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Capítulo II
"Seducción"
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Alexandra (POV)
Bien, debo reconocer que ha sido el mejor sueño que he tenido en mi vida. Jared cantando para mi, fue tan real que podría jurar que todo fue cierto, pero era demasiado bueno para ser verdad, además ya estaba odiando a Jared por ser tan maldito, nunca me habría imaginado que era así en realidad por que por televisión y en los conciertos se le ve muy simpático.
La luz me pegaba justo en los ojos pero no quería abrirlos y saber que mi sueño había acabado, me di vuelta sobre mi misma hacia el centro de la cama pero choque con algo y abrí los ojos.
- ¡AH! – grité y me tapé con la sábana.
- ¡¿Qué ocurre? – se sobresaltó y me miró asustado. - ¿Te pasó algo?
- ¿Qué haces en mi cama? – sabía que estaba totalmente roja.
- ¿No recuerdas nada? – preguntó un poco confundido.
- Por favor no me digas que tuvimos sexo – miré mi parte baja y estaba vestida, lancé un suspiro – Gracias a dios…
- Solo te canté una canción para que durmieras, dijiste que podías dormir escuchándome cantar por eso yo…
- Ya lo recuerdo…- dije precipitadamente, no había sido un sueño…Jared había cantado para mí. Pero me dio mucha vergüenza – Disculpa…y gracias.
- Está bien – se levantó y salió del cuarto, creo que le molestó un poco lo que dije de haber tenido sexo y eso…
Estúpido ojos bonitos, quiero irme de esta casa pero no quiero enfrentar mi realidad, Jared me había decepcionado, no era como todos sus fans pensábamos, podía ser hasta frío y calculador, me decepcionó como todos lo hacían desde siempre. No sé ni por que esperaba tanta amabilidad de su parte, bueno debe ser porque según yo las personas siempre tienen posibilidades de cambiar su forma de ser. Esta situación no era en la esperaba conocerlo, fue mi gran ídolo por muchos años hasta hace más de una semana cuando me arrolló con su camioneta. Pero, lo de anoche no fue ningún tipo de alucinación, el se quedó a mi lado cantándome para que pudiera dormir, fue un bonito gesto, pero eso no creo que cambie mi postura y mi resentimiento hacia él por toda la sarta de idioteces que me ha dicho y como me ha tratado.
Me levanté, duché (como pude porque tengo yeso) y me fui a la cocina.
- ¿Vas de salida? – pregunté a Jared al ver que tomaba sus llaves.
- Si – dijo casi indiferente – Hay algo que se llama trabajo.
- Lo siento…- dije eso y me di media vuelta para entrar a la cocina pero sentí su voz a mi espalda.
- En la semana que llevas aquí no has nombrado a tu familia – me quedé allí paralizada, ¿quería saber de mi familia? Oh dios, no.
- Escucha Jared – le enfrenté ¿Qué quería realmente? – Yo no te simpatizo, tu ya casi no me simpatizas, ahórrate todo este tipo de cosas, cuando mi pierna se sane me iré y nunca más volverás a saber de esta mocosa molesta, no tengo por qué contarte mi vida privada.
Jared (POV)
Un punto a favor. No quería hablar de su familia y eso que se lo pedí de buena forma. Algo escondía…
La miré por unos segundos un poco confundido por su reacción ya que siempre era pacífica, ahora me doy cuenta que es una fiera y necesita ser domada por papi. Me acerqué lentamente y ella dio un paso atrás chocando con el sofá, le di un beso en la mejilla y vi como se sonrojó, exactamente igual que la noche anterior.
- Nos vemos en la tarde – dije tomando mis cosas y saliendo. No esperé que dijera nada, solo le demostraría que podía no ser un monstruo.
Fui a juntarme con Shannon y Tomo para la sesión de fotos de la semana entrante, además teníamos que planear muchas cosas con la productora y el sello para el lanzamiento del próximo disco que ya estaba casi terminado. Me emociona la idea de la próxima gira, el cambio de look y esas cosas, creo que podría regalarle una copia a Alexandra… ¡Hey tierra llamando Marte! ¡Despierta Jared! ¿Qué te pasa con esa chica? Seguramente anoche tu queridísimo hermano le puso algo al trago…
- Jared ¿podrías volver a la tierra? – Vi como Tomo pasaba su mano en frente de mis ojos –Gracias.
- Lo siento ¿en que estábamos? – pregunté revisando los documentos que tenía en frente mío. Tomo me los quitó y me miró confundido.
