Disclaimer: Los personajes y algunos escenarios utilizados pertenecen a Hideaki Sorachi autor de Gintama.

La imagen de portada tampoco me pertenece, es de kwonrugger, todos los créditos a ella. Sólo la historia es mía.

Aclaraciones/advertencias:

- Semi-au

- Los personajes pueden tener Ooc (Out Of Character = fuera del personaje)

- En este capítulo se rompe la 4 pared (apenas) si no gustan de eso, son dueños de decidir si siguen o no leyendo.

- Aunque en este capítulo no, el fic contendrá insinuaciones sexuales, lenguaje sexual explícito (lemon uwu), pero advertiré antes.

- Espero que les guste!! GRACIAS POR LEER!!

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CAPÍTULO 2: "El otro sádico."

En Edo un día lleno de sol ilumina la ciudad. Las calles están llenas de movimiento de las personas que van de un lado hacia el otro, niños juegan, hombres y mujeres conversan, todo está tranquilo.

A Sougo eso lo aburre, su día empezó temprano con las insípidas reuniones que tienen en la mañana. El sólo escuchar la voz del subcomandante lo duerme. Después de que se reparten las tareas en las divisiones (a la suya le toca patrullar por el centro de Edo) sale en el auto con dos hombres más rumbo al lugar designado.

La mañana se le hace eterna y cuando llega la hora de comer, inventa una excusa y se escapa, obvio comería algo pero no volvería a estar ahí sentado en el coche a punto de dormirse del aburrimiento.

Se va a un restaurante de ramen, en el lugar apenas y hay personas, conversa con la dueña amenamente mientras come. Siente que es vigilado, se da vuelta pero no hay nadie en algunas de las ventanas del local, sigue con su labor.

Después de una hora, se retira, rumbo al parque al que siempre va, en busca de recostarse en el banco habitual, espera que nadie le haya usurpado el lugar.

Para su suerte la banca está vacía y en el parque hay apenas un grupo de niños. Después de ponerse su antifaz de dormir y acomodarse, se duerme.

No sabe cuánto tiempo pasó, pero el sol todavía está en su punto cuando siente unos ladridos seguidos de una voz que reconoce al instante para su mala suerte ahora. Se despierta y apenas y mira por debajo de la máscara a la dueña de esa voz. La chica está concentrada en jugar con su perro y no se ha percatado de él, Okita sonríe con maldad y empieza a imaginar cómo puede molestarla.

De pronto se le prende el foco y se le ocurre algo. Se levanta con sigilo y busca entre el suelo y los árboles una rama, visualiza una y la toma. Sonríe sádico y mira en dirección de la china y su perro monstruoso, y la lanza directo a ella.

El palo golpea la nuca de Kagura que está de espaldas arrojándole una pelota a Sadaharu, cuando siente el impacto se da vuelta instintivamente para ver al sádico ojicarmín. Este le grita:

—Ven china, traele el palito a tu amo como la perra que eres, chist chist, traelo —él lo dice haciéndole señas como si llamara a un perro, una sonrisa sádica cubre su cara.

Kagura con la pelota en mano a punto de hacerla explotar se la arroja con toda su fuerza a la cara de Sougo, éste la esquivó y desenvainó la katana para ir contra ella. La pelirroja furiosa también arremetió contra él. Katana y parasol se encontraron y sacaron chispas, en el parque los pocos niños que habían salieron corriendo, ya sabían que corrían peligro cuando ellos se cruzaban. Okita se divertía luchando con ella, pero sentía una mirada en su nuca, quería mirar pero no podía.

La yato tiene oportunidad y lo agarra de un brazo lanzándolo contra un árbol, el castaño se golpea la espalda pero se levanta para devolvérsela a la bestia roja que tiene en frente mirándolo con soberbia. Salta con la espada en posición para devolver el ataque pero...

Alguien se interpone entre los dos y detiene su ataque.

Mira sorprendido a la persona.

De la impresión los dos se separan por un par de metros, él otro sonríe altanero y se va acercando a Kagura.

—China, no te aburres de pelear con ese? ¿No te gustaría cambiar de sádico por uno mejor? —le dice el joven sonriéndole con los celestes orbes.

