PENSAMIENTOS.
WILLIAM ALBERT ANDREW.
CAPITULO 2.
Había pasado ya un año entero desde que partió de Chicago, un año tan largo y cruel para el que no pensaba que tuviera fin. Se marcho en la penumbra de la noche con su corazón destrozado y su alma perturbada. Esa noche decidió confesarle sus sentimientos a la persona más importante en su vida. Candy, su dulce Candy, no pudo distinguir en qué momento se enamoro de ella tan perdidamente que solo con sentirlo le dolía su hecho. Noches enteras sin dormir pensando la reacción y las consecuencias que traería abrirle su corazón, pero ya no podía con esa carga.
Ahora se encontraba en el quinto piso del edificio del emporio Andrew, en chicago. Solo en una oficina y sin nadie a su lado. Desde que tuvo conciencia supo que su deber era demandante pero la ilusión de compartirlo con el amor de su vida era lo único que le daba aliciente para seguir.
Su vida no fue fácil siempre con pérdidas de las personas más apreciadas para él y al final terminaba solo con la gran responsabilidad de llevar a cuestas todas las obligaciones y deberes de un PATRIARCA.
Camino a la pequeña cantina que tenía en su amplia oficina, decorada rústicamente y con el aura de seriedad de la familia. Sirvió un poco de brandy en una copa; se la llevo a sus labios y probo la amarga bebida, se giro y camino en sus pasos al amplio ventanal, donde reflejaba su figura. Se quedo un minuto observando aquel reflejo, un hombre en toda la extensión de la palabra habían dicho los inversionistas cuando lo conocieron la primera vez. Suspiro pero ¿en verdad era un hombre completo? Se fijo en ese reflejo un traje sastre de color gris y pequeñas rayas negras, una camisa de seda fina blanca y una corbata floja, zapatos de diseñador y su pelo cortado a la perfección, no había barba alguna y en sus ojos unos lentes aguamarinos.
¿Ese era un hombre? Movió su cabeza en signo de negación y tomo de nuevo mas licor. No solo era el disfraz de un hombre solitario que tenía que tomar decisiones y dirigir un emporio. Era la figura de un hombre solitario que solo guardaba en su mente el recuerdo de unos hermosos ojos verdes. Suspiro, que tal vez nunca llegarían a ser suyos y nunca sabría lo importante que eran para él.
El recuerdo lo martirizaba más allá de un simple pensamiento sino era capaz de infringirle un dolor profundo de su alma, recordaba el día que fue a verla. Se veía tan hermosa en su vestido sencillo de color beige que contrastaba con su blanca piel y resaltaba sus ojos, por un minuto pensó que no tendría valor para confesarle que la amaba, pero recordó lo que siempre fue un principio para él, lo único de valor que le dejo su padre una frase –"EL PEOR ERROR ES NO INTENTARLO, VE DE FRENTE Y SIGE SIEMPRE TU CORAZON", simples palabras pero de un valor altísimo.
El recuerdo de la expresión fría de ella, le dolió por muchos días. A pesar de haberle dicho lo que guardaba en su corazón, ella no había dicho nada y solo lo observó quedándose quieta sin expresión alguna. Que equivocado estaba al pensar que el dolor de su viejo amor había pasado y tal vez, solo tal vez ya curado su corazón le permitiría tener la oportunidad de demostrarle sus verdaderos sentimientos.
Pero no fue así, vio en sus ojos confusión y miedo con cada palabra que pronunciaba. Su corazón le dolía pero entendió que esa pequeña hada que encanto su corazón aun guardaba amor por aquel canalla que la dejo.
Rico, poderoso y dueño de un emporio; Albert sonrió al pronunciar mentalmente esas palabras- PERO SOLO, TANTO PODER Y LO UNICO QUE ANHELO NO ME PERTENECE- soltó una carcajada- Y NUNCA SERA MIO- sus ojos amenazaba con soltar una lagrima, pero inhaló profundamente para contener ese llanto.
Dejo la ventana y se dirigió a su escritorio, recorrió la silla y se sentó en el. Tomo un expediente y lo empezó a leer. Pero su mente viajo aquel día. Decidido a confesar su amor, se despertó de buen humor esa mañana, lo primero era hablar con su tía sobre la decisión que había tomado y así lo hizo.