- ¿Qué te pasa? – preguntó, Shannon rió por lo bajo. – Estos últimos días le haces honores al nombre de la banda hombre. ¿Una chica? Aunque dudo que una mujer tenga así de perdido a Jared Leto.
¡Vamos Tomo! ¿Qué te hice?
- Si te cuento algo… ¿Cerrarías tu bocota? – dije un poco molesto y Shannon seguía riendo.
- ¿Qué paso? – Preguntó de pronto con la preocupación pintada en el rostro - ¿Perdiste la voz? ¿Tienes sida? ¿Vas a ser padre?
- ¡No digas estupideces Tomo! – Shannon habló y me relajé un poco.
- Hace una semana atropellé a una chica cuando iba donde Zacky – expliqué, Tomo me hizo una seña para que continuara – Se rompió una pierna. La tengo viviendo en mi casa.
- ¿Y esta buena? – preguntó con los ojos brillantes algo que me causo algo de… celos ¡¿Celos dije? ¡Bah!
- Demasiado – interrumpió Shannon.
- ¿Y cuál es el problema? – Volvió a decir Tomo.- ¿Es lesbiana?
- Deja de sacar conclusiones – dije – Resultó ser la única hija de Robert Bennett, seguro haz escuchado hablar de él.
- ¡Claro! – Dijo alegre – Mi padre fue su socio durante años…espera…ella… ¿es su hija?
- Si – dijimos al mismo tiempo con Shannon.
- Nunca escuché que tuviera hijos…- dijo como meditando algo – Su única esposa murió hace muchos años junto con el bebé que esperaban.
- Pues, lo que quiera que te hayan dicho Tomo, es mentira – Shannon se acercó al estante que allí había y le mostró una carpeta similar a la que me había pasado anoche – Míralo con tus propios ojos.
Tomo examinó el expediente completo y se notaba meditabundo como siempre que algo no le gusta, luego me miró.
- ¿Hablaste con ella? – dijo
- Lo intenté, hoy – le conté – Pero fracasé, ella no quiere hablar sobre su familia. Hasta el momento solo he logrado sacarle la edad.
- Jared – ahora se notaba otra vez preocupado – Mira, si quieres llévatela a la cama, bien o no se cualquier cosa, pero no pienses en dinero porque si es cierto que ella es su hija, no te irá nada de bien. Además odia a los músicos. Yo nunca le caí bien.
¡Eureka! Otra pista, a su padre no le gustaban los músicos, pero ella amaba nuestra banda…puede que nunca se hayan llevado bien y ella se escapara de su casa, pero se me escapa algo, nadie sabe de su existencia.
Shannon no volvió a insinuarme algo sobre dinero o que la sedujera. De pronto siento lástima por ella, el ser negada por tu único progenitor no es nada gracioso, debería tratarla mejor.
Ya estaba anocheciendo cuando llegué a casa y me extrañé al ver un automóvil negro de vidrios polarizados afuera. Me asusté un poco, todo por la culpa del grandísimo idiota de Tomo. "No te irá nada de bien", estúpido. Tomé aire antes de girar la manilla de la puerta.
- ¡¿Ivanna? – Dije muy sorprendido al verla muy cómoda en mi sofá bebiendo de Mi café en MI casa y con MI…bueno, con Alexandra. ¿Se conocían? - ¿Qué haces aquí?
- Jared ¿Cómo estás? Yo muy bien – dijo irónica – No me dijiste que Alex vivía contigo… ¡qué pequeño es el mundo!
- ¿Se conocen? – pregunté a Alex con una mirada envenenada, esta asintió. – Lo que me faltaba, una herida y una desquiciada en mi sofá. ¿Qué hice mal para merecer esto?
- Jared no seas maleducado – un cojín volador me llegó en plena cara, había sido Alex.
Vamos Jar no pierdas la paciencia. ¿Cuándo le di tanta confianza? Oh si, cuando dormí en su cama.
– No sabía que eran amigas.
- Lo somos hace más de quince años – dijo Ivanna. Pero si ella era la hermana de Tomo… ¿Cómo él no sabía quién era en realidad Alex? - ¿No le has contado nada? – preguntó esta a Alex.
- ¿Debería? – respondió. Bien…Yo quedaba de adorno en su conversación.
- Yo creo que si – dijo Ivanna – Estas viviendo en su casa y gratis.
- No lo sé…- quedó pensativa – Puede que no lo tome bien.
- ¡Hey! Estoy aquí ¿Me harían el favor de explicarme? – exigí.