Kagura mira extrañada al chico, el uniforme, su cara, todo es casi idéntico al sádico que está ahí mirando la escena con asombro.

—¿Quién eres? —inquiere la pelirroja demandante.

El ojiceleste sonríe socarrón y mira de reojo a ojicarmín antes de responder.

—Yo, china, soy Okita Sougo, o el bastardo sádico como me llamas. —responde haciendo hincapié en el nombre.

Los otros dos quedan en silencio pero Sougo se acerca enojado a él frunciendo su ceño.

—Mira, maldito imbécil, acá hay un solo Okita Sougo y ese soy yo, no sé de dónde sacaste ese uniforme pero no me importa —le toma del pañuelo del uniforme con fuerza, el joven le sonríe enarcando sus cejas y toma la mano del ojirubí para soltarse, mirándolo sin un ápice de cambio en su expresión juguetona.

—Aww, pues no, yo también soy Okita Sougo capitán de la primera división del Shinsengumi, pero con la GRAN diferencia de que yo provengo del manga, en pocas palabras YO soy el Okita Sougo original, y tú, bueno del anime —le explica pasando su vista de arriba a abajo rebajándolo.— en el manga yo tengo ojos celestes y el uniforme del Shinsengumi es con plateado —termina diciendo fijando su vista en Kagura que observa la escena en silencio.

—O... o.. ó sea que ahora hay dos sádicos? —habla entrecortada intercalando su azul mirada entre los Okita.

—Sí china, ahora hay dos, dime ¿con cuál preferís pelear ahora? —le sonríe perverso.

Sougo del anime frunce más su entrecejo.

—Espera un momento, si sos del manga ¿cómo terminaste aquí? —cuestiona el castaño de rojizos orbes.

—Estaba aburrido, así que me salí para venir a joderte la vida aquí, entre otros planes que tengo hasta que decida regresar —el ojiceleste sonríe falsamente.

—Así que porque estabas ABURRIDO dijiste? Qué irresponsable, me das asco. —responde el ojirubí.

—Guarda, lo dice el que se escapa para irse a dormir al parque, no seas hipócrita. —le responde él rodando los ojos.

El sádico ojicarmín calla.

—Eh, yo tengo una pregunta —dice Kagura observándolos— Si ahora va haber dos sádicos ¿cómo hago para cuando insulte a uno en específico? —pone expresión pensativa— YA SÉ! Hagan piedra-papel o tijera, él que gane lo llamaré sádico solo y el otro Sádico 2.0 —sonríe malvada la yato.

—China, el sádico 2.0 es él, él es el que acaba de llegar, no yo —contesta Okita del anime.

—¿Acaso tienes miedo se perder? —lo reta el ojiceleste.— tienes miedo de que te quite tu lugar? Yo soy el original, no tú, Sougo 2.0 —lo mira desafiante, recalcando el 2.0.

—Tsk, está bien, hagamos ese estúpido juego y acabemos con esto. —Okita ojicarmín se coloca con las manos en posición, el Okita ojiceleste también.

-Un dos de tres ¿de acuerdo? —salta a decir Kagura.

—Las que tú quieras china, de todos modos voy a ganarle —le dice altanero el sádico de ojos claros.

Sougo del anime tiene un deje de enojo en su inexpresiva cara. ¿Por qué ese imbécil se comportaba así con la china?¿acaso pretendía ser más que un rival ahora que estaba aquí? —pensó—, algo muuuuuy dentro de él se removió.

—Bien, acá vamos. —anuncia el policía de plateado.

—¡Piedra, papel o tijera! —dijeron al unísono.

Y el sádico ojicarmín perdió.

—PERDISTE CHIHUAHUA 2.0 POBRECITO NO TE SIENTAS TRISTE SÁDICO 2.0 —Kagura trataba falsamente de consolarlo, burlándose de él con el otro Sougo a su lado con igual expresión burlona.

—Era obvio que iba a ganar, sé mejor que tú qué ibas a elegir. —explica altaneramente el ojiceleste.

El sádico 2.0 se sentía incómodo, pero como acostumbraba no mostró cambio en su expresión.

—¿Y ahora que vas a hacer?¿Dónde te quedarás? —Sougo ojicarmín intenta cambiar de tema.

