría haber sido un error.

Draco miró a su alrededor, tratando de encontrar algo en la habitación que le pueda dar alguna pista sobre su paradero. Además, la búsqueda de un medio de escapar no estaría mal tampoco.

La habitación estaba en penumbra, pero aún podía ver la mayor parte de ella con claridad. Había una puerta cerrada a la derecha de la cama en la que estaba atado. Otra puerta, entreabierta, parecía que llevaba al baño. En la pared de la izquierda había grandes ventanas, que estaban cubiertas con pesadas cortinas, por lo que no podía ver si era de día o de noche en el exterior. Cerca de la ventana había un escritorio, una silla y un par de sillones frente a la chimenea, así como una estantería. Si pudiera liberarse y buscar en la habitación con más detenimiento, estaba seguro de que encontraría una manera de escapar de quien sea que le haya capturado.

Draco luchó contra las cuerdas, pero lo único que logró fue ponerlas más tensas alrededor de sus muñecas. Jadeaba por el esfuerzo y desesperadamente deseaba poder frotar sus doloridas e irritadas muñecas. Sus labios y garganta estaban resecos, pero no tenía muchas esperanzas de conseguir algo para beber de manera inmediata.

Se preguntó si alguien había notado que no estaba en Hogwarts. Eso no le ayudaría mucho, sin embargo, porque nadie sabía dónde estaba. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que fue secuestrado?

El pánico comenzó a arrastrarse lentamente en su pecho y empezó a luchar violentamente contra las cuerdas una vez más. Sintió que la piel de sus muñecas se rompía, y la sangre caliente empapaba las cuerdas, pero estaban tan apretadas en ese momento que no tenía ni la más mínima esperanza de poder liberarse de ellas. La circulación de la sangre en sus brazos era más o menos aislada, su corazón latía con fuerza en su pecho y no podía respirar. Su visión se estaba poniendo borrosa mientras se tambaleaba al borde de la inconsciencia. En algún lugar en el fondo de su mente sabía que debía calmarse y vencer el ataque de pánico por sí mismo, pero esa pequeña voz estaba demasiado débil como para romper el pánico abrumador. La misericordiosa oscuridad se lo tragó de nuevo.

La próxima vez que Draco se despertó fue con un dolor de cabeza enorme, un desagradable efecto secundario debido al ataque de pánico. A pesar de esa molestia, él estaba más alerta, y lo más importante, más tranquilo ahora. Sabía que no iba a llegar muy lejos luchando y entrando en pánico, pero él no era un Slytherin sin una razón. Él podía usar su cerebro y sus considerables habilidades para recopilar información, conspirar y manipular para salir de esta terrible situación.

Recién había conseguido mantener sus pensamientos bajo control, cuando la puerta se abrió y una figura oscura se detuvo en la puerta. Draco no podía ver su rostro con claridad debido a la luz que provenía de la habitación detrás del hombre, dejando su rostro en la sombra. Sin embargo, la voz era la misma que había escuchado en el patio trasero del bar Cabeza de Puerco.

— El pequeño príncipe por fin ha despertado. Muy bien. Entonces es tiempo para una charla, joven.

Draco se puso rígido debido a la ira.

— ¿Quién es usted? ¡No tiene derecho a retenerme aquí como prisionero! ¡Déjeme ir!

— Ya, ya, no seas un pequeño pendenciero, Draco. Nada de eso. Tengo todo el derecho para mantenerte aquí.

El hombre entró en la habitación y con un movimiento de su varita encendió el fuego en la chimenea y luego la lámpara de noche. La luz fue suficiente para que Draco lo reconociera.

— ¡Señor Crabbe! ¿Por qué hace esto? ¡Pensé que era amigo de mi padre! — Draco exclamó, horrorizado.

— Todavía soy amigo de tu padre. ¿Por qué si no te tendría bajo mi custodia? Tu padre me pidió que cuidara de ti — dijo Crabbe con voz sedosa.

— Él no le ha pedido eso. Soy mayor de edad ahora, así que no necesito a nadie para cuidar de mí. ¡Además, todavía tengo a mi madre!

— Estás equivocado, pequeño Draco. Hice un trato con tu padre. Yo le ayudaría a escapar de Azkabán y a cambio el me prometió que podía quedarme contigo.

— Pero... ¡Pero mi padre nunca se escapó de Azkabán!

— Irrelevante. Yo hice mi parte del trato, así que ahora estoy reclamando mi premio. Eres mío ahora, Draco, para hacer lo que quiera contigo.

La sangre de Draco se congeló y el miedo llenó su cerebro. ¿Realmente su padre había prometido a su propio hijo como pago para que lo ayudaran a salir de la cárcel? Y a Crabbe, nada menos. ¡Este hombre era lo suficientemente mayor como para ser su padre, y definitivamente estaba loco!

— ¡Tiene que estar bromeando! ¡No puede poseerme de esa manera, ni siquiera es legal!

— Pero te aseguro, mi pequeño omega, que serás legalmente mío cuanto me vincule a ti y lleves a mis hijos. Ahora que los hechizos protectores de tu padre se han desgastado, es sólo una cuestión de tiempo para que entres en celo, y luego, querido Draco, vamos a vincularnos y serás mío por el resto de nuestras vidas. — Crabbe se sentó junto a Draco en la cama y movió su mano lentamente desde la mejilla de Draco hasta el pecho, el estómago y la ingle, apretando suavemente sus genitales antes de continuar por sus muslos. Draco intentó apartarse del tacto y patear al bastardo, pero Crabbe evitó fácilmente todos sus intentos.

— ¡Aléjese de mí, viejo loco! ¡Búsquese un compañero de juegos de su edad! — Draco chilló, pero Crabbe se limitó a reír.

— Querido, perdí a mi esposa e hijo durante la guerra, y la búsqueda de una esposa sangre pura de mi edad y que aún pueda quedar embarazada de mis hijos, es imposible. ¿Por qué no iba a aceptar cuando mi viejo amigo me ofreció su hermoso hijo omega, que podría llevar fácilmente a mis hijos, calentar mi cama y ser la alegría de mi vida?

— Yo nunca seré la alegría de su condenada vida, bastardo. ¡Prefiero morir! ¡Mi padre nunca me habría ofrecido así a nadie, y mucho menos a usted!

— Pero lo hizo, y ahora él no puede hacer nada para evitar que suceda, ya que está aún más vigilado que antes en Azkabán. Será mejor que empieces a adaptarte a tu nueva vida aquí conmigo, Draco. Deja de luchar, no te ayudará en absoluto.

Draco apartó la cara para no tener que mirar a ese repugnante hombre, pero Crabbe tomó la mandíbula en un agarre dolorosamente apretado y volteó su cara de regreso.

