Hola, estoy tan emocionada por éste fic que no puedo evitar escribirlo ya. Quería agradecerles los comentarios a Roronoalau y a mireee3D2Y.
Quería aclarar algo que creo, no ha quedado claro del todo, y es el hecho de que ese tiempo que Luffy y los demás no se vieron, es por el periodo antes de ingresar a la Universidad, y es que todos estuvieron haciendo cosas diferentes, luego especificaré bien que cosas.
Gracias por leer.
Les contó todo acerca de él. Su nombre era Trafalgar Law, y al parecer se encontraba en el último año de la carrera medicina y cuando termine ese año, se especializaría en cirugías. Información que entró por una oreja de Luffy y salió por la otra ¿Qué importaba? Él no quería saber quién era o a que se dedicaba, él quería saber cómo era eso posible y que era lo que tenía ese tipo que él mismo, no tuviera. Posó su mirada en aquel hombre y cuando sus miradas se encontraron, odio, rencor y celos fueron unos de los muchos sentimientos que se expresaron. Luffy pegó media vuelta, silencioso. Tras él, Zoro, quien le había dedicado una mirada cómplice a su novia, Robin, bufó para luego voltear hacia donde se encontraba su amigo. Sanji prendió un cigarrillo nuevo, ya que el otro se le había acabado, y luego de soltar el caliente humo de su boca, siguió a los otros dos. Y finalmente, Usopp tragó saliva para luego ir detrás de ellos. No hacía falta que Luffy les dijera, para saber los sentimientos y los pensamientos que el morocho había sentido hacía la noticia. Todos lo sabían, sabían que había estado saliendo con alguien, pero no habían dicho nada por una promesa de Nami. Ella les había dicho que tenía que pensar la manera pero que se lo diría tarde o temprano, y con esa condición Zoro aceptó a no revelarle nada al que era su mejor amigo.
Robin contempló como los muchachos se alejaban entre la gente, entre los cientos de estudiantes que pasaban por ese mismo parque. Volteó hacía Nami, quien se había quedado helada ante la reacción del morocho, y luego de dedicarle una mirada al extraño, sonrió.
Un gusto – Le tendió la mano, claro que ella estaba un poco desconcertada por la reacción de Luffy, y por supuesto que ella habría querido que sus amigos terminasen juntos o se arreglasen luego de lo sucedido hacía ya, tres años. Pero ver que su amiga estaba feliz era satisfactorio
Hola – Murmuró aceptando la mano - ¿Ellos eran tus amigos? – Preguntó ignorando completamente la simpatía de la morocha
Si… - Respondió la pelirroja mientras desviaba la mirada, estaba un poco… confundida ¿Luffy había tenido celos? Al menos, eso es lo que había notado cuando con esa voz había preguntado quien era Law, pero…
El morocho, era Luffy ¿Verdad? – Pregunto sin quitarle la mirada a ese joven quien se alejaba con su grupo de amigos.
Claro que lo sabía, lo sabía todo. Ella le había contado todo acerca de su pasado, de la relación que había tenido con cada uno de sus amigos, en especial, la particular relación que había entablado con Luffy por no mucho tiempo, pero si, importante. Law sabía que a pesar de todo, incluso la manera en que había terminado, en el fondo del corazón de la pelirroja habían quedado pequeñas cenizas del amor hacía Luffy. ¿Cómo no sábelo? La mirada de Nami cambiaba completamente cuando ese chico andaba cerca de ella, y la mirada con la que lo contemplaba a él no era la misma que la mirada con la que contemplaba a aquel chico, claro que era de amor, pero cuando miraba a ese morocho no solo reflejaba amor, si no también, tristeza y deseo. Y eso le molestaba.