—Ahora voy a disfrutar de mi estadía aquí, en el cuartel obvio, tengo dinero pero quiero ver la cara de Hijibaka-san cuando vea que hay dos Sougo ¿no sería divertido? —le contesta Okita ojiceleste.

—Mmmm ahora que lo dices sí. —por un segundo el ojirubí pensó que no sería TAN malo el que este otro estuviera, podrían jugarle bromas a Hijikata-san entre los dos.

—China, todavía tienes deseos de pelear o ¿lo dejamos para otro día? —le pregunta el uniformado con plateado sonriéndole.

—Mejor para otro día, todavía no digiero que ahora va haber dos chihuahuas a los que patearles el trasero, y además yo estaba jugando con Sadaharu cuando este imbécil me arrojó una rama, ahora no sé dónde está mi Sadaharu, ayudenme a buscarlo sádicos roba impuestos—demanda la chica al último enarcando una ceja.

—Está bien china, yo no he dormido muy bien por seguirlos y arruinarle la diversión a Sougo 2.0, busquemos a tu perro. —el Sougo acepta sin problemas y mira a la pelirroja sorprendida.— Ahh china olvidaba decirte que no sólo vine para joderle la vida a Sougo 2.0 sino también para otras... cosas. Pero es mejor que no las sepas. —le guiña un orbe color cielo y la bermellón se sonroja levemente, mira a otro lado para ocultarlo.

El castaño rezagado mira esa reacción de su rival mujer y aunque su cara no demuestra nada, en su interior algo se le remueve, siente una sensación molesta, le parece parecida a la que sentía cuando Hijikata estaba con su hermana, pero descarta el pensamiento, seguro es por el golpe que le dió antes la china, *sí eso debe ser* —piensa—.

Kagura empieza a caminar por el parque con el sádico ganador de cerca, el otro decide muy a su pesar seguirlos. La china grita el nombre de su perro varias veces pero no recibe respuesta.

—SADAHARUUUUUUU!!!! ¿DÓNDE ESTÁS? —grita la yato.— Maldito sádico 2.0 culpa tuya no sé dónde se metió Sadaharu, SADAHARUUUUUUU, ESPERO QUE NO ESTÉS CON ALGUNA PERRITA ¿SI? —llama de vuelta.

Sougo 2.0 rueda los ojos, observa que el Sougo metido mira mucho a la china desde atrás. Frunce su ceño y se adelanta para taparle la vista.

—Eh, china estúpida, tu pulgoso perro tal vez regresó a la casa ¿Por qué no vas a ver ahí y dejas de gritar como una loca? —tira su idea el de rojizos orbes.

—China, Okita 2.0 tiene razón, tu perro puede haber regresado o haberse ido con alguna perra ¿quieres ir a verificar a la Yorozuya? —se mete el de acielada mirada sonriendo pacífico.

—Mmm, bueno, me voy a casa, de todas formas ya se está haciendo tarde y Sadaharu sabe regresar por si solo. —la bermellón toma su sombrilla morada y se dirige a su hogar caminando tranquila.

El Sougo ojiceleste la mira encaminándose a su casa, sonríe y habla.

—¡Espera China! Te acompaño, estoy aburrido y quiero ver la cara del Danna cuando vea que ahora somos tres los sádicos —la detiene, mira al ojirubí como pensando en algo.— Vienes Sougo 2.0? Vamos a acompañar la china y de paso veamos como reacciona el jefe.

El castaño molesto por que cada vez que lo nombran le agregan el 2.0 rechista, pero al igual que el otro, él está aburrido y sin ganas de regresar al cuartel, con las manos en los bolsillos empieza a caminar lentamente posicionándose al extremo derecho de la china y el otro a la izquierda.

El camino se vuelve silencioso, incómodo. El ojicarmín no emite palabra alguna, ni la china ni el otro. La pelirroja observa el atardecer incipiente que de a poco va dando lugar a la noche, observa las tiendas y saluda a la gente conocida del distrito. Las personas -sobre todo mujeres- miran al par de muchachos que caminan a su lado. Algunas les echan miradas encantadas de ver a los apuestos policías que parecen escoltar a la joven.

Ningún Sougo muestra interés en las damas, uno sólo observa la calle por la que transitan y el otro observa cada movimiento de la yato.

