ATENCION: Por desgracia no soy propietaria de los personajes ni de la serie de SHERLOCK BBC.
Este fic esta creada para satisfacer dos deseos: experimentar situaciones y emociones con personajes de mis series/pelis favoritas y hacer disfrutar a otros como yo de las maravillas del fanfiction.
Sin mas preambulos... disfruten del espectaculo
EL ENCANTO DE LA ARAÑA
Jim llegó sobre las cuatro de la madrugada.
Lo oí entrar sin el decoro del silencio (sabia que o dormía como un tronco o tenía otra noche de insomnio). Él, que siempre parecía indestructible y sin sensibilidad al dolor, soltaba sus barreras cuando estaba conmigo en una habitación.
Había sido herido en la espalda, pero no era grave. Su orgullo sin embargo necesitaba cuidados intensivos.
En cuanto se sentó sobre la cama le abracé por detrás sin demasiada delicadeza. Tembló ante mi agresivo contacto, pero por experiencia sabía que no le molestaba que no tuviera la gentileza como una de mis virtudes.
Mordí su nuca lentamente, degustando el sabor del metal, del polvo y de esa colonia impronunciable. Jim reprimía sus gemidos, excitándome. Deje que mis brazos, que estaban sobre su cuello, bajaran a sus omoplatos y a su pecho. Ahora sí que no pudo resistirse a liberar su voz. Tan sutil, tan venenosa...
Sus uñas se clavaron en mi cara, buscaba mi boca, desesperado, y yo también lo estaba.
Cuando Jim y yo nos juntábamos no fingíamos, no actuábamos; éramos la Araña y el Tigre. Una extraña pareja, una rara combinación, pero dioses, que maravillas hacíamos.
Como Tigre que era, devoraba a Jim sin miramientos. Sangre, sudor, semen y lágrimas se entremezclaban en mi paladar, una ambrosia de dioses que nadie más que yo conocía, una droga que me deja siempre tan insaciado que no me contenía en conseguir mas y mas.
Y como Araña que era, Jim jugaba conmigo, me lo ponía difícil. Hacia trampas, enigmas, ritos y reglas sin aparente sentido, colmando mi paciencia y jugando conmigo como solo a él le gustaba. Y como nos gustaba.
Pero lo mejor, era cuando entraba dentro de él. Nunca recordaba lo que ocurría en esos momentos, solo sabía que vivíamos una experiencia pura, inmensa y total. A veces lograba recordar el rostro de Jim, tan entregado al placer, bajo mi control, pero con un brillo en la mirada que me decía que yo era igualmente suyo.
Me tenia a su merced y yo a él. Cada uno tenía la llave de la celda del otro. Prisioneros de nuestros deseos y anhelos no solo de la carne, sino de la mente. Porque liberábamos a nuestro verdadero ser cuando estábamos juntos, porque habíamos creado esta extraña relación en la que no había secretos, no había terceros, solo nosotros, en la noche, en la telaraña que había tejido por el mundo con mi ayuda. Sin máscaras, sin presiones, solo nosotros, siervos del caos, rindiéndonos a la lujuria siempre que esta llamaba a nuestra puerta.
Cuando le conocí era un mercenario ex soldado perfectamente heterosexual y con una visión del mundo muy aburrida. Y ahora no había día en el que no matara, ya fuera por orden o por simple mala suerte de la víctima, no podía esperar a tomar su boca y su cuerpo sin su permiso y el mundo ante mí no era aburrido, sino el parque de atracciones de mi amante.
-Jim...
Estaba de espaldas a mi, me tocó el rostro muy suavemente para que supiera que me escuchaba.
-Que vengan, estoy listo para lo que sea... Nadie nos hará daño.
Chasqueó la lengua y me dio una palmada suave en la mejilla.
-No te preocupes por mi Seby. Nadie puede hacerme daño...
-Eres un gran mentiroso... excepto para mi
-¿Y... por que sabes que miento?
-Porque te quiero.
Pensé que se burlaría, que montaría en colera o que rompería su relación conmigo, pero hacia tiempo que quería ponerle nombre a lo nuestro. Solo se quedó callado y apartó su mano de mi.
-Porque te quiero-le repetí mas convencido-Y usaré este amor como arma.
-El amor es una debilidad.
-No para mi.
Le oí soltar una gran bocanada de aire. No volvimos a hablar y me quedé dormido.
Al día siguiente Jim no estaba a mi lado...
