Hola de nuevo!, he regresado, por cuestiones académicas me encontraba de viaje en el bello país de Perú, el internet no era muy bueno, en fin, no podía abandonar el fic, menos cuando es el primero que termino, no las interrumpo más, espero que les guste, y dedico especialmente éste capítulo a Nozomy que me dejó mi primer Review Yey!.
Ahora sí, a disfrutar
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Al día siguiente no tuvo la oportunidad de hacer su reclamo pues se encontró con la desagradable sorpresa de que Oikawa ya se había ido, no entendía que rayos le estaba pasando pero era demasiado frustrante, detestaba que lo evitara tan descaradamente y sin ninguna explicación, refunfuñando y con mal humor se encamino al instituto.
Por otra parte Oikawa se adelantó bastante, seguía empeñado en evitar a Hajime, al menos hasta tener la solución a su vida amorosa, le sorprendió encontrar tan temprano a Matsukawa, sin embargo no perdió el tiempo y fue hacia él, ansioso por saber en qué consistía su plan
-Matsun…- Se acercó a él agitando la mano a modo de saludo -¿Qué se supone que haré?, ¿Cuál es el plan?, vamos, tienes que decírmelo- Se colocó frente a él, esperando lograr persuadirlo con su mirada lastimera.
Todo se movió en cámara lenta cuando vio que Issei se acercaba peligrosamente a él, podía notar su respiración chocando con su rostro, se quedó inmóvil, sin saber cómo reaccionar, no entendía lo que estaba ocurriendo, entonces los labios del más alto se posaron en su mejilla, un beso, Matsun le estaba dando un beso, abrió los ojos con sorpresa bastante confundido por esa repentina acción
-Vamo, solo déjate llevar- Le susurro en el oído antes de separarse por completo de él y pasarle un brazo por los hombros –Que bien que ya has llegado, ahora vamos a clases- Comentó con voz más alta, encaminándose a su salón, dirigiendo una ligera sonrisa a Iwaizumi, que hace unos minutos había llegado a la escuela y que sin duda había logrado contemplar esa escena, Oikawa no lo había notado a por culpa de la confusión que su amigo logró causar, simplemente asintió a sus palabras y se dejó llevar sin darse cuenta que detrás de él se quedaba su novio con una mirada asesina, mientras Issei pensaba que el día sería bastante interesante.
El resto de las clases paso de igual forma Matsun no se alejaba de él y buscaba cualquier excusa para tener contacto físico, pero siempre asegurándose de que Iwaizumi estuviera presente para verlo, y también haciendo lo posible por evitar que Oikawa se diera cuenta de ello, ya había encontrado el plan perfecto, su capitán quería provocar los celos de su pareja, bien, pues él le ayudaría, solo esperaba salir vivo de eso, aunque debía admitir que era bastante gracioso ver la cara asesina de su compañero y también la ingenuidad del castaño al no comprender en qué consistía su plan, era cansado pero estaba valiendo la pena.
Llego el entrenamiento y la confusión de Oikawa no hacía más que crecer, todo el tiempo había tenido pegado a su amigo, no es que se quejara pero gracias a eso no había tenido oportunidad de dirigirle ni una palabra a Iwa-chan, el cual, por cierto, parecía bastante enojado, no le gustaba verlo así, tal vez lo mejor desde un principio habría sido hablar de sus sentimientos pero vamos, se trataba de él, un completo orgulloso y ahora al parecer su novio estaba muy molesto, tal vez lo mejor sería acercarse a él después del entrenamiento, claro, si Matsun se lo permitía.
Por suerte las cosas durante el entrenamiento volvieron a la normalidad, sin contar con la fuerza brutal que usaba Hajime durante sus remates, era mejor no estar en su camino cuando golpeaba a menos que quisieras sufrir una contusión, al final nuevamente era tiempo de los estiramientos
-Oikawa, has pareja conmigo- Sin esperar respuesta Matsukawa lo jaló del brazo, llevándolo a una esquina alejada, pero que convenientemente quedaba frente a Iwaizumi, esta vez los miembros del equipo no se mostraron tan sorprendidos y en poco tiempo ya estaban concentrados en lo suyo era tiempo de la siguiente fase de su plan –Necesito que te tumbes, he aprendido nuevos ejercicios que dejaran más relajados tus músculos- El castaño lo miró con extrañeza, todo esto le parecía tan raro…pero sabiendo que sería imposible encontrar una explicación le obedeció y se recostó, esperando los nuevos ejercicios.
Issei se aseguró con una mirada discreta de que Hajime los estuviera viendo, al comprobarlo volteó hacia Oikawa y separó sus piernas con algo de rudeza, colocándose de inmediato entre ellas, juntando por completo sus cuerpos, la primera reacción de castaño fue verlo con los ojos completamente abiertos por la sorpresa y un ligero sonrojo en sus mejillas, nunca había estado en una posición parecida con otra persona, pero Matsun simplemente lo ignoro y siguió con lo suyo, se inclinó hacia él, fingiendo que estiraba sus piernas, su siguiente movimiento fue tomar sus muslos y levantarlos haciendo que casi quedara sobre su cuerpo, sin alejarse de él, se movía de forma lenta, sintiendo la profunda y densa mirada de Iwaizumi perforarlo, su sonrisa simplemente se amplió, Oikawa estaba debajo de él, ahora mucho más rojo, sin saber qué hacer, notando como con cada movimiento que hacia el pelinegro rozaba peligrosamente su entrepierna y su trasero
-E…espera Matsun…mmngh- Su voz salió entrecortada, esas posiciones le impedían respirar bien, además claro de la vergüenza que estaba pasando, por eso no pudo evitar que su voz sonara así, con ese ligero jadeo al final, se tapó la boca enseguida, esperando que el resto del equipo no se hubiera percatado de ello, quiso voltear para asegurarse pero la mano de su compañero se lo impidió, ya que lo había tomado del mentón
-Tú no te preocupes, solo relájate, hago todo esto para ayudarte- Sus palabras tenían bastante significado, tuvo suerte de que los demás chicos no lo oyeran o la diversión se habría terminado, y tuvo mucha más suerte al ver que al parecer Iwaizumi si lo había escuchado.
