Pero volvamos al presente.

- Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseamos Dava, cumpleaños Feliz Bravo, Bravo, sopla las velas Dava (gritaban todos alrededor de la chica y el pastel de cumpleaños. Mientras el General lo gravaba todo en video. El coronel encendió las velas con su encendedor, y disimuladamente miró su reloj las 21.10).

- El año pasado ya me hicisteis esto (dijo Dava).

- Sí, boba, se hace cada año, es para celebrar tu cumpleaños (le dijo Daniel rodando los ojos).

- Eso ya me lo dijiste el año pasado, pero sigo sin entender.

- Dava, da igual cielo (le dijo Sam) pide un deseo y sopla las velas.

- El año pasado también lo hice y no pasó nada (dijo mirando desconfiada a Sam).

- ¿Y qué pediste? (preguntó el coronel O'Neill, imaginándose ya que sería que su planeta no hubiera estallado en mil pedazos).

- Ser general y que todos me obedecierais (dijo muy seria, todos se quedaron en silencio de repente)

- Jajaja (empezó a reír el General Hammond. Dava no entendía porque reía el General). No sufras Dava, si de algo estoy seguro es que cuando seas mayor llegaras a ser el primer General no nacido en la tierra, del ejercito Americano.

- Ya soy mayor, soy mayor que todos vosotros juntos (esa era la cancioncilla que más sonaba en el equipo. Los tres "pequeños" la soltaban cada dos por tres)

- Dava (el coronel arqueó una ceja. Y Dava le enseñó los dientes como hacía cuando algo no le gustaba. No solo lo hacía a las personas, también lo hacía a las cosas. Dava se levantó y fue hasta donde estaba el coronel. El coronel la agarró del brazo y le dio 3 palmaditas) PLASS PLASS PLASS Ahora volvamos a la fiesta (Dava se volvió a sentar en la cabeza de la mesa y continuaron. Jack O'Neill había implantado una nueva norma hacía ya más de un año. Cada vez que alguno de los niños dijera eso de "no soy un niño, soy adulto" él les daría tres o cuatro palmadas. Y si se negaban entonces Jack los castigaba con algún tipo de tarea de lo más desagradable, improductiva y tediosa que imaginara. Lo cierto es que no es que fuera la panacea, pero si que había logrado que los pequeños no se pasaran quejándose de ser tratados como lo que eran cada 3 minutos),

- ¿Y qué vas a pedir este año? ¿ser el Presidente de los Estados Unidos? jajaja(le preguntó Daniel)

- Dani deja a Dava. Además si lo dices en voz alta no se cumple(dijo el Coronel O'Neill echándole una miradita a Daniel).

- El año pasado no lo dije en voz alta (recalcó Dava).

- Venga Dava, los 15, son muy especiales, yo los recuerdo con mucho cariño (dijo Sam), sopla las velas ya verás como este deseo sí que se te cumple (Dava sopló las velas y espero unos instantes como que pasara algo y al ver que no pasaba nada le enseñó los dientes al pastel. Eso hizo que todos se rieran).

- La paciencia no es tu fuerte ¿verdad? (le dijo riendo Sam).

- Venga vamos a abrir los regalos (dijo Daniel)

- ¡Regalos! (gritó de alegría y dio palmas)

- Mira a eso sí que lo ha entendido y sí que se ha acostumbrado rápido (dijo Riéndose el coronel O'Neill y disimuladamente volvió a mirar el reloj 21:13).

- Jack (le dijo flojito la oído la capitana Carter al coronel o'Neill) deja de mirar el reloj (como tanto el capitán Jack O'Neill como Jack Sousa se llamaba los dos Jack. El doctor Sousa pasó a ser Júnior en algún momento. Cosa que no pareció importar a ninguno de los dos) Jr. no va a venir antes porque lo mires, ya te dijo que estos días se demoraría más, está haciendo el dossier ese que le han pedido en el Pentágono. Y le está dando su trabajito ¿Sabes?

- Sam, lo sé, lo entiendo, pero hoy es cumpleaños de Dava, y se lo está perdiendo. Me dijo que intentaría estar aquí para la celebración.

- Intentaría, Jack, Intentaría (le recalcó Sam).

- Mira Jack (dijo Dava) Me han regalado un brazalete, es precioso (enseñándole la pulsera).

- Mi nieta me ayudó a elegirlo (dijo el General Hammond).

- Dava dale un abrazo al general y dale las gracias (le dijo el coronel O'Neill)

- Gracias General (y le dio una abrazo, el General sonrió como un bobo).

- Abre el mío (dijo Dani más excitado que Dava y Dava se puso abrir el regalo. En ese momento entró Jr. al patio trasero de casa del Coronel O'Neill que era donde vivían todos).