Dirigió esa mañana sus pasos a la habitación de su tía, entro seguro y dispuesto a luchar, dio los saludos correspondientes y se sentaron a tomar una taza de té, aclaro su garganta y dijo – tía he tomado una decisión y quisiera comentársela-
La tía abuela dejo su tasa en la mesita de centro; fijo su mirada en su sobrino y hablo – entonces William por fin decidiste quien será tu esposa?-
Albert sonrió y dijo – si tía, esta noche le confesare mi amor y –suspiro- espero tener su aprobación-
La tía abuela estaba feliz y lo abrazo- hijo me alegra mucho y claro que tienes mi aprobación William, nada me hará mas feliz- su mirada era de felicidad y acaricio su mejilla derecha- se que Aurora será una buena esposa para ti-
Albert estaba desconcertado, para él no fue un asombro lo que pronuncio su tía. Tiempo atrás la hija de una de sus amigas más cercana, una belleza escocesa de pelo rojo y enormes ojos azules, cuerpo perfecto y delicado, modales de una reina, pero corazón frió había sido escogida por su tía. Por cortesía atendía de ella cuando venía a visitarlos, últimamente muy seguido para su gusto. Pero no era lo que él buscaba en una joven, no era ni la sombra de su amada hada de ojos verdes.
Albert tomo más valor y dijo – no es Aurora tía-
La cara de desconcierto de la tía abuela era grande y su rostro se volvió frio- no entiendo William, que mejor chica que Aurora. Ha sido criada para ser la esposa de un Patriarca. Modales perfectos y educación de la mejor- ella se levanto al igual que el- ¿Quién podría igualarla?-
Albert ver movió la cabeza- no lo niego tía, pero su corazón es frio como el hielo- los rastros de descontenta se asentaban en la cara de ella- si tía, es hermosa pero es muy fría, la mujer que busco para compañera debe tener una alma cálida y un corazón único-
La tía abuela alzo la voz- por Dios William, ni una vida entera sería suficiente para encontrar una espécimen así-fijo su mirada en el – por Dios hijo, debes recapacitar y no dejar ir una mujer así, el puesto de matriarca es muy importante y la persona que lo ocupe debe ser una mujer preparada y-
Albert no aguanto más y dijo – lo se tía, pero ¿acaso un patriarca no puede tener amor?- la tía abuela lo vio fijamente tratando de comprender lo que decía- tal vez este en lo cierto Aurora es una mujer preparada y hermosa tengo que reconocerlo, pero ella y yo somos como el agua y el aceite. Su corazón es frio y sin sentimientos, mecanizada y obediente- su sentimiento era notorio en sus palabras- pero no es lo que quiero para mí, yo quiero una compañera, alguien que sea mi apoyo y mi felicidad, madre de mis hijos y mi amiga. Alguien que comparta mis pensamientos y gustos, no solo una muñeca para presumir-
La tía abuela movió la cabeza- hijo debes entender-
Albert mantuvo el mismo vigor- no tía entienda usted, yo quiero una esposa no una muñeca de aparador y la he encontrado-
La tía abuela pensó que solo era un capricho pasajero, pero dentro de ella sabía perfectamente que lo que decía William era cierto. Suspiro y pensó al menos saber el nombre de aquella mujer- haber William, dime ¿Quién es? Esa mujer que cumple los requisitos para ser tu compañera-
Albert hablo sin basilar- Candy tía, la mujer que amo es Candy-
El corazón de la tía se detuvo por un momento al escuchar las palabras de William- ¿Qué HAS DICHO?- la furia se apodero de ella- estás loco William sobre mi cadáver dejare que te cases con esa huérfana maldita- apretó los puños de sus manos fuertemente.
Albert no se doblo, sabia perfectamente que su tía reaccionaria así con la noticia pero no importaba, al fin de cuentas él era el patriarca y si serbia su posición para algo, este era el momento para usar ese poder- le guste o no tía he tomado la decisión y es mi única palabra. Hoy le diré lo que siento por ella y si me acepta la hare mi esposa-
La tía abuela se enfureció tanto que se acerco a el y le dio una fuerte cachetada- sobre mi cadáver William, sobre el te dejare que cometas ese error me oyes- le grito con todas sus fuerzas.
Albert recibió el golpe sin inmutarse, sabía perfectamente que no sería una pelea fácil, pero no la dejaría ya no era un niño- pues así se hará tía, por que no permitiré que decida mas sobre mi vida. He perdido todo lo que amo en esta vida, mis padres, mi hermana, mi único sobrino y solo me queda usted- sus mirada eran firmes- la amo y la respeto pero la decisión de quien comparta mi vida la tomare yo y nada mas yo-
La tía abuela temblaba completa ante las estupideces que su sobrino decía- NO PERMITIRE QUE ARRUINES TU VIDA, POR ESA MUERTA DE HAMBRE-
Albert trago saliva- ¿Qué arruine mi vida tia?- levanto su rostro- solo estoy haciendo mi camino, no permitiré que arruine mi futuro como lo hicieron con usted- Eloy conteniendo el aliento- si tía, no dejare que alguien tome mi futuro en sus manos y me casen como usted solo por poder, no VOY A TERMINAR SOLO Y SIN AMOR, NO REPETIRE SU HISTORIA-
El rostro de ella cambio por completo sabía perfectamente que lo que decía su muchacho era cierto, ella había amado a alguien con toda sus fuerzas, un joven jornalero de la hacienda de su padre pero su destino fue sellado desde su nacimiento con la promesa de casamiento con el hijo de uno de los amigos de su padre. Ella había amado aquel joven con todo el corazón, al ser humilde su padre no permitió aquel enlace y después de haberla encerrado por una semana en su habitación; su padre mando matar al joven y tan pronto salió de su confinamiento la caso. Su esposo era cruel y despiadado, nunca hubo un poco de amor en ellos y la maldecía por no haber podido encargar. Al paso de los años su esposo murió de un ataque de corazón y la dejo libre poco después murió su hermano y su esposa y ella decidió dar su vida al cuidado de sus sobrinos y del clan – William, yo-
Albert la miro fijamente- lo he decidido y no me hará cambiar de opinión tía. Si el pago por mi felicidad es no volverla a verla- cerró los ojos y con dolor pronuncio estas palabras- SERA LA ULTIMA VEZ QUE SABRÁ DE MÍ- la tía abuela no pudo pronunciar nada más y él se marcho. Ella rompió en llanto toda esa tarde, por el error que había cometido.