— Ahora escúchame bien, pequeño mocoso malcriado. Deberías estar agradecido de que te tomé bajo mi protección y que esté dispuesto a darte una vida protegida y con comodidades. Vas a empezar a comportarte en este momento, o tendré que mostrarte cuál es tu lugar, y no va a ser agradable. No puedes escapar de aquí, así que si te comienzas a comportar, te liberaré de esas cuerdas y dejaré que te muevas alrededor de la habitación libremente. Sin embargo, si decides mantener esta actitud difícil, no tendré ningún problema en mantenerte atado a esta cama, siempre y cuando sea necesario. Ahora, ¿te comportarás? — la voz de Crabbe era firme y su expresión horrible.

Draco lo miró desafiante y luego escupió directamente en el rostro del hombre. No tuvo que esperar por la reacción de Crabbe por mucho tiempo, debido a que en el segundo siguiente Crabbe le abofeteó con tanta fuerza que la cabeza de Draco giró hacia un lado y un horrible dolor explotó en su cabeza. Se quedó sin aliento por el dolor y mantuvo la cabeza vuelta, pero Crabbe tomó un puñado de su cabello y tiró la cabeza hacia atrás para que lo mirara.

— Eso fue solo una advertencia, muchachito. Ya aprenderás cuál es tu lugar, te lo prometo. No hay nada que tú o cualquier otra persona pueda hacer para evitar esto. Ahora, iba a ofrecerte algo de cenar, pero no creo que te lo merezcas por el momento. Vamos a ver si un poco de hambre hace que cambies de actitud.

Dicho esto, Crabbe soltó su cabello con un movimiento áspero y salió de la habitación. Draco gimió en agonía. El dolor de cabeza combinado con el maltrato de Crabbe había empeorado, y él trató de tragarse los sollozos de desesperación que trataban de escapar de sus labios. Nunca se había sentido tan impotente en su vida.

Draco estaba escondido entre las sombras del patio en Hogwarts, cuando Potter salió corriendo del castillo, llamando al rubio. Él lo estaba buscando frenéticamente, pero Draco de repente se sentía tan tímido e incierto y no quería salir de su escondite. Potter lo buscó y lo llamó por su nombre durante mucho tiempo, rogándole que volviera con él, pero Draco no podía obligarse a hacerlo. Se quedó allí como si estuviera pegado en el lugar, pero su corazón se rompió en mil pedazos cuando sintió la desesperación de Potter. Finalmente Potter detuvo su búsqueda, y derrotado, con los hombros caídos, se dio vuelta para irse. La expresión en su rostro era tan desgarradora que Draco no pudo soportarlo más.

— ¡Harry! ¡Estoy aquí! ¡Por favor, vuelve a mí! — Draco lo llamó, pero Potter no podía oírlo. Se había ido.

Draco despertó del intenso sueño, sollozando. Se sentía perdido, como si una gran parte de él le hubiera sido arrebatada a la fuerza. El dolor de perder a su otra mitad era insoportable, no sólo emocionalmente, sino que sentía también dolor por todo su cuerpo. Estaba empapado en un sudor frío, y su escalofrió hacía que todo se sintiera más incómodo. Como estaba atado a la cama, ni siquiera podía alcanzar una manta para mantener el calor.

Se quedó allí, sollozando y temblando por la pérdida, casi delirante gimiendo el nombre de Harry por lo que parecieron horas, hasta que oyó que la puerta se abría y que ya no estaba solo.

— Buenos días, pequeño príncipe. ¿Te sientes más cooperativo hoy? — Crabbe se inclinó sobre Draco para poder verlo mejor. — Ahora, has hecho un lío de ti mismo. ¿Estás enfermo?

Draco no podía responder de ninguna otra manera que no fuera lloriqueando y temblando.

— No podemos permitirlo, ¿verdad? Tengo que conseguir que te mejores, para así poder disfrutar de tu celo a fondo. Ahora, voy a tener que llevarte al baño, para limpiarte y luego regresarte a la cama. Te voy a soltar ahora, pero te lanzaré un Inmobilus para mantenerte bajo control.

Crabbe fue a preparar el baño y luego regresó para liberar a Draco, pero inmediatamente le lanzó el Immobilus así que Draco no tuvo oportunidad de defenderse. Él no estaba en condiciones de luchar de todos modos. Entonces Crabbe levitó a Draco hasta el baño, desapareció su ropa y lo introdujo en la tina de agua caliente que se sentía absolutamente divina.

A Draco le hubiera encantado quedarse en la tina durante horas, disfrutando del calor, pero Crabbe no le daría ese lujo. El bastardo probablemente nunca había oído hablar de algo llamado privacidad.

Cuando Draco estuvo metido en la tina, Crabbe se quitó la chaqueta, se subió las mangas de la camisa y tomó una esponja en la mano. Los ojos de Draco se abrieron con horror; ¿El hijo de puta iba a lavarlo?

De hecho, Crabbe mojó la esponja y puso un poco de espuma de jabón en ella. Entonces empezó lavando cuidadosamente el cuerpo de Draco. Al principio Draco sólo se sentía incómodo, pero luego, se alarmó, cuando se dio cuenta de cómo Crabbe lamia con avidez sus labios y empezó a murmurar para sí mismo.

— Ahora, sé un buen chico. Quédate así siempre, no te defiendas, voy a lavar tu precioso cuerpo todos los días. Mira este vientre, tan plano, que en poco tiempo estará hinchado por nuestro primer hijo. Los músculos magros son buenos, tal vez nuestros hijos hereden eso de tu lado. Eso sería sin duda aceptable. ¿Me pregunto qué tan grande será tu pequeño pene cuando lo frote para ponerlo totalmente erecto? No es que lo vayas a usar mucho a partir de ahora, por supuesto. Tu culo es mucho más importante, y me comprometo a llenar tu pequeño y dulce culo con mi semilla, tan pronto como entres en celo.

Los ojos de Draco estaban casi desorbitados al oír eso, y su alarma se estaba convirtiendo rápidamente en pánico a pasos agigantados. ¡Tenía que alejarse de este loco! Trató desesperadamente de alcanzar a todas las posibles deidades que conocía con sus súplicas para ser salvado pronto, o para encontrar una manera de escapar de Crabbe antes de que fuera demasiado tarde. Hasta la muerte sería aceptable en estos momentos.

Afortunadamente Crabbe no intentó nada más que manosearlo mientras lo lavaba, y después le hizo levitar a la cama, le dio palmaditas suaves en el trasero después de secarlo con la toalla y cubrirlo con una manta caliente. Luego Draco se vio obligado a beber un vaso de agua que tenía un sabor extraño, poco después se enteró del por qué, cuando Crabbe salió de la habitación y lo liberó del Inmobilus. Draco no podía mantener los ojos abiertos y se quedó dormido tan pronto como la puerta se cerró.

