Disclaimer: Todos los personajes conocidos pertenecen a J.K Rowling (Lamentablemente)

-Herms, ¿Qué te ha pasado?- pregunto una pelirroja, confundida que llegaba a la par con la castaña.

-Vamos a mi oficina Ginny- pidió la castaña que entraba furiosa al ministerio.

Después de cerrar la puerta tras de si, se desplomo en su asiento lanzando un suspiro y quedo sumida en sus pensamientos.

¿Por qué mierda el hurón aparecía así en su vida?

-¿Y ahora, vas a decirme que te pasa?- le preguntó una pelirroja sentada frente a ella, distrayéndose con un objeto en sus manos intentando parecer desinteresada.

No quiso contarle a su amiga lo que sucedía, suficiente tenia con al boda, como para platicar de estupideces como Draco Malfoy.

-Creo que no ha sido mi día, no he dormido bien- dijo rompiendo el silencio y poniéndose de pie,

-¿Me secarías?- pregunto poniéndose de pie frente a la pelirroja, quien asintió y con un movimiento de varita elimino todo rastro de agua en el traje de la castaña.

-Gracias- agradeció con una media sonrisa y camino hacía un costado de la puerta.

-Supongo que es la emoción de la boda- dijo mientras buscaba algo en un el librero de su oficina

-Bueno espero que te tranquilices Herms, sabes que todo esta muy bien y que la que se casará soy yo- respondió la pelirroja con una sonrisa de oreja a oreja y con ojos soñadores, Hermione levanto la mirada de unos documentos y sonrío. Volvió a su escritorio.

-Ginny pero que ¿no deberías estar arreglando los últimos detalles?- dijo de repente la castaña dejando los papeles en el escritorio.

-Claro Herms, solo he venido ha hablar con el ministro de algunos detalles y para entregarle la invitación personalmente- contestó la colorada

-¿El ministro ha vuelto?-

-...pensé que regresaría dentro de una semana- decía la castaña frunciendo el ceño pensativa.

-Al parecer ha regresado para hacer un trato con una compañía importante, no sé bien, algo así menciono Harry- platicaba la pelirroja, alzando los hombros restandole importancia.

-Bueno Herms tengo que irme, te espero por la mañana en el gran salón, para adornarlo - decía la colorada

-Yo me encargaré de eso, Ginny- aviso la castaña.

-Quiero que sea una sorpresa- continua haciendo a la colorada dar unos brinquitos aplaudiendo y abrazo a su amiga, quien sonreía

-Sabes que te adoro amiga, eres la mejor.- afirmaba mientras le tomaba de los hombros.

- Bien tengo que irme, no te quito tiempo, te veré mañana luciendo fabulosa- se despedía Ginny mientras salía de la oficina de Hermione.

Y así se dio el medio día y le quedaban tantas cosas por hacer. Recogía su escritorio cuando llamaron a la puerta.

-Adelante- dijo la castaña mientras firma unos últimos papeles.

-¡Señorita Granger!- apareció el ministro

-Señor Shacklebolt- saludo Hermione poniéndose de pie al instante.

-Necesito que pase a la oficina señorita, le presentaré a un nuevo socio y nuevo compañero suyo, no le quitaré mucho tiempo- afirmó el hombre con una sonrisa.

-Si señor, solo guardo unas cosas y lo alcanzó- respondió la chica con una sonrisa.

-Bien, no tarde no queremos hacerle esperar.- diciendo esto el hombre salio por la puerta.

Arreglo su traje delicadamente y salió a pasos rápidos de la oficina, no quería provocar al ministro.

-¿Un nuevo compañero? ¿Será del departamento de Cooperación Mágica Internacional? O ¿Será que ocupara el lugar de Juez en el Tribunal de Wizengamot? tal vez del cuidado de Azkaban- se preguntaba la chica una y otra vez mientras llegaba a la oficina del ministro.

Dos hombres platicaban animadamente y el ministro entraba a su oficina seguido del niño que vivió.

-Potter- se escuchó una voz masculina muy animada.

-...hacia tiempo que no te veía- saludaba un moreno, mientras que el castaño entraba a la oficina del ministro

-¿Qué tal Harry?- saludo un castaño ojiazul tras el moreno.

-Blaise, Nott ¿Cómo han estado?- saludaba Harry con una sonrisa y estrechando sus manos.

-Muy bien, Harry, ya sabes trabajando para…- comentaba Theodore Nott pero fue interrumpido por el sonido de la puerta.