Después de unas calles, llegan a la Yorozuya. Kagura ingresa y para su alivio Sadaharu le da la bienvenida con un ladrido y lamiéndole la cara.

—¡Sadaharu aquí estabas! ¡Te busqué por todo el parque! —la joven abraza a su perro.

La puerta de la oficina/living se abre y de esta salen unos lentes cargando a Shinpachi.

—Kagura-chan bienvenida. —saludan los lentes.

—Ya estoy en casa Patsuan. —responde la chica bermellón.

El ambiente parece muy normal, hasta que Shinpachi nota a los dos policías detrás de Kagura.

—Buenas tardes Okita-san? —saluda extrañado el ojimarrón mirando al otro sujeto idéntico.— Quién es él Kagura-chan?

—Ahh Pachie, es el sádico del manga, según él en el manga tiene los ojos celestes y su uniforme es con plateado, dijo que va a estar un tiempo por aquí —explica restando importancia.

—O sea que también es Okita-san? Buenas tardes entonces... que sorpresa, ¿cómo se van hacer llamar para diferenciarse? —pregunta dudoso el castaño oscuro.

—Patsuan, sólo es agregarle el número 2 al chihuahua que conoces de siempre ya que él no es el original ¿no chihuahua 2.0? —Kagura lo dice socarrona mirando al ojicarmín.

—No creo que eso sea correcto Kagura-chan, más bien es de mal gusto. —Contesta el joven de lentes tratando de corregir a la pelirroja.— Okitas-san ¿les molesta si los diferencio por el color de ojos? Los llamaría Okita-san celeste y Okita-san rojo —pregunta amablemente.

Los Sougos se miran y miran los lentes.

—Nos parece bien. —responden al unísono.

—Ohh, que aburrido eres Patsuan -refunfuña la yato.

—Nada de eso Kagura-chan, por cierto ¿Por qué vinieron hasta aquí con ella? —pregunta curioso Pachie.

Son darle tiempo a que los policias contesten la pelirroja se adelanta.

—Estaba jugando con Sadaharu cuando el bastardo éste —Kagura señala al ojicarmín— me tiró un palo golpeándome, cuando me di vuelta furiosa al saber que era él tratándome de perra, le tiré con la pelota, el imbécil la esquivó, nos pusimos a pelear, le pateé el trasero haciendo que quedara entre unos arbustos y cuando quizo golpearme el sádico —señala al ojiceleste— se interpuso y... ahora quizo acompañarme para saber si Sadaharu estaba acá y de paso ver la cara de Gin-chan —la adolescente cuenta rápido.— bien ahora váyanse sádicos.

—Espera Kagura-chan, voy a despertar a Gin-san que está durmiendo porque le duele la cabeza de la resaca todavía para que conozca al Okita-san celeste —Shinpachi va a la habitación del peliplateado mientras que Kagura y los policías se sientan en los sillones del living —Kagura sola de un lado y los otros dos juntos al frente—.

Se escucha la voz de los anteojos llamando al amante del azúcar, y unos quejidos de dolor.

A los instantes sale Patsuan, se va ala cocina para preparar té. Y luego de unos largos minutos de la habitación sale un adormilado Gintoki.

Los tres jóvenes sentados en silencio lo miran.

—Hola Gin-chan, al fin te levantaste flojo. —saluda con una sonrisa su hija de corazón.

—Hola Kagura —el peliplateado se saca las lagañas de los ojos, todavía no ha notado al par de Sougos. Gintoki se sienta con pesadez al lado de la pelirroja y cuando levanta su bordo mirada se da con el escenario.

—Vaya, parece que todavía no se me va la resaca porque estoy viendo doble jaja —ríe el samurái mayor.

El Sougo ojicarmín se decide a hablar.

—No está viendo doble Danna.

—Jaja, no juegues Souichiro-kun. -ríe nervioso frotándose los párpados con fuerza.— No puede haber dos Souichiros, no, no, no ya serían demasiados sádicos en este fic jaja ¿no es cierto escritora?

—A mí no me metas, yo sólo escribo.

—Gin-chan ahora hay otro sádico más aparte del bastardo, sólo que este es del manga ¿no ves la diferencia? —Kagura señala los ojos y uniformes de ambos, el Sougo 2.0 se siente raro.