Las frías manos de Crabbe trataban de agarrarlo, a tientas, arrinconándolo, y Draco apenas logró evadirlo. Estaba cada vez más débil, sin embargo, la cruel risa de Crabbe lo siguió como un tiburón que huele la sangre. Esa risa malvada le heló hasta la médula, paralizándolo de terror y temía el momento en que Crabbe lograra finalmente atraparlo. Si... eso sucedía, Draco sabía que nunca vería la luz del día otra vez — ¡Harry! ¡Por favor, ayúdame! — Draco gritó de desesperación justo en el momento en que Crabbe agarraba su tobillo y tiraba de él hacia abajo. Cuando el cuerpo de Crabbe lo inmovilizó en el colchón, atrapándolo con eficiencia debajo, Draco se defendió con todas sus fuerzas, pero fue en vano. Crabbe era más fuerte. Draco gritó por Harry hasta que Crabbe le hizo callar colocando su enorme mano contra su boca. Entonces, de la nada, Draco consiguió la respuesta que desesperadamente quería oír en la voz de Harry "Mantente fuerte, Draco, estoy en camino".

Draco se despertó con su corazón martilleando en su pecho. Le tomó un momento darse cuenta de que había sido un sueño, un sueño terrible, pero la promesa de Harry estaba sonando en su mente, dándole esperanza. Él sonrió y se acostó sobre su espalda, y luego se puso rígido de miedo.

A los pies de la cama estaba parado Crabbe, vestido sólo con una bata de baño abierta, una expresión voraz en su rostro y su repugnante polla dura que sobresalía de su túnica.

— Es hora de despertar, pequeño Draco. No podía dormir, ya que solo podía pensar en ti y en tu precioso cuerpo. Eres tan tentador que no puedo esperar hasta que entres en celo, debo tenerte ahora. Quiero una probada y la quiero ahora.

La cabeza de Draco se aclaró al instante. Recordar la promesa de Harry en el sueño le dio fuerza y valor para luchar contra Crabbe. Tardíamente se acordó de que estaba desnudo bajo la sábana mientras se encogía contra la cabecera, al mismo tiempo que Crabbe le arrebataba la sábana con fuerza.

— ¡No me toques! ¡Ya tengo un compañero y él te matará si me pones aunque sea un dedo encima! — chilló Draco y trató de patear a Crabbe, pero falló.

— Él no está aquí, ¿verdad? Todavía no están vinculados, pero eso va a cambiar muy pronto. ¡Yo soy tu verdadera pareja y vas a sucumbir ante mí! — Crabbe gruñó y consiguió hacerse con los tobillos de Draco, tirando de él hacia la parte inferior de la cama y lo colocó de un tirón sobre su vientre.

— ¡Déjame ir! ¡No tienes ningún derecho a obligarme! ¡Suélta... me! —gruñó Draco, logrando golpear a Crabbe en la cara con el codo, y cuando su agarre en el tobillo de Draco se soltó, le dio una patada tan fuerte que el hombre mayor rugió. Sin embargo, Crabbe no retrocedió, si no que arrojó su cuerpo mucho más grande sobre la parte superior de Draco para mantenerlo controlado.

— ¡Ese te costó el lujo de usar lubricante, perra! ¡Voy a tenerte en seco ahora! ¡Tu propia sangre tendrá que servir! — Crabbe jadeó en el oído de Draco, mientras lo agarraba dolorosamente con una mano por la parte posterior del cuello y sujetaba las manos del rubio con la otra. Aparto las piernas de Draco con una patada, se colocó en medio de sus muslos y empujó la parte inferior de su cuerpo contra el trasero de Draco.

— ¡Bájate! ¡Suéltame ahora mismo! ¡Me estás haciendo daño! — Draco gritó de rabia y frustración y trató de escabullirse de debajo de Crabbe pero fue en vano.

— Dale la bienvenida al dolor, putita. ¡Es hora de que aprendas cuál es tu lugar! — Crabbe gruñó y empujó contra Draco otra vez, pero el rubio estaba tan tenso debajo de él que no consiguió que su polla entrara simplemente empujando de ese modo. Liberó la mano con la que tenía sujetado su cuello y la metió entre las nalgas de Draco para guiar su polla hacia el interior. Sin embargo, Draco en ese momento era capaz de girar la cabeza y mordió a Crabbe en su brazo con tanta fuerza que probó su sangre.

Crabbe bramó con furia y golpeó a Draco tan fuerte que este vio estrellas, pero aún así no dejó de luchar. Gritaba con toda la fuerza de sus pulmones para que Harry lo escuchara y viniera a ayudarlo, y al mismo tiempo luchaba por su vida, tratando de quitar a Crabbe de su espalda.

Su lucha parecía estar condenada cuando él empezó a cansarse, pero en ese momento la puerta se abrió de golpe y una voz llena de fría rabia gruñó:

— ¡Quita tus sucias manos de mi compañero, Crabbe!

Harry había irrumpido en la habitación con dos Aurores y había hechizado con un Petrificus Totalus a Crabbe, antes de que Draco se hubiera dado cuenta de lo que estaba sucediendo y dejara de gritar. Con dos zancadas Harry alcanzó la cama, pateó a Crabbe para sacarlo de encima y tomó a Draco en sus brazos. En el último momento, Harry pareció darse cuenta de que Draco estaba desnudo, y envolvió una manta a su alrededor antes de abrazarlo con fuerza.

— ¿Estás bien, Draco? ¿Te duele? ¡Te lo juro, voy a matarlo si él te hizo algo! — Harry murmuró al oído de Draco.

Draco no podía responder, su alivio era tan abrumador que sólo pudo dejar escapar un sollozo roto en el hombro de Harry.

— Merlín, tu cara... y las muñecas. Eso es todo, está muerto. — Harry gruñó e hizo el intento de levantarse, pero Draco se aferró a él para que no pudiera salir.

— ¡No! ¡No lo hagas, no vale la pena! La única cosa que importa es que has venido por mí. Gracias, Harry. — dijo Draco en voz baja y temblorosa.

Harry envolvió sus brazos con más fuerza a su alrededor y lo besó en la sien.

— Yo siempre vendré por ti si me necesitas, Draco. Eres mi compañero, después de todo.

— Sí, eres mi compañero también. Siento no haber confiado en ti — susurró Draco.

— Shh, está bien ahora. Te tengo.

Se quedaron allí envueltos el uno en el otro durante mucho tiempo, Harry explicándole tranquilamente cómo le habían encontrado, hasta que los Aurores habían capturado a Crabbe y lo trasladaron lejos. A continuación, el jefe del equipo de Aurores regresó de nuevo donde ellos y les dijo que todo había sido despejado. Luego los acompañó de regreso a Hogwarts, donde McGonagall, Madame Pomfrey y Narcissa Malfoy ya estaban esperando por ellos.