-¡Con permiso! - se escucho una voz femenina algo avergonzada

-...disculpen la tardanza- dijo una castaña que acababa de entrar a la oficina. Con sus cabellos bien acomodados y una falda en tubo color negro, que le hacía lucir un poco sus piernas, una camisa de botones color beige, con una capa color negro brillante con toques dorados.

-¡Hermione!- saludo Harry Potter con una sonrisa en los labios y un cálido abrazo, al ver a su mejor amiga después de algunas semanas

-¡Hola Harry!- la chica recibió el abrazo con gusto.

El castaño de ojos celestes inmediatamente se puso de pie y los amigos deshacían su abrazo.

-Granger luces fantástica.- le halagó Theodore Nott y Blaise sonrío.

-Gracias Theo- contesto una enrojecida castaña.

En épocas del colegio, habían trabajado juntos en algunos proyectos y el castaño siempre le halaga, la única serpiente que no escupía veneno. Así decía Hermione en aquel tiempo.

-¡Zabini!- saludo la castaña, al verle.

-Hola Granger- Contestó el moreno son una sonrisa coqueta.

-Señorita Granger, Señor Potter- llamó el ministro con voz autoritaria

-Les presento a los nuevos encargados del Departamento de Cooperación Mágica Internacional- informó el ministro.

-¡Vaya que sorpresa!- dijo un Harry emocionado, Hermione solo sonrío, trabajaría a la par con el castaño.

-Pero...- La atención de todos se dirigió hacía la castaña

-¿Cómo que encargados?- preguntó la chica

-Si, es solo que nosotros trabajaremos solo vigilando que las cosas se hagan bien y según diga el jefe- aclaró el moreno a la chica con una sonrisa.

-¡Oh, Ya veo!- dijo Hermione

-Bueno espero que se lleven bien y como ustedes dos son jefes de departamentos con los cuales, los señores Blaise y Nott podría tener contacto decidí presentárselos ¡Ahora ya pueden marcharse!- terminó el hombre despidiéndose de ellos con un saludo de mano y así cada uno salio de la oficina.

Los cuatro quedaron afuera del lugar, Hermione sonreía, después de un comentario que había hecho Blaise, mientras Harry se ponía colorado y se ahogaba con su propia saliva, Nott le daba palmadas en la espalda, a la vez que también reía.

-Y dime Harry ¿Ya al fin te has casado con la chica Weasley?- preguntó Blaise después de calmar su risa al momento Hermione se echo a reír de nuevo, al ver a su amigo apenado de nuevo.

-No...- dijo un Harry colorado

-...la boda será mañana Blaise- respondió Harry asesinando a Hermione con la mirada.

-Y vaya que ha batallado tanto para decírselo- decía Hermione entre risas y Nott le miraba sorprendido.

-¿Es verdad?- cuestino un sorprendido castaño

-¡Vamos Potter! no me digas que le temías más que Voldemort- comento el castaño y todos comenzaron a reír

-¡Ni te lo imaginas!- puntualizo una ya muy sonriente castaña

-de la manera en que se lo pidió yo atinó a que si- decía Hermione sosteniéndose el estomago, Harry se ponía mas colorado y miraba a Hermione totalmente avergonzado. Pero las miradas no lograban nada con la castaña.

-Si quieren asistir están cordialmente invitados, les mandare una lechuza esta tarde con la invitación- decía el ruborizado chico, para acabar con las risas de sus acompañantes

-¡Oh! Potter que cordial de tu parte...- dijo Nott

-¿Puedo llevar a alguien conmigo?- preguntó el moreno rascando su cabeza, Hermione estaba sorprendida

-¡Claro, puedes llevar a quien quieras!- afirmó Harry, Hermione se tranquilizo y ahora esperaba la declaración de Blaise.

-Pero dinos ¿quién es la chica, Blaise?- pregunto Harry, cruzando los brazos fingiendo interés, Nott también parecía interesado. No tenía idea de quién hablaba su amigo.

-Pansy- afirmo el moreno, adquiriendo un color extraño en su rostro, Hermione se llevó una mano a la boca

-¿Estás saliendo con la ex novia de tu mejor amigo?- pregunto Hermione algo anonadada, Harry frunció el ceño.

-Él ya lo sabe, pero dudo que le importe, ambos eran como un juego de niños- dijo Blaise, con un aire seco.

-Eso que ni en duda- afirmo Nott con un bufido.

-Draco terminara enamorándose de quien menos se lo espere, dudo que se case con Jade, esa chica tiene algo extraño.- afirmaba el moreno, con una extraña mueca que compartía con Nott.

-¿Jade?- se cuestiono la castaña, no tenía idea de quién era Jade.