Le habría gustado seguir pero el sonido de la puerta de las duchas azotándose llamó la atención de todos Hajime se fue de ese lugar hecho una furia, bien, su plan había tenido éxito, libero a Oikawa de la comprometedora postura y se levantó, extendiéndole una mano
-Bien, creo que es suficiente, y tú, me debes una grande- Ayudó al castaño a levantarse, mirándolo lleno de orgullo
-¿De que estas hablando?- No entendía nada, y no podía dejar de ver hacia las duchas, jamás había visto a Iwa-chan tan enojado y eso que él hacia muchas tonterías, Matsukawa solo puso los ojos en blanco, a veces su amigo era demasiado lento.
-Al parecer el capitán debe charlar con uno de los miembros del equipo, será mejor que por hoy prescindamos de las duchas, esto es importante- Informó en voz alta a sus compañeros, que aún estaban en shock por lo ocurrido y que sin duda aceptaron, sabían lo importante que era que Hajime estuviera bien, él y su capitán eran el equipo perfecto, el soporte de todos ellos, así que era preferible que arreglaran sus problemas. Fue así que tomaron sus cosas y se despidieron, irían a su casa por la tan deseada ducha, el último en irse fue Matsukawa.
-Disfruta esa charla y asegúrate de decirle a Iwaizumi que no me mate en cuanto comprendas lo que sucedió- con una última mirada se alejó del lugar, dejando a Oikawa igual de confundido, sin embargo sabía que tenía que hablar con su pareja y era un momento perfecto.
Armándose de valor camino hacia las duchas, abrió la puerta, había un silencio sepulcral, fue a mirar los cubículos, no había rastros del pelinegro, tal vez ya se había ido y no lo había notado, suspiró con desesperación, nada estaba saliendo bien, quizá lo mejor era darle tiempo a su novio y esperar hasta que quisiera hablar con él porque ni siquiera podía entender el origen de su enojo, con el ánimo por los suelos decidió que lo mejor era ducharse e ir a casa, se desnudó por completo y entro al cubículo, el agua que empezó a correr por su cuerpo le ayudo un poco a relajarse, cerró los ojos disfrutando el contacto hasta que de pronto alguien lo tomo por detrás, aprisionándolo en la pared, estaba a punto de gritar, pensando que algún pervertido había entrado al lugar y lo iba a violar, pero una mano en su boca se lo impidió.
-No quiero que nadie más te toque, eres mío- se tranquilizó un poco al reconocer esa ronca voz como la de Iwa-chan, pero ese estado duró solo unos segundos porque el mayor seguía empujándolo, aprisionándolo más entre su cuerpo y la pared, con brusquedad –Traté de contenerme, de ir lento por ti, pero ya no lo soporto más, mantente alejado de Matsukawa- Mordió con fuerza el lóbulo de su oreja, sacando un ligero jadeo de sus labios, esas palabras lo estremecieron por completo, de golpe entendió todo, se sintió como un tonto por no haberse dado cuenta antes, Matsun le ayudo a provocar celos a Iwaizumi, todo el tiempo fue ese su plan y había funcionado a la perfección.
El mayor lo volteó con fuerza, quedando frente a él, le sorprendió ver que estaba desnudo, no pudo evitar recorrer su cuerpo, ya antes se habían visto desnudos pero esta vez era diferente, sus ojos se demoraron bastante en su entrepierna, descubriendo una evidente erección, eso le provoco una sensación de calor intenso que lo recorrió hasta alojarse en su propio miembro, pero Iwa-chan no estaba dispuesto a darle un segundo de descanso, coloco una rodilla entre sus piernas, y tomo con fuerza sus manos, elevándolas hasta que quedaron por encima de su cabeza.
-Nadie más tiene derecho a probar tus labios, a oír tus gemidos, a tocar tu piel, todo ese me pertenece solo a mí, y hoy te va a quedar bastante claro-
Durante todo el día tuvo que soportar ver como su novio era tocado por Matsukawa, le costó tanto trabajo contenerse y no abalanzarse hacia él, no tenía derecho de tratarlo así, pero lo que sobrepaso sus límites fue contemplarlo en esa posición, oír así su voz, y de solo verlo sintió la rabia bullir en su interior, porque nadie, nadie debía tocar así a su novio, al diablo con ir lento, ya no estaba dispuesto a esperar más, suficiente había tenido con soportar a duras penas los intentos de seducción por parte del castaño, tantas veces estuvo a punto de tomarlo ahí mismo, pero logro controlarse pensando que lo mejor era ir despacio, lograr que ambos se acostumbraran a esa nueva etapa, pero al diablo sus buenas intenciones, le demostraría a Oikawa de una vez por todas lo que le provocaba y que no estaba dispuesto a soportar una nueva escena de él con otro hombre.
El castaño solo logró asentir ante sus palabras, mientras la excitación comenzaba a crecer en su interior, nunca había visto esa faceta de su novio y debía admitir que les estaba gustando bastante, y todo indicaba que hoy por fin su más grande deseo estaba a punto de hacerse realidad, con gusto estaba dispuesto a dejarse someter por el pelinegro.
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Bien gente hermosa, gracias por haber esperado tanto tiempo, la tercera y última parte será subida pronto, gracias por seguir esta loca historia de una principiante, se merecen todo el amor del mundo
