Hola mis mortales... perdon por el retraso TwT pero juro que este capitulo lo compensa!
DISFRUTENLO
PASADO Y PRESENTE.
GAJEEL POV.
Desesperación eso es todo lo que había delante de mí… Desesperación, gente a quien alguna vez me di el gusto de llamar compañeros, corren llenos de heridas, hay gente de otros gremios, que hacen aquí, ya lo recuerdo empezó la rebelión.
Sigo caminando todo esta en llamas, gritos se escuchan en mi cabeza.
El edificio esta destruido, Salamander en el suelo, la coneja llorando sobre él. La enana mira algo horrorizada, pero que esta viendo…
El hielo, es el hielo esta frente a un cuerpo sin vida, lo mira con culpa, pero porque.
Lily, o si tengo que encontrar a mi gato.
El gremio se cae a pedazos, todos corren y yo sigo caminando sin rumbo.
El maestro esta muerto, al igual que Gildarts pero donde están los demás.
Hay cuerpos tirados por todas partes, algunos los reconozco, algunos otros no. Pise algo… o tal vez a alguien. ¿Lissana? Como no saber quien es, la mujer que llego de Edoras con nosotros hace ya muchos años, pero sus heridas la hacen irreconocible, no puedo ayudarla ya, debo continuar.
Frente a mi una figura me hace pararme en seco, me hace temblar, que es o quien es esa persona.
Esta frente a Juvia, mujer de la lluvia quítate de ahí no es seguro, no quiero que te pase nada.
La mira con superioridad, acaso pretende matarla como lo hizo ya con muchos otros de mis compañeros.
Se quien es la persona frente a Juvia, es la persona que nos traiciono, es quien ocasiono todo esto, esa persona es la culpable de esto es… es.
-AHH- grite exaltado, estoy en mi cama, rayos todo fue un sueño.
FIN DEL POV.
-Gajeel te encuentras bien…- se levanta exaltada una pequeña peli azul, enciende una lámpara de escritorio junto a ella y se acerca al azabache.
-Si estoy bien…- contesta jadeante, tratando de reincorporarse- Solo tuve una pesadilla-
-Si yo también las tengo de vez en cuando- responde la peli azul abrazando la cabeza del chico. –Pasara demasiado tiempo antes de sacarnos ese día de la cabeza-
El pelinegro solo asiente con la cabeza, es como si esa escena representara un deja vu, demasiadas veces antes había soñado con el fatídico día, los civiles decidieron llamarlo "LA CAIDA DE LAS HADAS"
Pero que nombre más vulgar para un acto de tanta valentía, y al mismo tiempo de tanto cobarde.
Los jadeos le hacen sentir en la boca un inminente sabor a tierra, proveniente de la habitación donde se encontraban, creyó ya haberse acostumbrado a la sensación de encarcelamiento, pero siempre ese sabor le hacia recordar que si no estaba preso en una celda, al menos si lo estaba en ese horroroso castillo subterráneo.
-Esta bien enana, estoy bien- dice con un tono brusco- acuéstate ya, mañana será un día largo-
-Tantos años y aun me dices enana- replica bajito la peli azul con algo de nostalgia en su rostro.
Se recuesta en la cama dando la espalda al pelinegro que la abraza sin chistar, apagando la lámpara a su paso.
-Ya paso mucho tiempo…- susurra la chica en la obscuridad de la habitación que comparte con su ahora marido. -¿Cuánto mas tenemos que soportar? –
-Ya no falta tanto- replica el pelinegro sin una gota de ironía en su oración. – Podría terminar en unas cuantas horas-
-Crees que será doloroso…-
-¿Que cosa?-
-Morir-
La pregunta era algo burda para el momento, después de ver tanta muerte y tanto sufrimiento, el pensamiento de eso debió irse ya desde hace bastante tiempo y la maga de escritura solida lo sabía.
Pero aun así no podía derruir el sentimiento que implicaba pensar en su propia muerte. A pesar de haberla deseado inconscientemente años atrás cuando "ese día" encontró a Jet y a Droy, sus amigos de toda la vida, muertos en el mismo lugar donde los conoció.