- Oh Jared, aún estabas aquí – Ivanna tan…agradable como siempre.
Miré a Alex con mi peor rostro y entendió de inmediato lo que quería.
- Ya es tarde Iv ¿Por qué no vuelves otro día? – dijo esta con tono cansado.
- Si, es tarde, en unas horas debo tomar mi vuelo a Chicago – se levantó – Espero que para cuando vuelva no tengas panza mira que este es peligroso. Sea lo que sea que te diga, no caigas en sus sábanas.
No pude soportarlo más y me fui a mi cuarto. Cuanto odiaba a esa perra, podría ser la hermana de mi amigo pero jamás me cayó bien y ni yo a ella porque nunca le di un espacio en mi cama. Y para terminar el buen día resulta ser la BFF de Alexandra, Mujeres…
- Lo siento Jared – sentí su voz suave en mi puerta – Ella mencionó que nunca se llevaron bien.
- ¿Y te dijo el por qué? – pregunté con malicia.
- No…- Susurró.
- Por qué no tuve sexo con ella – le expliqué y se puso colorada otra vez. Que dulce. ¡Estúpido! Ella comenzó a reír - ¿Qué es gracioso?
- Es loco que no hayas querido tener sexo con ella – seguía riendo, ¿trataba de avergonzarme?
- ¿Por qué? – bueno, ahora estábamos charlando de mi vida sexual.
- Por que por lo que me he dado cuenta a ninguna le dices que no.
Veamos…prácticamente me estaba tratando de puto…pero la verdad era al revés ninguna me dice que no. Por instinto me acerqué a ella y justamente pensaba en quitarme la camiseta antes de que ella llegara…Me acerqué a ella con malicia. Entendió el mensaje y retrocedió, quedó acorralada entre la pared que estaba tras ella y mi torso desnudo, los colores no tardaron en hacerse de sus mejillas y su respiración era entrecortada.
- Tu…- acerqué mis labios al lóbulo de su oreja derecha - ¿Te resistirías?
La tomé de la cintura y la pegué a mi cuerpo, se sentía bien el contacto con su vientre ya que la camiseta de su pijama se había levantado un poco, ¿y basta mencionar que sus piernas se veían perfectas con ese pequeño short? Ahí me di cuenta que me dejé llevar un poco y me alejé de ella dándole la espalda.
- Vete – le ordené.
Ella no dijo nada, solo se limitó a desaparecer. Miré mi entrepierna que dolía y me encontré con que mi amiguito estaba muy despierto ¿Solo con ese contacto? ¡Oh vamos! Maldita mierda. Bueno, por lo menos ahora tenía algo para entretenerme.
Hace unos días le quitaron el yeso a Alex pero el doctor dijo que no debía hacer grandes esfuerzo y en lo posible no caminar demasiado para que su pierna se vaya acostumbrando otra vez. Se quejaba a cada momento porque se sentía torpe por que antes le pesaba el yeso y se había acostumbrado.
- ¡Te encontré! – grité por detrás de Alex en el cuarto de lavado.
- ¡Jared! – se quejó porque la asusté.
- ¿Así que esto era lo que pasaba con mis cosas? – Dije apuntando el cesto de la ropa sucia. Me miró avergonzada. Me reí.
- Lo siento – dijo – Es solo que no podía ver tanto desorden después de que Mary se fue – Mary era mi sirvienta.
- Por lo menos me hubieras avisado – la miré ceñudo, pero no aguanté mucho y me puse a reír – Creí que una fan loca robaba mis boxers para venderlos en Internet.
- Tu ego llega muy lejos – dijo dedicándome una linda sonrisa.
Después de lo acontecido en mi habitación aquella noche que la acorralé contra la pared, estuvo alrededor de dos días sin siquiera mirarme por que de seguro sentía vergüenza, y aun no sé por qué yo no quería tomar la iniciativa, era como un juego de niños. Pero todo se arregló cuando una noche oí que alguien golpeó mi puerta.
- Pasa – dije sin ánimos. - ¿Aun despierta eh?
- Perdón – siempre se disculpaba por todo – Ya sabes…no puedo dormir.
- Dime qué puedo hacer por ti – traté de ser lo más amble posible.
- ¿Tienes audífonos? Los míos están malos. – sentí un Deja Vú.
- Tengo algo mejor que eso – dije con una sonrisa, ella abrió los ojos de par en par – No, no te asustes.
Bajé la luz y le indiqué que se recostara a mi lado.