Draco fue inmediatamente trasladado a la enfermería para un chequeo y Harry tuvo que esperar afuera con la directora y la madre de Draco. Draco sólo esperaba que su madre no le hiciera pasar a Harry un mal rato. Podía ser muy protectora con su único hijo.

Madame Pomfrey le hizo muchas preguntas y lo escaneó con varios hechizos para tener la certeza de que no había lesiones ocultas u otro daño causado además de las contusiones evidentes como el puño de Crabbe y la irritación alrededor de sus muñecas. Afortunadamente Draco había sido capaz de luchar contra Crabbe el tiempo suficiente para evitar que él lo violara. Harry y los Aurores definitivamente habían llegado en el último momento.

Cuando Pomfrey terminó su examen, llamó a los demás al cuarto y les pidió que se sentaran. Draco tenía órdenes estrictas de permanecer en la cama.

— Señora Malfoy, no creo que sea prudente dejar que Draco regrese a su casa en este momento como usted me lo pidió. Me gustaría tenerlo vigilado por causa de la poción sin identificar que se vio obligado a tomar y su considerable estrés emocional. Combinado a que su cuerpo está pasando por grandes cambios en este momento a causa del despertar de su lado omega y su cercano celo, puede causar serios problemas con su magia, así como daños en su cuerpo — explicó Madame Pomfrey.

— Pero, ¿cómo puede asegurarse de que estará a salvo cuando comienza su celo? Hay alrededor de mil estudiantes aquí y que uno entre en celo puede causar un caos significativo aquí. Yo más bien lo llevaría a casa, si usted lo permite. — explicó Narcissa Malfoy.

— Señora Malfoy, hemos dispuesto un cuarto seguro para su hijo y su compañero, si él desea compartir su primer celo con él. Estará seguro allí. Los únicos que van a ser admitidos en esa sala serán el compañero del señor Malfoy y Madame Pomfrey en caso de emergencia, y por supuesto también a los elfos domésticos. Le aseguro que su hijo estará a salvo — dijo McGonagall.

— Muy bien, si eso es aceptable para Draco, entonces es aceptable para mí también. Él puede decidir por sí mismo, pero un sólo incidente más y lo llevaré de vuelta a casa sin pedir permiso. Ahora, ¿puedo hablar con Draco, por favor? En privado, si es que se puede. — Narcissa dirigió su fría mirada a todos los demás en la sala, y funcionó como magia, la habitación quedó vacía en dos segundos. Draco sonrió. Su madre siempre había sido así, sabía lo que quería y cómo hacer que sucediera.

Su sonrisa murió en sus labios cuando Narcissa volvió la mirada hacia su hijo, viéndose seria.

— Ahora, Draco, quiero oírlo. ¿Cómo te sientes al respecto? Me gustaría que vinieras a casa después de ese horrible incidente con Crabbe. Por lo menos en casa estarás a salvo.

— Estoy bien aquí, madre. Confío en McGonagall y su capacidad para asegurar la habitación para mi celo. No habrá problemas aquí. También tengo a Harry, así que voy a estar perfectamente a salvo aquí. ¿Y tú, Madre, estás bien? Harry dijo que le habías sacado a Padre la información necesaria de forma tan eficiente que había sido aterrador.

Narcissa sonrió por primera vez después de su llegada a Hogwarts.

— Sí, todavía tengo ese poder sobre él, sobre todo cuando sé qué información estoy buscando. En realidad ni siquiera fue tan difícil una vez que le dije que su pequeño secreto había causado que su hijo sea secuestrado. Después de eso fue fácil. Dijo que había sido Crabbe, y luego supimos exactamente dónde empezar a buscarte.

— Harry me dijo que padre tiene un ojo negro que se ve aún más desagradable del que tengo. ¿De verdad le pegaste?

Narcissa parecía un poco avergonzada.

— Sí, bueno, no estoy orgullosa de ello, pero quería asegurarme que él sabía lo que pensaba de su pequeño contrato con Crabbe. Es indignante la forma en que te utilizó como una recompensa para recibir la ayuda de Crabbe. Incluso si él pensaba que podía hablar del trato después, todavía era imperdonable.

— ¿Así que él me prometió a Crabbe en primer lugar? ¡Nunca creí que haría tal cosa! ¿Qué clase de padre hace eso? — Draco estaba en shock. — Él también le había dicho a Crabbe que yo era un omega, pero mantenía esa información oculta de mí. ¿Por qué hizo eso?

— Debes entender, Draco, cuando nos enteramos de que eras un omega, tu padre estaba preocupado de cómo eso haría que se viera nuestra familia. Los Malfoy necesitan parecer fuertes en el mundo exterior, no débiles, y necesitábamos toda la protección que pudiéramos conseguir. Tú ya tenías fuertes rasgos alfa, probablemente aprendidos de tu padre, y hasta que pudiéramos descifrar cómo poder sacar un mayor provecho de tu condición de omega, él pensó que era más seguro si tú y todos los demás pensaban que eras un alfa, igual que tu padre. Él echó un hechizo fuerte sobre ti para evitar que alguien se entere de tu estado real, pero después de que fue enviado a Azkabán, no fue capaz de fortalecer el hechizo cada vez que se reunían. Es por eso que el hechizo se desvaneció y tu secreto fue revelado. Lamento que hayas tenido que enterarte de esta manera, Draco.

— Yo podría matarlo en este momento, madre. ¡Espero que se pudra en Azkabán por el resto de su vida! — Draco resopló con enojo.

— Es probable que lo haga, hijo, al igual que Crabbe. — Su madre se estremeció con repugnancia. — Ahora, dime, ¿estás absolutamente seguro de que Harry Potter es el compañero adecuado para ti? Pensé que no te llevabas muy bien con él y eso me preocupa.

— Estoy seguro, madre. Harry es el más adecuado para mí.

— Vas a estar unido a él por el resto de tu vida.

— Lo sé, mamá.

Narcissa suspiró, se puso de pie y se inclinó para besar a su hijo en la mejilla.

— Muy bien, entonces. Confío en que sepas lo que estás haciendo. Me tengo que ir ahora, pero voy a estar de vuelta mañana para ver cómo sigues. Les diré a los demás que entren cuando salga. Trata de descansar, Draco.

En el momento que Narcissa dejó la habitación, McGonagall con Madame Pomfrey entraron en ella.

— ¿Dónde está Harry? — Draco preguntó, confundido.

— La señora Malfoy quería hablar con él un momento. Él vendrá tan pronto como hayan terminado — dijo McGonagall, y Draco sintió que se le revolvía el estómago de miedo.

— Nada de eso, querido — dijo Madame Pomfrey después de ver la expresión de dolor de Draco. — Tu compañero no tardará en llegar, así que no hay necesidad de preocuparse.

Draco contuvo una réplica mordaz de que él no estaba preocupado por sí mismo, sino por Harry. Su madre podía ser bastante intimidante si era necesario.