-No pienses en eso e intenta dormir-
No era que no pudiera darle una respuesta que claramente podía consolarla, simplemente no quería mentirle, las ordenes eran claras y Gajeel había aprendido a la mala que no había mejor manera de morir que haciéndolo con honor, por otra parte se sentía impotente, el pensar que no podría proteger a la mujer que amaba le impedía darle falsas esperanzas.
Ambos cerraron los ojos intentando conciliar el sueño, siguiendo el proceso rutinario que años atrás les abría impedido pegar los ojos en toda la noche, pero no esa noche, esa noche necesitaban olvidarse de todo y de todos, era la única manera de mantenerse cuerdo en esa situación.
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MIENTRAS TANTO.
Juvia se encuentra parada en la puerta de una habitación y observa a Lucy desde hace ya varios minutos, la rubia parece no percatarse de su presencia, mientras sostiene la mano de un chico de pelo rosa que duerme en lo que parece una camilla de hospital.
Aquel complejo de pasillos subterráneos podía carecer de muchas cosas, sin embargo los magos trataron de adaptarla lo mejor posible para sus necesidades básicas, y fue así como la habitación, que anterior mente había servido como recamara ahora se había convertido en una enfermería, o al menos eso parecía.
El suero conectado a las manos del antes Dragón Slayer de fuego llena la habitación de melancolía y nostalgia. Recordando a las magas, una sonrisa que no se volvió a pintar en los labios del peli rosa desde que "eso" pasó.
-Lucy deberías descansar…-
La maga de agua se acerco a su compañera y amiga, entiende muy bien la situación por la que pasa, pero tampoco es capaz de ver como se le escapa la vida rezando por que el chico que años atrás se había convertido en su esposo despierte.
-Un rato más Juvia- respondió sin voltear- Solo un rato más-
Entrelazaba sus dedos con los del chico haciendo roce con los anillos que revelaban su estado marital.
La peli azul no dijo más, al igual que Lucy, suponía que esos podrían ser las últimas horas que tuviera para despedirse del Dragneel, así que dio media vuelta y salió de la habitación.
Tal vez en otro momento, en otros tiempos, ese pensamiento pesimista la habría hecho sentir que estaba equivocada y de inmediato se habría borrado con el ánimo de sus compañeros, pero ahora no había nada que disipara las dudas, si no era seguro que morirían, nadie le asegura que vivirían.
Por inercia, y sin ninguna expresión específica en el rostro comenzó a caminar perdiéndose en el complejo de pasillos subterráneos, aunque eso en realidad resultaba imposible, le había llevado bastante tiempo, pero era la única que conocía el lugar como la palma de su mano.
Llego a una entrada que daba vista a unas escaleras, subió tranquilamente por ellas y abrió una puerta de madera que se encontraba justo al final del sendero, parecía que sus pisadas no hacían el mas mínimo ruido, se trasladaba casi como una sombra. Cerró la puerta cuidadosamente para que no hiciera el menor ruido.
Estaba en la superficie, a pesar de lo mucho que Gray le prohibía salir, ella siempre buscaba un momento para salir a ese lugar.
Era un poco irónico pensar que después de que él mismo le había regalado la imagen del cielo azul, ahora le impidiera disfrutar de ella, pero era inútil quejarse, ella sabía perfectamente la razón.
Continuo caminando unos minutos mas y llego a un campo abierto, abundante pasto tapaba la vista inmediata y obligaba a mirar al piso para evitar caer, pero ella siguió caminando sin bajar la mirada, era de noche y la obscuridad impedía ver claramente, pero su conocimiento del terreno le permitían pasearse sin siquiera abrir los ojos.
Atravesó el espeso pasto y llego a un lugar poco común. Un cementerio.
Después de lo ocurrido, su único consuelo fue el poder construir lapidas para sus hermanos caídos en batalla, aun si sus cuerpos no se encontraban enterrados ahí, le daba el consuelo de que podía, al menos, hablar con ellos.