-Bueno, saben me queda mucho que hacer para mañana, mejor les daré la dirección ahora del lugar- afirmo Harry apareciendo un papel y una pluma en color blanco.

-Yo me retiro chicos, soy la madrina y tengo que estar preparada, me quedan tantas cosas por hacer también- afirmó la castaña

-Espera Granger, una pregunta- la detuvo el Theo, Harry levanto la mirada al igual que Blaise.

-¿Te casaste con Weasley?- Hermione sintió que algo la ahogaba y Harry se quedo pasmado mirándola. Entonces ambos comenzaron a reír

-¡Claro que no Theo!- la castaña no contenía la risa

-...el esta con Luna hace años, están comprometidos- dijo Hermione aun entre risas.

-¡Ahora todos están comprometidos!- afirmó el moreno uniéndose a las risas

-Creo que solo yo no- dijo Hermione.

-Yo tampoco- afirmó el castaño, mirándola con un extraño brillo en los ojos.

-"Rompecorazones"- le llamo Blaise a Theo, el chico volteo extrañado.

-¡Potter te dará una paliza!- continuo el moreno, Nott abrió los ojos como platos y Harry comenzó a reír. Hermione rodó los ojos y mejor se despidió con la mano.

Camino por las calles hasta llegar al callejón Diagon y buscar un lugar donde comprarse el vestido. Twilfitt y Tatting vio a lo lejos y llegó al lugar, observo algunos vestidos y los tomo para probárselos.

Varios para la noche y otros cuantos para la ceremonia.

Por orden de Ginnycaprichosaweasley, tenia que ir de rojo en la ceremonia y color libre para la noche.

-Disculpe ¿Puedo pasar a probarme estos vestidos?- pregunto la castaña amablemente a la empleada.

-Claro pase por aquí- dijo la empleada, Hermione entro a un cuartito lleno de espejos, un perchero, un banquita y unas lucecitas flotantes muy brillantes adornaban el suelo.

Se probó un hermoso vestido color esmeralda en corte imperio, con una aplicación de encaje dorado en la cintura y unos tirantes que empezaban delgados y a la altura de los hombros se hacían un poco más gruesos para terminar delgados de nuevo, un bonito y no muy llamativo escote en forma de corazón y la parte baja del vestido caía como cascada en varias capaz de tela suave y ligera que tenía pequeñas y casi invisibles aplicaciones doradas brillantes. Era hermoso, perfecto para alguien que quería dejar verse en una fiesta, eso no le gustaba, pero ella era la madrina.

Pero seguía sin gustarle llamar la atención.

Decidió ver el de la ceremonia primero, se probo algunos que no le terminaban de gustar del todo, entonces tomo uno más, se veía algo sencillo pero le parecía perfecto. Al probárselo, noto que se veía diferente, resaltaba curvas de su cuerpo que nunca había notado, era un estilo barroco color rojo y con una aplicación en forma de enredadera en uno de los hombros, vestido de una sola manga larga pegado al cuerpo hasta los muslos y con tela de caída sedosa en la parte baja, al caminar sus piernas saldrían entre las tiras de tela, se sentía hermosa y femenina y así se lo llevo, al igual que el otro vestido.

Para la fiesta por la noche, compro unos zapatos, un bolso, una capa de gala, otra para el ministerio y algo de ropa para el trabajo. Aún le faltaba ir a revisar los arreglos.

Corrían alrededor de las 5:00pm y estaba exhausta de tantas compras, lo único a su favor era que al ir a ver los arreglos de flores de paso tomaría un chocolate hasta el anochecer.

Después de caminar largo rato, llego frente a aquel lugar, cruzo la calle y recordó los maravillosos aromas.

-Señorita, Granger que bueno que llega, quiero que vea como están quedando los arreglos- Hermione lanzo una sonrisa y corrió a seguir a la morena, que ahora la estiraba de la mano. Después de adentrarse un poco en la florería, los vio, ahí estaban aquellos adornos maravillosos eran perfectos para Ginny, lo serian mucho más.

-Por Merlín Kathy ¡te has lucido!- exclamó la castaña realmente sorprendida.

-...son, son...- Hermione fue interrumpida

-Son flores Granger...- esa voz arrogante

-...Flores con vidrio y algunos disparates más- decía un rubio platinado a sus espaldas, la castaña se sobresalto y Kathy los miro con el ceño fruncido.

-¡Hola señor Malfoy!- saludo la chica pelinegra aún confundida al notar que ambos se conocían. La castaña se roto a mirarlo.