Tan pronto como Harry regresó, McGonagall les explicó los arreglos que había hecho para su alojamiento después de que Draco saliera de la enfermería. Sus nuevas habitaciones estaban ubicadas en la sexta planta y había dos entradas diferentes al cuarto por motivos de seguridad. Una de ellas era como cualquier otra puerta, encantada para que se abriera sólo para Harry o Draco. La otra puerta se encontraba escondida detrás de un tapiz y estaba hechizada de manera similar. Nadie más que McGonagall, Draco y Harry sabían de su existencia. Si necesitaban a Madame Pomfrey, ella podría entrar sólo por red Flu. Los elfos domésticos serían capaces de ir y venir como de costumbre, pero sólo cuando fueran llamados. Draco y Harry estarían a salvo allí durante el celo de Draco.

Después de que McGonagall y Pomfrey dejaron a los chicos solos en la habitación de Draco, Draco agarró el brazo de Harry y lo arrastró hasta la cama.

— Ven aquí, Harry. Siéntate.

Harry obedeció y envolvió su brazo alrededor de Draco, quien se acurrucó contra su compañero.

— Así que, ¿qué quería mi madre de ti?— Draco tenía que preguntar.

Harry se rió entre dientes.

— Sólo el consejo materno normal, supongo. "Le haces daño y te haré sufrir" y ese tipo de cosas.

— ¿No te asustaste después de eso?

— ¿Por qué? ¿Querías que me fuera?

— No, por supuesto que no. Ya te dije que te aceptaba como mi compañero, ¿no? — Draco resopló.

— Sólo quiero que estés seguro. Lo último que quiero es que te arrepientas después — explicó Harry.

— Simplemente genial. ¿Después de tratar de convencerme tanto tiempo para que acepte que somos compañeros, ahora tienes dudas? ¿Está poniéndote nervioso por lo que está por venir? ¿Por qué es? ¿Mi celo o el compromiso de por vida? — Draco gruñó.

— ¡No tengo miedo del compromiso! Es sólo que... que yo no tengo mucha experiencia en la cama y... temo que te decepciones de mi... — Harry tartamudeó y Draco resopló.

— No es como si pudiéramos practicar de antemano de todos modos. Sólo tengo que vivir con ello. Más importante aún, me gustaría saber si eres un buen besador. — Draco miró disimuladamente a Harry y le guiñó un ojo, y fue recompensado con la visión de Harry sonrojándose.

— ¡Por el amor de Salazar, Potter! ¿Tengo que dibujarte un mapa? ¡Sólo bésame ya!

Harry hizo lo que se le ordenaba y besó a Draco con tanto entusiasmo que Draco se encontró sintiendo placer hasta en la punta de los pies. Potter definitivamente sabía cómo compensar su falta de experiencia con entusiasmo, y eso era lo suficientemente bueno para Draco.

Dos días después, Draco salió de la enfermería y se trasladó a sus nuevas habitaciones con Harry. Ellos estuvieron gratamente sorprendidos por lo cómoda que se veía su habitación; una pequeña sala de estar con sofás y mesas; y un acogedor fuego encendido en la chimenea. La habitación tenía una gran cama con dosel, dos armarios, una chimenea de tamaño decente y la puerta oculta para emergencias. El baño tenía una bañera, por la cual Draco estaba agradecido. Él había perdido sus largos baños en el baño de Prefectos.

Se instalaron en sus nuevas habitaciones rápidamente, pero las cosas se pusieron un poco incómodas a la hora de acostarse. Draco usó el baño primero y se puso el pijama allí, entonces Harry hizo lo mismo. Draco ya estaba en la cama, con la manta envuelta firmemente alrededor de él cuando Harry salió del baño.

Se acomodaron en la cama lo más alejados el uno del otro como les fue posible, yaciendo tan tensos como si fueran tableros. Harry había apagado las luces, por lo que estaban sólo iluminados por el fuego en la chimenea. Draco había estado pensando casi constantemente en algo y ahora era un buen momento para sacar el tema, pero estaba indeciso. Finalmente se preparó psicológicamente.

— ¿Harry?

— ¿Sí?

— He estado pensando...

— Suena siniestro — la voz de Harry le hizo gracia. — ¿Y por qué estamos susurrando?

— ¡Basta, Potter, lo digo en serio!— Draco resopló y golpeó a Harry en las costillas. — Ahora, escúchame y ponte serio. ¡Esto es algo que me ha estado molestando desde hace un tiempo y tú no lo estás haciendo más fácil para mí!

— Bien, bien, te escucho.

— Sí, bueno, como tú sabes, mi primer celo se aproxima en pocos días, y yo estaba pensando que, ya que será mi primera vez... haciendo eso, me gustaría que mi primera vez sea menos... descontrolada.

— ¿Qué estás diciendo?

— Ya sabes, cuando comience el celo ni tú ni yo seremos capaces de controlarnos debido a las feromonas. El impulso de aparearse es demasiado intenso y probablemente será bastante desordenado y salvaje. Lo más probable es que no recordemos mucho sobre ello después, estaremos agotados cuando termine el celo, pero... me gustaría que mi primera vez sea algo de lo que pueda acordarme. Así que estaba pensando, ¿si te gustaría hacer el amor conmigo ahora, antes de que tengamos que enfrentarnos al celo? Se completará la unión si lo hacemos ahora, pero igual iba a suceder cuando el celo comenzara.

— Draco... — Harry se volvió hacia Draco y lo tomó en sus brazos. — Quiero hacer el amor contigo en este momento, pero sólo si estás seguro. ¿Estás preparado para ello tan pronto tras lo que pasó con Crabbe?

— Sí, estoy seguro. Sobre todo después de lo que pasó con Crabbe. Quiero borrar esos horribles recuerdos y hacer unos nuevos y hermosos de nosotros en su lugar.

Harry respondió besándolo con tanta ternura que el corazón de Draco casi se llenó por completo de afecto. Se besaron durante mucho tiempo y Draco podía sentir la erección de Harry empujando contra la suya. Los dos estaban duros, incluso con sus ropas puestas. Eso le recordó que llevaban demasiada ropa encima para la ocasión, y comenzó a abrir el pijama de Harry separándolo de su cuerpo. Harry correspondió del mismo modo y pronto estaban contorsionándose uno contra el otro totalmente desnudos, besándose de manera hambrienta y frenéticamente.

Finalmente Draco rompió el beso y con voz ronca le preguntó:

— ¿Sabes lo que estás haciendo, ¿verdad?

— Sí, en cierto modo. Hermione me hizo leer un libro entero sobre el sexo gay. Estoy preparado.

— ¡Ewww, no quiero oír hablar de Granger mientras tenemos relaciones sexuales!— Draco se quejó.

— Tú preguntaste, así que cállate y deja que me ocupe de esto — le dijo Harry y volvió a besarlo.