- ¿Ya están con los regalos? (le preguntó Jr. a Sam. Utilizando esa pose tan sofisticada y madura que intentaba siempre aparentar)

- Sí, justo empezamos.

- Te has perdido el pastel y la canción (dijo con cara de pocos amigos el coronel).

- Tranquilo Jr. aún hay pastel y han cantado la misma canción que el año pasado (dijo Dava sonriendo. Jr. le dio un beso en la cabeza y le dio una cajita).

- Eyyy iba yo primero. Dava abre el mío (se quejó Daniel)

- Por favor Dani, madura un poquito ¿eh? (le sermoneó Júnior como si fuera niñerías).

- Jaaaaack, dile algo (Daniel le fue a quejar al coronel).

- Dava, anda, abre primero el regalo de Dani, que por lo visto tiene que ser la bomba.

- ¡Una bomba! (dijo asustada y dejando hacer la cajita en el suelo)

- Menos mal que no es frágil recogiéndolo del suelo. Una cosa Dava, para la próxima vez, si te dicen que es una bomba no lo dejes caer al suelo ¿vale?

- Jajajaja (se rieron todos menos Dava).

- Dava, cielo (habló otra vez Junior como un milhombres) es una forma de hablar, una expresión, solo quería decir que es muy bueno.

- Una bomba no es una cosa muy buena.

- No, pero es algo que hace mucho ruido, en fin, como Dani.

- Capullo (le dijo Dani a Junior).

- ¡Daniel!

- ¿Qué? Lo es, es un capullo. Llega tarde y viene con eso aires de mil hombres.

- No son aires, niñato.

- ¡Vosotros dos, ya! Tengamos la fiesta en paz (puso paz el coronel O'Neill).

- Esdan vidu pal deo (dijo Dava)

- ¡Dava, en cristiano! (le riño también el coronel)

- Lo siento, dije "ya estáis como siempre"

- Jajaja (intentaron aguantarse la risa Daniel y Júnior, porque para nada era eso lo que había dicho. El coronel O'Neill se puso las manos en las caderas y los miró a los tres. Aquella era una de las cosas que más de quicio le sacaban. Él no hablaba la lengua de DvA-2 así que cuando Dava no quería que Jack se enterase utilizaba su lengua natal).

- Anda, abre el regalo de Dani (dijo Junior intentando que el coronel se olvidara de lo de "Esdan vidu pal deo": "ya cabreasteis al mono grande". Dava lo abrió en seguida y era un juego de backgammon. Hacía poco que lo había descubierto y parecía fascinada )

- Gracias (Dava sonrió mucho y al igual que con el general lo abrazó. Dani sonrió triunfante, él era quien mejor conocía a Dava).

- Mi turno (dijo Júnior y sacó una bolsita muy bonita de color fucsia con purpurina y estrellitas pegadas. Dani, se rió nada más verla bolsa, Júnior la había cagado. Dava no era para nada del tipo de chica que le gustan los peluchitos. Pero al abrir la bolsa Dava sacó una caja y la abrió y estaba llena de maquillaje).

- Gracias, gracias, gracias (y le dio un abrazo muy fuerte y no paraba de sonreír Dani puso unos morros quilométricos)

- Era esto lo que me pediste,¿ Verdad?

- Sí, era esto, Gracias Jr.

- Espera, ¿Se lo pediste? (dijo indignado Dani)

- Sí, me preguntó que quería que me regalara para mi cumpleaños, y le dije que maquillaje (le dijo muy natural Dava)

- ¡MAQUILLAJE! (saltó de repente Jack y le dio un collejón a Júnior) ¿Tú estás tonto, o qué? ¿Para que diantre le compras maquillaje a una niña?

- Las chicas de la calle llevan ( Dava empezó a decir frunciendo la frente y poniendo pucheritos) y las de la tele también , y Sam se pone esa cosa bonita en los labios, cuando viene a cenar a casa (Sam se sonrojó).

- Venga, Jack, Dava tendrá ya unos 15, todas las chicas de su edad se maquillan (le dijo Júnior otra vez con ese tono de condescendencia).

- Me da igual las otras chicas, Dava no es una chica. Y no necesita maquillaje, no lo necesita para ir por la puerta estelar, no lo necesita en la base y no lo necesita para estar aquí en casa, así que no necesita pintarse como una mona para nada (Y Dava le enseñó los dientes y corrió hacia su habitación)

- ¿Qué? (dijo el coronel sin entender nada y viendo que todo el mundo lo miraba como si se acabara de comer la última galleta)

- Jack (le dijo el general poniéndole una mano en el hombro) Tengo 3 hijas y 2 nietas. Y te puedo asegurar que acabas de meter la pata hasta el fondo. Para las chicas estas cosas son importantes, aunque solo se las pongan para estar por casa, las hace sentirse más bonitas.

