Palabras: 429, según el muy sabio Word.
Día 2 - Drama.
Las blanquecinas serpientes danzaban a su alrededor, trayendo consigo esferas de luz que se hundían en el frío cuerpo de su amada, almas de difuntas fundiéndose junto con la suya propia. Ella trató de incorporarse sin éxito desde donde se encontraba reposando en el pasto, él trató de acercarse pero una gélida mirada de parte de ella lo hizo detenerse.
"¿Qué quieres, Inuyasha?" inquirió con la serenidad que la caracterizaba. Tratando de no sonar tan débil como se sentía.
El se movió titubeante, acercándose a ella lo más posible. Se sentó a su lado, evitando la mirada cargada de rencor que ella le daba "Saliste mal herida" le recordó, aún sin mirarla.
"¿Y qué? Ya ha sucedido antes" escupió.
Lo observó tensarse visiblemente "Pudiste haber muerto"
Ella rió con sorna, irónica "Estoy muerta, Inuyasha" puntualizó con lentitud cada palabra "No puede morir un cuerpo sin vida"
El pareció estallar tras sus palabras. La máscara de paciencia en su rostro se quebró cuando giró a verla, con las orbes doradas destellando en furia; la tomó desde los hombros fieramente para obligarla a mirarlo, sentía sus filosas garras lastimar su falsa piel "¡Basta de hablar así de ti misma, Kikyou!" gruñó, sacudiéndola "¡No pienso perderte de nuevo! ¡Voy a protegerte, con mi vida si es necesario!" soltó, alterado.
La acercó hacia él, acunándola contra su pecho como a una frágil muñeca. Hubiera puesto resistencia, pero estaba tan cansada, no tenía suficientes fuerzas, ni almas para reponerse; se dejó llevar por el calor que emanaba él, un calor que ella ya no era capaz de dar.
Dirigió la vista hacia los arbustos cuando un pequeño movimiento llamó su atención. La niña del futuro, su reencarnación, se asomó entre los matorrales. Sus miradas, ambas chocolates, se cruzaron durante incontables segundos.
Kikyou alzó sus finos brazos y los cerró alrededor del cuello de Inuyasha, atrayéndolo más hacia sí, sin despegar la vista de su incrédula reencarnación. El la apretó más fuerte, disfrutando como ella parecía corresponderle.
"Me perteneces, Inuyasha" murmuró, acomodando su barbilla en el hombro de él.
"Si, mi amada Kikyou"
La joven del futuro llevó una mano a su adolorido pecho y apartó la mirada inundada de lágrimas. Sentía como su corazón se apretaba dolorosamente, como esos sentimientos que sentía por él le jugaban nuevamente una mala pasada
¿Qué hacía viéndolos? Se sentía estúpida. Giró sobre sus talones y abandonó calladamente el lugar.
Kikyou sonrió triunfante, con un Inuyasha ajeno a todo lo que sucedía.
Kagome debía aceptarlo. Aún siendo un simple cuerpo de barro y huesos, Inuyasha le pertenecía, para siempre.
Ok díganme ¿Qué mayor drama que el triángulo amoroso entre estos chicos? Vivimos por muchos capítulos los arranques de maldad de Kikyou ¡Hay que admitirlo!
Ya saben que adoro saber que opinan ¡Porfis! Y díganme si les parece que logré crear ese ambiente de 'Drama' que exigía el reto, no tenía ganas de hacer la típica escena dramática de cuando muere un personaje :)