- No voy a violarte Alex – me quedé pensativo unos segundos – Bueno, a menos no sin tu consentimiento.
Reímos juntos y ella cedió.
- ¿Qué quieres escuchar? – pregunté pasando mi brazo por encima de su hombro abrazándola, debo reconocer que se sentía bastante acogedor. Con la mano que tenía sobre su hombro fui acariciando su cabello suavemente – No es que tenga un gran repertorio pero puedes elegir.
- A modern myth – indicó – Es mi favorita.
- Buena elección.
Mientras le cantaba recordé la primera vez que lo hice para ella, y fue casi igual que la vez anterior, fue relajándose de a poco mientras con una mano le acariciaba el cabello y con la otra hacía dibujos imaginarios sobre su brazo descubierto. Parecía una niña pequeña y era…tierna. Cuando se hubo quedado dormida la cubrí con las mantas y me recosté a su lado observándola. Ok, realmente debía reconocer que me pasaban cosas con ella. Y no cosas en mi pene, sino algo…más profundo. Me gustaba su compañía…cuando estaba así de mansa.
Desde esa noche nos turnamos de cuarto para ayudarla a dormir, y claro, hay más confianza entre nosotros pero sospecho que ella se da cuenta como la observo. Dicen que del amor al odio hay un solo paso pero…esperen… ¿estoy hablando de amor? Oh no, Jared, estas oficialmente PERDIDO.
Hoy tuve un mal día en la productora. Quieren cambiarnos dos canciones y me opuse tajantemente pero claro, ¿no leíste la letra chica del contrato grandísimo idiota? Intenté no llegar de mal humor a casa, pero al parecer no funcionó demasiado. Alexandra estaba viendo televisión en el living.
- Hola Jared – me limite a ir a la cocina por una cerveza, ella estaba allí al instante. - ¿Qué sucede?
- Esos malditos quieren modificar el disco a último momento – dije con recelo, pero ella no tenía la culpa – Simplemente un mal día.
- Oh…- dijo tímida – Tengo que decirte algo, quizá te alegres un poco.
¡Rayos! Era tan mona la mocosa. No podía enojarme con ella. Ya no.
- Escucho – dije tratando de disimular mi mal humor.
- Encontré un lugar y me mudo a fines de esta semana - ¿Broma? – Es algo a las afueras de la ciudad, muy acogedor, sin contaminación y junto a la playa.
- Oh…- fue lo único que salió de mis labios. – Qué bien.
No quise escucharla más. Salí de allí directo a mi cuarto, necesitaba mi cama. Necesitaba pensar. Necesitaba estar solo. ¿Tanto me gustaba? Si, lamentablemente. ¿Tanto me había acostumbrado a su compañía? Si, demasiado para mi gusto. Mientras pensaba en ello me duché y cambié de ropa para dormir, me puse mis pantalones de pijama y como siempre dejé mi abdomen desnudo, me incomoda dormir con camiseta, además de que las noches son calurosas.
Y no había pasado más de media hora cuando siento que alguien llama a mi puerta. Oh, esta noche no por favor.
- ¿Podemos hablar? – dijo metiendo la cabeza por entre la puerta media abierta.
- Pasa – dije sentándome en la cama - ¿Qué pasa?
- Puedes – hizo un gesto para que me pusiera una camiseta – Es un poco incómodo.
- Claro – me puse lo primero que encontré. – Ahora dime.
- Quería darte las gracias – dijo mirando el suelo, ahí me di cuenta que no llevaba el típico short, solo unas bragas rosa y su polera con tiras ¿Quién estaba incómodo ahora? – No eres un monstruo después de todo como pensaba al principio.
- Me alegro de escucharlo – fue lo único que se me ocurrió – Lamento no haber sido yo mismo.
- No hay problemas – se acercó a mí, puso su mano en mi hombro y me dio un sonoro beso en la mejilla. Dios…no me hagas esto…
- Buenas noches.
Dio media vuelta para retirarse y veo su tan bien formado trasero al cual añoraba ponerle las manos encima hace varios días. La alcancé antes de que llegara a la puerta, quedamos frente a frente y la besé. La besé como el mundo fuera a acabárseme en ese instante y ella me correspondió. La acorralé contra la pared igual que la otra vez, con la diferencia que ahora nos faltaba el aire y cada uno hacía lo suyo en el cuerpo del otro. Su piel era realmente suave y me gustó recorrer con mis dedos su espalda.
