Perdón por la tardan... *le dan un sartenazo antes de que termine de disculparse*
Gracias por sus reviews, me hizo tan feliz saber que les gusto el primer capítulo :') Este capítulo será más largo, espero que lo disfruten.
Advertencia: Posibles anacronismos. POV de España solo este capítulo. México, igual que Portugal, será mujer.
Es curioso que lo último que uno ve antes de morir son pequeños flashbacks de su vida, y de como en tan poco tiempo se resumen tantos años.
Si uno se sienta a ver toda mi historia se dará cuenta de que yo crecí muy despacio entre guerras y más guerras. Recuerdo cuando era niño y pasaba todo el día jugando con Portugal y Francia a que peleábamos juntos y teníamos que defender nuestro territorio de Inglaterra mientras Imperio Romano nos cuidaba. Pero llegó el día en que desapareció... a partir de entonces tuvimos que valernos por nosotros mismos, pusimos en práctica todo lo que aprendimos durante nuestra infancia ya que descubrimos que no solo vivíamos nosotros en Europa, al parecer en el norte vivían unos países que fueron criados por Germania y nos causaban muchos problemas. Tuvimos que pelear varias veces con enemigos mucho más poderoso que nosotros, y aunque muchas veces salimos ganando, peleábamos constantemente entre nosotros. Gracias a estos problemas entre nosotros, fuimos conquistados por el imperio musulmán, y fue después de muchos esfuerzo que por fin me deshice de ellos y de paso ayude a mi hermana. A partir de ese momento empezamos a forjar nuestros imperios, y de los dos, él mío fue el que prosperó y se convirtió en el imperio más grande que ha existido ¡Por algo soy el Jefe España!
Después de eso la vida fue algo más "tranquila", ya que por aquel entonces me hice amigo de Austria, quien me regaló a Romano al cual llevé a mi casa, y poco a poco conocí a más países. Era maravilloso porque no me faltaba nada, tenía una vida agradable, buenas relaciones, estabilidad económica. Gracias a todo ellos que decidí animarme a algo más, algo que hiciera que todos vieran como yo, España, era por mucho el más poderoso de todos. Así podría callar a Inglaterra, que se la pasaba alardeando lo que era mejor que yo, asombrar a Francia y a mi hermana, que ya se encontraba navegando desde hacía varios años.
La oportunidad llegó poco después, pues un italiano tenía una idea descabellada: había diseñado una nueva ruta para llegar a Asia navegando siempre hacía el occidente. Mi hermana ya había escuchado aquel proyecto y lo había discutido con su superior, le pareció que la idea podría ser grandiosa, pero al final no quisieron arriesgarse. El pobre hombre sin embargo no pareció desanimarse y fue con mis superiores para ver si ellos se animaban a patrocinarlo.
Isabel estaba bastante emocionada con la idea del italiano y accedió a prestarle toda la ayuda necesaria ¡Incluso me pidió que fuera en aquel viaje! Al principio me dio algo de pánico, pero el hecho de que ella estuviera tan segura de que no me pasaría nada hizo que me armara de valor y aceptara viajar.
Cuando zarpamos en una mañana fría de abril desde Andalucía sentía como mi corazón latía con fuerza. Mientras Portugal seguía explorado las costas de África y el sur de Asia, yo me dirigía hacía lo desconocido, me sentía tan ilusionado que no pude evitar sonreír al momento de ver que el puerto andaluz desaparecía a lo lejos y crecía en mi cada vez más ese sentimiento de que todo esto valdría la pena, de que algo grande estaba esperándome allá, a donde quiera que nos estuviésemos dirigiendo.
El viaje fue muy largo pero en algún momento debía terminar, y así fue cuando en octubre tocamos tierra. Admito que me sentí algo nervioso en ese momento, porque aquel lugar lucía muy distinto a lo que Portugal me había contado de las Indias. Nos encontramos con tierras que tenías plantas y animales muy distintos a los que conocíamos, tal vez ahí no había especias ni seda, pero poco sabía yo que todos esos productos tendrían gran valor dentro de poco. Y entonces empezó una nueva era de esplendor para mi Reino... o mejor dicho, mi Imperio.
Podría seguir explicando todos mis recuerdos de aquella maravillosa época, pero entre todo ese mar de recuerdos en el que me hallaba apareció uno en particular. Aquel momento que cambió por completo mi historia, el día en que conocí a mi pequeña princesa...
Cuando la vi por primera vez quedé asombrado por el simple hecho de que se hallaba sola, tan pequeña y en aquel lugar que parecía abandonado de todo. En ese instante supe que tenía que cuidarla y la adopté como mi hermana. En poco tiempo encontré a más países que fui adoptando hasta tener prácticamente una gran familia. Recuerdo que eso me causó graves problemas con Portugal, que quería seguir con sus viajes de exploración (que al final tuvo que completar ella sola) y con Francia e Inglaterra, ya que querían quedarse con todos los pequeños que encontré, aunque al final yo les gané ¡Nadie le gana al Jefe! También Romano se molestó mucho conmigo ya que, según él, yo prefería pasar más tiempo con aquellos países que apenas había descubierto que con él, aunque después de un tiempo superó esos celos.
Sí, tuve que organizarme más, cosa que me sirvió bastante para madurar en todos los aspectos. Tenía sobre mi la responsabilidad de aquellas nuevas colonias, sus futuros dependían de mi.
Durante los primeros años en que los cuidé aprendieron de forma rápida mi idioma. También sus construcciones empezaron a parecerse a las de mi país, al igual que iban adoptando parte de la gastronomía y artes de mi cultura para formar sus propias identidades.