Harry obviamente había leído el libro completo, porque Draco ni siquiera sabía que tenía tantos puntos sensibles de su cuerpo. Harry se burlaba sin piedad, sacando sonidos poco dignos de los labios de Draco antes de que pudiera detenerlos. Harry lamió y chupó su clavícula y los pezones hasta que Draco gritó debido a su desesperada necesidad de culminar.

Harry se tomó su tiempo pasando su lengua por el cuerpo de Draco, contando todas sus costillas y mordisqueando sus caderas afiladas antes de tomar casi con reverencia la erección de Draco en su mano y mirarla con gran interés.

Draco se movió con impaciencia y sacudió sus caderas.

— Sabes, eso es un poco embarazoso — gruñó y trató de alejarse, pero Harry tuvo un firme control de sus caderas y no lo dejó moverse.

— ¡No, es hermoso! ¿Por qué querrías ocultarlo?

— ¿Umm, la decencia común? No quiero andar paseando por ahí con mi polla colgando para que todos la vean — Draco frunció el ceño.

— No colgando, lo preferiría firme y con orgullo por la atención, y sólo para mí— Harry gruñó posesivo y lo chupó en su boca.

El resoplido de Draco se convirtió en un profundo gemido apreciativo cuando Harry centró toda su atención en chupar y lamer la polla del rubio. Fue demasiado y Draco se sintió caer vergonzosamente rápido hacia su clímax. Trató de evitarlo pensando en cualquier cosa que no fuera la divina boca que con entusiasmo chupaba su polla y lamia sus bolas. Pero todo fue en vano, ya que su clímax lo atravesó con tal fuerza que Harry tuvo que retroceder un poco para evitar ahogarse.

Draco estaba tumbado completamente débil cuando Harry apoyó la cabeza en su cadera, lamiendo perezosamente los últimos remanentes de su clímax. Draco se dio cuenta de que Harry no tuvo el mismo privilegio que él de llegar al orgasmo, así que con gran esfuerzo, levantó la mano para pasar sus dedos por el grueso cabello de Harry.

— ¿Te gustaría que yo... hiciera lo mismo? — Preguntó Draco en voz baja, pero Harry negó con la cabeza.

— No, estoy bien. Quiero culminar dentro de ti. ¿Te sientes con ánimo para hacerlo?

— Ahora es un buen momento como cualquier otro. Sólo... ten cuidado. No lo he hecho antes — Draco susurró, sintiendo un aleteo nervioso en su vientre.

— Solo relájate. Yo me ocuparé de ti, lo prometo. — Harry murmuró mientras acariciaba la base de su polla y jugaba con sus testículos. Él susurró un hechizo de lubricación y arrastró sus resbaladizos dedos hacia abajo entre las nalgas de Draco. Con la otra mano dobló la pierna derecha de Draco y lo colocó de lado, así podría tener un mejor acceso a su parte más privada.

El dedo de Harry se frotó contra la entrada de Draco, primero suavemente, luego con más presión, y Draco gimió. Su agotada polla había revivido milagrosamente y estaba resueltamente poniéndose dura otra vez.

La punta del dedo de Harry se deslizó en su interior y todo lo que Draco sintió fue una ligera presión. El dedo lentamente se empujó más profundo y entonces hubo una ligera molestia, pero no hubo ningún tipo de dolor como Draco había temido. Harry movió su dedo dentro y fuera lentamente, hasta que Draco comenzó a empujarse hacia atrás. Entonces Harry añadió otro dedo, y fue incómodo al principio. Draco luchó para relajarse y luego poco a poco empezó a sentirse mejor, incluso sintió placer. Luego, cuando el tercer dedo llegó a jugar, Draco casi se apartó de ellos. Eso dolió, aun cuando Harry añadió generosamente más lubricación.

— ¡Detente! Dame un segundo — suplicó Draco, y Harry se detuvo de inmediato. Cuando empezó a retirar sus dedos Draco agarró su muñeca. — No, no los saques. Sólo dame un segundo, ¿de acuerdo?

— Pero parece que te hago daño. No tenemos que hacer esto ahora — Harry discutió, pero Draco no quería ni siquiera pensarlo.

— ¡Lo haremos! Mi celo está llegando, y quiero hacerlo antes de que llegue. Sólo... vamos a hacerlo poco a poco, ¿de acuerdo?

Harry asintió y esperó a que Draco le diera permiso para seguir adelante. Se sintió mejor entonces y Draco comenzó a relajarse otra vez, moviéndose al ritmo de los dedos de Harry. Harry se movió un poco y su mano se movió con él a un nuevo ángulo que envió chispas por toda la columna de Draco.

— ¡Ohh, allí! ¿Qué fue eso? — Preguntó Draco, con voz temblorosa.

— Debe haber sido tu próstata. ¿Cómo se siente?

— ¡Cómo si un pequeño relámpago estuviera haciendo cosquillas en la cabeza de mi polla desde adentro, fue increíble! Hazlo otra vez, por favor — Draco ordenó y fue recompensado con otro relámpago inmediatamente. — No más, o me voy a venir de nuevo. ¡Por favor, Harry, te quiero dentro de mí ahora, estoy listo!

Harry no perdió tiempo en lubricar su polla y posicionarse contra la entrada de Draco. Poco a poco comenzó a empujarse adentro, y si Draco había pensado que los tres dedos de Harry fueron demasiado, la sensación fue diez veces peor con su polla. Draco no pensaba quejarse, sin embargo, porque había decidido que tenía que experimentar esto con Harry sin la lujuria y locura de su celo. Iba a estar bien.

Mordiéndose el labio para no dejar que Harry se enterara de lo mucho que le dolía, Draco levantó su pierna alrededor de la cintura del moreno para tener una mejor posición, mientras que Harry gradualmente se hundía más profundamente dentro él, con los ojos cerrados y una expresión de extrema concentración en su rostro. Cuando estuvo completamente asentado dentro de Draco, por fin abrió los ojos.

— Yo... no puedo... eres tan... tan apretado... no puedo... — Harry jadeó.

Draco levantó la cabeza, tomó firmemente el cuello de Harry y juntó sus labios en un beso caliente. Harry respondió al beso con igual fervor, y como por instinto, comenzó superficialmente a empujar.

Conforme sus besos continuaban, Draco se dio cuenta de que su malestar y dolor había disminuido y todo lo que sentía en cambio, era placer y plenitud interior. A instancias de Draco, Harry profundizó y aceleró sus embestidas hasta que empujaba con más fuerza, literalmente, golpeándolo con tal fuerza que Draco tuvo que sostenerse contra la cabecera con las manos para evitar golpearse la cabeza contra de ella.

