Disclaimer: Ed, Edd n Eddy no me pertenecen, son propiedad de sus respectivos creadores y yo solo los empleo en esta historia sin fines de lucro.
Capitulo.- 2
Vio su plato de comida lleno de una sustancia pegajosa, tenía serias dudas de si aquel platillo seria apto para consumo humano, conociendo el poco cuidado que la cocinera ponía al momento de preparar los alimentos y su nula higiene personal, aquel plato parecía contener un cultivo de enfermedades y no un inofensivo almuerzo escolar. Trago con facultad. Sabía que debió haber traído su propio almuerzo.
Alejo la charola y dio una rápida mirada a su alrededor, todos los demás comían de sus platos sin problemas, devorando cucharada tras cucharada su almuerzo, Edd sintió que su estómago se revolvía con solo verlos. Al fondo de la cafetería, se encontraba Kevin, que conversaba animado rodeado de algunos de los integrantes del equipo de futbol, escucho las risas de un par de porristas que atentas miraban al pelirrojo, sin perderse un solo detalle de la conversación, las mismas chicas que parecían seguirlo a todos partes.
Tras el pequeño encuentro que tuvo con Kevin en la biblioteca, no podía sentirse más que avergonzado. No podía recordar la última vez que se sintió tan nervioso frente alguien, ni mucho menos frente a una persona que apenas y conocía. En un principio se dijo a sí mismo, que su reacción era perfectamente normal, se trataba solo de su timidez, que le impedía acercarse y presentarse como es debido.
El hecho de que su cerebro parecía perder la capacidad de reaccionar y sufría temporalmente la pérdida del habla, tampoco ayudaban mucho a mejorar su ya penosa situación. Edd no podía negar que por más extraño que sonora, Kevin lograba alterarlo con su sola presencia.
Y eso representaba un gran problema.
-¡Hola novio!
Grito una voz a sus espaldas, haciéndolo saltar de su asiento. Su cuerpo se paralizo al sentir un par de brazos abrazarlo por detrás, dando un fuerte apretón, enseguida el dulce aroma del azafrán y rosas inundo sus sentidos, antes de poder reaccionar, fue liberado del sorpresivo agarre.
-M-Marie ¿Qué haces aquí? – pregunto con cautela
La chica no tardo en dedicarle una gran sonrisa al escuchar su nombre, llevaba esa pesada sombra para ojos del mismo color que su cabello, en combinación con su esmalte de uñas, tenía esa mirada coqueta, que al mismo tiempo lograba intimidarlo.
-Te tengo una buena noticia – anuncio sentándose frente a él –Necesito un tutor ¿Y adivina? te elegí a ti bombón – canturrio feliz
-Siento informarte Marie, pero ya no estoy en la lista de tutores
-Lo se tontuelo, pero tú no permitirías que yo estudie con cualquier desconocido ¿verdad?, para eso te tengo a ti, el mejor de todos los estudiantes – alargo su mano para tomar la de Edd, que enseguida la retito fuera de su alcance
-Te agradezco el halago Marie, sin embargo no creo sentirme cómodo siendo tu tutor…
-Es oficial – interrumpió la chica – El profesor me hizo firmar esto y tiene tú nombre en el – sonrió triunfante colocando un citatorio firmado
Edd miro sorprendido su nombre impreso en el papel, Marie sabía que él se negaría a ser su tutor, por ello se encargó de firmar aquella hoja en primer lugar, Marie podía llegar a ser muy lista cuando se trataba de conseguir lo que quería, era una lástima que no aplicara esa misma astucia en sus estudios.
De las hermanas Cruel, Marie parecía ser la más extrovertida, con su cabello azul teñido, ropa ajustada y accesorios llamativos. Tenía unos bonitos ojos azules y brillante sonrisa aperlada, su figura delgada, resultaba atractiva a la vista, pero sobre todo, tenía ese característico perfume que llenaba el ambiente a donde quiera que fuera. Ella podría ser una agradable compañía para cualquier chico, si no fuera por un pequeño gran detalle.
Marie era una chica muy temperamental.
Otro alumno se acercó hasta su mesa, con la clara intención de ocupar uno de los asientos vacíos a su lado. La reacción de Marie fue instantánea.