El problema fue que no tenía suficiente tiempo de estar con ellos... Trataba de visitarlos cada vez que podía (incluso huía a escondidas de mis superiores). Me encantaba ver a Argentina jugando con Chile y Uruguay todo el día, o ver a Bolivia con Paraguay paseando sobre llamas mientras Perú los cuidaba, o Colombia y Venezuela platicando de miles de temas mientras Ecuador las veía con rostro aburrido. Cada vez que los veía siempre estaban juntos jugando o peleando, pero siempre juntos, jamás llegué a verlos solos. Pero la situación con México era muy distinta, ella no tenía con quien jugar o siquiera pasar el tiempo, siempre se hallaba sola. Por esa razón fue que decidí pasar más tiempo con ella, tal vez esa fue la razón por la cual México fue el primer país en mostrar una mezcla cultural en América.
Me di cuenta de que México crecía con una velocidad envidiable, en menos de tres siglos se había transformado en toda una mujer mientras que a mi me tomo casi 1000 años convertirme en adulto, aunque para mi siempre lucía como la pequeña niña que conocí cuando desembarqué por primera vez en el continente. Cada mes, lo que más deseaba era ir a América y quedarme días y noches en Nueva España, paseando con ella en el zócalo, comiendo todo lo que preparaba y viendo el encantador paisaje que rodea a la ciudad de México. Era la vida perfecta para el Imperio perfecto.
Pero aquello no iba a durar siempre y lo que más temía, lo que me causaba pesadillas y me aterraba cada día, pasó...
Una mañana de septiembre, cuando la visitaba, empezó a discutir conmigo acerca de que ella, al ser mayor, podía hacerse cargo de toda la nación, y por lo tanto ya no necesitaba que yo tomará todas las decisiones sobre su país. Ya había tenido ese tipo de pleitos con sus hermanos del sur, que después de haber visto como Estados Unidos se deshizo del control de Inglaterra sobre él quisieron seguir su ejemplo. De ellos no me importaba en lo más mínimo si se querían independizar de mi o no, porque no podían hacerme frente en una batalla, pero si México decidía unirse a ellos, todo estaría acabado, y así fue. Ella decidió unirse a la guerra del lado de sus hermanos, y si guerra era lo que ella quería, guerra es lo que obtendría...
La guerra duró 11 años, y a diferencia de lo que pasó en la guerra de Estados Unidos, las cosas se fueron tornando peor a medida que avanzaban los años, fue cada vez más violenta la guerra al grado de que muchas noches pase sin dormir por miedo a terminar muerto en un ataque sorpresa, y no dudo de que México pasó por la misma situación, por lo tanto esos años de batallas terminaron agotándonos, pero ninguno pensó en rendirse sin ver caer al otro antes. Y cuando a los dos ya no nos quedaban fuerzas, ella fue la que triunfó en esa guerra el día en el que entró con su ejercito a la capital.
Al finalizar la guerra me negué a aceptar que ella había ganado y muchas veces traté de reconquistar su territorio, hasta que en 1836 mi superior me obligó a firmar el tratado en el que reconocía su independencia, frente a ella y otros países para que este documento tuviera validez. Fue la última vez que la vi, se veía tan distinta de como la vi en 1810, su ropa era un uniforme militar en lugar del vestido que siempre usaba, y llevaba una venda en la cabeza, resultado del golpe que le provoqué en los últimos instantes de guerra, más como una rabieta y coraje que sentía hacia ella que un verdadero ataque planificado.
A partir de ese momento decidí no volver a ver a México sin importar lo que pasara. Durante muchos años escuché que tuvo varios conflictos, en especial con el idiota de su vecino o con Francia, pero en ningún momento me pasó por la mente prestarle ayuda. Ella había decidido ser independiente, resolver su problemas de cualquier tipo por si sola. Una mañana incluso me llegó la noticia de que México se había endeudado con Inglaterra ya que fue el único que quiso darle un préstamo y al momento de cobrarle no encontraba forma de devolverle todo el dinero con los intereses que le exigía, al grado de tener que pedirle ayuda a Alemania e Italia.
Durante mi guerra civil no pensé ni siquiera un instante en ella, pero ahora que estoy agonizando no dejo de pensar en ella. Y es que a pesar de que durante un siglo entero fingí que no me importaba, siempre seguí al pendiente de México, Y cada vez que escuchaba que México lograba sobreponerse a todos sus problemas y no terminaba viniendo a mi implorando perdón (como me hubiese gustado que pasara) me enfurecía cada vez más. Me siento tan miserable de haber deseado lo peor para ella ahora que yo soy el que está en una situación terrible...
Parece que es cierto eso de que a la larga todo se te regresa.
De todas formas, me hace ligeramente feliz el que ella sea mi último recuerdo...
Revisé ayer el capítulo anterior y me di cuenta de que hubo muchos errores ortográficos. Perdón por todo eso~
Sí, en este capítulo trato de mostrar un poco lo que para España significo su encuentro con México. Y los lazos que tiene con los otros países latinos -de ellos me costó un poco más trabajo-
*Isabel: Reina de Castilla y Aragón de 1474 a 1504. Conocida como la Católica, su reinado tuvo las características de haber reorganizado los sistemas de gobierno y administración, expulsar a los judíos y musulmanes de su reino y haber patrocinado a Cristóbal Colon en su búsqueda de las indias. El descubrimiento de América dio inicio a la conquista.
*El Italiano con la idea descabellada como Cristóbal Colón: Navegante y cartógrafo italiano originario de Génova, famoso por haber descubierto América.
Creo que también me pasé de lanza al poner párrafos muy largos, es que ya saben, la inspiración~
Espero les guste este capítulo, y sigan al pendiente con la historia, que ya se viene el capítulo final. :D gracias por leer y todavía más si dejan reviews~