El nudo de Harry escogió ese momento para adquirir su tamaño completo y eso hizo que Draco se sobresaltara al principio, era enorme, o al menos Draco lo sentía de esa manera, pero después de la incomodidad inicial, Draco comenzó a disfrutar de él. Se movía dentro de él de una manera que masajeaba en todos los lugares correctos dentro y lo hacía olvidarse de todo lo demás, excepto del gran placer que le ofrecía.

Harry estaba tan excitado que no pasó mucho tiempo para que llegara al límite, temblando y gruñendo su dicha en el cuello de Draco, su polla palpitando una enorme cantidad de eyaculación dentro de Draco. El rubio no se quedó atrás, y mientras se movían juntos, cabalgando sobre las olas de placer puro, Draco sintió un cálido resplandor de magia estableciéndose sobre ellos. Abrió los ojos para ver que estaban envueltos, literalmente, en una magia resplandeciente que latía al ritmo del golpe de sus corazones.

— ¡Harry! ¿Harry, lo ves? ¿Lo sientes? — Draco alertó a su amante, y cuando Harry abrió los ojos con asombro, se quedó mirando la cara de Draco impresionado.

— Sí, puedo sentirlo en todas partes. Como si fuéramos uno en algún nivel. Puedo sentirte, Draco.

— Somos uno, Harry. Estamos realmente vinculados ahora.

Harry lo besó apasionadamente y envolvió a Draco fuertemente en sus brazos.

— Eres mío ahora, Draco. Nadie más puede tenerte.

Draco le devolvió el beso, perfectamente contento, por primera vez, en todo el tiempo que podía recordar. Ni siquiera pensó en quejarse de que se encontraba aprisionado por el nudo de Harry, negándose a dejar que se separaran.

Al día siguiente, Draco volvió a fustigar a su equipo de Quidditch después de la vergonzosa derrota en el partido contra los Gryffindor. Sin piedad entrenó al equipo para que obedezcan sus mandamientos y desafíen sus límites, haciéndolos hacer ejercicios una y otra vez.

Por el rabillo del ojo Draco notó que Harry se encontraba sentado en las gradas y voló más cerca.

— ¿Espiándonos de nuevo, Potter? Qué vergüenza — Draco se burló de su compañero.

Harry se encogió de hombros y sonrió a Draco.

— Sólo quería ver si tenías alguna idea nueva para tu formación.

— Eso es lo que te gustaría saber. Ahora piérdete, estoy ocupado aquí — Draco le ordenó, pero Harry simplemente sonrió perezosamente hacia él.

— No hasta que me des un beso, entrenador.

— ¡No aquí, Potter!

— No es como si no supieran que estamos vinculados. ¡Vamos, Draco!

Suspirando dramáticamente, Draco se acercó a Harry, envolvió sus brazos alrededor del cuello de Harry y lo besuqueó sin aliento.

— ¿Fue lo suficientemente bueno? — Preguntó Draco, y cuando Harry no pudo realizar ninguna respuesta verbal en dos segundos, sonrió, agitó la mano y se fue volando. Harry se quedó allí un rato, aturdido, y luego se dio la vuelta para irse.

Cuatro días más tarde, Draco estaba sentado en el Gran Comedor almorzando, cuando se sintió caliente como si tuviera fiebre. Su cabeza se mareó y su apetito desapareció repentinamente. Sintió su piel como si estuviera envuelta en fuego, y brevemente consideró visitar a Madame Pomfrey antes de la práctica de Quidditch. Se puso de pie para irse, cuando sintió una sensación de hormigueo en el ano y una inundación repentina de líquido escapar de su trasero, mojando sus pantalones debajo de sus túnicas.

Finalmente cayó en la cuenta de que esto debía ser su celo. Trató de caminar con tanta calma como le fue posible para salir del Gran Comedor, pero se dio cuenta de que muchos de los jóvenes alfas giraron la cabeza automáticamente. Uno tras otro comenzaron a ponerse de pie y seguir a Draco fuera del Gran Comedor.

Justo al llegar al Vestíbulo, sintió que lo agarraban del brazo, y se dio la vuelta, listo para atacar a cualquiera que intentara saltar sobre él. Su mano se congeló en el aire cuando vio a Granger parada junto a él.

— Apúrate, Draco, te han olido y ahora están detrás de ti. Corre a tus habitaciones y quédate allí. Yo los distraeré y te dará más tiempo para llegar. Voy a buscar a Harry y le digo que vaya contigo tan pronto como le sea posible.

— Gracias, Granger. — Draco se dio la vuelta y corrió tan rápido como pudo. Oyó como Granger gritaba detrás de él, obviamente lanzando diversos hechizos, y sus perseguidores ya no estaban detrás de él. Sin embargo, había otros alfas caminando por los pasillos por donde Draco tuvo que pasar, y después de oler el aire, comenzaron a perseguirlo tan vigorosamente como los primeros.

Draco estaba corriendo por su vida, esquivando y escabulléndose de sus manos para que no lo alcanzaran, logrando llegar a la puerta de sus habitaciones primero y cerrándola detrás de él. Se apoyó jadeando contra la puerta, su corazón martilleaba dentro de su pecho, y escuchó a medida que más y más jóvenes alfas se reunían fuera de la habitación, tratando de entrar, discutiendo y luchando entre sí para ver quién sería el primero en llegar a él. ¿No se daban cuenta de que él ya se había vinculado? ¿O eran tan jóvenes que no tenían el menor control sobre sus instintos todavía? Draco no lo sabía, pero no tenía ganas de saberlo tampoco.

La conmoción fuera de la habitación se puso peor, y de pronto Draco pudo escuchar la voz de McGonagall gritando fuertemente sobre el alboroto. Les tomó algo de tiempo, pero finalmente McGonagall y algunos profesores se las arreglaron para tener la situación bajo control. Después de que los profesores habían apartado a todos de la puerta, Draco suspiró aliviado y se dirigió al baño para tomar una ducha. Su piel hormigueaba y le picaba desde adentro, y él pensó que una ducha fría lo ayudaría. Acababa de regresar a la habitación vestido solamente con su bata de baño, cuando fue sorprendido por unos golpes en la puerta.

— ¡Déjame entrar, Malfoy! ¡Sé que estás ahí solo! — La voz de un joven alfa estaba suplicando. — ¡Voy a ser bueno contigo, sólo déjame entrar!

Pronto hubo varias voces gritando detrás de la puerta, todos ellos pidiéndole a Draco que los dejara entrar, que los eligiera, que dejara que lo tuvieran. Draco se tapó los oídos con las manos y corrió de vuelta a la habitación, cerrando la puerta detrás de él.

De repente la puerta secreta se abrió y cerró, pero no había nadie a la vista. Draco se puso instantáneamente alerta, preparándose para defenderse, pero Harry apareció de debajo de su capa de invisibilidad.