- Dava ya es bonita sin esas mierdas.

- Lo es, pero es una chica y son así, nunca están contentas con su aspecto.

- Además no debiste decir eso que no es una chica. Dava es una chica, puede que no sea humana, pero es una chica, y eso le debe haber dolido.

- Vaya, metí la pata ¿verdad?

- En tu línea (dijo Júnior bebiendo un trago de naranjada. Jack lo ignoró porque llevaba razón).

- Voy a subir a hablar con ella. Quizás mi regalo la anime( y agarró la caja)

- Espero que eso no sea un kit de supervivencia (dijo riéndose Júnior).

- NO, NO LO ES. Y tampoco es un cinturón, porque con el que llevo yo puesto ya nos la apañamos bien aquí ¿verdad Junior? (dijo entre diente el coronel O'Neill. Júnior tragó saliva y apartó la mirada. Jack lo dejó estar y subió a hablar con Dava).

Mientras Dava intentaba disculparse con Dava por su falta de tacto y su torpeza. A bajo Jr. y Dani estaba susurrando algo en la cocina, con la excusa de traer más refrescos y servilletas.

- ¿Lo tienes? (le preguntó Jr. a Dani?

- Si ¿y tú cumpliste con tu parte?

- Sí, me tuve que quedar hasta más tarde, Walter tenía turno de noche, hasta que no hubo el cambio de turno, no pude entrar en la sala de los servidores.

- ¿Entonces?

- Esta noche, cuando todos se hayan ido y Jack se haya acostado, iremos ¿Seguro que esas tarjetas son válidas?

- ¡Sí, maldita sea sí! Me he pasado 4 meses haciendo una mierda de trabajo de documentación solo para poder tener acceso a los códigos y la dichosa maquinita que haces las tarjetas (susurraban los dos chicos).

- Vale, vale, no te mosquees, solo preguntaba. Geeeeez chico, esto de la pubertad te está sentando fatal. Jack, se supone que tengo 14 no 10.

- Perdona es que te ves tan poco desarrollado (dijo con una sonrisita canallesca)

- Capullo (dijo dándole un manotazo en el brazo)

- Niño de pañales (dijo menospreciándolo)

- Tú sí que eres un niño de pañales, estúpido de mierda (y Dani le volvió a dar otro manotazo pero esta vez mucho más fuerte)

- Auuuu me hiciste daño, idiota, ahora te vas a enterar ( y empezaron a perseguirse alrededor de la mesa de la cocina)

- ¡Ey ey ey! Shiiiiu (dio un silbido Sam que hizo que los dos se detuviesen de golpe) ¿Qué son esas carreritas y esa palabritas tan lindas que os he oído? Como baje el coronel os va a rustir el trasero a los dos por idiotas, es la fiesta de cumpleaños de Dava, al menos os podríais comportar esta noche ¿no? (les riñó Sam. Los dos bajaron la cabeza. Eran idiotas si el coronel se enfadaba con ellos y les castigaba el plan de esa noche lo más seguro se iría a la mierda. Y las tarjetas y los códigos solo servían para ese día. Además el servidor sería re-establecido mañana a las siete. Tenía que ser esa noche o esa noche).

- Lo siento Sam, disculpa, no sé qué me ha dado, debe ser el maldito informe para el pentágono, me tiene agotado y no pienso ni actúo con claridad (Dani respiró hondo y puso los ojos en blanco, al oír a Junior a hablar como un maldito catedrático. Cuando la mayor parte del tiempo era más inmaduro que él).

- Lo siento Sam, ya lo dejamos (dijo Dani con cara de mártir).

Al cabo de un buen rato volvieron a bajar Dava y el coronel Jack O'Neill, ella parecía más conforme y a él se le veía más aliviado. Jack se había disculpado y le había dicho que se había enfadado porque ella era un niña muy bonita y esas cosas no las necesitaba. Dava le había gustado eso y le perdonó. Jack le dio su regalo, cosa que ella no esperó ni un segundo para abrir, era un ipod nano. Los chicos tenían sus respectivos ipod de la época en que eran adultos, pero ella no tenía nada, y de vez en cuando Dani le dejaba el suyo. El coronel Jack O'Neill se había dado cuenta que a Dava le encantaba escuchar "música" era algo que no tenían en su planeta y le gustaba mucho de la tierra. Dava le dio un abrazo y Jack sonrió, Jack a veces pensaba que Dava era la única que no daba problemas, a diferencia de esos dos de ahí abajo que a pesar de tener 34 y 56 años realmente, y 14 y 16 físicamente, se comportaban la mayor parte del tiempo como si tuviera 4 años.