–¡LARGO DE AQUÍ GUSANO!, que no ves, esta mesa está reservada – fulmino con su mirada al intruso que no dudo en huir –Y bien – regreso su atención a Edd – ¿Tu casa o la mía? – pregunto guiñándole un ojo
Un temblor sacudió su cuerpo, trago con dificultad por segunda vez, expresando abiertamente su nerviosismo. Aunque claramente Marie siempre mostro tener un particular interés romántico en él, no estaba muy seguro de que esperar. Su actitud tan voluble, la volvía impredecible, en ocasiones solo bastaba con un pequeño comentario para detonar su mal humor, claramente tenía poca paciencia y era sumamente impulsiva. Desde que la chica decidió hacerlo blanco de sus constantes coqueteos, aprovechaba cualquier oportunidad para poder pasar tiempo con él, como formar parte de algún grupo de estudio, elegirlo como compañero en clases de química, incluso llego a inscribirse en el club de fotografía solo para estar con él.
En todas esas ocasiones Edd nunca supo cómo reaccionar, sintiéndose demasiado incomodo, por lo que ahora, la idea de tener que compartir varios hora a solas con ella, le preocupaba. Sin embargo no podía negarse a ayudarla. Suspiro derrotado.
Ese no parecía ser su día de suerte…
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Arrastro sus pies de regreso a casa, con el único deseo de poder descansar y tranquilizar sus nervios lejos de la chica Cruel. Las horas extras que ocupada estudiando con Marie, resultaron ser más agotadoras de lo que pensó, a este ritmo no estaba seguro de si lograría sobrevivir hasta la próxima semana de exámenes.
Estaba a mitad de camino, cuando se cruzó con otra persona que salía del edificio, Edd estaba tan distraído que accidentalmente choco, golpeando con su brazo derecho el pecho del otro, de inmediato regreso su atención al camino, busco con su mirada a la persona afectada, estaba a punto de disculparse, cuando se encontró frente a un par de ojos verdes, que le regresaban la mirada. Rápidamente dio un paso hacia tras, ahogando el pequeño grito de sorpresa que amenazaba con escapar de su garganta.
-L-lo siento, no, no fue mi… disculpa mi descuido – las palabras se precipitaron fuera de su boca, en una verborrea sin sentido
De entre todos los inquilinos, Kevin fue el último con el que esperaba encontrarse.
-Sí que eres extraño – afirmo el pelirrojo con rostro inexpresivo
Su corazón palpitaba rápidamente, se las arreglo lo mejor que pudo para no salir corriendo en ese instante. Sus miradas se cruzaron, al estar tan cerca, noto que Kevin era ligeramente más alto que él, ganando por apenas un par de centímetros, una ligera diferencia que parecía acentuarse, en la forma en que su espalda se encorvaba, cuando bajaba la mirada al suelo nervioso.
-Así que… Después de todo, si eres todo un sabiondo ¿no? – soltó el pelirrojo
- ¿Disculpa?
-No debería sorprenderme, tienes toda la pinta de esos chicos que se la pasan con la nariz metida en los libros todo el día – continuo ignorando la pregunta de Edd
-Me temo que no se a lo que te refieres – insistió
Kevin entrecerró sus ojos, encogerse de hombros – No importa, lo único que quería decirte es, gracias… Ya sabes, por ayudarme a encontrar un libro para mi reporte de biología – aclaro
Le tomo más del tiempo necesario a su cerebro procesar la información – Me alegra saber que mi consejo fue de ayuda – sonrió de forma tímida, sintiéndose inexplicable más animado
-Sí, me ahorraste pasar toda la tarde metido en la biblioteca buscando
Trascurrieron un par de segundos en silencio, en los que parecía que hasta ahí llegaría ese extrañísimo intento de conversación, pero Kevin no mostro la intención de irse, momento que Edd aprovecho para extender su mano al frente.
- Mi nombre es Eddward es un gusto – agradeció que su voz sonara fuerte y no como un susurro
El gesto tomo desprevenido al pelirrojo, que por inercia estrecho la mano que le ofreció Edd.
-Bien, te diría mi nombre pero creo que eso ya lo sabes
El comentario provoco que el calor se acumulara rápidamente en sus mejillas.
-B-bueno yo… - balbucear como respuesta
Kevin sonrió de medio lado divertido con su reacción, soltando su mano – Te veré luego Eddward – dijo arrestando las palabras, antes de esconder sus manos en sus bolsillos, y alejarse a paso lento
Edd permaneció quieto, incapaz de moverse, su mano derecha cosquilleaba ligeramente, sacudió la cabeza, saliendo de ese pequeño trance, entrando a la recepción.