Si… - Murmuró – Él es… -
Me imaginé – Dijo mientras le acariciaba suavemente la mejilla – Bueno, un placer, las dejo para que logren instalarse –
Le dio un beso en la misma mejilla que le había rosado y desapareció entre la multitud. Ese momento había sido tan incómodo y raro, que la pelirroja no pudo evitar sentir un enorme nudo en su garganta ¿Qué le pasaba? En el momento que había conocido a Law, había sido tan diferente. Recordaba cuando todo había pasado, pero en ese momento, su seguridad, en cuanto a la relación, había sido tan pura y certera que dudar ahora, de si había sido lo correcto o no, la deprimía. ¿Acaso sus sentimientos podían cambiar tanto, solo por el hecho de reencontrarse con aquel morocho? Siempre supo que lo sentía hacía Luffy seguía en pie en lo más profundo de su alma, pero jamás imagino que no podría entablar una relación con otro hombre, solo por el peso que significaba haber amado y seguir amando al morocho. Sin siquiera emitir palabra, siguió caminando con la mirada alta, debía demostrar que a pesar de todo, era fuerte. Y tanto Vivi como Robin, comprendieron que, por lo menos en ese momento, Nami no quería hablar del tema.
Cuando los cuatro chicos entraron la habitación que los hermanos de Luffy les habían alquilado, quedaron boquiabiertos. El departamento contaba con un gran ambiente ocupado por la cocina, el comedor y un pequeño living al pie de la entrada. Hacía la izquierda un pequeño baño, con ducha, listo para que convivan cuatro personas por un año estudiantil. Finalmente hacía la derecha, dos puertas que llevaban a dos cuartos, ocupadas con una cama marinera cada una, y un gran escritorio para que los dos alumnos que convivan allí dentro, tuvieran un espacio en el que estudiar. Se miraron entre ellos, sorprendidos.
Ahora viene lo peor – Susurró Usopp - ¿Quién va a dormir con quién? –
Bueno… - Comenzó Sanji mientras tiraba el cigarrillo que se le había acabo – Hay dos habitaciones, así que tendremos que dormir dos y dos -
¿Quién va a dormir conmigo? ¿Luffy o Usopp? – Zoro se interpuso mientras apuntaba a los dos morocho – No pienso dormir con él – Dijo haciendo referencia a Sanji
¡Tú no decides! – Exclamó el rubio mientras chocaba su frente con la del peliverde, de la nada, un rayo conecto los ojos de ambos – YO decido que no quiero dormir CONTIGO –
¿A si? ¿Tú decides? – La voz de Zoro retumbó en la habitación
¡Dejen de pelear por todo! - A Usopp se le agotó la paciencia - ¡Y tú, deja de reír! – Volteó hacía Luffy, cuya risa opacaba los gritos de los otros dos - ¡Bien! ¡Elegiré yo! ¡Sanji tu dormirás conmigo! ¡Zoro ve con Luffy! – Todos callaron de repente
Oi ¿Quién dijo que decidirías tú? – La voz del peliverde fue la primera en escucharse
El estúpido éste tiene razón – Acotó Sanji
¿A quién llamas estúpido? – Zoro lo empujo y Sanji respondió de la misma manera
¡Basta! – Usopp era el único decente, intentaba que toda esa maldita y frustrante discusión acabase – Oi Luffy, en vez de reírte ¿Por qué no ayudas? – Dijo mientras se abalanzaba a separar a los hombres, quienes se estaban por matar a golpes
La puerta sonó inesperadamente, a lo que todos callaron. Quedaron expectantes por quien podría ser. ¿Acaso serían las chicas? Si era así, Luffy no quería estar ahí cuando Nami ingresara por la entrada de su departamento, todavía debía procesar la pesada información que la pelirroja le había arrojado. Cuando la persona que tocaba, se puso impaciente, Usopp tragó saliva, dudando de si debían abrir o no, y al ver que Zoro se acercaba indiferente, susurró nerviosamente:
Oi, Zoro ¡Espera! No deberíamos abrir mira si es… - Claro que no sabía que excusa meter
Como siempre, el peliverde le restó importancia a lo que el morocho decía y prosiguió acercándose para poder abrirle a quien sea que fuere. Tomó la manija delicadamente y giró la perilla, abriendo una gran abertura que dejó ver a su visitante.
Todos quedaron en silencio. ¿Qué hacía él allí? ¿Qué no habían sido lo suficientemente cortantes como para dejarle claro que ninguno tenía interés en entablar amistad con él? El peliverde contempló a aquel hombre de arriba abajo, con una de sus típicas miradas asesinas, ¿Qué es lo que quiere? Pensó. Y de hecho no fue el único que pensó aquello, la curiosidad y la tensión que había inundado el ambiente dejó en claro, la poca simpatía por parte de los cinco. Law, ingresó dos pasos adentro sin quitarle la mirada a Luffy.
