Capítulo 2
Temor, amor, dolor.
Un arma me amenazaba, presionándome cada vez más el cuello, mis manos estaban atadas, sentía un dolor muy grande y al mismo tiempo mucho miedo. No podía parar de temblar, una cinta asfixiaba mi corazón, y las ganas de llorar eran más que excesivas.
En la oscuridad, fue apareciendo poco a poco una cara muy familiar, ojos violetas, y cabello del mismo color; piel blanca, pálida…
Hermano…-Susurró impresionado- ¿Quién fue el idiota?… Él no es.
Con una navaja corto la soga que mantenía mis manos inmóviles, limpió mi boca, la cual estaba llena de sangre y retiró al hombre que me apuntaba con un arma. Logré respirar, aún no entendía que pasaba.
–Pero… ¿Qué es esto? –Pregunté, intentando volver a la calma.
–Cosas que no debes saber hermano…–Respondió sin siquiera mirarme a los ojos, me puse de pie, mis piernas me temblaban.
–Espero que abras la boca si no quieres que sea a la fuerza pequeño –amenacé, sabía que lo que escondía Taito no podía ser bueno.
–Kaito, no te diré nada, solo… te pido, por favor…. Cuida a Luka. –Se dio la vuelta y lo cogí del brazo.
–Taito…
Sentí un golpe en la cabeza.
…
Desperté en mi habitación, no recuerdo haber llegado aquí.
PROTEGERLA
La única opción que me queda es escuchar a mi hermano, y por una vez en la vida, hacerle caso.
Estoy… muy enamorado de ella, solo somos amigos, pero llevo tanto tiempo amándola.
A ella le gusta otro, y además, a él también le gusta ella – ¡Oh! si que perfecto (nótese el sarcasmo) –El amor es realmente una guerra.
¿Enamorarla? Imposible, ¿Dejar de amarla? Imposible, ¿Protegerla? Debo hacerlo.
Por algo mi hermano está preocupado, sabe que algo no va bien.
Miercoles, 27 de marzo de 2013
Metido como todos los días en el mismo frío y aburrido instituto, pronto lograré salir de aquí, con suerte, este será mi último año antes de la universidad. Me quedé mirando a mi libro, solo veía letras borrosas, mi mente estaba en donde era feliz, soñando todo el día.
– ¡KAITO SHION! –Me desperté con los alarmantes gritos de mi profesora –¿Podría usted responderme la pregunta?
(Suena el timbre para el cambio de clases)
–Sí, maestra, le responderé mañana –colgué mi mochila sobre mis hombros y salí de clases.
Caminé a un ritmo considerado por la sociedad como LENTO, para mí, era más rápido que Usain Bolt, estaba tan distraído, que me podía pasar tranquilamente un camión por encima que no me iba a dar cuenta. Pero, era como si algo me cegara, y solo la viera a ella… Hermoso cabello rosado; perfectos ojos azules; sonrisa, oh, su sonrisa es deslumbrante, y pensar que no es un ángel caído sin alas.
Alguien besaba su boca…
Alguien poseía su cintura…
Alguien acariciaba su cabello…
– ¡Hey tú! Hijo de… –tardé mas en decirle la profesión de su madre que en golpearlo en el centro de su perfecta cara de imbécil.
Su nariz sangraba, mis manos me dolían, podía presenciar perfectamente como se retorcía de dolor en el suelo. ¿Qué he hecho?
– ¡Kaito! ¿¡Pero que haces!? –lloraba Luka mientras me gritaba.
Salí corriendo hasta el final del pasillo, empujé la puerta y salí al patio, me escondí en el jardín, ¿Por qué lo hice? De verdad no entiendo que me pasa…
Al volver a clase todos me miraban; mis nudillos estaban rojos e inflamados, realmente lo había golpeado con fuerza. Ignoré todas las miradas que se clavaban en mi y me senté en mi sitio, saque mis libros y leí uno hasta que la profesora entró en clases. Y así transcurrió todo mi día.
************En casa****************
(La noche de ese mismo día)
¿Tortura? Una tortura es: tenerte a diez centímetros de mí y no poder besarte, rozar tus delicados labios; no poder abrazarte, ni poder acariciarte mientras te refugias en mis brazos; no poder decirte, que eres lo mas importante que tengo en mi vida.
– No escribo mas que estupideces –suspiré y solté mi lápiz sobre la hoja de papel.
De repente empecé a oír los gritos de una mujer.