Pequeñas estatuillas cada una con una placa que poseía el nombre de cada integrante y una leyenda característica de cada uno de ellos, componía el paisaje.
Si la vista en si, resultaba poco agradable, no dejaba de ser majestuosa, las lapidas mas grandes llevaban la inscripción de Laxus Dreyar y de Gildarts Clive, otras resultaban mas sencillas como las de Romeo y Macao Conbolt, otras mas arregladas como la que compartían Happy y Charle haciendo énfasis en sus esplendidas alas hechas de yeso, que alguna vez llevaron en vida, y muchas otras mas que si bien no eras vistosas no dejaban de lado el interés en el momento de la construcción.
La chica siguió caminando hasta quedar enfrente de una de esas estatuillas, más pequeña que muchas otras, pero más significativa para ella, la imagen del maestro estaba hecha con especial interés.
-Maestro…- replico ella en voz baja- Pronto estaremos con ustedes-
-Juvia… ¿Qué estas haciendo aquí?-
Se escucho la voz varonil hacer un poco de eco, que se perdía en la soledad del terreno. Su tono había sido grueso, pero no de regaño.
-Gray-sama…- resonó ella bajito- Juvia solo quería platicar con el maestro un momento-
El peli negro la miro de manera neutral, como lo había hecho ya bastantes veces antes, esa mirada, ella la reconoció, reclamándole y al mismo tiempo mostrando compasión, la chica simplemente sonrió ante la idea de conocerlo mejor que nadie.
-Lo siento mucho Gray-sama, Juvia sabe que no debe dejar la fortaleza, pero…- su voz se quebró un poco y no pudo retener mas tiempo las lagrimas, ya las había soportado bastante.
-Lo sé…-
No la regaño, simplemente se acerco a ella y la aprisiono en un abrazo por detrás obteniendo la mismo ángulo de visión que ella poseía, escudriño la estatuilla frente a ellos con la mirada, recordando escenas de tiempos inmemorables que de vez en cuando se perdían en su memoria, haciéndole olvidar lo humano que era.
-Abuelo… nos dejaste demasiado pronto- su comentario fue casi un susurro que obviamente la chica reconoció.
La peli azul llevo sus dedos desnudos a la mano que el chico posaba en su hombro, le transmitió seguridad y un inmenso sentimiento de amor, que aun con los años no había disminuido ni un poco.
-¿Te arrepientes de tu promesa?- pregunto el chico al sentir la cálida piel de la chica sobre su mano.
-Jamás…-
-Lamento todo lo que pasó…-
Gray jamás dejo de sentirse culpable e impotente con la maga de agua, ella siempre había demostrado incondicionalidad con él, desde el momento que lo conoció, y aun así gracias a su soberbia y vanidad nunca acepto a la chica como tal. Y luego paso aquello.
-Debimos casarnos…- susurro al oído de la peli azul.
-No tenia caso ya Gray-sama…- respondió ella con devoción- Una celebración no era lo mas adecuado en ese momento-
Sabía que ella tenía razón, pero también sabía que gran parte de sus palabras iban dedicadas al gran miedo que le provocaba formar una familia en tan deplorables consecuencias.
El pensamiento que asalto al pelinegro lo hizo voltear inconscientemente a una de las lapidas mas pequeñas del lugar, no tenia estatuilla, solo una placa sobre el piso con el nombre de Nashi Dragneel, tampoco tenia leyenda pero un original listón blanco revelaba la inocencia de la victima que ahí descansaba.
-Es necesario descansar…-
-¿Gray-sama cree que podamos ir a verla antes de irnos?-
La chica se giro para ver la respuesta del mago de hielo, y al verlo de cerca pudo detallar su mentón, descuidado y con pequeñas barbillas, ojeras que revelaban las largas noches sin dormir que el chico aguantaba, y sus ojos, la inexpresividad de sus ojos que le habían dado fama entre los civiles, de lo terrible que podía llegar a ser.
Pero no a ella, ese sentimiento ella jamás lo había tenido, no sabia si era por lo que sentía por él, pero su expresión que muchos habían descrito como sádica, resultaba tierna ante ella.
