MITAD DE UN CORAZÓN

CAPITULO SEGUNDO

BONITA

Aquí no pasa nada, mejor dicho, pasan tantas cosas que es mejor decir que no pasa nada

Bonita—

¿Q…qué?—

Que eres bonita—

Recargó la cabeza en la palma de su mano, miraba la televisión pero a la vez no veía nada. Había terminado de ordenar los balances y de preparar el discurso para los accionistas la mañana siguiente. También había limpiado la alacena y desecho de los empaques vacíos del rámen instantáneo que había utilizado esa misma tarde antes de salir corriendo hacia la casa de Hinata.

Era el peor día de su vida.

Todos aquellos sucesos no hacían más que revolotear en su mente una y otra vez, no podía pensar en otra cosa que no fueran los brillantes ojos de Hinata al hablar, la delicadeza de sus manos posarse sobre su vientre y la sonrisa de Sasuke, si, aquello también le había sorprendido desmedidamente. El estaba sonriendo, y parecía de verdad.

—"He decidido ser madre… y ya he encontrado alguien que me ayudará, también lo desea"—

¿Por qué Sasuke y no él?, aquello le había hervido la sangre, todos en la sala se habían percatado de la furia de sus celos ante las palabras de Hinata y como temblando había abandonado la habitación. Si Hinata hubiera querido tener un hijo con mucho gusto le habría ayudado. Pero no, ya no era así, ya no tenía nada que ver con Naruto, no podía reclamarle, ya no le pertenecía.

Una risa escapó de sus labios.

Él siempre era bueno arruinando la vida de Hinata… a pesar de que ella había sido su luz, nunca le reprochó en absoluto los errores por tomar las decisiones equivocadas, ella era la bonita que siempre le sorprendía por las mañanas, y, al salir el sol con una taza de chocolate y un suave beso sobre los labios exorcizaba los demonios de su pereza.

Siempre serás mi bonita, de veras—

Recordaba sus palabras "Bonita" siempre le decía, le repetía todas las mañanas mientras ella se sentaba a su lado a velar su desayuno. Difícil había sido encontrar un calificativo adecuado para Hinata, uno que no sea exagerado y superficial, uno a su medida, más aún cuando era poco detallista. Apagó el televisor y lanzó el control remoto al otro extremo del sofá, encogió las piernas y sobre sus brazos recargó su cabeza. Le había hecho daño, por perseguir una ilusión pasada.

Sakura también era bonita, dotada y altiva, arriesgada y directa. Pero no era Hinata, no era bonita de la forma en que lo era ella. Sin embargo un viernes de febrero ante la mirada inquisitiva de Hiashi Hyuuga, Naruto Uzumaki daba por terminada la relación. Para empezar una nueva con Sakura Haruno.

El amor se acabó dijo en esos momentos y ella sólo sonrió y lo aceptó ahogándose por dentro con sus propias palabras y reprimiendo las lágrimas, aquellos ojos cristalinos no poseían falsedad, sólo resignación, ella se había marchado repitiendo que estaba bien, y que esperaría hasta encontrar el amor porque así lo había hecho siempre. Aquello también dolió, entonces ¿Qué había significado él para ella?

Los minutos seguían corriendo, pero Naruto seguía estancado en sus pensamientos, Sakura desde el segundo piso lo observaba con deje de preocupación.

—Hey… ya ven a la cama, sé que estas nervioso por mañana…pero sé que lo harás bien— La muchacha bajó las escaleras y con suaves susurros abrazó al rubio por la espalda, un delicado beso sobre el cuello lo estremeció.

—En un segundo… sólo estoy ordenando lo que diré, ya sabes si la embarro mi papá me matará—

—Vamos, vamos… está bien, te esfuerzas… la embarres o no, te esfuerzas—

— ¡Ohhh, Sakura-chan!— El chico de ojos azules estiró los brazos desperezándose y al notar como Sakura caminaba subiendo las escaleras la llama pasional en su interior se encendió. Pasos femeninos y seductores.

Las luces del departamento sucumbieron finalmente.

—"La luna es más bonita cuando se refleja en tus ojos"—

Paseo los dedos por aquel fragmento de palabras.