—Lo que faltaba, ahora aprenderme otro nombre. —se queja el ricitos.

—Danna pero si tú nunca me llamas por mi nombre, ni siquiera sé si lo sabes —contesta monótono el ojirubí.

—Claro que sí lo sé Sofa-kun —responde rápido.

—Es Sougo jefe. —responden los dos.

—No, no, no. A ti -señala al ojiceleste- te diré Souichiro-kun porque sos el del manga, y a ti —ahora al ojicarmín— Sofa-kun —declara Gintoki.

—Por lo menos podría a alguno llamar por el nombre —reclama el ojiceleste.

—Cállate sofa-kun. —demanda el permanentado.

—Pero dijo que era Souichiro-kun, Danna.

—Aquí no importa que nombre tengan, después de todo yo soy el protagonista en esta historia ¿cierto escritora?.

—O sea que ENCIMA QUE NO SOY EL PROTAGONISTA, ¿QUIERE QUE ME APRENDA EL NOMBRE DEL SÁDICO ESTE Y QUE SEPA DIFERENCIARLOS? —Gin-san intenta largar lágrimas falsas.

-Mmm, pues sí, si vas a estar de borracho por lo menos sabé diferenciarlos.

—ESTÁ LOCA, LOCA, ¿ME ESCUCHA? —grita el de permanente plateada.

—Mira Gintoki, tú a mí me estás haciendo sufrir esperando hasta diciembre *se larga a llorar, ni siquiera te iba a meter en la historia, y encima tienes el tupé de reclamarme, ahora voy a hacer que se repita lo que pasó con Madao. -declaro.

—NOOOO, PERDÓN, TODO MENOS ESO POR FAVOR, HAGO CUALQUIER COSA PERO MENOS ESO, MADAO ME VA A PEGAR TODA SU MADAONEIDAD —suplica Gintoki.

—Habla con el gorila-sensei y dile que haga canon el Okikagu y asunto arreglado.

Gintoki ensombrece su mirada y mira hacia abajo.

—No sé qué es eso del Okikagu pero, ¡ME VOY A JUGAR PACHINKO KAGURA, SHINPACHI! ¡ADIÓS! —se levanta rápido y se va como un rayo.

—OYE, ¿¡CÓMO QUE NO SABES QUE ES EL OKIKAGU!? ¡OYE! NO ME DEJES HABLANDO SOLA MALDITO PERMANENTADO!

—Ya se fue a jugar con Madao escritora pero... dígame algo —dice Kagura y pregunta curiosa.

—¿Qué cosa?

—¿Qué es el Okikagu?

Prosigamos.

Después de la escapada del ricitos de plata (me las va a pagar), Shinpachi llega con la bandeja con las tazas de té y galletas.

—Qué lástima que Gin-san se fue, había preparado té para él, pero bueno. —Patsuan se sienta al lado de Kagura que tiene el ceño fruncido porque no respondieron a su pregunta. Pero se olvida (gracias a Kamisama) al instante de la cuestión cuando ve las galletas y el té calentito.

Pachie le pasa la bandeja con las tazas para que cada Sougo tome una, van por la misma, se miran desafiantes, y Kagura se las quita.

—Decidan rápido sádicos, no voy a esperarlos —dice tomando té.

Los castaños fruncen el entrecejo y eligen entre las tazas que quedaron.

La habitación queda en silencio mientras los cuatro beben y comen galletas. Es un escenario bastante... inusual. Hasta que el sádico ojicarmín tenía que interrumpir esa rara paz.

—Oii china, no te comas todas las galletas maldita perra tragona. —le suelta mientras Kagura se manda 5 galletas juntas a la boca.

La bermellón se las saca y se las deja frente a él.

—No sabía que no te daban de comer en tu trabajo, aparte de chihuahua, chihuahua muerto de hambre, comételas si tanta hambre tienes sádico 2.0 —le dice soberbia Kagura.

—Sos una asquerosa, pero ¿qué se puede esperar de una china ilegal no? —responde de igual forma el chihuahua ojicarmín.

Kagura se levanta brusca para golpearlo pero el ojiceleste se para y la detiene.

