Hey, capítulo nuevo, nada qué comentar, solo disfruten
El tiempo pasaba, los animales iban y venían, y el infernal tic, tac del reloj estaba sacando de quicio a Judy. Su teléfono se había descargado hace una hora, no había manera alguna de distraerse ahora, hasta que finalmente la puerta por la que Nick había desaparecido se abrió. Rápidamente y sin pensarlo dos veces, corrió esperando ver al zorro salir caminando como si nada, con esa sonrisa en el rostro. Completa decepción.
-Cómo… ¿Cómo está?- Preguntó al estar frente a la Leona que había visto horas atrás.
-¿Podría decirme su nombre?-
-Oficial Judy Hopps-
-Bien, la llamada no será necesaria- Respondió apuntando algo en una tabla.
-Ll… ¿Llamada? A… ¿Acaso él?- Preguntó con la voz temblorosa.
-Él está bien, está estable pero es un caso muy grave de hipotermia, casi le da un paro cardíaco… Usted es el único animal en su lista de emergencias-
-¿La única?- Murmuró sorprendida.
-Oficial Hopps, necesito que responda algunas preguntas sobre Nicholas Wilde ¿Puede?-
-Claro-
-Bien, primero ocupación-
-Oficial de policía igual que yo-
-Está bien- Cada respuesta que Judy le daba iba directamente a la tabla que la leona sostenía -¿Residencia?-
-Un apartamento en el centro de Zootopia-
-Edad-
-25 años-
-¿Algún familiar al que podamos contactar?-
-Pues… No… No sé nada sobre eso-
-Muy bien señorita Hopps, eso es todo-
-¿Qué? ¿Solo eso? ¿No hay más preguntas?-
-Las hay, pero para ello requerimos información familiar sobre el paciente- Respondió el gran felino, mientras se alejaba.
-Espere… ¿Puedo verlo?- Preguntó temerosa.
-Aun no despierta, pero si quiere puede comprobarlo usted misma. Habitación 4-C-
-Gracias-
Mientras caminaba por los silenciosos pasillos del hospital Judy empezó a reflexionar sobre la vida familiar de Nick. En los dos años que han trabajado juntos, este nunca le ha hablado de su familia, más allá de aquél doloroso recuerdo, no había nada. Sus padres no lo llamaban, no frecuentaba a ningún hermano o primo, no hacía mención alguna de ellos. Otra cosa importante en la cual pensar, Judy era la única alma que Nick había marcado como contacto de emergencia, Bogo no estaba en esa lista, ni ningún otro policía. Al estar tan perdida en sus pensamientos, tan hundida en la vida de su compañero, no se dio cuenta cuando llegó a la habitación. Lentamente abrió la puerta, en cierta manera tenía miedo.
-¿Nick?- Murmuró con la esperanza de recibir alguna respuesta. Al no obtener nada, solo suspiró en decepción y entró en la habitación. Ahí estaba, recostado en la camilla con un respirador para hocicos largos, se veía tranquilo a diferencia de hacía unas horas –Hola… Sé que no me escuchas pero… (Suspiro) Me siento como una tonta… Sé que no vas a despertar ahora… Desde ayer estuve cuestionándome por qué lo hiciste… Ahora me doy cuenta que fue mi culpa… Si no fuera tan obstinada no habrías tomado ese riesgo por mí… Bogo seguramente querrá matarnos- Dijo con una pequeña sonrisa –Debíamos estar en la estación hace más de una hora… Claro que tendré que explicarle que no irás a trabajar hoy… (Sollozando) Ni mañana… ¡Maldición Nick!- Finalmente Judy se desmoronó en el borde de la camilla. No podía contener las lágrimas, tampoco quería hacerlo, ansiaba sentir su garra acariciando suavemente su cabeza, ver esa estúpida sonrisa una vez más – ¡Debí ser yo! ¡Yo soy quien debería estar en esta camilla! Tú deberías estar burlándote de mí como siempre lo haces… Ahora no sé cuándo vas a despertar, y todo por una estúpida maleta… Nick, tienes que despertar… Te necesito…- Por los minutos siguientes Judy no pudo separarse de él, era como darlo por muerto, o al menos así lo sentía ella. Tal como había dicho, sentía que todo era culpa suya.