-¡Verás Malfoy!...- lo encaró

-nadie ha pedido tu opinión y claro que se que son, no seas ridículo, ni trates de ridiculizarme- decía una castaña realmente molesta.

-¡Vaya! - la miró de arriba hacía abajo.

-...si que has cambiado Granger, ahora eres mas valiente- decía el rubio, con una sonrisa torcida llena de arrogancia.

Sus manos en los bolsillos del pantalón y ese porte que lo caracterizaba, pero aún así ella lo seguía odiando con toda su alma, Hermione se roto hacia Kathy dándole la espalda a Draco

-Muchas Gracias Kathy ¡Son Hermosos!- exclamó muy contenta

– ¿Puedes enviarlos mañana a la dirección que te dí?- preguntó la castaña, ignorando por completo al rubio.

-Claro señorita Granger, mañana los envío- Draco sonreía sus espaldas, con una mano en la barbilla y la otra sosteniendo el brazo, Hermione se roto y ni lo miro solo camino hacia la salida, Draco movía la cabeza en forma de negación, con una sonrisa y aún en la misma postura.

-No debí mojarte esta mañana, Granger ¡Te pones más odiosa!- se burló el chico con una sonrisa, pero ella siguió caminando, deteniéndose solo para tomar sus bolsos, miro de reojo aquel ramo de Gerberas que tanto le gustaba, sonrío levemente, he hizo caso omiso al intento fallido de disculpa de Draco y salio del lugar, dejando aun rubio algo molesto, por no lograr su objetivo.

Así llego a su casa y se dirigió a la cocina para prepararse algo.

Lo pensó un buen rato, hasta que al fin preparo un delicioso pay de frambuesas. ¡Su favorito!

Había tardado un rato pero al fin terminó y al día siguiente seria la boda, debía descansar, pero esta vez un castaño de ojos azules estaba en su mente.

Sonrío al recordar los halagos de Theodore Nott. Y de pronto, la voz de Blaise se unió a sus pensamientos.

-Draco terminara enamorándose de quien menos se lo espere, dudo que se case con Jade, esa chica tiene algo extraño.-

¿Porque demonios ahora se lo tenia que encontrar en todos lados?

Entonces recordó

-No debí mojarte esta mañana, Granger ¡Te pones más odiosa!- Que había sido aquello ¿Una disculpa? ¿Se había disculpado?

Se pregunto una y otra vez dando vueltas en la cama,

-¡Claro que no Herms!

-...la palabra "lo siento, perdón" o alguna que tenga ese significado, no existe en el vocabulario del hurón.-

Se quedo dormida pensando ¿Se había disculpado?

Los pocos rayos de sol que entraban por la ventana la despertaron. Se levanto de muy buen animo, en verdad había dormido muy bien, le gustaba que el clima pareciera tranquilo. Después de llenar la tina de baño y elegir con duda la ropa que se pondría, se dio un largo y relajante baño, olvidando todo lo que había pasado días antes.

Se arregló con rapidez al ver la hora y se puso en marcha hacia el salón que tenia que adornar.

Mientras caminaba, quiso ir a tomar un chocolate pero tuvo miedo de toparse con algún rubio arrogante que le arruinaría el día, así que prefirió ir directo hacia el lugar que tenia de tarea.

Después de una aparición que le mareo un poco debido a que no había probado bocado, se sostuvo de una pared cercana y levantando el rostro observo el lugar.

Vaya que tenia mucho trabajo que hacer en aquel salón – jardín.

Listones blancos y rojos, se meneaban de un lado a otro, ella gustosa disfrutaba de la decoración que minuciosamente había escogido, después de una larga lista de gustos por parte de Harry y Ginny.

Puso más flores de lo previsto, unas luces en el techo que hechizo para la noche.

Entonces un extraño ruido llamó su atención, roto su mirada hacía a la entrada del maravilloso salón que se encontraba a orillas del mar y vio un auto llegar. Era el auto de Kathy y atrás tenía amarrado un enorme remolque cubierto con una especie de plástico.

La morena le saludo desde lejos agitando su mano y camino hacía la parte trasera del vehículo tomado un par de arreglos que Hermione no distinguía bien a la distancia, además las rejas que cubrían el alrededor del lugar, camino para ayudar a la chica con los adornos, Kathy caminaba gustosa a la entrada del lugar.

En cuanto alcanzo a Kathy en el camino pudo ver mejor los adornos y se quedo maravillada aunque Hermione notó un cambio en los adornos de lo que ella recordaba.

-He decidido cambiarlos Señorita Granger, espero no le moleste- parecía haberle leído la mente a la castaña.

