Disclaimer: Naruto, ni ninguno de sus personajes me perteneces. Si me pertenecen los miembros de la Casa de los Gatos, así como la trama de esta historia y las que la complementen.
NO gano dinero con esto, ni nada por el estilo. De hecho, en estos momentos debería estar estudiando para una prueba de la universidad.
LA CASA DE LOS GATOS
Cap. 02
Le dolía TODO.
Maldito mocoso. Cuando vio el cuerpo de Orochimaru a los pies del crío creyó que sería realmente fuerte. Por eso usó esa técnica. Por nada.
Venció al crío con demasiada facilidad. Aunque, quizás, la lucha con el sannin lo había debilitado demasiado. En fin. Ya lo había hecho.
Si sus oídos no le fallaban, los cachorros habían encendido una fogata. Si su olfato no le fallaba, estaban asando un poco de pescado. Abrió los ojos con cuidado. Si su vista no le fallaba, estaba amaneciendo, y muy cerca suyo, habían dejado al Uchiha.
Desmayado, atado y sellado.
- Ah, Kami… que dolor de cabeza - masculló mientras tratabade levantarse.
- Buenos días – susurró un niño a su lado, sonriéndole con sus ojos dorados. Llevaba el cabello, de color castaño rallado(1) y no muy largo, atado en una coleta baja -. ¿Cómo te sientes? – preguntó, sin alzar la voz.
- Fatal - respondió la joven con desgano, sentándose cerca del fuego - gracias por no hablar fuerte.
- Descuida, sé como terminas después de eso.
- ¿Dónde están las chicas?
- Revisan los alrededores. Hicimos un agujero y quemamos el cuerpo del tío ese, pero querían asegurarse de que nadie se hubiera dado cuenta aún y nos siguiera.
- Genial. ¿Avanzamos mucho mientras dormía?
- Bastante. Seguimos tus indicaciones, y según Tama estamos a unas dos o tres horas de la aldea – El chiquillo tomó un par de pescados y le acercó uno a la joven.
- Gracias Haya-chan – dijo ella. Miró hacia el cielo un momento antes de comer.
Por fin. A casa.
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Todo parecía indicar que ese no sería un día normal en la Aldea de la Hoja.
El aire se sentía seco y espeso. No corría nada de viento. El cielo no tenía ni una sola nube. La gente sentía una presión extraña en sus pechos. Los niños no tenían ganas de jugar.
Eso habría sido suficiente para, al menos, inquietar a los ninjas de la aldea. Pero aún había algo más.
Los gatos habían desaparecido.
Esa mañana, todos los que tenían un felino en sus casas, no lograron encontrarlos. Los llamaron, les gritaron, sacaron sus juguetes y comida favorita. Pero no aparecieron.
Ibiki Morino había visitado temprano el templo Goutokuji(2), para descubrir que toda la colonia de gatos del lugar se había esfumado.
Horas después, decenas de angustiados aldeanos se acercaron al abandonado templo. Veían la desaparición de los animales como la última señal de que algo malo ocurriría. Por lo que corrieron a rogar por ayuda a los dioses.
Como disculpa por los años de olvido y abandono, limpiaron el templo y rearmaron los altares. Purificaron sus cuerpos en el pozo de la entrada, y encendieron velas e inciensos.
Limpiaron los monolitos en el cementerio de los gatos, quemaron incienso frente a las efigies durmientes, y oraron para que los espíritus del desaparecido clan los protegieron.
Porque todo parecía indicar que ese no sería un día normal en la Aldea de la Hoja.
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Sakura se acercó con calma a la zona de entrenamientos. Había acompañado a su madre al templo cerca del Bosque Prohibido, y había pasado la mañana ayudando a limpiar el sector dedicado a los tres dioses(3).
En el lugar. Se encontró con Naruto, Sai, Yamato-taicho y…
- ¡¿Kakashi-sense¡¡llego antes que yo!! – Sakura ahora sí creía en la idea de que algo malo ocurriría ese día. No había otra explicación para la puntualidad del ninja copia.
- No pongas esa cara Sakura – le dijo el Jônin – la Hokage ha ordenado a todos los ninjas que se mantengan en alerta máxima.
- ¿Acaso Tsunade-sama también cree en eso de los malos augurios? – le preguntó la chica al ninja.