EL DÍA ANTERIOR
-T… Tu… ¿Tundratown?- Replicó Nick tiritando mientras observaba desde el techo de un edificio junto con Judy y otros dos oficiales.
-Bogo dijo que necesitaban apoyo… Y… Ya hemos venido aquí antes- Respondió casi en el mismo estado que el zorro, aunque se esmeraba en disimularlo.
-Sí… Pero no tenías que ofrecernos a los dos… A… Además las veces que hemos venido son de día y no estamos a mitad del invierno-
-Hehe, créanme, se pone peor a media noche- Dijo uno de los oficiales que estaba con ellos. Se trataba de un lobo y un oso polar.
-Wolfgang, ahí- Dijo el oso, apuntando a la calle.
-Q… ¿Qué hace una hiena aquí? ¿A caso ya no hay sentido común en esta ciudad?- Preguntó Nick al ver por sus binoculares.
-E… Es el sujeto del… Del expediente- Agregó Hopps.
-Sí, llevamos siguiéndolo una semana, hasta ahora no ha hecho nada fuera de la ley, pero tal como dijo tu compañero, una hiena en Tundratown, no es normal- Explicó el oso.
-Las hienas son una molestia, aprovechadas y engañosas, igual de molestas que los zorros…- Dijo el Lobo con aires de superioridad, a lo que recibió un golpe en la cabeza -¿Qué? Oh…- Nick, Judy y el oso lo veían con indiferencia.
-(Suspiro) Como sea, ¿Qué hacemos ahora?- Preguntó Nick regresando su atención a la hiena que caminaba por la calle -¿Ya vieron eso?-
-Parece que está hablando con alguien más pero… Está sacando…- Decía Judy.
-¿Un arma?- Completó Nick.
Lo siguiente que todos escucharon fue un ensordecedor disparo, no eran dardos, eran balas, balas de plomo. Wolfgang casi podía oler la pólvora, un olor amargo y desconocido.
-A… Acaba de…-
-Lo… Lo asesinó…-
-Está tomando algo- Dijo el oso –Es una maleta-
-Olvida la maleta Bernard, acaba de asesinar a un animal- Replicó el lobo –Hay que arrestar a ese infeliz. ¡Hopps! ¡Wilde!- Ambos estaban en shock, ¿Cómo no estarlo? Judy era un conejo, una presa, en toda su vida nunca había presenciado tal violencia, ni siquiera en sus dos años trabajando en el ZPD, en cuanto Nick, era otra historia, tal vez era un depredador, pero hacía todo para olvidarlo, lo que acababa de ver, le recordaba lo que era en realidad.
-Wolfgang, ellos nunca han estado en esta situación-
-Depende de nosotros entonces, luego volveremos por ellos-
Nick y Judy ni siquiera se percataron de que los habían dejado, aun trataban de procesar lo que acababan de ver. El primero en reaccionar fue Nick, al ver cómo la hiena empezaba a alejarse.
-Zanahorias, ¡Zanahorias! ¡Hopps!- Ella no respondía, su mirada estaba fija en el lugar del asesinato, sus manos temblaban y sus orejas estaban caídas.
-¡Judy!-
-¿Qué?-
-¿Estás bien?-
-Sí ¿Dónde están Wolfgang y Bernard?- Preguntó confundida.
-Ahí- Respondió Nick señalando a la calle, ambos habían empezado a perseguir a la hiena, quien al notar su presencia, rápidamente intentó huir.
-¿Crees que logren atraparlo?- Preguntó Judy.
-Me preocupa más lo que arrojó al agua- Dijo el zorro mirando por los binoculares nuevamente. Había una zona de construcción justo al lado de la calle, dentro de la misma, una gran parte del hielo había sido removida, dejando un pequeño estanque.
-¿La maleta?-
-Así es-
Habiendo recobrado el sentido, los dos bajaron a la calle. La hiena, Wolfgang y Bernard ya no estaban a la vista. Rápido y sin dificultad, ambos accedieron a la zona de construcción saltando la reja.