-...me comento que a su amiga le encantaba la mezcla de olores entre la fruta y las flores, entonces decidí ponerlos así- comentaba la morena algo temerosa ante la respuesta de la castaña, que dudaba en tocarlos o no, como con miedo a que se deshicieran.

-Creo que son maravillosos- afirmó Hermione con ambas manos sostenidas en el pecho. En verdad que eran hermosos adornos, por un momento se detuvo a pensar en como seria su boda, pero decidió ignorar ese sentimentalismo y seguir con su tarea por el momento una boda no estaban a su alcancé.

Con ayuda de Kathy, Hermione adornaba de un lado a otro, listones, flores, luces, y demás cosas iban y venían.

Kathy le había llevado un chocolate y un par de pastelillos, ambas en su descanso comieron y platicaron, después de un rato la morena se tenía que ir, porque tenía que ayudar a su padre en el bar y se disculpo al no poder asistir a la boda. Pero pidió que le felicitara a la pareja.

Hermione gustosa asintió y agradeciéndole por última vez se despidió de ella.

Termino alrededor de la una del medio día, cayó recostada en el suelo, tenía que apurarse o no estaría lista, realizo algunos hechizos de protección al lugar y decidió ir a comer algo y descansar un rato.

Una aparición más y llego a un callejón obscuro en Londres Muggle.

Aún le quedaba tiempo, la fiesta comenzaría a las 5:30, así que acudió a comprar algo de comer, caminó un poco sumida en sus pensamientos y así llego a una pizzería muggle.

-¿Cuál será su orden señorita?- pregunto un empleado rubio de ojos marrones, por un momento un destello de ojos grises se cruzaron por su mente, se quedo extrañada.

-Señorita ¿Cual será su orden?- pregunto el rubio otra vez, sacándola de sus pensamientos.

-¡Oh Lo siento!- se disculpo

-...una pizza mediana de pepperoni para llevar, por favor- pidió la chica buscando en su bolso el dinero, algo ruborizada por la escena anterior, pago y recibió su nota.

-Estará en unos minutos, puede esperar por allá- le dijo el rubio y ella asintió con una sonrisa

¿Por qué le recordaba al hurón? Se preguntaba una y otra vez mientras esperaba, se

-Señorita, aquí esta su pedido- dijo el empleado llamándola, Hermione se puso de pie rápidamente y el chico le entrego una caja cuadrangular regalandole un sonrisa, que una vez más le hacía recordar al rubio engreído.

Y así sumida en pensamientos llegó a su casa, preparo la mesa y se sentó a disfrutar su deliciosa comida, en verdad no había comido mucho o lo suficiente en todo el día. Cuando se sintió llena, levanto la mesa con un movimiento de varita, no era costumbre de ella hacerlo, pero necesitaba ahorrar tiempo para poder descansar.

Corrían alrededor de las 2:30 de la tarde, así que dormiría una media hora, para después dar paso a su arreglo personal.

Después de limpiar, caminó con pesadez a su habitación que estaba al final de la casa, después de todo, más tarde la esperaba una gran fiesta y tenia que estar completamente lista y con energía y así puso el despertador con repetición y cayó rendida ante Morfeo.

El sonido del despertador la sobresalto y notó que eran ya las 3:30 de la tarde

-¡Merlín, vaya que he dormido!- dijo entre un bostezo, se levanto presurosa y preparó la tina con rapidez, rociándole un poco de aceite con olor a canela, reviso la temperatura del agua y así que se fue a dar un baño.

Alrededor de las 5:10 estaba completamente lista, el hermoso vestido rojo, un hermoso brazalete dorado, el bolso y dentro ya había guardado lo que necesitaría para la fiesta en la noche, su cabello amarrado en un moño despreocupado, con pequeñas florecillas de cristal dorado, una sombra dorada sobre sus parpados, un bonito labial rojo brillante en su boca y así después de mirarse al espejo se marcho a la fiesta.

Hacia tanto que no se arreglaba así.

Llego puntual, el lugar de la ceremonia no lo había adornado ella sino la señora Weasley y notó que ya había varios invitados, pero no localizaba conocidos aún, miraba de un lado a otro buscando.

-Hermione- le saludo alguien y se roto para ver quien era

-Luna ¿Cómo estas?- preguntó la castaña con una radiante sonrisa.

-Muy bien Hermione, te ves más hermosa que nunca- le halagó la rubia

-Que linda Luna, Tu también luces hermosa- afirmo la castaña dándole un abrazo a la rubia que también era dama y portaba un vestido del mismo rojo que el de ella.