Mi cabeza pedía a gritos ayuda pero mi cuerpo no respondía a nada, aléjate de ella, aléjate Jared…aléjate.
- Jared…yo…-había comenzado a decir Alex – Lo siento debería haber parado esto.
Me paré y me dirigí al baño dando un gran portazo, estaba furioso, pero no con ella. Estaba enojado conmigo mismo…y me repetí cientos de veces que era una estupidez.
- ¿Jared? – era su voz y parecía preocupada. Yo no respondí, mi cabeza daba vueltas. - ¿Estás bien?
Opté por dejar que se fuera y me metí a la ducha helada, intenté pensar en otro tipo de cosas, o más bien me obligué a ello. Sería mejor dejar que se fuera
Creo que me repetí ciento de veces que ella se iría al termino de la semana y que no debía ilusionarme, además era prácticamente una mocosa, pero mi mente no me hacía caso y sentía que perdía la razón. Esto era muy injusto, puedo aspirar a chicas mucho mejores, famosas, modelos, que se yo…pero tenía que ser ella.
- ¿Qué hiciste qué? - preguntó sorprendido Tomo cuando le conté lo que había pasado la noche anterior.
- Cállate estúpido - dije en un susurro porque Alex estaba en la habitación de al lado.
- Es que…- se quedó un segundo pensando - Te resististe.
- ¿Y eso qué?
- Es decir, Jared Leto no lo hace. ¿Por qué lo hiciste? - no entendí donde quería llegar - ¿Por lo de su padre o porque según tu es una mocosa? A propósito, eres el único que cree eso.
- En realidad no se - admití - Es que es tan…
- Sexy, mona, tierna, dulce, natural, bonita - se detuvo un momento - Sin mencionar que tiene un cuerpazo. ¿Te sigo enumerando?
- No me lo pongas tan fácil Tomo - dije irónico, es que de verdad no me ayudaba en nada.
- ¿Quieres que te lo ponga más fácil? - quizá que me diría ahora - Haz que se quede. O por lo menos intenta que se abra un poco, no digo de piernas, sino que te cuente más de ella.
- Pero ¿Por qué querría que se quede?
- ¡Vamos Jared! - exclamó - Es primera vez que estás así por una chica, te gusta, admítelo.
- Bueno… ¿un poco?
No sacaba nada con negar que la chica me gustaba, pero tampoco era tanto como para entrar en disuadirla de que se fuera en un día más. Además si encontró casa cerca de la playa me quedaría cerca a mí, pero aun quedaba un detalle, sigo sin saber nada de ella, por lo menos cosas que no estuvieran en su expediente.
Tomo aun no conocía a Alex en persona, solo por unas fotografías así que salimos de la habitación y se la presentaría.
- ¿Alex? - dije buscándola en su habitación, pero no estaba, de pronto salió del baño.
- ¿Qué pasa? - preguntó saliendo bruscamente y los dos la quedamos viendo, iba vestida como la noche anterior y llevaba el cepillo dental en la boca. - ¡Oh! ¿Tomo?
- Ho-la - dijo apenas mi amigo. - ¿Tu eres Alex no?
- Si…soy yo - me miró y le hice una seña para que viera como estaba vestida ya que al parecer no se había dado cuenta, enseguida se le vinieron los colores al rostro. - Lo- lo siento.
Dijo eso y fue como si de pronto hubiera desaparecido en el aire, Tomo quedó viéndome con una cara de "no puedo creerlo".
- Podrías decirme - comenzó - ¿Cómo es que lograste resistir hasta ahora? Debo suponer que se pasea así por la casa.
- Ahora me entiendes - dije.
- Vaya, como es que Ivanna es su amiga y no la conocía - dijo como ido.
- Si, si pero recuerda que es a mí a quien le gusta - dije recordándole porque su cara demostraba que solo quería salir tras ella.
- Es obvio.
- Pues entonces infórmaselo a tu rostro Tomin - los dos reímos y acompañé a Tomo a la salida. - Gracias por venir Tomo, de verdad fue de ayuda.
- No agradezcas, para eso están los amigos, ¡Ah! Y no le diré nada a Shannon.
Tomo se fue y me quedé unos minutos pensando en lo que me había dicho mi amigo, ¿convencerla de que se quedara? Pero en una semana lanzamos el nuevo disco y en un mes inicia la gira mundial…tampoco puedo dejar que se me escape. Estaba meditando mis posibilidades cuando sentí un grito de Alex.