—China, no le hagas caso, está enojado porque ahora él pasa a ser el segundo para todo y tiene que molestarte —le dice mirando de soslayo a su "clon".— y tú puedes dejar de comportarte como un imbécil, estás en casa ajena y aunque la china es medio bestia no deja de ser una señorita —Kagura frunce su entrecejo por las palabras pero en cuanto cruza sus zafiros con los acielados ojos de él, el calor sube a sus blancas mejillas.

La pelirroja por esa vez decide dejar pasar los improperios del chihuahua 2.0, vuelve a sentarse para seguir bebiendo té y le agarra las galletas que le había puesto para mandárselas de a una a la boca. El ambiente a quedado un poco tenso, y para apaciguarlo el castaño de lentes se acomoda la garganta para hablar.

—Eh, Okita-san celeste ¿qué planes tiene en lo que dure su estadía? ¿Cuánto cree que se quedará en este mundo? —preguntan los lentes.

—Tengo varios planes, que involucran a... —mira rápido a la yato para darse cuenta de que ella lo está mirando expectante.- varias personas, vine en realidad con una misión pero no quiero decírtela, se arruinaría, y tardaré lo que tenga que tardar, hasta que no esté satisfecho no me iré. —el joven de ojos aguamarina divaga un poco en su respuesta pero la concluye seguro.

Sougo de uniforme dorado apenas y escucha, está concentrado mirando las miradas furtivas que le hecha su otro yo a la bestia pelirroja. Ya sé está viendo venir que uno de los objetivos del otro Okita es la china pero piensa "¿qué pretenderá? ¿Quitármela como rival? Eso no lo permitiré, él debe tener a la china del manga se supone, ¿o querrá intentar otra cosa? No creo, ¿a quién podría interesarle ese monstruo violento?.

—Y qué piensa hacer mientras efectúe su plan? ¿trabajará en el Shinsengumi? —esa pregunta por parte de Shinpachi saca de su ensueño al de rojiza mirada y espera atento la respuesta.

—Sí, pretendo hacer rabiar a Hijikata-san, no puedo esperar a llegar y que vea que ahora son dos los que intentarán matarlo, seguro me darán que trabaje en conjunto con él o que intercalemos días con la división pero eso no me interesa —sonríe macabro para cambiar a una inexpresiva cara.

—Oye, no puedes llegar y pretender que todo será así de fácil ¿cómo vas a hacer con el sueldo? —salta el ojirubí.— No pienso compartirte del mío. —sentencia.

—Ya veremos Sougo 2.0... —le responde con una mirada fría.

La mesa vuelve a quedar en silencio después de eso, Kagura termina su bebida y toma el té medio frío de Gintoki. Aburrida del silencio toma el control de la televisión y la prende, los chicos la miran mientras ella se ríe y queja de los protagonistas de la novela que mira. El ojiceleste mira la hora y se ha hecho tarde son más de las nueve de la noche. Termina de un sorbo lo que le quedaba de la infusión y se para.

—Ya es tarde, vámonos Sougo 2.0, quiero ver la estúpida cara de Hijibaka-san. —demanda.

—Tú a mí no me mandas infeliz. —contesta bruscamente el sádico ojicarmín.

—Bien, si te quieres quedar con la china quédate, yo le digo a Kondo-san que te escapaste de tus obligaciones para irte a dormir al parque y molestar a la china. —le sonríe sádicamente mirando la bermellón cabeza de Kagura. Shinpachi no habla.

—Oye, yo no quiero quedarme aquí con esta perra, pero no quiero que tú me mandes ¿entiendes Sougo? —responde sombrío.-

El castaño de escarlata mirada se levanta y para al lado del de celestes ojos. Los jóvenes que parecen mellizos agradecen la comida al castaño de lentes.

—Adiós China, espero encontrarte para que peleemos —se despide Okita rojo con una sonrisa que la bermellón no ve por tener su mirada puesta en la novela.

—Adiós China perra, espero la revancha. —el otro Okita se despide pero se arrepiente por las últimas palabras "eso sonó como que la esperaba, y yo no la espero, sólo me divierte pelear con ella, ahora se creerá mucho la muy perra" piensa.

Kagura se da vuelta y mira a los tres dirigirse a la puerta.