Monkey D… - Murmuró
¿Qué es lo que quieres? – Luffy, quien no tenía ganas de estúpidos juegos, también dio un paso al frente, quedando a unos pocos metros del intruso
Tranquilo, Luffy-ya – Dijo al ver la agresión en su tono de voz (NOTA DEL AUTOR: Sé que Law acostumbra a decirle a Luffy: Mugiwara-ya, pero como el fic transcurre en un mundo alternativo, el Mugiwara no tiene mucha importancia aquí) – Solo vengo a decirte que se todo lo que hubo entre Nami y tú – Las palabras dejaron helados a más de uno ¿Para qué venía a plantear eso? ¿Cuál era su verdadero propósito – Y sé el rencor que me tienes porque ahora yo estoy con ella - Esas palabras lograron que los cuatro frunzan el ceño a la vez – Pero no te preocupes no voy a lastimarla, quería que supieras eso – Añadió mientras pegaba media vuelta y salía del departamento
Justo cuando los dos hermanos mayores llegaban corriendo junto con Marco, vieron como el hombre salía de la vivienda de Luffy y los demás. Lo contemplaron alejarse entre las personas por el inmenso pasillo y cierto odio comenzó a surgir en el interior del morocho mayor. ¿Qué le pasaba a ese tipo? ¿Qué era lo que quería en el cuarto de Luffy? ¡Si le había hecho algo, el mismo se encargaría de matarlo! Ingresaron a toda velocidad justo a tiempo, antes de que Zoro les cierre la puerta en la cara.
¡Luffy! – Alcanzó a exclamar Sabo, pero al ver que éste no reaccionaba, continuó - ¿Qué paso con ese tipo? - El morocho no quitaba la mirada furibunda del suelo
Solo vino a molestar – Murmuró Zoro mientras cerraba la puerta
Oi ¿Qué hizo? Juro que lo mato – Añadió el hermano mayor mientras daba un paso al frente
Vino a decirle a Luffy que ahora el cuidaría a Nami-san – Le explicó Sanji mientras sacaba la caja de cigarrillos del bolsillo de su pantalón
También dijo algo así como que él sabía lo que había pasado entre ellos dos – Añadió pensativo Usopp – Hasta casi parece una amenaza – Colocó su mano en la barbilla
No sonó como una amenaza Usopp – El peliverde se adelantó antes de que todos piensen mal
¿Y a que sonó entonces? – Por fin, la voz de Marco se escucho
Bueno… Fue como… - Comenzó
¡Amenaza! – Gritó Usopp levantando su mano derecha
No fue una amenaza, Usopp, idiota – Zoro golpeó su cabeza, logrando que suelte un chirrido de dolor – No sé a qué vino eso, pero no parecía una amenaza ¿Verdad Luffy? – Desvió su mirada al joven cuando todos se callaron
No… - Murmuró mientras miraba a sus hermanos – Ace… Sabo… no se preocupen, no me importa que ese tipo este saliendo con ella – Era mentira, no hacía falta aclararlo, todos lo leían en su mirada y en su tono de voz
Pero… - Ace iba a opinar al respecto
¡Bien! – Gritó Sabo, impidiéndole a su hermano decir lo que pensaba – Me parece bien, Luffy – Fulminó con la mirada el pecoso y luego añadió - ¿Qué les parece si para festejar que por fin han llegado a la Universidad, vamos a comer pizza? –
¡¿Pizza?! ¿De verdad? –
Cuando los ojos de Luffy se inundaron en una brillosa felicidad, Sabo sonrió satisfecho. Si, era su hermano y sabía cómo cambiarle el humor al pequeño.
Habían comido hasta más no poder, los mayores los habían llevado a una pizzería libre, donde uno pagaba su presencia y comía toda la pizza que quería. Poco faltó para que dejaran en banca rota al dueño del lugar, y de más está decir, que hubo que echarlos para que dejen de comer y comer. Luego de esa cena de chicos, todos habían caído rendidos ante el sueño, sabiendo que al otro día, les tocaría comenzar con su nuevo año escolar, esta vez universitario.
