UNA PEQUEÑA HISTORIA DE CASI TODO
Por Cris Snape
Disclaimer: El Potterverso es de Rowling. La Magia Hispanii es de Sorg-esp.
Esta historia participa en los desafíos semanales del "Foro de las expansiones"
2
Un libro al azar
Había visto las muertes más extraordinarias y variopintas, las más sangrientas y estrafalarias, y jamás sintió compasión por ninguna de sus víctimas. Muchos decían que no tenía corazón, pero se equivocaban. Aurora Carballeira tenía sentimientos y en ese momento estaban a flor de piel.
Arrodillada junto al cadáver de su hijo, no dejaba de acariciar su rostro. Eran tan guapo… Siempre lo fue, desde el mismo momento en que nació. Muchos lo habían definido como un canalla encantador y no se habían equivocado.
Fabián fue su orgullo, lo mejor que había tenido en toda su vida. Y Aurora había tenido muchas cosas. Pero sólo a él lo había querido de verdad. A él lo educó desde niño y a él lo convirtió en el hombre que ahora yacía entre sus brazos.
No era justo. Iba a ser su sucesor porque estaba preparado para serlo. Fabián podría haber sido muy grande. Era astuto, inteligente, seductor y poderoso y todos le admiraban y temían a partes iguales. Podría haber sido el mejor y ahora estaba muerto.
Aurora no quería pensar en su rostro amoratado. No quería imaginarse lo que había sufrido mientras el asma lo mataba, asfixiándolo lentamente y mientras estaba totalmente solo. Le hubiera gustado encontrar un culpable para esa situación, pero no lo había. La Parca había visitado a Fabián y se lo había llevado sin importarle cuán poderoso e inteligente fuera.
—Aurora…
Notó la mano de Tomás sobre su hombro. Era el único que se atrevía a tocarla. El hombre al que todos llamaban El Inquisidor se había convertido en su mano derecha en la organización a base de meterse en su cama. Aurora sabía que muchos pensaban que era capaz de controlarla, pero se equivocaban. Ella era reina y señora de ese mundo y si Tomás estaba cerca era porque ella así lo deseaba y punto.
Y en ese momento no quería que nadie invadiera su espacio personal. Quería que todo a su alrededor desapareciera para quedarse a solas con Fabián. Poco le importaba todo lo demás. Bastó una mirada para que Tomás retirara su mano, pero no se quedó callado. Lo odió por ello.
—Tienes que dejar que me encargue de él, Aurora. Está muerto.
Lo sabía muy bien. Su niño. Su único hijo.
—Llevas dos horas así. Tienes que parar.
Negó imperceptiblemente con la cabeza. Dos horas no eran nada. Quería estar con Fabián hasta el fin de sus días. No le hubiera importado morirse en ese mismo instane.
—Vete —Su voz sonó rota. Irreconocible.
—No.
—Te lo advierto, Tomás. Si no desapareces de mi vista ahora mismo, te arrancaré los ojos con mis propias manos.
Lo vio apretar las mandíbulas y creyó que insistiría. Era un hombre terco y orgulloso al que nunca le había gustado que le mandaran las mujeres. "Mala suerte, querido"
—Voy a buscar a Salcedo. Cuando regrese…
Aurora se envaró al oír aquel nombre.
—¿Por qué a Salcedo?
—Ya sabes que eran amantes. Debió ser el último en verlo con vida y… —Tomás carraspeó, claramente incómodo—. Seguramente querrá saberlo.
Aurora abrió la boca, pero no dijo nada. Asintió secamente y no movió un músculo mientras el brujo desaparecía.
Lorenzo Salcedo.
El amante de su hijo. El último que lo había visto con vida. El que querría conocer la noticia.
El que había descubierto el juego de Fabián. El que le había dado un puñetazo exactamente siete días antes. El que, furioso y fuera de sí, se había atrevido a amenazarla a ella.
Tal vez la persona que había ejecutado la venganza prometida.
El libro que he escogido lo empezaré a leer próximamente. Se trata de El Gabinete del Alquimista Muerto de Carlos Poveda.