-¡Vaya! Digan que yo también me veo hermoso- pidió un pelirrojo a sus espaldas, amabas chicas rieron.

-Ron ¿cuánto tiempo?- afirmo Hermione mientras se abalanzaba sobre el colorado

-Tranquila Herms, que me terminaras matando o acabando con mi belleza- dijo el pelirrojo entre risas.

-¡Tú no cambias!- afirmo la castaña, mientras deshacía su abrazo y sonreía.

Platicas de un lado a otro, Blaise había llegado con Pansy y Nott no se despegaba de la castaña. Así entraron a la ceremonia.

Pocos asistieron a la ceremonia de casamiento pero hubo muchos sentimientos durante la misma. La ceremonia terminó con hermoso beso de sus mejores amigos y el llanto de un Hagrid sensible y una madre pelirroja acompañada de la ahora Señora Potter. Algunas fotos y después ya era hora de irse hacia al jardín-salón, muchos se fueron en autos voladores otros solo desparecieron. Ella esperó.

Felicito a sus amigos con lágrimas en los ojos, ellos casi no le prestaron atención, a ella no le importo, era su día, así que se alejo un poco de todos, pero aún siendo asechada por Theodore Nott.

Hermione pudo separarse de Nott y entro al sanitario a ponerse el hermoso vestido esmeralda, eliminando las florecillas doradas de su cabello y agregando una hermosa gargantilla dorada, soltó la parte trasera del moño dejando caer parte de su cabello en cascada por su espalda, se observo un poco, retocó su maquillaje y regreso al lugar donde había sido la ceremonia, no quedaba casi nadie, después de ver que sus amigos no estaban, desapareció.

Llegó al lugar que había adornado con tanto cariño y empeño esa mañana, apenas se acoplaba a la sensación de vértigo que producía la aparición cuando, una colorada saltarina se abalanzó sobre ella

- Amiga eres la mejor, el lugar esta precioso, los adornos ni que decir, fruta y flores una mezcla perfecta, y además luces preciosa- decía la pelirroja mientras una mano la tomaba por la cintura.

-Muchas gracias Hermione, el lugar esta maravilloso y que linda te ves esta noche- le decía un castaño.

-De nada Harry, en verdad les deseo toda la felicidad del mundo y gracias- decía Hermione con lágrimas en los ojos.

-Bueno antes que lloremos todos, iremos a recibir a los invitados - Decía Ginny limpiándose las lagrimas que le rodaban por las mejillas

-¡A no!- los detuvo la castaña.

-Ustedes se van a pasar un tiempo juntos antes de la presentación.- dijo la castaña

-...yo soy la madrina y recibiré a los invitados- puntualizo Hermione, mientras empujaba a la pareja adentro de la carpa.

Estaba oscureciendo y una brisa proveniente del mar, caían en su rostro, le encantaba esa brisa. Disfrutaba estar ahí recargada en la reja, recibiendo a los invitados y sentirse tranquila sin la presencia de en eso cuando para su mala fortuna, el castaño llegó y se posiciono a su lado.

-Te estaba buscando, Hermione.- exclamo sin pena, dando un sorbo a la copa de Whisky en su mano. Hermione solo atino a sonreírle.

-Luces preciosa- la castaña no pudo evitar sonrojarse, ante el comentario y la sonrisa encantadora de Theodore Nott.

-Gracias Theo.- dijo antes de que algo llamará su atención.

Un auto negro aparcó frente a la entrada y una hermosa mujer de piel apiñonada y cabellera obscura bajo de aquel auto algo conocido para la castaña. Entonces sintió que el aire era más helado que Hogwarts en invierno al ver a aquel rubio de ojos grises, bajar detrás de ella.

-Nott, Granger- saludo el chico, con una sonrisa, mientras se acomodaba el saco, tenia una mirada de sorpresa

-Hola, Draco- saludo Nott, con una sonrisa y un apreton de mano.

-Malfoy- murmuro ella con la misma falsa cordialidad del rubio hacía ella.

-Jade, el es Theodore Nott uno de mis compañeros y mejores amigos desde Hogwarts y ella es Hermione Granger la mejor amiga de Potter y Ginny- aquella chica morena, sonrío con delicadeza.

-Nott, Granger ella es Jade mi prometida- presentó el rubio a su acompañante y Hermione quedo helada, sin palabras, por algún motivo lo que el rubio acababa de decir le incomodaba, él tenía una prometida y ella estaba sola ¿Cómo era eso posible?

-Es un gusto Jade- afirmó Hermione con una sonrisa fingida.