Albert dejo el expediente y tomo su copa- al final, también la perdí a ella- frunció el ceño y se quedo viendo a la nada. Pero los recuerdos siempre llegan en cascada y vino a el otro recuerdo. Regreso a la mansión con el corazón destrozado, la noche llego y cubrió todo, la puerta de su habitación rechino como nunca lo había hecho, entro a la soledad de su cuarto con el corazón hecho pedazos, se santo en la cómoda cama y vio a la nada; de pronto la puerta volvió a sonar y la figura de su tía cansada se hizo presente y con una voz apagada resonó - ¿Qué te dijo hijo?-
Sus ojos bañados de lagrimas y la poca luz de la habitación dada por la chimenea, mostraba un rostro devastado que confirmaba su dolor- nada tía, nada-
Ella intentó acercarse pero él se levanto dirigiéndose a su ropero- hijo, - trago saliva- yo- trato de hablar mientras el seguía haciendo sus maletas con una rapidez sorprendente.
El silencio reino por unos minutos, después de acomodar el ultimo traje se giro a ver a su tía y le dijo – me marcho a Sudamérica esta noche-
Eloy se levanto rápidamente y se coloco frente de el- William- dijo con desesperación en su voz- ¿Por qué tomas esta decisión hijo?- Albert cerro la valija y empezó a sacar unos papeles de su escritorio, ella lo observaba- habías pospuesto ese viaje ¿Por qué ahora?-
Albert soltó el folder y dirigió su mirada a ella- porque si no me voy hoy tía, mi corazón muera de tristeza. Ella aun lo ama y después de lo que hice hoy solo me queda rogar por que el tiempo pase rápido y así tal vez un día regrese y ella- guardo silencio por un minuto mientras las lagrimas corrían- perdone mi osadía y pueda por lo menos volver a ser su amigo-
La tía abuela no dijo nada y solo lo vio partir, cuando el coche llego por el al pórtico de la casa. Solo se giro dándole un papel- si viene, si dios me favorece dele esto por favor, solo si llegara a venir- ella asintió, tomo su manos y le dijo – hasta que pueda vuelva, la levare en mi corazón tía, no espere mi regreso pronto- y marcho.
Por primera vez sintió miedo de volver hace tres días toco las tierras de Chicago, sabía que tenía que ir a la mansión de las rosas pero el valor le faltaba o tal vez miedo de que ella estuviera molesta con él, su corazón no podría soportar una rechazo de su parte. Le dolía no haberle avisado a su tía pero tampoco estaba preparado para enfrentarla. Las noches enteras que paso envela, debatiéndose por las decisiones que tomaría y como enfrentaría lo que vendría; no lo habían preparado los suficiente.
Enfrentar una amarga realidad necesitaba de tiempo y valor, si no podía encontrarlo el se marcharía a Escocia tal vez ahí podría juntar fuerzas para seguir y posponer mas el encuentro que martirizaba su alma.
El recuerdo de aquellos ojos verdes fijos en los suyos sin expresión alguno dolía mas que una daga en su corazón. No podría resistir esa mirada otra vez no podría.
Se debatía en lo que debía hacer cuando el sonido de la puerta lo hizo salir de sus pensamientos y la figura que dejaba ver, paralizo su corazón. Estaba ella ahí, enfrente de el con un hermosos traje. Su perdición y su dolor más grande lo había encontrado, su corazón se paralizo cuando se encontró con ese par de zafiro, mirándolo fijamente y lo único que pudo pronunciar fue – CANDY- mientras ella cerraba la puerta de tras de él y avanzaba a su escritorio. El se ponía en pie, no sabía que podría esperar pero la hora de enfrentar su más grande miedo había llegado, solo esperaba que su corazón no muriera de nuevo.