- Ustedes son muy jóvenes para entenderlo Sakura – esta vez fue Yamato quien se dirigió a ella -. El que desaparecieron los gatos del templo es malo. Desde hace años que esos animales han sido una especie de radar de los sucesos extraños en la aldea.
- Cuando el zorro de nueve colas atacó la aldea, los gatos del templo desaparecieron por tres días. No los vimos hasta que todo había terminado. Lamentablemente, hoy en día ya no queda nadie que sea capaz de descifrar el comportamiento de estos animales.
Sakura no hizo ningún otro comentario, y se sentó en un tronco, cerca de sus compañeros. Pudo ver que Sai tenía su block de dibujo abierto, pero su mano parecía incapaz de moverse sobre este, y su expresión mostraba algo de preocupación.
Naruto, mientras, se veía realmente tenso. Era como si todo ese ambiente enrarecido ambiente lo afectara sobremanera. Parecía que todo su cuerpo se encontraba alerta, preparado a lo que ocurriera.
Y aún así, no fue capaz de esquivar el ataque.
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- Onêsan¿qué está pasando? – preguntó el pequeño preocupado.
Habían recorrido buena parte del camino que los separaba de la aldea. Dos jovencitas, de cabellos blancos y con vacías máscaras sobre sus rostros iban con ellos. Un enorme felino cargaba al aún inconciente Uchiha.
La joven esperaba llegar pronto a la aldea, y encontrarse con sus viejos amigos – con él – pero algo la detuvo.
Frente a ellos se encontraban todos los gatos de la aldea. También podía ver a los del templo, que eran más grandes que un gato común. Estaban ahí, sentados, quietos.
Como si la estuviesen esperando.
Como si la estuviesen recibiendo.
Un gato grande, negro, se acercó a ella, y la miró fijamente.
Y supo que la aldea estaba en peligro.
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Algo explotó, demasiado cerca, logrando separarlos.
Cuando el humo se disipó, Sakura pudo ver a Naruto a varios metros de ella.
Frente a él, Itachi Uchiha.
Y cuando notó que su amigo no se movía, supo que no había logrado esquivar su mirada.
- ¡Naruto! – gritó desesperada mientras corría hacia él, pero una figura se interpuso en su camino. Una túnica negra con nubes rojas, y una larga cabellera rubia – Deidara – reconoció a su atacante de inmediato, logrando maniobrar para evitar los explosivos que le estaba enviando.
Rápidamente dio un vistazo a su alrededor. Sai se encontraba cerca de ella, lidiando con el Atkatsuki de la espada maldita. Kakashi-sense y Yamato-taicho habían terminado bastante lejos, enfrentándose a un tipo con una extraña máscara.
- Me gustaría quedarme y charlar, y saldar viejas cuentas contigo – le dijo su rival, sonriendo con maldad – pero por hoy, nos limitaremos con llevarnos a tu amigo – otra explosión, y antes de poder reaccionar los cuatro criminales se dirigían a la salida de Konoha.
Y se llevaban a Naruto
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- ¡Genma, detrás de ti! – el aludido apenas si logró esquivar las figuras explosivas que aquel rubio le había lanzado. Junto a él, Ibiki y un escuadrón de anbus intentaban impedir la huída de los criminales.
- ¡Maldición Ibiki!, no es posible que no seamos capaces de detenerlos¡son sólo cuatro! – el jonin estaba desesperado. Había usado todos sus senbons, y había gastado gran cantidad de chakra. Pero sus contrincantes parecían no verse afectados.
- Son cuatro a los que no hay que subestimar, amigo mío. Mejor vete con cuidado – le respondió el otro, esquivando otro de los ataque explosivos.
- ¡Naruto! – Ibiki y Genma vieron al equipo 7 acercarse rápidamente desde los campos de entrenamiento. Detrás de ellos se veía al equipo nueve, y desde el centro de la aldea se acercaban Gai y Kurenai con sus muchachos.
- Hora de irnos – dijo sin emoción alguna el Uchiha, mientras se deshacía de dos anbus con su Sharingan – dejen de jugar y muévanse.
- No tan rápido, Itachi-chan –. El aludido se sorprendió. Sólo una persona lo había llamado así en su vida. Una persona que se suponía, estaba muerta.