En el aula de primer año de profesorado de educación física, el peliverde contemplaba al frente. Era el único de sus amigos que había elegido esta carrera, y el hecho de no conocer a nadie, lo aburría. Era buen momento para echarse una larga siesta, pero cuando estaba a punto de concretar el sueño, un hombre que captó su atención ingresó en la gran habitación. Era alto, y sus ropas negras y rojas hacían que resalte entre todos los alumnos, su rostro decorado con una barba corta y partillas, lo hacían verse más adulto de lo que quizás era. No era un alumno, claro que no, no tenía esa apariencia, debía ser un profesor, quizás el de… Una espada, de una hoja negra y curva ¡Era un espadachín! Zoro lo siguió con la mirada hasta que éste llegó al pupitre de profesor y se recostó en la silla, puso sus pies sobre la mesa y clavó sus ojos en los alumnos. Esos ojos… eran como los de un halcón.
Los alumnos de esta carrera tienen entre tres deportes para elegir – Murmuró cuando el silencio se apoderó del salón – Paracaidismo, Arco y flecha y Kendo – Anunció serio – Escojan con certeza, porque una vez que elijan, deben perfeccionar su habilidad hasta el punto de ser los mejores –
Todos quedaron petrificados. Esas palabras, igual de agresivas que su mirada dejaron a todos sin habla. Claro que tenían que elegir con certeza pero… ¿Ser el mejor? Era una tarea difícil, no todos podían ser el mejor, solo uno sería el mejor, y todos allí dentro, inclusive Zoro, lo sabían. Palabras perfectas, pensó el peliverde mientras no le quitaba la mirada aquel hombre. ÉL no tenía que elegir, ya lo sabía desde un principio, y estaba seguro que con ese tipo balería la pena sacrificar su tiempo practicando y entrenando.
Se separaron en grupos, cada uno fue con un profesor experto en el tema. Agradecía el hecho de que ese extraño hombre sea el encargado de Kendo. Había elegido correctamente, ya que parecía ser una persona interesante. El profesor los guío por un pasillo hasta un ambiente específico para los practicantes de kendo. Y cuando todos estuvieron allí, el extraño dio un paso y dijo:
Mi nombre es Dracule Mihawk, y ahora, para probar sus habilidades en el arte del kendo, van a enfrentarse con un alumno de segundo año, Kaku –
Mihawk dejó pasar a un joven, cuyos ojos eran redondeados y su nariz larga como la de Usopp, la única diferencia que llegó a encontrar Zoro era que la de este tipo, era cuadrada y la de su amigo, redonda. Uno a uno fueron enfrentándose al experimentado alumno con katanas de bambú, hasta que llegó el turno del peliverde, y cuando tomó tres katanas, los ojos del profesor, se agudizaron y se posaron directamente en él. Santoryu, interesante, Murmuró para sus adentros.
Zoro peleó con eficacia y con un poder jamás antes visto por un novato de primer año. Al terminar la pelea, con la katana de Kaku volando por los aires, Mihawk se puso de pie. Sorprendido se acercó al peliverde y luego de contemplarlo de arriba abajo, pegó media vuelta y antes de desaparecer por la puerta de entrada, dijo:
Hasta aquí hemos llegado hoy –
Zoro quedo mudo. ¿Eso había sido la clase? Mejor, tendría tiempo para ir a ver cómo le estaba yendo a Robin en su primer día, y luego de comer algo, se iría a dormir a su habitación. Después de todo, sin Luffy, el idiota de Sanji y sin Usopp todo estaría más calmado. Siguió al contingente hacía la salida y cuando estuvo a punto de atravesar el marco de la puerta, una mano lo tomó de brazo. ¿Pero qué? Volteó bruscamente, con esa mirada demoníaca que ponía cada vez que algo lo molestaba, pero sus ojos se abrieron como platos cuando una mujer idéntica a Kuina apareció detrás de él.