-El gusto es mío Hermione- dijo la morena tomando la mano de Hermione con una gran sonrisa. Hermosa sonrisa, pensó la castaña.

-Pero pasen a disfrutar de la fiesta Jade ¿Cómo esta tu hermano Andrew- preguntaba Nott que saludaba amablemente a la morena y ambos al ser conocidos se adelantaron platicando animadamente.

-¡Oh, te han dejado sola Granger! - se burlo Malfoy con esa sonrisa engreída la miró a los ojos duramente y se marcho.

-¡Maldito Malfoy!- soltó entre dientes la castaña.

Después de un rato de estar recibiendo a los invitados, la señora Weasley le dijo que entrara a divertirse y a regañadientes acepto.

En verdad no había visto el lugar desde que llego, estaba realmente hermoso, a decir verdad, hermoso era poco para como lucia, era todo un espectáculo.

-Eres increíble Hermione- se afirmo a si misma con una sonrisa y camino hacia la mesa de sus amigos.

Observo la mesa, Ron y Luna platicaban acerca de algunos animales, Neville y Susan, se paraba a bailar en ese momento Nott platicaba alegremente con un par de chicas en la mesa y para rematar Malfoy también le acompañaba a Nott, al igual que Zabini y Pansy que le había sonreído a la castaña.

La fiesta estaba totalmente entrada en ambiente, Hermione se encontraba sentada, al no haber aceptado la invitación de Luna, Ron, Neville, Susan Ginny, Harry, Nott, Zabini y Pansy entre otros a la pista de baile, en verdad no le gustaba mucho bailar y se sentía cansada y extraña, agradecía a Merlín que Malfoy había desaparecido hacia un rato en compañía de su "prometida" Sin pensarlo más se puso su abrigo y decidió salir a caminar por la playa que se encontraba cerca.

No pensaba en nada, solo caminaba, sintiendo la arena en sus pies y la brisa del mar en el rostro, se detuvo un momento a observar la inmensidad del mar, su profundidad, su hermosura. Recargada en una inmensa piedra, miraba con tranquilidad el lugar y se abrazo a si misma, al sentir una fuerte brisa.

Estaba sola. Ella era la única que lo contemplaba, eso pensó hasta que en ese momento, sintió una mirada y roto la cabeza hacia atrás

-¿Malfoy?- cuestionó extrañada, al reconocer aquel cabello platinado peinado elegantemente hacía atrás, podía ver una silueta sentada arriba de una roca, era imposible no reconocer esa postura que alumbraba la luna llena.

-¿Granger?- preguntó con ironía el rubio, ella devolvió su mirada al mar

-¿Qué haces aquí? ¿Te es tan satisfactorio estar siguiéndome? - pregunto la castaña sin moverse, sin mirarlo, disfrutando de la brisa.

-Lo que haga o deje de hacer no es algo que deba importarte- escupio el chico con desdén.

-A mi no, pero tu novia pensará mal si te ve aquí- decía la chica, tratando de ignorar el insulto del rubio.

-Ella se ha ido y tu parejita también y no me opongo, con lo aburrida que eres yo también me abría largado ahora que no hay quien te aguante deberías largarte- dijo el chico en tono seco, ella se rotó a mirarlo de nuevo, pero con enojo, ahora él era quien observaba el mar, en forma tranquila.

Odiaba estar en el mismo espacio que él, odia sentir que invadían su espacio, así que con un suspiro cansino, camino de regreso a la fiesta, pero el veneno de la voz del rubio la detuvo y sin mirarlo lo escucho

-Que lastima que ni ese hermoso vestido, te ayude a conseguir cariño Granger.- se congelo ante aquellas palabras.

-...me temo que tendrás que darte cuenta que lo sangre sucia no se te quita ni con un lindo vestido, maquillaje y un buen peinado, no hay remedio que te quite lo impura, tendrás que quedarte sola- escupió con burla el rubio, Hermione sintió que las piernas le flaqueaban y que un nudo se formaba en su garganta.

–¡Oh, no me he dado cuenta! ¿Estás sola Granger, cierto?-decía el chico mientras la miraba con una sonrisa torcida, ella no explotó como de costumbre, tanto tiempo escondida en su coraza, tanto tiempo ocultando aquella debilidad y el maldito hurón le había descubierto en un abrir y cerrar de ojos.

Ahora sentía que había caído, estaba en el suelo, pisoteada, aplastada casi desangrada por unas simples palabras, le había tirado las barreras y ella no tenía como defenderse. No quería hacerlo, seguir ese estúpido juego de niños de nuevo.