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(1) ¿Conocen los gatos romanos? Les llaman así a los típicos gatos rallados, grises o cafés. Imaginen que el cabello del crío se ve igualito al pelaje de uno de esos gatos. Y del peinado, es casi igual al de Shippo, de Inuyasha.
(2) Leyenda: Durante el siglo XVII, existía en Tokio un templo que había conocido días mejores y que tenía serios problemas económicos. El sacerdote del templo era muy pobre, pero aún así, compartía la escasa comida que tenía con su gato, Tama.
Un día, un hombre de gran fortuna e importancia fue sorprendido por una tormenta mientras cazaba y se refugió bajo un gran árbol que se encontraba cerca del templo. Mientras esperaba a que amainara la tormenta, el hombre vio que un gato le hacía señas para que se acercara a la puerta del templo. Tal fue su asombro que dejó el refugio que le ofrecía el árbol y se acercó para ver de cerca a tan singular gato. En ese momento, un rayo cayó sobre el árbol que le había dado cobijo.
A consecuencia de ello, el hombre rico se hizo amigo del pobre sacerdote, y el templo prosperó, con lo que el sacerdote y su gato nunca volvieron a pasar hambre.
Tras su muerte, Tama recibió un solemne y cariñoso entierro en el cementerio para gatos del Templo Goutokuji, y se creó el Maneki Neko en su honor. Se dice que un Maneki Neko en el lugar de trabajo, el hogar o incluso una página web atrae la buena suerte y los visitantes.
(3) Los tres dioses que nacieron luego de que Izanagi abandonara la tierra de los muertos.
Como es de esperarse, Izanagi se fue a purificar a sí mismo después de recuperarse de su descenso a Yomi. Mientras se desnudaba y removía los adornos de su cuerpo, cada artículo que el dejaba caer al suelo formo una deidad. Incluso surgieron más dioses cuando él se sumergió en el agua para lavarse. Los más importantes fueron creados de su rostro una vez que este se lo lavo:
Amaterasu (encarnación del sol) de su ojo derecho,
Tsukiyomi (encarnación de la luna) de su ojo izquierdo, y
Susanowo (encarnación del viento o de la tormenta) de su nariz
Izanagi se dispuso a dividir el mundo entre ellos con Amaterasu heredando los cielos, Tsukiyomi tomando el control de la noche y la luna y el dios tormenta Susanowo poseyendo los mares.
Segundo capítulo a vuestra disposición. ¿Qué les pareció?
Siempre es bueno prestar atención a las señales que nos rodean. Yo soy medio bruja, así que lo que les digo es por experiencia propia.
Comentarios del fic. Sasuke está sellado, ya verán más adelante a que me refiero. ¿Recuerdan que la joven dijo que tomaría su vida?, pues no es que quiera matarlo, ella esta pensando en otra cosa.
Naruto esta tenso, y es obvio. Lleva en su interior un demonio animal. El instinto animal es sabio. Saben cuando algo malo va a ocurrir. Para el tsunami en Tailandia, muchos animales huyeron antes del temblor, y se dice que delfines guiaron embarcaciones mar adentro, donde no se vieron afectadas por las olas.
Y de los gatos. Que puedo decir de los gatos.
Estos animales son una maravilla. Para mí, los más increíbles del mundo. En todas las culturas los han relacionado con la magia, lo oculto; también se les ha relacionado con los muertos, el cielo y el infierno, etc. A lo largo del fic iré colocando anécdotas y leyendas sobre estos fantásticos animales.
Sobre el capítulo, digamos que además de salir a recibir a un "superior", tenían que dar aviso de lo que podía ocurrir.
Genma e Ibiki son amigos. Pero eso se irá viendo durante el desarrollo de la historia. Ojo, que son amigos, no amantes ni nada de eso. ESTE NO ES UN FIC YAOI (pongo el aviso sólo por si acaso). Sólo diré que son dos de los personajes secundarios que me daré el gusto de desarrollar en la historia (uno más que el otro, claro está).
En fin. Críticas, comentarios, ideas, confesiones, o lo que quieran decir, pues ya saben que hacer.
C-ya!
Ps: nuevamente no estudie para la dichosa prueba… a ver como me irá.