La fiesta continúo, continuaron los regalos, las bromas, la comida y muchas risas. Sobre las doce de la noche ya no quedaba nadie en casa, y los pequeños y el coronel estaban recogiéndolo lo más gordo para poder irse a dormir. Eran las dos de la mañana cuando Dani y Jr. salían por la ventana de su habitación. Comparado con lo que habían tenido que hacer en alguna misión salir de la casita del Coronel era pan chupado.

Junior había alquilado un coche esa misma tarde y lo había dejado aparcado dos calles más debajo de donde vivía el coronel, los dos chicos se metieron en el coche y Junior condujo hasta la base. Lo bueno de esas horas es que no había mucha policía que pudiera darles el alto. Así que iban muy tranquilos, sin ninguna preocupación que les perturbara su elevada inconsciencia. Gracias a los pases que había hecho el profesor Daniel Jackson en persona, entraron en la base y en las instalaciones militares, y gracias a la brecha abierta por el doctor Jack Sousa en los servidores pudieron entrar en la sala de la puerta, y activarla sin que saltara ninguna alarma.

Daniel puso las coordenadas correctas y el ojo se abrió. Los dos muchachos/científicos se miraron y sonrieron y sin pensarlo echaron una carrera a ver quién era el primero en atravesarlo. Fue Junior, pero solo porque estaba más cerca de la puerta.

Las cosas fue a las mil maravillas, había elegido un planeta en el que le doctor Jack Sousa ya había estado en 4 ocasiones anteriormente, cuando formaba parte del SG-4. Tenía buenos amigos entre los antiguos y era un planeta pacífico. Los dos muchachos estuvieron investigando sobre todo lo que conocían sobre los Jaffas, las puertas estelares y tomando un poco de licor y comiendo. Cuando la alarme de Jack sonó, los dos muchachos corrieron a despedirse de sus amigos y salieron pitando hacía la puerta, poniendo las coordenadas de la tierra y pasaron atraves de la puerta.

Al poner los pies en el suelo de la sala de la puerta. Respiraron aliviados al ver que estaban solos, nadie los había descubierto, los dos estaba exultantes de felicidad. Lo habían logrado, podían ir a sus propias misiones sin tener que ir con esas 3 niñeras (Teal'C, Sam y el coronel). Era gracioso, porque si hubieran seguido pensando como adultos, se habrían dado cuenta que ni Sam, ni Teal'C ni el coronel eran niñeras, sino un equipo de reconocimiento. Y que cada uno tenía una función asignada en las misiones. El coronel tomaba las decisiones, Teal'C se encargaba de la seguridad, Sam se encargaba de la parte logística y ellos eran la parte de comunicación e investigación. Pero en su estado actual, solo veían al equipo como 3 aguafiestas que siempre les estaban mangoneando y cortándoles la diversión.

Júnior condujo de vuelta a casa del coronel, dejó el coche dos calles más arriba, justo donde lo había aparcado antes. Y fueron caminando hasta casa. Esperaban encontrar las luces encendidas y a un coronel muy pero que muy cabreado. Pero no fue así, les sorprendía que su plan hubiera salido tan bien. Normalmente el coronel siempre los pillaba y los castigaba de forma desproporcional (en su opinión, claro). Pero al subir de nuevo por la ventana y comprobar que nadie se había percatado de su salida, no acababan de creérselo del todo. Se pusieron el pijama y se metieron en la cama en una hora, el coronel se levantaría, y los pondría a todos en píe. Ni que decir que de tanta excitación no pudieron ni cerrar los ojos.

Nadie se había dado cuenta de nada, ni el coronel, ni en la base, ni los informáticos ni el pentágono, ni nadie. Aquello les hizo sentirse muy superiores, ellos dos empollones habían conseguido pasarles la mano por la cara al ejercito de los Estados Unidos. Era como vengarse por todas las malas pasadas que los musculitos les habían hecho toda su vida. Cuantas veces uno de esos les habría molestado, humillado y avergonzado, Daniel perdía la cuenta, en su primera infancia y adolescencia, había sido carne de cañón para los abusones. Junior no había tenido más suerte, pero al formar parte del equipo de remo del instituto donde estudió en Inglaterra, no había tenido que soportar tantas majaderías. Pero aún así también se llevó lo suyo.

Aquella sensación de triunfo les duró toda la semana. Y esa sensación era grandiosa, tan grandiosa que no supieron como digerir todas esas emociones. Y tras esa sensación de triunfo vino una falsa sensación de invencibilidad. Así que no habían pasado ni 10 días de su primera incursión "en solitario" por la puerta que ya estaban planeando al siguiente.