#04 Café
-Serena por
favor-le suplicó-no seas así...sólo te estoy pidiendo un poco de
atención por tu parte, ¿Tan difícil es de conseguir?
Blair se
miró al espejo mientras hablaba por telefóno. Frunció el
entrecejo, Serena, a pesar de ser su mejor amiga, no la entendía,
prefería quedarse en casa con su madre a escucharla a ella, que
tenía más problemas y desde luego mucho más importantes; a ella
que estaba jugando sus mejores y más complicadas bazas para que su
novio no se enterase de que no era la persona que pretendía ser.
-No
lo sé B...-un suspiro se escuchó al otro lado de la línea-¿Pero
para qué quieres...?
-¡Miss Blair! El señorito Nate está
aquí.
Blair sonrió radiante a su reflejo antes de colocarse la
diadema, posada encima del tocador, en el pelo con esmero e
interrumpir sin miramientos las disculpas de Serena:
-S lo siento
de veras pero Nate acaba de llegar,te llamo más tarde.
Bajó los
escalones de dos en dos, con pequeños saltos, como hacía desde niña
siempre que algo la entusiasmaba. Se paró en el último con
elegancia y alzó la mirada para ver a su apuesto caballero blanco.
La sonrisa se borró de sus labios al ver que no estaba solo, colocó
los brazos en jarras, sobre las caderas, y le miró buscando algún
tipo de explicación por su parte.
-Blair-Nate la miró con sus
preciosos ojos azules, pestañeando con aire inocente, como siempre
que quería pedirle algo que sabía que no la iba a agradar-Yo no
puedo quedarme con él, tengo que cenar con mi padre..
-Y yo acabo
de quedar con Serena-discutió ella con irritación, si había algo
que la molestaba, era por supuesto cancelar los planes una vez
hechos.
-...está borracho-siguió el chico haciendo caso omiso de
sus protestas-creo que ha vuelto a tener problemas con su
padre.
-¡Menuda novedad!
-Blair-repitió Nate algo
perplejo-Creí que erais amigos.
Ésta le miró mordiéndose el
labio inferior, Nate la estaba suplicando, lo sabía, y le maldijo en
su fuero interno por no poder negarle nada cuando la miraba de esa
manera; como si fuese lo único que tenía en la vida, cuando ella
sabía perfectamente que no lo era.
Tragó saliva intentando
apartar la mirada pero no pudo hacerlo..de una manera u otra acababa
rindiéndose siempre a él. Cuando ya se había convencido y estaba
asintiendo levemente con la cabeza la voz de Chuck resonó en el
amplio vestíbulo, pastosa y poco clara:
-No te preocupes
Archibald, Blair no quiere quedarse a solas conmigo después de lo
que pasó la última vez que uno de los dos estaba lo suficientemente
ebrio.
Blair abrió los ojos con sorpresa ¿Qué se supone que era
lo que estaba haciendo Chuck? Fue lo bastante rápida como para
reaccionar inmediamente después del gesto de incredulidad de Nate y
despedirle con un yo me encargo de
todo antes de que preguntase
nada.
Suspiró enfadada,con las mejillas encendidas dando un poco
de color a su rostro. Encargó a Dorota que le trajese un café con
sal y que preparase, con el menor esfuerzo posible el sofá para su
invitado. Ni por todos los "Nates Archibalds" del mundo (
aunque ella sabía muy bien que sólo había uno) le dejaría
quedarse a dormir en uno de sus
dormitorios.
Casi al instante se dió cuenta de que estaba sola
con él, y de que Chuck la miraba de un modo no muy amistoso y salió
del cuarto para disculparse con Serena:
-Lo siento S, estoy
haciendo de niñera..no puedo salir-se mofó de sí misma con rabia y
antes de que Serena le preguntase que significaba aquello teniendo en
cuenta que no tenía primos o hermanos pequeños la colgó. Mejor
así, no tenía ningunas ganas de explicarle a su mejor amiga que
Chuck Bass se quedaba a dormir en su casa, seguro que lo interpretaba
de manera equivocada.
Con la idea de acabar con todo
ésto cuanto antes volvió a atravesar el diminuto pasillo para
colarse otra vez en el salón, observando que Dorota ya había
preparado el café..empezó a removerlo con la cucharilla con
impaciencia y le pasó a Chuck una manta tratando de no hacer caso de
las punzadas de dolor que la atravesaban cada vez que notaba el olor
que él desprendía a Chanel nº 5 o cada vez que veía el rastro de
carmín rojo en su cuello; pero no lo logró demasiado cuando le
tembló la voz al hablar:
-Me sorprende que algún día no te
acabes matando-dijo con un gesto de desprecio para después añadir-
¿Tenías que decírselo verdad?
Chuck la agarró de la muñeca
con brusquedad, advirtiendo su tono de voz, como hacía siempre que
ella quería ocultarle algo, descubrirla:
-No actúes como si
fueses inocente Blair-la soltó antes de apretar los dientes-Porque
te recuerdo que sólo eres una fulana más, que se acostó con
Nate después de estar conmigo, que trata de parecer una
señorita.
Blair se separó de él tanto como le fue posible
dejando con furia la bandeja con el café encima de la mesa,tuvo que
recordarse a sí misma varias veces que iba bebido y no sabía
lo que decía antes de sucumbir el deseo de acabar con él:
-Aquí
tienes, y espero de verdad que lleve tantas cucharadas de sal como
para hacerte vomitar hasta el hígado-siseó antes de subir las
escaleras y encerrarse en su habitación
Se apoyó contra la
puerta,intentando no llorar y se dejó caer hasta el suelo sin
importarle ( para su propia sorpresa) que se le arrugase la suave
tela de la falda. Permaneció allí, con los ojos cerrados sin
ser consciente del paso del tiempo..hasta que sintió que no provenía
ningún ruido del resto de la casa, debía de ser muy tarde. Y se fue
a la cama con un pensamiento destacando en su mente, por encima de
los demás:
Igual que había
veces que se odiaba a sí misma por no poder negarle nada a Nate,
había veces que odiaba a Chuck por poder negárselo todo.