Aun mucho después de que ese pequeño encuentro pasara, Edd continúo sonrojado…
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Se quedó quieto por un segundo, con la mirada pérdida en el cielo gris y nuboso, observo las calles vacías y el lento fluir de los autos. La cuidad parecía inmersa en una pasible calma e inactividad esa mañana, el drástico descenso de temperatura de la noche anterior, había traído consigo la primera tormenta de nieve, cubriendo con su manto blanco cada rincón de la cuidad.
Froto sus manos en busca de calor, de pie tras la puerta principal del edificio, esperaba paciente el momento pasa salir. Se colocó un par de orejeras color azul, antes de abandonar el resguardo que le brindaban las paredes de la recepción, adentrándose al frio clima exterior, sintiendo su cuerpo estremecer de pies a cabeza, al contacto con el frio viento.
Con cuidado, se alejó varias calles, tenía la intención de llegar hasta el parque y con suerte, encontrar un lugar tranquilo, para pasar el rato y hacer su propio muñeco de nieve, no le importaba estar solo, estaba más que acostumbrado, siempre que podía le gustaba salir y visitar el parque, eso lo relajaba, estar cerca de la naturaleza y respirar el aire puro. Y aunque algunas veces, deseo tener a alguien cerca para conversar, la realidad era que estaba solo, no conocía a muchas personas, salvo a sus compañeros de clase, con los que incluso apenas y cruzaba palabra, la mayoría lo ignoraban todo el año y solo parecían notar su presencia a la hora de los exámenes, en busca de respuestas. No tenía a nadie cerca, que pudiera llamar su amigo.
Avanzo hasta llegar a los límites del parque, desde donde podía ver a un grupo de niños pequeños jugar lanzándose bolas de nieve, persiguiéndose. Sonrió, estaba por cruzar la calle que lo separaba del parque, cuando sus pupilas detectaron a Kevin al otro lado de la acera, venía acompañado de una chica rubia y joven alto de cabello azulado.
Se tensó rápidamente
Edd se encogió en su lugar al ver el grupo de tres cruzar en su dirección, jugueteó con sus dedos nervioso ¿Que debía hacer? ¿Saludar? ¿Dar media vuelta? Cuando estaban los suficientemente cerca hablo.
-Saludos Kevin – dijo intentando sonar lo más natural posible
Dudo por un momento, en si su saludo seria bien recibido, no estaba seguro de si Kevin lo veía como un posible amigo. No se dio cuenta de que contenía la respiración, hasta que escucho la voz del pelirrojo.
-Oye bobo, ¿Que traes puesto? – pregunto arqueando una ceja, recorriendo con su mirada a Edd
El aludido enseguida bajo la mirada examinando su atuendo – ¿Qué hay de malo con mi ropa? – pregunto en respuesta
Edd llevaba puesto un grueso abrigo de color naranja, bastante mullido, que lo hacía lucir gracioso, en combinación con una bufanda amarilla, orejeras y pantalones oscuros.
Kevin estaba a punto de contestar, cuando la rubia que lo acompañaba se adelantó.
-Lo conoces Kevin – indago curiosa
-Algo así
-Hola soy Nazz – sonrió la chica, parándose frente a Edd – Es un gusto, ¿desde cuando eres amigo de Kevin?
-Él no es mí…
-Rolf también quiere conocer al nuevo amigo de Kevin – hablo el chico más alto de los tres, con un singular acento, que se acercó hasta Edd tomando su mano y estrechándola de manera brusca – Tienes brazos muy delgados, chicos sin nombre
-Tranquilo Rolf vas a asustarlo – Nazz rio por lo bajo, al ver su expresión confundida
-Saludos caballero mi nombre es Eddward – contesto al lograr liberar su mano del fuerte apretón
-¿Te llamas Edward? Igual que el gran Ed boy, de la clase de Rolf – expuso el peliazul
-Es verdad, que coincidencia dos Edward – secundo Nazz
-Si me permiten, me gustaría agregar que mi nombre a diferencia de los demás tiene la singularidad de que está escrito con dos b es lugar de una – aclaro sin poder evitarlo
Se produjo un breve silencio, donde todas las miradas se centraron en Edd.
-Con doble b – repitió la chica – Oye eso suena como un buen apodo ¿no creen chicos? – dijo dirigiéndose a ambos chicos, que asintieron
-Más bien sería un doble tonto – inquirió el de gorra roja divertido
-Y a dónde vas ahora, no te gustaría acompañarnos a la colina – invito Nazz
-¿Quieres que venga con nosotros? – se quejó el pelirrojo
-Que tiene de malo, son amigos ¿no?
