Hermione entró en la sala común y comenzó a mirar alrededor, debía haber alguien, cualquiera que le ayudara, al menos con quien desahogarse; en un rincón estaba quien menos se imaginaba, pero no lo pensó dos veces corrió hacia él y lo tomó por el cuello con suma violencia, levantándolo incluso del sofá donde leía.

-¡Neville! –Dijo conteniendo lo más posible la ira que la invadía, pegándolo a su rostro lo más posible.

-He...He...Hermione...–Neville enrojecido por el apretón la miraba con ojos desorbitados. -...qué...¿qué te pasa? –Preguntó al fin temiendo que hubiese hecho algo mal.

-Necesito tu ayuda...–Hermione se irguió para mirar alrededor, Ginny venía entrando a la sala, no podía decirle nada a ella, no aún. -...sígueme, de prisa.

-Pero...pero... –Neville sin saber si hacerle caso o no se puso de pie, Hermione iba ya hacia la puerta.

-¡Vamos Neville si quieres mi ayuda date prisa! –Gritó ella topándose con Ginny, que le miró sorprendida. –Vuelvo en un rato Ginny. –Dijo saliendo de su alcance, Neville miró a Ginny con pánico, pero siguió a la castaña fuera de la sala.

-Algo me huele mal. –Susurró Ginny, pero alguien le arrojó de pronto una extraña masa verde limón que le empapó el cabello con un aroma a caño pestilente, enfurecida se volvió buscando un culpable, el único que había palidecido la miró. -¡Seamus!

-Ginny...por favor, vengo saliendo de un castigo...perdóname. –Seamus hacía lo posible por convencerla, pero totalmente fuera de sí lo tomó por la corbata y lo sacó de la Sala Común gritando.

-¡Profesora McGonagall!... –Se perdió entre las escaleras, sin notar que Neville y Hermione avanzaban hacia la Sala de los Menesteres.

La había seguido por todo el pasillo, entraron en la habitación y de pronto Hermione se volvió a mirarlo, había un extraño brillo en sus ojos, algo muy parecido a una llama roja en el fondo de su retina; permaneció de pie a pesar de que había sofás y sillones mullidos y cómodos alrededor; sin saber qué hacer, entrelazó sus dedos y se puso a mover los pies, esperando a que Hermione hablara.

-Hermione... –La llamó, habían pasado cerca de diez minutos y no decía nada.

-Espera... –Ella le mostró su dedo índice en señal de que cerrara la boca.

-Verás...–Neville la miraba, estaba roja, como nunca antes la había visto, normalmente tan calmada y seria, estaba fuera de control, además no eran muy cercanos, no entendía este arranque de amistad hacia él. -...¿puedo llamar a Ron o a Harry?. –Hermione se crispó, se detuvo dándole la espalda. –Tal vez sea mejor que te deje pensar sola, y lo que me quieras decir, me lo puedes decir luego. –Neville sonrió y triste por que ella parecía dispuesta a considerarlo su amigo en un principio, dio la vuelta y se dispuso a marcharse.

-¡Neville! –Le llamó Hermione entre anhelante y cautelosa.

-Dim... –No pudo ni terminar de decir la "e", Hermione se le lanzó directo a los labios y los prensó con los suyos, lo tomó por la nuca bruscamente y lejos de parecer sensual, parecía que se lo quería comer; lo besó lo mejor que pudo, acariciándole la cabeza, pero Neville estaba asustado, sin saber qué hacer se armó de valor, le tomó de las manos y la separó cortante pero con suavidad. -...¡Hermione!...¿qué?...¿qué intentas? –Preguntó con la respiración pesada.

-Yo... –Hermione lo miró fijamente, comprendió su error y se echó a llorar.

-¡No! –Neville la abrazó con fuerza, pensó en mil cosas qué decir, pero ahora su mente sólo estaba ocupada en que sentía hormigueo en los labios.



-¡Oh Neville lo siento! –Exclamó Hermione entre sollozos.

-Ya...tranquila...si me explicaras, yo podría decirte algo apropiado. –Susurró Neville, Hermione seguía pegada a su pecho llorando dolorosamente, ahora recostada sobre uno de los sillones al lado de él que se había sentado.

-Malfoy... –Dejó escapar Hermione suavemente, escondiendo la cara en el amplio y bien formado pecho del chico.

-Debí suponerlo. –Pensó en voz alta, haciendo círculos con su mano en la espalda de Hermione, intentando reconfortarla. –Vamos, no pudo ser tan malo. –La separó de su pecho para mirarla a los ojos. –Cuéntame lo que pasó.

-Bueno...yo... –Hermione intentó calmarse y comenzó la narración.

-Ginny, has visto a Hermione. –Ron seguido de un Harry concentrado en las yemas de sus dedos, cortadas por las páginas de los libros, se acercó a su hermana.

-Tenía que ayudar a Neville con una tarea, debía ser un tema difícil por que parecía enfadada. –Ginny comía un trozo de salchicha, faltaba buen rato para la cena, pero los chicos castigados y los voluntarios iban llegando en grupos al Gran Salón.

-En ese caso, tardará. –Rió Harry mirando a Ginny, en la mesa de Slytherin, Pansy le sonreía, extrañado bajó la cabeza para comentarlo. –¡Hey!...Pansy me sonríe.