- ¡JARED! - gritaba como enojada, yo corrí enseguida siguiendo su voz. Estaba en mi cuarto y tenía la carpeta que me había dado Shannon en sus manos. - ¡¿Qué significa esto?
En el mes que llevaba en mi casa nunca la vi así de enfadada, bueno algunas veces se controlaba pero ahora parecía como si fuera a golpearme, no supe que decirle, después de todo allí estaba toda su vida.
- Yo…- intenté decir - Lo siento.
- ¿Qué lo sientes? - dijo irónica - Está bien que yo sea reservada Jared ¡pero esto es último! ¿Por eso es que me preguntabas sobre mi familia?
- Algo así - me acerqué un poco a ella y tomé su mano - Puedo explicarlo ¿sí?
- ¿Qué me vas a explicar? - retrocedió y lanzó lejos la carpeta - ¿Qué querías tenerme aquí, seducirme y luego sacarme dinero? Eres un maldito hijo de puta Jared Leto.
- Escucha Alex…yo - me sentía nervioso.
Me acerqué un poco más y como ella tenía la cabeza gacha no me había dado cuenta que estaba llorando, me sentí un mierda en ese momento, no era mi intención hacerla llorar. Me acerqué más y la tomé de las manos pero entonces comenzó a forcejear para soltarse, no la solté como ella quería hasta que se rindió. La abracé y su llanto se desató.
Nos quedamos allí en el suelo de mi habitación, ella desahogándose y yo intentando consolarla ya que había sido todo mi culpa. Me sentí extraño con ella así en mis brazos tan indefensa y no con esa gran muralla delante como era día a día conmigo, era tan cálida y dulce que me tenía en una terrible rencilla en mi mente, bueno, también porque a la única mujer que he visto así en mi vida es a mi madre.
Cuando ya se hubo calmado la tomé en brazos y la recosté un momento.
- Alex escucha - le dije haciendo que me mirara, sus ojos estaban aun cristalizados por las lágrimas - A mí no me interesa el dinero, solo quería saber un poco más de ti.
- ¿Ya estás satisfecho? Lo sabes todo.
- No - negué y ella se levantó - Quiero saber que pasa en realidad con tu familia.
Me quedó viendo por un instante y luego su semblante se endureció cuando empezó a hablar.
- Mi padre jamás quiso tener una niña - dijo fríamente - Nunca me quiso, menos aun cuando mi madre murió en el parto. El anhelaba un hombre el cual llevara sus negocios. No me reconoció como hija pero si me dio su apellido, me envió a un internado en el extranjero hasta los diecisiete, luego quise ir a la universidad acá y el accedió, pero no sabía que estudiaría teatro, nada de eso le gusta, en cambio yo si me intereso por todo lo artístico. Me fui de casa y comencé a trabajar. Soy hija legítima de Robert Bennett pero jamás he tenido la vida que te imaginas.
Me quedé realmente sin palabras, por lo menos algo era como me lo imaginé.
- No debí entrometerme en lo que no me importa - Dije a modo de disculpa - Perdón.
- Que va - dijo ella encogiendo los hombros - Ya está hecho.
Estábamos frente a frente y lamentablemente soy débil. Tomé con mis manos su rostro y la acerqué a mí.
- No me importa quién eres - dije antes de que nuestros labios se juntaran.
Todo fue un poco parecido a la noche anterior, estaba vestida igual y lo más cercano que había era la pared. No aguanté demasiado y empecé a besar su cuello, luego lo mordí cuidadosamente haciendo que soltara un leve gemido mientras ella me quitaba la camiseta…
- Espera - dije jadeando, ella me miró extraño - No puedo hacerlo.
¡Mierda! ¿Qué te está pasando Jared? ¿Acaso tienes miedo?
No, es que de seguro no la volveré a ver.
- ¿Por qué? - exigió sentándose en el borde con el ceño fruncido.
- Por que quizá no nos veamos nunca más.
- Pues entonces deberías aprovechar - se levantó y recorrió con una mano mi abdomen - Nos vas a dejarme así Jared, no como anoche.
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CHAN CHAN !
No quise seguir esa parte por ser los primeros capitulos,
pero más adelante segurense de tener la mente abierta a muchas cosas
por que debo reconocer que tengo una mente de alcantarillado público (A)
Espero que haya sido de su agrado.
Ah! y muchísimas gracias por los buenos comentarios que recibí *-*
Eso me anima a escribir mas, aunque no tenga mucho tiempo si...
pero no importa, no dejaré de subir mientras tenga seguidoras como ustedes :)
Un beso gigante !
Bye :D