Entonces por primera vez reacciono de la manera menos esperada para ella y para Draco, se giro y lo miro con los ojos inundados de lágrimas.

-¿Por qué, siempre me has querido arruinar la vida?- preguntó pero sin querer obtener respuesta continuo y regreso su vista al mar.

-Pero si Malfoy ¡Estoy sola!- casi grito, él la miro sorprendido, jamás creyó que lograría provocar aquello en la come-libros.

- Y tal vez vacía, tienes toda la razón. Pero no es algo que te importe.- Malfoy apretó los dientes y la miró, una lagrima rodó por el rostro de la castaña y siguió su camino hacia la fiesta, como siempre, tratando de contener las lagrimas, tratando de construir a coraza una vez más. En cambio él había quedo helado, ella había aceptado su insulto solo así de fácil, lo permitió, ella permitió ser desgarrada, aplastada y derrumbada, sin defenderse y lo peor de todo él se sentía mal.

Él había sido un maldito cobarde, motífago, con ideas arcaicas y ella no le había echado nada en cara, teniendo de sobra armas para matarlo con palabras, ella simplemente había callado. Algo en su interior, también se sentía bien.

Llegando a la carpa, parecía completa, nada había pasado, eso aparentaba, la misma sonrisa, todo era igual en ella, ni duda alguna que por dentro estaba vacía, apunto de derrumbarse y totalmente desgarrada.

Casi al final de la fiesta se despidió de todos, con la simple excusa de que estaba cansada. Salio de la carpa y ahí estaba él, mirándole, extrañado, envidiando su entereza, la fuerza que tenía para soportar verlo a la cara y sonreír, como si nunca le hubiese dicho nada. Como si él verlo no le afectara.

-Ven Granger, te llevo- dijo el chico, tomándola de la muñeca, estirándola cerca de él , haciendo ondear el hermoso vestido cuando ella ya caminaba hacia la salida, el rubio se sentía mal, quería escucharla pelear.

Se disculpaba a su manera.

Pero no significaba que ya no le insultaría, él era él y ella era ella, tenía que mostrar las diferencias, pero esta vez se había comportado como un imbécil.

-No señor Malfoy.- estiró su mano para soltar el agarre.

Y estuvo a punto de asegurar que jamás había visto a Hermione Granger más hermosa. Pero antes se arrancaría la lengua.

-...no puede permitir que su lujoso auto sea ensuciado por una sangre inmunda como yo- respondió la castaña, con una sonrisa.

-Con permiso que tenga linda noche- se despidió la chica, sonrío y desapareció ante sus ojos.

Llego a su casa, como siempre el lugar silencioso, vacío, ni un misero sonido la acompañaba.

Camino con pesadez por la casa y llego a su habitación se quito el vestido desganada y solo se puso un largo camisón que le llegaba a las rodillas. El estomago le rugío de hambre. Decidió ir a comer algo, tomo un vaso de leche y un pastelillo que había en el refrigerador, el sentimiento de vacío ya había pasado, o eso creía, hasta que algo la detuvo.

Miro la mesa, mejor dicho, observo con detalle, su alrededor.

Entonces su corazón se acelero y ella apretó los ojos como si tuviera un gran dolor, un leve suspiro salio de su boca, entonces las lagrimas aprisionadas durante tanto tiempo mintiéndose, tratando de soportar, manteniendo sus barreras, las rompieron y comenzaron salir sin piedad, la inundaron.

-Estas sola Hermione, sola y vacía- susurro y entonces rompió en llanto.

-...siempre lo he sabido, mas nunca lo había querido ver...-decía entrecortada

-¡Maldito Huron! ¿Por qué me atormenta? ¿Por qué no me dejas en paz?- se preguntaba y así era, siempre creemos saber las cosas, pero la realidad es otra, las sabemos más no las entendemos.

Lloró recargada en la mesa, por un largo rato, hasta que pudo tranquilizarse, camino hacia su recamara para dormir un poco. Vuelta tras vuelta, dolor tras dolor, y el mismo nudo en la garganta le impidió dormir, así que solo se sentó a mirar como la lluvia caía por el gran ventanal. Entonces decidió salir a sentir esas gotas de lluvia en su cuerpo y se acomodo en el frío suelo del balcón y se acurruco, abrazando sus piernas, esperando que la lluvia se llevará sus penas.

si, eso era una inmadurez, lo sabía, pero ahora ya no importaba, quería que la lluvia llenara o se llevará los espacios de su soledad, su vacío.

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Gracias a todos los que han agregado a Favs o los que siguen la historia, un saludo.

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