¿Quién eres tú? – Alcanzó a gritar mientras forcejaba con la mujer para que ésta lo suelte
Te vi usar ese estilo – La extraña ni alcanzó a responder su pregunta – El Santoryu ¿Quién eres? No cualquiera domina ese estilo de kendo –
¿Quién demonios eres, loca? – Preguntó, pero los nervios no dejaban que su mente se aclarase del todo. Era tan idéntica. Tan igual. La misma cara. Era increíble el parecido que esa extraña tenía con su amiga de la infancia – Déjame… - Tartamudeó sin poder quitarse la mano de encima
¿¡LOCA?! – Gritó - ¿A quién llamas loca? ¿Qué acaso no tienes sentido del respeto? - Se defendió mientras sacudía al peliverde del brazo
¡¿De qué hablas?! – Gritó aún más fuerte, y para peor, al no haber nadie en ese gimnasio, su voz retumbó por cada rincón - ¡Tú eres la loca que me agarró del brazo! ¡En sima no puede ser! ¡¿Por qué te pareces a Kuina? ¿Quién eres? –
¿Kuina? ¿No sé quién es Kuina? – Lo soltó delicadamente para acomodarse sus gafas y luego añadió – Mi nombre es Tashigi – Era increíble cómo podía ser tan parecida a ella. Sus cabellos, sus ojos, lo único que las diferenciaba era que esta extraña mujer, tenía sus cabellos un poco más largos y se los sujetaba con una hebilla para que no le molestase al entrenar - ¿Y bien? ¿Vas a ser tan maleducado y no me vas a decir tu nombre? – Puso sus brazos en jarra y frunció el ceño esperando una respuesta
Roronoa Zoro – Dijo más calmado, aunque miles de preguntas azotaban su mente a la vez ¿Qué estaba pasando? ¿Qué hacía esa chica allí? ¿Por qué era tan parecida a ella? En sima usaba un katana ¡Al igual que Kuina!
Bueno… Roronoa Zoro, es un placer – Sonrió – Es un placer conocer a un espadachín que use el San… -
¡Cállate! – Retrocedió un paso – Deja de parecerte a ella –
Automáticamente algo dentro de él lo obligó a salir corriendo, lejos de aquella mujer. No sabía que estaba ocurriendo allí, ni porque el destino le había puesto a esa persona en su camino, pero lo único que sabía era que esa mujer no podía existir, se supone que esa imagen debería estar muerte, bajo tierra.
Por otro lado, en la otra punta de la universidad, Usopp se dirigía a su clase de Ingeniería eléctrica, cuando escucho un silbido ¿Lo estaban llamando? Volteó en todas direcciones, intentando averiguar de dónde provenía aquel sonido. La cantidad de gente que se encontraba por allí era demasiada. Y lo peor era que él no conocía a nadie ¿Qué lo podría estar llamando?
¡Por aquí, Usopp-san! –
Se escuchó entre la multitud. Usopp volteó a la derecha, luego a la izquierda. Esa voz era de… ¡Debía ser ella! Inspeccionó con la mirada cada persona que yacía en aquel pasillo, y fue en ese momento cuando la encontró. Como la recordaba, llevaba un vestido sencillo que no reflejaba su verdadera fortuna, sus cabellos rubios y su piel pálida no habían cambiado nada.
¡Kaya! – Alcanzó a exclamar antes de salir corriendo hacia ella - ¿Qué haces aquí? Creí que… -
Vine a estudiar – Lo interrumpió mientras soltaba una carcajada. Escucharla reír lo hizo sentirse mejor – ¿Por qué estaría aquí? –
Pero creí que tu estudiarías en tu casa – Dijo mientras la miraba fijo, no, no había cambiado nada, seguía igual de hermosa que antes
Decidí que sería mejor estudiar medicina aquí – Sonrió
Hacía tiempo que no te veía, Kaya – Murmuró mientras desviaba su mirada
Es verdad… Pero ahora ¡Podrás volver a contarme tus historias como antes! – Lo tomó de la mano, logrando que el morocho se sonroje – Pero lo dejaremos para más tarde, ahora tengo que ir a mi clase – Le soltó para mirar su reloj – No vemos –
La que antes había sido una frágil y enferma muchacha, se había convertido una hermosa y risueña mujer, llena de alegría y sonrisas que compartir. Y como era tan generosa y carismática, esa flor, que había florecido de una manera preciosa, estudiaría medicina, y Usopp sabía porque, su meta en la vida era curar a la gente y no dejar que la gente se enferme y muera. Simplemente sorprendente, aun con el dinero que tenía, podría haber optado por vivir en su lujosa casa sin hacer nada, pero no, ella quería ser alguien, ella quería ayudar, y no dejar que nadie nunca más, tenga que sufrir lo que ella sufrió por años. Suspiró mientras la contemplaba correr, definitivamente estaba enamorado.