—Adiós sádico, voy a patearte el trasero cuando luchemos; adiós sádico 2.0, espero que te atropellen de camino. —la jovencita se despide con una sonrisa malévola.

Los sádicos se retiran de la Yorozuya, caminan en silencio hasta los cuarteles del Shinsengumi. Sougo de ojos celestes va con su expresión imperturbable, tranquilo. Pero él de carmesí mirada siente incomodidad, presiente que el otro trama algo y no muy bueno, pero quiere evitar pensar.

Los castaños llegaron a destino y por la hora que era supusieron que los demás estarían en el comedor. Así que se dirigieron allí, no sé habían cruzado a ninguno de los hombres de la fuerza. Se miraron por un momento antes de poner sus distintivas sonrisas sádicas. Y abrieron las puertas, todos se dieron vuelta a mirarlos y el bullicio que se había escuchado fue suplantado por un silencio sepulcral.

Hijikata Toushiro que estaba concentrado en su bandeja llena de comida cubierta con su aderezo favorito levantó la vista por el cambio de sonidos. Los Okita se acercaron a él que estaba sentado a un lado de Kondo y Yamazaki, portando todavía sus expresiones de sadismo.

—Buenas noches Hijikata-san, ¿Qué tal todo? —dicen al unísono.

El de azabache cabello quedó enmudecido.

—Sougo ¿quién es él y por qué porta un uniforme parecido al nuestro? —el comandante Kondo Isao habla primero al ver la reacción de Toshi.

—Kondo-san soy yo, soy Okita Sougo, pero el del manga. El Sougo que convive con ustedes fue uno de los pocos que fue modificado para la versión animada , nuestros uniformes originalmente son con plateado. —el joven ojiceleste contesta a su preciado superior.— estoy de... visita... por así decirlo. —miente.— Y desde ya anuncio que no me iré por un tiempo. Hijikata-san ¿no te hace feliz saber eso? Ahora tendrás que lidiar con dos Sougo —el de ojos claros sonríe perverso y al ojiazul del vicecomandante un escozor le recorre desde la nuca.

—Vaya... —dice Kondo-san sorprendido.— no sabía de eso, bueno pues bienvenido Sougo... —el hombre pone una mano en su barbilla a modo de pensamiento.— ¿cómo los diferenciaremos?

—Gracias Kondo-san, eh haber Sougo 2.0 ¿cómo nos diferenciarán aquí? —Sougo celeste cuestiona al Sougo rojo.

—Eh, como quieran mientras no me pongan el "2.0" de la estúpida china de la Yorozuya, el cuatro ojos nos diferencia por el color de ojos —declara Sougo ojicarmín.

—Okitas-san yo los llamaré igual que Shinpachi-kun —habla Zaki en voz baja.

—Bueno. —responden.

—Mmm... yo también —acepta Kondo.

—Hijikata-san ¿Qué pasa? ¿te atragantaste con mayonesa? —lo indaga el sádico de ojos carmines.

Toushiro se coloca las manos en su cabeza en señal de incredulidad ante la situación.

—Kondo-san exijo como vicecomandante que envíe al capitán Sougo celeste de vuelta a su mundo, es que acaso ¿no sabe el martirio que será para mí el tener que soportar a estos dos sádicos que intentan matarme cada 5 minutos? —dice el ojiazul casi suplicante.

—Ay Toshi pero eso era antes, Sougo al no tener a nadie de su edad se aburría y por eso te molestaba, pero ahora con el otro Sougo aquí, no lo harán ¿cierto? —les pregunta con una sonrisa amable el hombre.

—No Kondo-san —responden fingiendo ser unos angelitos.

—¿Ves Toshi? Ahora sigamos comiendo que mañana la jornada empieza temprano. —declara el gorila.

Los jóvenes recién llegados se sientan en la misma mesa, comen y conversan amenamente con los demás, algunos saludan y se van retirando a sus aposentos. Quedan nuevamente ellos cinco al último. A Hijikata algo le carcome el pensamiento y se decide a hablar.

—Sougo celeste ¿dónde dormirás? ¿Qué harás con las tareas que tienes para con la división? ¿Harán las cosas juntos o intercambiarán días? —pregunta el pelinegro.

Los Okita miran al vicecomandante y entre ellos.

