FT y sus personajes son propiedad de Hiro Mashima.
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Y ahí estaba completamente empapada bajo el techo de la parada del urbano. El vestido de chifon con colores pastel que había escogido para ese día se había mojado en gran parte ocasionando que se traspasara el sujetador oscuro que había decidido usar ese día y sinceramente le importaba poco que la gente la mirará, ¿a quién podía importarle eso ahora? A ella no, total eran unos completos desconocidos quienes le dedicaban miradas. No podía tomarle tanta importancia, no cuando había quedado con su novio —ahora ex— porque este a última hora había decidido cancelar su cita con ella justificándose con que tenía trabajo que hacer de la universidad. Ella le creyó y había optado por regresar, total planeaba ir a verle esa noche a su departamento, hasta que de camino a casa por la ventana de un restaurante lo vio, primero sonrió para sus adentros al pensar en que estaría haciendo algún pedido para más tarde, pero al ver que lo que había pedido le era entregado en charola y que iba a una de las mesas lo miro extrañada, pensó que se había equivocado o algo por el estilo dado que había puesto dicha charola en la mesa donde otra chica muy guapa estaba sentada, no le gustaba ser celosa con su novio, así que se calmó y sonrió, lo más probable era que fuera una de sus compañeras de tesis o algo de la universidad. Al final su sonrisa se había desvanecido al ver dicha escena, pues, los amigos no se besaban de esa forma.
Lo último que había recordado con certeza era eso y que en menos de lo que pensó había derramado la jarra de agua natural sobre su novio y aquella chica para al final terminar saliendo de aquel restaurante sin decir nada. Conforme iba caminando con las manos empuñadas a ambos costados sentía como unas muy leves y casi invisibles lágrimas se iban derramando por sus mejillas, se detuvo un poco y las limpió rápidamente pero estas volvían a salir y hasta con más intensidad, volvía y volvía a limpiarlas sin importarle que el poco maquillaje que se había puesto se estropeara. No fue hasta que de la nada comenzó a llover con tal fuerza que hasta las gotas dolían. Observo como las personas comenzaban a correr en busca de algún techo o entrar a alguna tienda para evitar mojarse, ella había pensado en correr pero no se sentía con los ánimos de correr y buscar algún lugar para evitar mojarse, así que decidió seguir su paso, alzo un poco su rostro hacia el cielo dejando que la lluvia empapase de lleno cada espacio, contemplando como este se había llenado por completo de nubes negras.
Y es así como había ido a terminar dando en la parada del urbano. Checo la hora en su reloj de muñeca y luego miró en dirección a la calle, sino mal recordaba el urbano ya no debía tardar en llegar. Noto que su teléfono estaba vibrando con insistencia, lo reviso y era una llamada entrante del idiota de su ex novio, molesta por el descaro de aquel sínico desvió dicha llamada y bloqueo aquel aparato, aunque a los pocos segundos la pantalla comenzó a llenarse de constantes mensajes.
Bora: Juvia, ¿Por qué no respondes mis llamadas?
Bora: Estoy preocupado.
Bora: Juvia, lo que viste tiene una explicación…
"Imbécil…", había pensado.
Soltó un suspiro de frustración ante aquel último mensaje, ¿aún tenía el descaro de decirle que eso tenía una explicación?, tal vez si no estuviera tan molesta por haberlo comprobado con sus propios ojos y no lo hubiese mentido cancelando su salida, le daría la oportunidad de que le explicase, pero como decían por ahí, una acción vale más que mil palabras. Sin pensárselo dos veces desbloqueo su teléfono y abrió la aplicación de mensajes dejándolos todos en la famosa palomita azul, aún después de seguir llegando mensaje tras mensaje, decidió bloquearle de esa aplicación. Sí realmente Bora quería que ella le volviera a hablar o responderle por teléfono iba a costarle bastante, eso y que estaba realmente segura que su primo iba a evitar a toda costa que ese imbécil volviera a acercársele.
Guardo su teléfono y se puso de pie en cuanto escucho al urbano hacer su parada, espero a que varias personas bajaran y cuando noto que ya no bajaría nadie, puso su pie en el primer escalón pero noto como algo duro choco contra su cara y frunció el ceño. ¿Por qué las personas no se fijaban cuando caminaban? Además, ella que iba a saber que alguien más iba a bajar si esa persona iba tan lenta. Alzo su cara para al final toparse con una cabellera rosácea y unos ojos color jade que la miraban ¿con preocupación?
—Perdón, por distraído y por las prisas de bajar casi te hago caer. —había dicho aquel joven, como noto que sus disculpas eran sinceras Juvia solo negó con la cabeza haciéndole saber que estaba bien.
—No se preocupe, también ha sido mi culpa por no fijarme bien y-… ¿Qué está haciendo? —cuestiono sumamente incomoda al notar como aquel joven le pasaba un pañuelo por el rostro.
—Estas empapada. —respondió mientras seguía pasándole el pañuelo por el rostro.
Curiosamente Juvia no se sintió incomoda, y pudo saberlo ya que con certeza sabía que no estaba sonrojada ni nada por el estilo, sabía que ese joven era un desconocido pero también sabía que si hubiera sido otra persona la que hiciera aquella acción, ella estaría como un tomate maduro. No fue que ambos reaccionaron cuando el conductor les dijo que si se iban a quedar más tiempo así o que si podía avanzar porque él debía completar su ruta.
—Perdona de nuevo, seguro que hice pasar un momento incómodo. —dijo entre risas aquel muchacho mientras se rascaba la nuca y con la otra mano se disponía a secar parte del cuello de Juvia.
Antes de que Juvia pudiese decir algo el chico reacciono efusivamente soltando un grito que hasta hizo que ella pegara un gritito, se disculpó nuevamente con ella y con el chofer para al fin poder bajar del urbano y dejar que ella pasara por completo para al fin pagar su pasaje mientras las puertas se cerraban tras Juvia. Se giró un poco para terminar de comprobar que el chico aún estaba allí mientras le brindaba una amplia sonrisa, Juvia sonrió levemente con nerviosismo llevándose su mano al cuello y ensancho sus ojos al darse cuenta de que allí se había quedado el pañuelo de aquel muchacho. Reacciono un poco tarde para hablarle a aquel muchacho puesto que el urbano ya se había puesto en marcha. Tomo asiento en el primer asiento vació que encontró y tomo el pañuelo, lo observo y sonrió levemente al sentir como uno de los rayos del sol comenzaba a hacerse presente después de aquella lluvia. Miró al cielo y como este poco a poco se iba aclareciendo.
Tal vez la lluvia no era del todo mala.
"Después de la tormenta siempre llega la calma.", Susurro para sus adentros.
Pues al final de cuenta esta purifica todo lo malo.
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¡Hola! Se que es tarde, pero estoy tratando de ser puntual con esto de la navia week ya que adoro el crackpairing xD. En fin, no quería relacionar ningún escrito con otro, pero creo que al final este terminara teniendo relación con otros dos de los temas para los días de esta week xD
Revisé que no hubiese ningún error, pero si los hay lo lamento, no soy perfecta (?), en fin espero que les haya gustado, más de ratito traigo los escritos restantes 7u7r
~Chachos~