Cuando Sanji ingresó en la sala de gastronomía de la universidad quedó fascinado. Todos los utensilios, la cantidad de cocinas, de aparatos, de… ¡¿Qué no había en ese lugar?! Era un sueño para cualquier cocinero. Y no solo eso, contempló a todas las mujeres que había en aquella habitación ¡Sí que había elegido la carrera indicada! Se acercó corriendo a un grupo de señoritas, y luego de tomar a una de la mano, se la besó. La mujer lo miro un poco atónito. ¿Quién era ese? Seguramente se preguntó. Sanji parecía un loco escapado de un psiquiátrico, su corazón salía de su pecho desaforadamente y sus ojos… no eran normales… eran dos corazones rosas, y para colmo, uno estaba tapado con su cabello, volviéndolo más extraño.
El destino me puso delante de mí una hermosa dama – Comenzó con su discurso cursi - ¿Cómo se llama señorita? –
Ho… Hola… - Murmuró nerviosa la mujer – Me llamo Conis… -
Ah… ¡Conis-chan! – Repitió mientras se ponía de pie y le entregaba una flor que quien sabe de dónde había salido – Un hermoso nombre digno de una hermosa mujer –
Gra… gracias – Una leve gotita cayó por la nuca de la rubia
Y mientras Sanji intentaba conquistar a cada mujer que encontraba en el salón de gastronomía, Luffy se encontraba en su primera clase de la carrera Degustador Gastronómico. Estaba muy emocionada por empezar a probar la comida para puntuar, pero lo que no sabía era que la carrera tenía materias teóricas. Se encontraba ignorando todo lo que un profesor decía cuando una mujer de cabellos rosas y largos, se acercó a su pupitre. Luffy la miró indiferente con esos típicos ojos saltones suyos.
Tú eres el hermano de Portgas D Ace ¿Verdad? – Murmuró intentando que el profesor no se dé cuenta de su conversación
¿Ace? ¿Conoces a Ace? – El joven pegó un grito, a lo que la mujer le tapó la boca
¿Eres idiota? ¿Quieres que nos manden con el director? – Susurró – El primer año son igual de exigentes que en el instituto – Le explicó – Oi ¿Eres el hermano de Ace o no? –
Si – Dijo agitado cuando la mujer lo soltó y pudo respirar
Perfecto – Sonrió – Y dime ¿Cómo te llamas? –
Monkey D Luffy ¿Y tú quién eres? ¿También conoces a Ace? – La curiosidad lo obligó a preguntar
Me llamo Jewerly Bonney, y no, no lo conozco, pero me gustaría conocerlo – Dijo mientras ocultaba un leve rubor en su rostro
Bien – Luffy sonrió simpáticamente – Te lo presentaré si quieres –
¿En serio? – Preguntó - ¡Muchas Gracias! –
A pesar de estar sumido bajo una agradable conversación con aquella mujer, notó una presencia extraña, era como si alguien los estuviera vigilando, de cerca. Miró hacía atrás, y fue entonces cuando divisó una mirada fija en ellos, un hombre grande, gordo, de cabellos negros y largos, y una barba desalineada que envolvía su fea sonrisa sin dientes. ¿Quién era ese? ¿Y qué hacía sonriéndole de aquella manera estúpida? Luffy volvió a posar su mirada en Bonney.
Oi ¿Quién es ese de ahí atrás? – Murmuró con una mirada gélida
¿El que nos mira? Se llama Marshall D Teach, según lo que se es un hombre que ésta aquí en primer año desde hace más de 20 años, nunca pudo pasar al segundo año ¡Un fracasado! –Dijo antes de reír – No le des importancia Luffy, ya dejará de mirar –
Pero no lo hizo.
Luffy salió disparado hacía el comedor principal de la universidad en cuanto escuchó el timbre del receso. Allí se encontraría con sus amigos y disfrutarían del primer almuerzo juntos después de mucho tiempo. Al llegar, notó que todos se encontraban allí, Zoro, Robin, Vivi, Sanji, Usopp, ¿Kaya? Luffy se arrimó rápidamente a ellos.