Cuando levantó el rostro hacia la pared el reloj marcaba las veintitrés horas con cuarenta y cinco minutos. Dentro de quince será un nuevo día aunque no haya conseguido cerrar los párpados aunque sea por sólo unos instantes.

La furia del rubio seguía latiendo en su memoria, ese ceño fruncido, los ojos azules brillantes de ira como una furiosa tormenta y los puños encogidos, ése era el autentico Naruto Uzumaki. Dolía, dolía mucho que siendo tan importante en su vida se comporte de forma egoísta. Él tenía una nueva historia, con Sakura, la que siempre había deseado. Ella sólo era parte del relleno, el trance para aclarar los sentimientos entre tres personas, siendo el quien decidiera por cual debía quedarse.

— ¡Bonita, sí, soy bonita!—

Hinchó el pecho de orgullo aunque las lágrimas se agolparan en las esquinas amenazando con salirse de sus órbitas. Si, Naruto le había dicho que era bonita, así sería, como una ley. Siempre creía en sus palabras. Sería bonita, pero sin posesivos.

—¡Lo eres todo el mundo lo sabe, ahora ábreme… me estoy congelando, demonios!—

— ¡Ki…Kiba-Kun!— Roja como un tomate se apresuró torpemente a abrir el ventanal, escondiendo sus ojos bajo el fleco sintiendo vergüenza revoloteando en sus entrañas y el calor aumentar en sus mejillas, Kiba la había sorprendido en sus momentos de meditación.

—Lo siento, debí haberte avisado, es que… no pude dormir, no me gustó tu cara esta tarde, ¿Cómo te sientes?—

—Bien Kiba-kun, gracias por preocuparte… de veras no debiste venir, TenTen- san podría molestarse—

Hinata poseía una voz dulce, suave y tranquilizadora y sobre todo no sería capaz de echarlo, si Neji llegase a entrar ella sabría que hacer, sabía que se preocupaba por ella y desde que había terminado su relación con Naruto las visitas habían aumentado, porque ella era una parte de él, siempre fiel a sus pasos y pendiente de su cálido corazón. Naruto era un idiota, en todo sentido léxico.

— ¿Rosa?— Dijo al tumbarse sobre el colchón. Hinata y sus manías de quinceañera. Una mueca de disgusto apareció en su rostro cuando la chica sólo encogió los hombros y sonriendo dulcemente le tendió una manta para apaciguar el frío corporal.

—Oh… la próxima vez pondré sábanas que te gusten, lo siento mucho—

¿Lo había escuchado bien?

"Lo siento…"

Como siempre ella pidiendo disculpas por todo. ¿Y quién pedía le pedía perdón a ella cuando le fallaban? Ella jamás cambiaría, estaría allí, así, como estaba en esos precisos instantes.

Resplandeciente, tan joven y con el corazón roto.

—Tonta…—

Ella abrió los ojos de par en par, y asintió. Las palabras de Kiba no eran acusatorias, eran una verdad.

—Bromeaba— Dijo. Pero ella no respondió.

— ¿Por qué Sasuke Uchiha?— Hizo pausa, Hinata lo miró fijamente a los ojos como si no supiera que responder.

—Porque Sasuke-san es buena persona—

—Ya… y… ¿Un hijo de una buena persona es tú felicidad?—

—No importa de quien venga Kiba-kun, deseo un hijo… eso es… todo— Vaciló y Kiba meneo la cabeza negativamente.

—Mientes, lo niegas, como siempre, sigues amando a Naruto—

—Ya no—

—Sí—

— ¡No!—

—Mentirosa— Una almohada se estrelló de lleno en la cara del chico perro. Hinata retrocedió y se levantó caminando estrepitosamente, fregando sus ojos.

— ¡Que ya no lo amo, es parte del pasado y sí así fuera no soy capaz…de hacer… nada!—Dijo, sorbiendo la nariz. Kiba desde la distancia sólo pudo suspirar.

—Ven, deja de llorar— De la misma forma se levantó y caminó hacia ella.

—No me mires… sé que debo dejar de llorar, lo sé, pero esto duele tanto que no sé si podré— Retrocedió de Kiba ocultando sus ojos con el torso de su mano.