-Si me escucharan sabrían que él no es…
-La voz chillona de Kevin hace zumbar los oídos de Rolf, así que será mejor seguir camino a casa, vamos chico de la doble letra D ven con nosotros – empujo a Edd en dirección contraria a la que iba – Rolf necesita encontrar su trineo
Antes de que pudiera negarse, se vio arrastrado por el peliazul, que no dejaba de parlotear sobre temas que Edd no alcanzaba a entender. Recorrieron varias calles, hasta llegar frente a una casa, con un patio de gran tamaño, ocupado por algunas jaulas para gallinas. Rolf desapareció por un momento, yendo a la parte trasera de la casa.
-Espera, creo haberte visto antes – hablo la chica rompiendo el silencio – ¡Claro! tú eres parte del consejo estudiantil ¿cierto?
-Estas en lo correcto, formo parte del consejo desempeñándome como subjefe
-Que sorpresa – dijo con ironía Kevin
-Eso es maravilloso, tienes idea de que tienen planeado hacer para el próximo festival temático – quiso saber emocionada
-Estas al tanto de las actividades del consejo estudiantil – dijo sorprendido Edd
-Por supuesto, siempre me gusta leer los avisos de la pizarra de anuncios
No iba a negarlo, Nazz no parecía del tipo de chica al que pudiera interesarle algún festejo organizado por los estudiantes, parecía más del tipo de chica preocupada por mantener su uniforme de porrista intacto a la hora de animar un juego.
A los pocos minutos Rolf regreso arrastrando un par de trineos de madera.
-Pensé que habías dicho que tenías tres trineos – averiguó Kevin
-Papá uso la madera del tercero, para terminar de construir el corral de Víctor
-Está bien Kevin, igual podemos divertimos con dos – animo Nazz
Con cuidado jalaron el par de trineos, hacia las afueras de la cuidad, donde se encontraba un espeso bosque. Durante el trayecto Nazz y Kevin caminaban al frente, envueltos en una conversación muy aminada, Rolf intervenía cada cierto tiempo, con algunos comentarios al azar, provocando la risa de ambos.
-Rolf no tenía idea de que las costumbre extranjeras de su país, trajeran tantos problemas – dijo inocente con su singular acento
-Hombre, tú sí que estás loco – comento Kevin riendo, su sonrisa era amplia y sincera
Repentinamente Edd se sintió como un intruso, en medio de los tres, alguien completamente ajeno a ellos, un simple observar. Una sensación de rechazo se instaló en su pecho, noto con pesar, que él no formaba parte del grupo.
Se alejaron cada vez más, dejando detrás los familiares sonidos de la cuidad, encontrándose envueltos por el murmullo de las hojas al ser mecidos por el viento.
Contrario a lo que Edd esperaba, el lugar no se encontraba solo, varias personas corrían y gritaban, subiendo la colina al igual que ellos, en busca de un lugar alto para hacer uso de sus trineos, algunos incluso improvisaban usando cualquier superficie plana que les sirviera para deslizarse.
Siguieron, arrastraron los trineos hasta llegar a la parte alta de la colina, Edd se detuvo un segundo para examinar el lugar, la vista era hermosa, desde ahí podías contemplar la grandeza de la cuidad en contraste con los grandes árboles de pino que rodeaban la colina, la pendiente se veía más inclinada desde lo alto, cosa que lo inquieto un poco.
-¿Quién va ir primero? – pregunto el de gorra roja
-Rolf quiere ser el primero en bajar
-Debemos tomar turnos Rolf – comento la única chica del grupo – Recuerda que solo tenemos dos trineos
-¿Y si bajamos en parejas? – surgió el peliazul
-Ni loco me subo a un trineo contigo – se quejó Kevin – Prefiero bajar con Nazz
-Chicos, chicos, pero que hay de Edd – pregunto la rubia
Enseguida todas las miradas se centraron en el mencionado, que nervioso sonrió sin saber que decir.
-Que el chico Edd baje primero – propuso Rolf
Todos aceptaron esa idea, todos menos Edd – No creo que sea una buena idea
-Vamos Doble D, será divertido – animo Nazz, haciendo uso de su nuevo apodo
-P-pero yo… no – antes de que pudiera negarse, fue jalado y llevado hasta el borde de la colina, donde lo esperaba Kevin con el trineo
Dudo por un momento, pero al ver le expresión seria en el rostro del pelirrojo, opto por subirse al trineo sin objetar. Apretó los puños, sujetando la delgada cuerda que servía como guía, vio con preocupación lo irregular del terreno, no estaba seguro de que se ocultaba bajo la inofensiva capa de nieve.