-Si quieres…-
No dijo mas, obviamente no quería admitirlo pero aun le carcomía las entrañas haberla dejado con vida e ir a verla siempre implicaba un sacrificio, sin embargo no podía negarle nada a Juvia, simplemente no podía.
La chica sonrió agradecida y solo se quedaron ahí viéndose un buen rato sin hablar, de frente y mirándose a los ojos, acostumbrados a la presencia del otro, la chica se acerco lentamente y beso al hombre frente a ella como nunca, como siempre.
Despidiéndose, y al mismo tiempo indicándole que si él moría, ella moriría con él. Aun faltaban algunas horas para el amanecer y aun así el creyón haber visto por un instante el sol.
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Una rubia continúa en la bien armada enfermería negándose a soltar al chico frente a ella.
LUCY POV.
Cuanto tiempo a pasado ya desde entonces, intento no contarlo para creer que es poco el tiempo que has dormido Natsu.
Seguro todos creen que estoy loca, pero no entienden mi realidad, nuestra realidad.
Natsu algún día despertaras cierto… despertaras y me dejaras contarte muchas cosas, me dejaras llorar en tus brazos al explicarte todo lo que ha pasado. Al decirte que el bebé, el bebé que estábamos esperando no pude protegerlo.
Me dejaras recostarme en tu pecho mientras acaricias mi cabeza y me dices que todo esta bien, y yo al levantar mi cabeza podre ver de nuevo tu sonrisa y te escuchare gritar "Estoy encendido"
No, conozco bien la realidad, y se que a mañana no vamos a sobrevivir, se que no vas a despertar, pero te prometo que pronto nos volveremos a ver, ahora soy yo la tiene ánimos Natsu.
FIN DEL POV.
Sin mas la rubia se paro de su asiento y desconecto la maquina que había mantenido a su esposo con vida hasta el momento, sabia que ya era tiempo de dejarlo ir, las maquinas resonaron cada vez mas lento hasta detenerse cuando ella dejo la habitación, comenzando a funcionar de nuevo unos minutos después, sin que la rubia se percatara de ello.
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La mañana parecía extremadamente lejana, pero como todo, el tiempo de espera termino, en la recepción de la fortaleza los magos se iban apareciendo uno por uno, vestían ropa de batalla, partes de armaduras y las muñecas vendadas.
-Cana donde están Gray y Juvia…- pregunto la McGarden al notarse la ausencia de ellos. Gajeel y Lucy voltearon la vista curiosos a la castaña.
-Salieron temprano- replico la Alberona que se había convertido por ese tiempo en la segunda al mando de la fortaleza después de Juvia, su carácter impenetrable la había hecho una despiadada sobreviviente sin nada que reprocharle a la vida.- Dijeron que querían verla antes de irnos-
Sin duda ellos sabían a quien se referían, la única sobreviviente, aparte de ellos de "LA CAIDA DE LAS HADAS" quien se había internado en el bosque rehuyendo a todos los curiosos que buscaran saber algo de ella.
Con el tiempo se volvió una desertora aunque no dejaba de ser su compañera.
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Toc, toc… Se escucho el sonido de la puerta fuertemente golpeada por la Loxar.
Ella y Gray se encontraban frente a la puerta de una cabaña lejos de la civilización, buscando a la última prueba de la existencia de su gremio.
-Soy yo Juvia, déjanos pasar…-
-Lárguense de aquí detesto el olor de los humanos-
Ironía, si era precisamente ironía lo que pintaba el rostro del Fullbuster ante tal declaración, que se escucho desde adentro de la cabaña, lo hizo recordar a esa anciana curandera que años atrás se había aventado a un barranco ante sus ojos incrédulos.
-Como me harta…- el peli negro perdió la paciencia y abrió la puerta de golpe.