— ¿Qué pasó entre Sasuke y tú?... es decir… es el mejor amigo de tu ex, es como ponerle los cuernos—

—Entre Naruto-Kun y yo ya no hay nada, Sasuke-san es un caso aparte— Dejó que Kiba la tomara de la mano y la arrastrara hacia la cama, ambos se sentaron frente a frente.

—Bueno, si, claro… pero aún sigo sin entender—

—Sasuke-san me brindó su apoyo cuando lo necesité, se convirtió en una luz para mí cuando los caminos que me había puesto cruzar al lado de Naruto-kun se volvieron oscuros…—

—Me parece la excusa más tonta de la historia, el Uchiha está enamorado de ti— Hinata pareció palidecer, pero pronto habiendo secado sus lágrimas aún entre el dolor consiguió fuera para una sonrisa.

No, Sasuke no estaba enamorado de ella, ambos habían decidido tener un hijo por otras razones.

Recordó entonces…

— ¿Qué haces aquí?—

La pequeña salita se iluminó de repente, allí la frágil figura de Hinata pudo relucir cuando Sasuke entró.

—Lo hemos dejado…es…decir…él…terminó conmigo—

—Maldito Naruto, está con ella… ¿Verdad?—

Pronto ojos tristes se encontraron con los de Hinata. La oscuridad de los ojos de Sasuke era filosa, hiriente y transmitían resignación.

Sasuke paseó una mano por sus cabellos negros y vislumbró el cielo que a través de la ventana parecía más oscuro, vacío, sin la resplandeciente luz de las estrellas. Él también la había perdido a quién amaba, había perdido a Sakura-san.

Sasuke era un chico de poco diálogo, podía ser el hombre más sencillo, desinteresado, incondicional de la misma manera. Pero también podía romper un corazón con el chasquear de los dedos.

—Tendré un hijo Sasuke-san, aunque no sea de Naruto-kun— Hinata pareció vomitar todo de golpe. Su mirada era decidida, la de una mujer fuerte.

Sasuke sólo pudo asentir, una risa irónica apareció en sus labios.

— ¿Y cómo? ¿De quién? Buscas llenar un vacío con una responsabilidad, eres joven no tienes porque desperdiciar tu vida criando un bastardo—

—Buscaré ayuda médica—

— ¿Por qué vienes a contármelo?, no estoy interesado en tú vida—

—Porque también debes encontrar la felicidad—

Hinata sonrió, y Sasuke pareció confundido. Ella al igual que él dirigió la mirada hacia el cielo.

—Lo tengo todo, estoy igual que siempre, no me interesa hablar de algo que no existe—

—Sé que no podré hacerte cambiar de parecer, pero si me necesitas siempre podrás contar conmigo—

—Jamás podrá ganarme— Dijo de repente, sin apartar la mirada. Hinata desde su lugar contempló el rostro serio de Sasuke, sereno, como si nada hubiese pasado, como si su plática fuese la más normal del mundo.

—He dejado ir a Sakura también—

Despacio se alejó de allí hacia el pequeño bar de la sala de conferencias, abrió una de las botellas de whisky y se sirvió un poco. — En primer lugar no me importa…—Pausó y bebió un trago largo de su vaso— Puedo suprimir lo que siento si lo decido. Pero él te ha dejado ir a ti. Eso es algo imperdonable. Si yo estuviera en su lugar no habría tomado una decisión tan tonta, no te cambiaría, con eso ya habría ganado hace tiempo.

—Sakura-san no es mala persona, si Naruto-kun es feliz…— Sasuke interrumpió a Hinata de improvisto.

—Eso—

— ¿Qué?—

—Eso… a lo que tú le llamas felicidad es egoísmo—

—Oh… no, Sasuke-san, no es así, yo sé… que si Naruto-kun eligió a Sakura-san es porque realmente la ama—

—Tonterías, sabía que yo amaba a Sakura, sabía que tú lo amabas a él, ¿Se puede ser tonto dos veces a la vez?, sólo en Naruto Uzumaki—

Hinata mordió su labio inferior, Sasuke tenía razón, pero ella amaba a ese tonto, sería tonta muchas más veces de las que él pudo haber sido en toda su vida. Aunque todo el dolor se sienta tan vivo dentro de sí.