-¿Qué? –Ron levantó la mirada, Ginny arqueó las cejas, así que esa era la venganza, planeaba seducir a Harry.

-¿Porqué lo hace? –Harry se sonrojó, sentía un raro cosquilleó en la nuca.

-No sé...no es por nada, pero...¡qué linda es! –Ron estaba sonrojado.

-Ignórala. –Pidió Ginny entre súplica y orden, Harry salió del trance y asintió.

-Vamos Ginny. –Ron le hizo una seña algo insinuativa, parecía darle a entender que así como ella tenía sus pininos, Harry merecía los suyos.

-Olvídalo Ron...–Amenazó poniéndose de pie, con un insinuante contoneó de caderas, se acercó a la mesa verde, directamente hacia Pansy, Cho desde la mesa de Ravenclaw miraba fijamente, con una sonrisa divertida.

-Weasley... –Mencionó Pansy al notar a Ginny parada a su espalda.

-Parkinson...hoy a la media noche en la torre de astronomía. –Ginny sonreía.

-Bien, estaré ahí. –Pansy le sonrió, luego miró a Cho. –Ya que nos reuniremos las...cazadoras... –Dijo alzando las cejas, cortando la carne con elegancia, Ginny se peinaba sensualmente el cabello. -...informa a Chang.

-Envíale una nota si tanto te interesa. –Ginny sonreía a Draco de forma sexy, Harry estaba muy distraído en ver la mesa de profesores como para verla.

-Esto es una competencia, Weasley...para nadie es secreto que somos las tres manda más aquí...lo más sano, es que nos reunamos y que si va a haber venganza, sea en el marco de una buena...satisfactoria...y gratificante competencia. –Pansy apenas y le miraba.

-Hecho. –Ginny sonrió a Draco, que levantó su vaso de jugo y le dedicó un brindis, y se alejó de la mesa, pasando por Ravenclaw, se inclinó para darle la noticia a Cho, que ofreciéndole un chocolate confitado dio a entender su aprobación, Ginny volvió a su mesa y no contestó ninguna de las preguntas de Ron.

-Entiendo...aunque la verdad no sé qué es lo que intentas... –Neville se había sonrojado, había gruñido y había hecho rabieta. -...escúchame Hermione, me temo que a pesar de lo mucho que odiemos a Malfoy... –Neville tomó aire. -...tiene razón en ese tema.



-¡¿Qué?! –Se le salían los ojos ante tal afirmación. –Pero...tengo buen cuerpo...¡soy apetecible, maldita sea! –Hermione jalaba el cuello de la camisa de Neville, el pobre estaba rojo tanto por lo que decía, como por la zarandeada.

-No he dicho que no seas linda... –Neville carraspeó. -...a lo que me refiero, es a que no eres..."accesible"... –Neville se soltó de ella y se acomodó la corbata y la camisa. -...escucha, para nadie es secreto que Ginny, Pansy y Cho son famosas por sus...amistades, con los chicos del colegio, tampoco que son muy selectivas...que yo sepa, ninguna se fijaría en un feo a menos que le encuentre algo bueno. –Neville le sonrió tristemente.

-¿Qué tengo yo que ver con eso? –Preguntó ella secamente.

-Eres mi amiga y me ayudas cuando te lo pido...eres amiga de Ron y Harry y de Luna...aunque claro a los dos primeros los aman todas, sobretodo a Harry...aunque según sé Ron también sigue los pasos de Ginny. –Neville se puso de pie.

-¡¿Qué?! –Una llama de celos creció dentro de Hermione.

-Tranquila...ahora me parece que lo que tú quieres es venganza...¿no? –Neville la miró con fijeza desacostumbrada en él. –Necesitas ayuda...pídesela a Ginny.

-No aún no. –Susurró Hermione, quería depender lo menos posible de ella.

-Entonces... –Neville se agachó, tocándose la barbilla se puso a pensar. -...¡ya!

-¿Qué? –Hermione lo miró, él se sonrojó.

-Bueno...hace unas semanas, Cho y yo nos topamos en el invernadero 2...luego de conversar, me dijo que podía pedirle el favor que quisiera. –Neville esquivó la mirada de Hermione.

-¿Sólo por que conversaron? –Hermione no le creía ni palabra.

-Bueno...yo... –Neville se puso más rojo, rozando el morado. -...la verdad...

-Neville tú y Cho... –Hermione estaba impresionada.

-Sólo fue una reconfortante sesión de besos...y...bueno tú sabes... –Dijo moviendo las manos y la cabeza, negando que hubiese pasado otra cosa. -...para algunas chicas, soy el mejor dotado en cuestión de brazos fuertes. –Dijo sonriendo mientras mostraba los músculos de sus brazos.

-Entiendo... –Hermione estaba impactada, se había desarrollado mucho últimamente, y si era sincera se veía guapo. –...¿pero qué tiene que ver Cho conmigo?

-Dijo que me haría el favor que yo quisiera...le pediré que te entrene para vengarte de Malfoy...si aprendes de Cho y luego de Ginny...la venganza será pan comido. –Neville sonrió emocionado por poderla ayudar.

-¿Estás seguro? –Hermione era jalada por la enorme mano de Neville fuera de la habitación.

-Por supuesto...confía en mi, será un juego de niños. –Los dos salieron de la habitación y fueron hacia el gran comedor.