El pelirrojo se ubicó detrás de él, listo para darle el impulso que necesitaba para bajar –Estás listo doble tonto – pregunto Kevin sobre su hombro, sintió su aliento tan cerca, como un ligero susurro en su oído que logro erizarle la piel, un chillido escapo del fondo de su garganta, cuando se vio empujado con fuerza, el trineo decencia sin dirección, cerro con fuerza los ojos, ante el inminente choque, la punta del trineo se hundió en la nieve, lanzándolo fuera, cayendo de cabeza en la fría nieve. Enseguida sintió una fuerte punzada de dolor subir por su brazo derecho, al momento de caer, se golpeó con una superficie dura, que segundos después identifico como un tronco seco.
Apretó sus ojos con fuerza, se sostuvo con su brazo sano a la parte afectada, en un intento de minimizar el dolor, con cuidado, se incorporó quedando sentado sobre la fría nieve, que a cada segundo que pasaba humedecía su ropa.
-¡Kevin! – Escucho a Nazz gritar
Edd regreso su mirada a lo alto de la colina, donde rápidamente ubico la figura del pelirrojo, no sabía que esperar, pero lo que encontró, no fue de su agrado.
La fuerte risa de Kevin le hizo zumbar los oídos, reía a carcajadas divertido con la escena.
-No tenías por qué empujarlo tan fuerte – riño la chica con los brazos cruzados
-Oh vamos, él estará bien – rodo los ojos
- Eso no fue amable – continuo la rubia
-No seas aguafiestas Nazz, solo le di un simple empujón, además no es mí la culpa que él no sepa manejar un estúpido trineo – se defendió
-Ese no es pretexto para lanzarlo de esa forma, pudo haberse lastimado
La expresión en el rostro de Kevin, demostraba lo poco que le importaba.
Ajeno a la conversación, Rolf se acercó al borde listo para tomar su turno y bajar por la colina.
-Oye ¿Qué haces? Es nuestro turno para bajar – lo detuvo Kevin al ver sus intenciones
-¿Nuestro? Querrás decir mi turno – corrigió Nazz
Muy tarde. Rolf se impulsó soltando un grito de alegría, bajo a gran velocidad y a diferencia de él, demostró tener un gran dominio con el trineo, dando un par giro, que amenazaron con hace caer, hasta llegar sano y salvo al final de la colina.
Un gran alboroto se produjo luego de eso, escucho los gritos y reclamos de Kevin, mezclarse con los de Nazz, Rolf parecía demasiado ocupado tomando el camino de regreso a la cima de la colina, para escucharlos.
Edd paseo su mirada de un lado al otro, meditando en que acción tomar, despacio se incorporó procurando hacer el menor ruido posible y se alejó, se alejó hasta que ya no escucho ningún sonido, que no fuera el de su respiración agitada. Soltó un pequeño quejido, sosteniendo su brazo herido, miro sobre su hombro una última vez el camino que dejaba detrás, se sentía decepcionado, sus sospechas fueron ciertas, él no encajaba en ese grupo, de nuevo volvía a estar solo, pero esta vez la soledad venia acompañada de una amarga sensación que se hundió en su pecho.
No fue hasta que se encontró devuelta en casa, que noto el estado de su ropa, sucia y mojaba por la nieve, se quitó su grueso abrigo, descubriendo un gran hematoma formándose en su antebrazo derecho, alargo un suspiro cansado, una de las razones por las cuales odiaba tanto cualquier tipo de actividad física, se debía precisamente a que su piel se cubría de moretones fácilmente.
Algo debía estar mal en su cabeza, por haber aceptado tan fácilmente la invitación del grupo de amigos y sobre todo no anticipar este tipo de resultados, durante el resto del día, la imagen de Kevin burlándose a costas suya, no lo dejaba tranquilo…
Hola a todos, bien que puedo decir, este capítulo se demoró más lo que esperaba y quedo más largo de lo que quería, pero bueno… espero les guste como quedo.
Agradezco los comentarios de: MeroNiaKeehl, Mirelle Sky, SkinnyBunny, cle y Greebliu muchas gracias por tomarse el tiempo de comentar.
Y un agradecimiento especial a las chicas de tumblr, que con sus lindas palabras de apoyo me da ánimos para continuar con este fic, corazón gay para todas ustedes! :3
Y no olviden dejar sus comentarios, al igual que sus sugerencias, dudas, correcciones, saludos o lo que quieran, será bien recibido.
Saludos y gracias por leer.