—Aún así, es tu amigo…eso es muy bueno Sasuke-san, a pesar de que haya sucedido todo esto no has dejado de ser su amigo—

—Te propongo algo, Hyuuga—

Dos corazones rotos pueden unirse, complementarse y volverse un arma poderosa.

—No se necesita estar al lado de un hombre para ser feliz, tampoco al lado de una mujer, un hombre y una mujer pueden toparse para encontrar la felicidad en otro ser que no sean ellos mismos—

—Nunca entendí tu filosofía Hinata, pero es cierto también que Sasuke Uchiha necesita una familia y tú le darás una, ¿Cómo crees que se sentirá ese bebé cuando crezca?— Dijo Kiba acostado boca a bajo.

—Nos tendrá siempre, seremos sus padres, no importa la manera que el haya venido. Aunque Sasuke-san y yo no compartamos sentimientos en común, sé que lo amará mucho más de lo que el haya deseado ser amado por sus padres—

—Siempre sabes que hacer, eres Hinata al fin y al cabo, ¿Tienes leche y galletas?—

La muchacha de cabellera azulada sonrió. El pareció estar feliz también, la forma en la que hablaba fue eternamente dulce. Llena de esperanzas a pesar de esconder el dolor en su corazón.

—Buenos días—

—Buenos días—

Saludo hipócritamente cordial.

Ambos hombres tomaron asiento, frente a frente, ubicados a las cabeceras de la mesa y tan distantes también. El de ojos azules no parpadeaba, su vista se mantenía en la otra persona presente a parte de él.

— ¿Por qué tú?— Dijo el rubio.

— ¿Por qué tú?— Dijo el azabache neutralmente. — ¿No es extraño Naruto?, tuviste lo que querías, tuve lo que quería, felices… ¿No es así?—

—Tú no la amas, no puedes tener un hijo con alguien que no amas— Respondió como si fuese una súplica.

— ¿Y tú sí? Explícame la diferencia, Hinata me dijo que sea feliz, lo estoy haciendo, los niños traen felicidad, es la forma más fácil que conozco de serlo—

—Tú no quieres a ese niño, harás sufrir a Hinata—

Sasuke lo recorrió con la mirada y sonrió irónicamente.

— ¿Y tú sí?, Tú que sabes, no sabes nada—

—No, no lo sé… sólo te digo lo que veo, la conozco—

Naruto se levantó de la mesa y encendió el proyector, faltaba muy poco para que la conferencia diera inicio, algunos empresarios empezaban a hacer presencia y a acomodarse a los extremos de la gran mesa donde él y Sasuke eran los protagonistas y accionistas mayoritarios.

—No la tendrás fácil, Sasuke—

Un susurro recorrió la oreja de Sasuke, la voz de un Naruto decidido.

Al otro lado, muy aparte de aquella realidad la simplicidad de un ramo de violetas adornaba el espacio blanco, la oficina de Hinata parecía estar viva, los colores recreaban un ambiente cálido y sus lágrimas también, lo bueno, lo más bello, no será siempre lo que adorne los mejores paisajes.

—Bonita...—

Leyó en voz alta ahogada por el llanto, la sombra de Uzumaki Naruto le pisaba los talones.

"Bonita"

Palabra concreta que desata un huracán de dolor.

Estimados lectores, gracias por sus reviews, lamento decepcionarlos, pero este fic no es Sasuhina, es Naruhina, en este capitulo se explican las razones, no en su totalidad porque no se puede dejar todo en bandeja de plata, nuestra misión como escritores es enganchar a los lectores y dejar la incertidumbre sembrada. Espero que no abandonen la historia, sería un dolorcito feo, se vienen sorpresas, en este fic Naruto es un hijo de fruta, la cagará mil veces más con lo que se viene.

No siempre se debe mostrar la felicidad, hay quienes deseamos ver la realidad del amor. Como dice Ricardo Arjona, las nubes grises también forman parte del paisaje xD.