— ¡Harry!— El alivio de Draco fue instantáneo. — ¿Dónde has estado? ¡Pensé que habías prometido mantenerme a salvo! ¡Había cientos de alfas persiguiéndome a través de todo el castillo y tú no estabas allí! Ahora hay un montón de alfas golpeando nuestra puerta, exigiendo que les deje entrar. ¡Tuve la tentación de hacerlo, ya que no te preocupas por mi bienestar por lo que parece! — la irritación de Draco sólo creció cuando vio la expresión avergonzada de Harry.

— Estaba en el campo de Quidditch, tuvimos práctica, como ya sabias. ¿Cómo así comenzó tu celo tan abruptamente? ¿No sentiste alguna cosa antes de que te golpeara? Y no había cientos de ellos persiguiéndote, quizá cincuenta o un poco más, pero...

— ¡Harry! ¡Ese no es el punto! ¡Deberías haber estado aquí conmigo para que me protegieras! — gritó Draco.

— Lo sé, amor, y lo siento. Cuando Hermione me encontró y me dijo lo que pasó, dejé todo y corrí tan rápido como pude para llegar a ti. Lamento haber tardado tanto tiempo — le dijo Harry con dulzura mientras envolvía a Draco en un abrazo protector.

El abrazo de Harry probablemente estaba destinado a ser reconfortante, pero Draco pudo sentir el momento exacto en que el olor de sus feromonas lo alcanzaron, Harry instantáneamente se puso alerta y excitado. Él gruñó contra el cuello de Draco y este sintió que se le doblaban las rodillas y los músculos se relajaban. Él inmediatamente se inclinó hacia Harry y permitió que este sostuviera su peso. Él tenía a su alfa ahora y su instinto le exigía que se sometiera y dejara que su alfa se encargara de él y de sus necesidades durante el celo.

Los golpes en la puerta seguía tan fuertes como siempre, y Harry de mala gana se alejó de Draco, lo puso sobre la cama y jaló bruscamente la puerta que daba a la sala de estar.

— ¡El alfa de esta manada está aquí ahora, así que váyanse a la mierda! ¡Este omega es mío! — Harry gritó a través de la puerta principal y envió un poderoso hechizo cortante a través de esta. Draco no creía que fuera posible que un hechizo funcionara a través de una puerta, pero entonces escuchó varios gritos y luego todo quedó en silencio.

Harry se veía con aire satisfecho cuando regresó a la habitación, pero al ver a su omega sin recato en la cama, gloriosamente desnudo y presentándose a sí mismo, se puso serio, rasgó su ropa alejándolas de su cuerpo lo más rápido que pudo y saltó sobre Draco.

— ¡Eres mío!— Harry gruñó, hundiendo su nariz entre los rizos rubios de Draco en la base de su pene e inhalando profundamente.

Draco se estremeció por la excitación, su picor interno empeoraba con cada segundo que pasaba y que Harry no se encontraba dentro de él. Se retorció y tiró del cabello de Harry para conseguir que le prestara atención.

— ¡Harry, te necesito ahora!

Harry parpadeó y enterró nuevamente su cara en la entrepierna de Draco, esta vez arrastrando su lengua sobre la polla de Draco y sobre sus testículos, dobló las piernas del rubio contra su pecho mientras pasaba su lengua a través de la entrada de Draco, saboreando su lubricante natural que fluía de él constantemente.

— Mmm... Sabes tan bien — murmuró Harry y agachó la cabeza de nuevo.

— ¡Harry! ¡Dije AHORA! ¡Este hormigueo me está matando, haces algo al respecto ahora o te juro que voy a dejar que uno de esos ansiosos jóvenes alfas me ayude! — Draco casi gritó, y esta vez Harry actuó.

— ¡Nunca, nunca vuelvas a decir eso! — Harry gruñó mientras empujaba las piernas de Draco para separarlas aún más y con un empuje rápido se adentró en él. — No habrá jamás otra persona que tenga relaciones sexuales contigo — Harry enfatizaba cada palabra con un empuje salvaje, y Draco jadeaba por el placer, teniendo a su compañero finalmente dentro de él y también disfrutando de su posesivo arrebato de celos.

A partir de ese momento, Draco no tuvo que pedirle a Harry sexo; este estaba listo para la siguiente ronda tan pronto como se recuperaban del último encuentro. Ellos follaban, descansaban mientras esperaban a que el nudo los liberara, follaban, se anudaban, esperaban, dormían, follaban, se anudaban, esperaban, comían o bebían algo, y después de una rápida visita al baño, follaban otra vez. Después de tres días estaban tan agotados que tenían que apoyarse el uno contra el otro si deseaban salir de la cama.

Draco sólo tenía vagos recuerdos de aquellos días pasados en el frenesí del celo, pero cuando este terminó después de cuatro días, estaba totalmente agotado, pero feliz. Cada músculo de su cuerpo le dolía y sabía que ambos tenían que abstenerse de tener relaciones sexuales durante al menos unos días o los genitales se les caerían, pero habían sido unos brillante cuatro días para los dos. Ahora estaban unidos con más fuerza que antes. Draco también había aprendido mucho acerca de las nuevas posiciones y cómo utilizar su imaginación para inventar aún más.

Estaban tumbados en la cama en la noche del cuarto día del celo de Draco, disfrutando de su tiempo juntos sin la lujuria frenética, y en caso de Draco, sin el hormigueo constante e irritante. Draco estaba metido firmemente bajo el brazo de Harry y dibujaba patrones de inactividad en el pecho del moreno con su dedo.

— ¿Crees que me has preñado durante este celo?— Draco preguntó vacilante después de un largo silencio.

— No lo sé. Al menos hicimos nuestro mejor intento, ¿no? — Harry se rió entre dientes. — Pero en serio, no me importaría empezar nuestra familia ahora. Si no te preñaste esta vez, ¿tal vez sea para el próximo celo?

— Sí. Sé que aún estamos jóvenes, así que no me importaría que tuviéramos un poco de tiempo juntos en primer lugar, sin hijos. Aunque mi madre estaría extasiada si tenemos niños. Gracias a Merlín, mi próximo celo no será hasta dentro de seis meses. No sobreviviría si fuera más pronto. — Draco suspiró y besó el hombro de Harry.

— Bueno, eso nos da un montón de tiempo para practicar. Vamos a necesitar toda la práctica que podamos conseguir, al menos, para construir una mejor resistencia. Pero tal vez sería mejor esperar un par de días antes de comenzar nuestra práctica exclusiva. Creo que necesito más descanso después de nuestros cuatro días de maratón. — Harry bostezó y se estiró, tirando a Draco aún más a su lado.

— Sí, tenemos todo el tiempo del mundo, Harry. Vamos a dormir ahora; hay un nuevo día mañana, — murmuró Draco, estableciéndose aún más cómodamente contra su compañero. — Además, todavía tengo una cuenta que ajustar contigo y tu condenado equipo de Quidditch.

Fin