—En mi habitación no obvio. —responde rápidamente levantando la voz Sougo rojo.

—Obvio que dormiré en mi habitación ¿dónde más? Esa es mi recámara también. Sólo necesito un futón. —responde el ojiceleste serio y de reojo mira al otro Sougo.— y lo otro lo veremos mañana ¿no Kondo-san?.

—Sí Toshi, mañana se verá que se decide. -Kondo declara y se levanta para retirarse.— Buenas noches chicos. —se despide y se va.

Los cuatro restantes hacen lo mismo y después de colocar las bandejas para lavar, se retiran a sus respectivos dormitorios.

Los sádicos pasan a su habitación, Okita ojicarmesí se desviste y coloca el pijama, se acuesta sin pronunciar palabra. El otro busca en el armario el futón y ropa de cama. Lo coloca a unos metros de donde está el otro castaño, y hace las mismas acciones sólo que este se olvidó del pijama, se levanta y le saca uno al ojirubí.

—Ese pijama es mío y no te lo presto, pide las cosas antes si vas a necesitarlas desgraciado o trae las tuyas. —habla en tono duro el sádico 2.0.

—Uy pues que lástima porque ya me lo puse, no seas un mocoso berrinchudo, lo que no me prestes, lo tomaré sin permiso. —declara imperturbable el ojiceleste.

—¿Ah si? Pues ya que estamos dime, ¿qué demonios pretendes hacer aquí? Porque no te creo nada eso de la "visita" y que quieres molestarme, anda, responde. —Okita de rojizos ojos se endereza y mira al otro esperando la verdad.

—JAJA, ¿te estuviste aguantando todo el día para hacerme la dichosa pregunta cierto? —ríe falso el sádico.

—Responde de una maldita vez.

—Mmm, bien. Vine con la misión que me encomendé a mi mismo de hacerte reaccionar respecto a algo, si lo haces me iré rápido pero si no... voy a hacer de tu vida un infierno. Te quitaré el puesto de capitán, será sólo mío. Te robaré la atención y cariño que tengas. Te seguiré adonde quiera que vayas, y... la china sólo me querrá a mí de rival, te dejará a un lado; olvidado, y no sólo eso, pretendo mucho más de ella mientras esté aquí, tengo que aprovechar y hacer lo que tú no haces. —Okita Sougo de ojos color cielo le responde con una expresión sádica, soberbia, malvada.— Okita Sougo 2.0, prepárate porque en ti está la respuesta, sino desearás no haber nacido cuando te haya arrebatado todo.

El de claros ojos termina de hablar y se acuesta. Dándole la espalda al anonadado de ojos rojos.

—Ya veremos si será tan fácil, no creas que no lucharé maldito bastardo. No sé porqué tanto interés en esa bestia china —le responde al ahora rival Sougo que está de espaldas.

El de aguamarinos orbes sonríe de lado al escuchar el apodo de la yato, pero no responde a las provocaciones del otro.

El ojirubí murmura algo, seguro un improperio al ver que ha sido ignorado. Se acomoda nuevamente ahora dándole la espalda al ojiceleste.

Sougo ojicarmín antes de dormir repasa que su mal presentimiento fue cierto, ese no pretende nada bueno, aunque se pregunta a qué se refería cuando le dijo que tenía que reaccionar, ¿reaccionar respecto a qué? piensa y un último pensamiento se refleja en su mente.

¿Mañana empezaría mi tortura?.

El ojiceleste se duerme rápido, con una sonrisa ladina porque mañana empezaría con su plan y diversión.

Continuará...

NOTAS:

-Perdonen si sobretodo Sougo (el del anime) tiene mucho Ooc :( pero necesito por estos primeros caps que sea así para desarrollar la trama.

-El capítulo cuenta con 5351 palabras en total.

¿Se le vendrá la noche al Sougo ojicarmín? ¿cuánto sufrirá él por culpa del ojiceleste? ¿aprenderá Gintoki el nombre del sádico o logrará no confundirse cuando los nombre?

Todo eso y más en los próximos capítulos de "Dos Sádicos" xD. MUCHAS GRACIAS POR LEER, DEJAR SUS COMENTARIOS Y CORAZONES!! Se los agradezco.

Re-subido 23/03/19 - Fanfiction

Flopy