-QUE MALA EDUCACIÓN-
Resultaba extraño verla tan cambiada, pero ante ellos estaba ella, la ultima prueba viviente de la traición de un hada, nada mas y nada menos que Wendy Marvell, ahora tenia unos 20 años, bien cumplidos, el tiempo no la había dejado de lado, luciendo ahora un escultural cuerpo escondido detrás de una sucia y descuidada túnica.
La chica vivía entre pócimas y artilugios que ahora eran prohibidos, escondió su mirada de la de sus visitantes, detrás de su largo cabello azul, que no fue suficiente para esconder la deformidad que una quemadura en su rostro le había provocado aquel día.
-Wendy-chan solo queremos decirte algo…- replico la maga de agua acercándose a la chica.
La susodicha retrocedió dos pasos, sus palabras habían resultado ciertas, ahora detestaba el olor de los humanos, le llevaban a recordar el olor a sangre y carne quemada que había emanado de ella misma aquel día, haciéndole perder la razón.
Gray la miro con escudriño, la consideraba una desertora que se negó a cooperar cuando mas la necesitaron, y que aun así la Loxar había sido incapaz de abandonar a su suerte, a pesar de tantos años.
-Digan lo que tengan que decir y lárguense de una vez…-
-Esta bien Gray-sama y Juvia solo quieren despedirse- su mirada pudo ser confusa pero sabia perfectamente a lo que se referían.
-¿Llego el momento?-
-Así es…- respondió el Fullbuster sin el más mínimo tacto.
-Eso era todo Wendy-chan, Juvia te desea toda la suerte del mundo…- fue demasiado directo, tanto que no pudo evitar soltar algunas lagrimas antes de darse la vuelta indicando al Fullbuster que era hora de retirarse.
-¿Qué debo hacer Charle?- susurro en voz baja la ahora llamada "Bruja del bosque" - Me haces tanta falta-
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Se encontraron con el resto de sus aliados no muy lejos de ahí, ya habían hecho todo lo que tenían que hacer y era hora de responder la petición.
Nadie hablo en todo el camino, cada uno de ellos se preparaba para final mientras caminaban a donde sabían estaba un campo de concentración imperial.
El pelinegro sostuvo con fuerza la mano de Juvia cuando llegaron al campo de batalla.
-Te amo…- susurro a su oído antes de ser el primero en adentrarse a la boca del lobo.
Frente a ellos una multitud de soldados imperiales, especialmente entrenados para asesinar magos, se preparaban para el encuentro, eran cerca de 10,000, todos ellos frente a 6 desanimados magos, sin intensiones verdaderas de atacar.
Gray no dudo en hacerlo, a comparación de los demás magos que apenas si alzaron las manos.
Uno por uno fueron cayendo tendidos en el pasto crecido, menos Gray, él tenia pensado pelear hasta cansarse, hasta sacar toda la impotencia y coraje que con los años se había juntado en su interior. Sin embargo algo lo distrajo.
Su mirada se desvió a lo lejos y lo vio parado ahí en el filo del horizonte, era imposible no podía ser él.
-Natsu…- susurro cuando sintió que algo le atravesaba el estomago, curiosamente no sintió dolor, su cabeza se encontraba ya muy lejana como para prestar atención a su cuerpo.
Su memoria había abandonado el campo de batalla y lo había llevado 8 años atrás, al tiempo en el que "eso" aun no sucedía.
Al momento en el que podía llamar a esa silueta del horizonte "Su hermano".
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8 Años antes…. Magnolia año X791.
-Cállate ya maldito hielo, no fue mi culpa- replico un mago de pelo rosa mientras caminaba con sus amigos por la calle.
-Claro que fue tu culpa flama apagada, de quien mas…-
-Ya cállense los dos- grito una chica de cabello rojo.
-Eh pero eso no quita que nos hayan cobrado las reparaciones…-
-Pero la verdad es que fue muy divertido- se rio una pequeña de cabello azulado.
-en eso tienes razón- le secundo una gatita blanca
-AYE SR-
(UN TIEMPO EN EL QUE PUDO HABER SENTIDO LA VERDADERA FELICIDAD)
CONTINUARA...
Mortales déjenme comentarios recuerden que de su amor vivo x3