¿Kaya? – Pregunto al verla - ¿Eres tú? –
Hola Luffy-san – Sonrió tímidamente - ¿Cómo estás? –
¡Kaya! ¡Paso mucho tiempo! – Le devolvió la sonrisa y la abrazó – Estas genial, ya no te veo enferma como antes – La mujer desvió la mirada, avergonzada – Estas cambiada ¡Usopp! ¿¡Por qué no nos dijiste que ella iba a venir!? -
No lo sabía, Luffy ¿Por qué lo ocultaría? – Dijo un poco molesto el narizón
¿Ya te presentaron al resto? Solo conoces a Zoro y a Nami ¿Verdad? – Luffy ignoró completamente a las excusas del morocho narigón
Oi, no ignores a la gente – Usopp le dio un leve golpe en la cabeza, que Luffy también ignoró
Si, Usopp-san ya me los ha presentado – Contestó con ese tono feliz que siempre tenía – Se han hecho amigos muy simpáticos –
¿Verdad que si? Y también muy graciosos – Añadió mientras se rascaba la nuca
Ah… Kaya-chan me ha llamado simpático – Los ojos de Sanji volvieron a transformarse en corazones
Oi, te mato – Le dijo Usopp en un susurro
Por cierto, Luffy-San ¿Dónde está Nami? – La pregunta los dejó mudos a todos
¡Qué momento más incómodo! ¿Cómo iban a saberlo? Seguramente estaba con ese tipo, ese odioso tipo. La cara de Luffy se trasformó, su sonrisa se borró, dando lugar a una cara seria que pocos conocían. Incluso la misma Kaya notó la presencia en el aire.
Debe estar con Nojiko – Una vez más la intención de Vivi fue calmar las aguas – Sentémonos a comer, ya vendrá –
Claro que ninguno dudo, y en el momento que compararon la comida, todos ya se habían olvidado del suceso anterior. Claro que los pocos que no se olvidaron, se hicieron pasar por olvidadizos y prefirieron olvidarlo que seguir dándole vueltas al tema de ¿Dónde estaba Nami? Pronto los chistes en la mesa comenzaron a surgir, las peleas de comida, las discusiones entre Zoro y Sanji, y las risas de las mujeres intentando no llamar la atención de los rectores. Todo estaba tranquilo, en realidad, no estaba tranquilo, pero un almuerzo con semejantes personajes jamás podría considerarse tranquilo. Digamos que todo iba normal, hasta que por esas cosas de la vida, la voz de Nami los distrajo de sus juegos.
¡Chicos! -
Todos voltearon al extremo derecho de la mesada, donde la pelirroja se encontraba de pie, contemplándolos con una sonrisa en su rostro. Junto a ella, aquel hombre. Trafalgar Law se encontraba mirándolos, serio, contemplando cada detalle de las personalidades de los amigos de su novia. El silencio volvió apoderarse de todos, hasta Kaya notó que esa tensión había vuelto, lo que significaba que algo no debía ir bien con Nami y el resto. Decidió que antes de preguntar, se callaría. Ya habría tiempo de preguntarle a la misma Nami al respecto.
¿Creen que podamos sentarnos con ustedes? – Preguntó la mujer mientras apoyaba su bandeja en la mesa
Ninguno contesto poniendo los nervios de la pelirroja en un estado penoso. Busco la mirada de Robin y le pidió ayuda con los ojos.
Claro – Sonrió la morocha
Al fin y al cabo eran amigas.
Se ha hecho largo, tengo que admitirlo, pero al final terminé. Les he dedicado poco tiempo a las mujeres de fic, pero pronto aparecerán más, lo prometo. Espero sus comentarios con sus opiniones acerca del capítulo. Nos leemos :D
Próximo Capítulo: Incomodidad al límite. ¿Qué es lo que pasa por la cabeza de Luffy cada vez que los ve juntos? Ese tal Marshall D Teach tendrá una charla con Luffy ¿Quién aparecerá para ayudarlo cuando ese hombre intente atacarlo? Zoro le revelará una parte de su pasado a Robin, todo surge a partir de su encuentro con Tashigi
Próximo capítulo se titula: Pasado