-Debo admitirlo, esa hiena tiene una puntería perfecta- Dijo Nick arrodillándose en el borde del estanque –Vaya, basta con acercarse al agua para que te de frío ¿No es así Zanahorias?- Agregó girando su cabeza hacia Judy, quien estaba desabrochando su chaleco después de haberse quitado su cinturón -Wow, wow, Hopps, para esto hay hoteles-
-¿Tienes que buscarle el doble sentido a todo? Voy a entrar- Respondió corriendo hacia el agua.
-¡Alto ahí coneja intrépida! No eres un animal de la tundra, no sobrevivirás ahí- Dijo cargándola antes de saltar.
-¡Bájame!-
-Solo si prometes que no harás una locura-
-Es evidencia importante-
-¡Es solo una maleta!-
-¡Podría ser una bomba!-
-Si fuera una bomba, pienso que tú y yo ya estaríamos en Sahara Square. Zanahorias, tu pelaje no es tan grueso- Dijo Nick con firmeza, levantando a Judy lo suficiente para estar frente a frente.
-Hay conejos de nieve- Replicó cruzando los brazos. Odiaba que Nick la cargara, le recordaba lo pequeña que era, aunque también la hacía sentir extrañamente avergonzada de sentirse dominada por él.
-No eres un conejo de nieve-
-¡Suéltame ya!- Exclamó sacudiéndose hasta que logró liberarse. Una vez más, estaba a punto de entrar al hielo.
-(Suspiro) Espero que me perdones- Dijo Nick tomando su arma tranquilizadora.
-¿De qué hablas? Au…- Se quejó al sentir el dardo clavarse en su brazo –Nick… Te… Te voy… Vas a… Te… Odio…-
-Lo siento mucho Zanahorias- Dijo tomándola antes de golpear el suelo –Bien, aquí vamos- Ahora era él quien se estaba desvistiendo, a diferencia de Judy, Nick removió por completo la parte superior de su uniforme, sabía a lo que se estaba arriesgando, debía ser rápido y tener alguna manera de calentarse al salir –M… Maldición…- Murmuró al sentir el helado viento golpearlo directamente –Es por ti Hopps- Su corazón latía a toda velocidad, sus piernas temblaban y su sentido común le imploraba que no lo hiciera –Será mejor hacer esto antes de que me arrepienta… ¡Aquí voy!- En un simple movimiento, el zorro pelirrojo se encontraba en el agua. Al instante sintió cómo todos sus músculos se entumían por el frío, la luz era escasa, por suerte su visión nocturna natural era suficiente. Debía moverse rápido, en cuanto divisó la maleta de metal empezó a nadar hacia ella. Con cada pequeño avance sentía como si su piel se quemara con el frío, la distancia parecía interminable, hasta que finalmente alcanzó su objetivo. Rápidamente empezó a nadar de vuelta a la superficie. Sentía que el aire se le terminaba, empezaba a ahogarse y en su mente solo estaba la imagen de Judy queriendo saltar a buscarlo, no iba a permitirlo. De manera algo cruel pero, si iba morir, lo iba a hacer fuera de ese lugar. Cuando finalmente salió, lo primero que hizo fue abrir su hocico lo más que pudo y dejar que el frío aire del lugar llenara sus pulmones, era mejor que nada –Lo logre… Lo… Logre- Decía tiritando mientras salía del agua con la maleta en las manos, Judy seguía inconsciente.
"Seguramente querrá matarme en cuanto despierte" Pensó con una pequeña sonrisa, lo que hizo después fue buscar sus uniforme en los alrededores.
-¿Perdiste algo?- Dijo una voz detrás de él, al mismo tiempo que sentía algo tocar su nuca.
-Asumo que lograste perder al oso y al lobo- Dijo Nick quedándose quieto, tolerando el frío lo más que pudo.
-No fue tan difícil, ahora, dame mi maleta y yo te daré tu uniforme- Dijo la hiena con una sonrisa maniática.
-¿Cómo sé que no me volarás la cabeza como a tu amigo de allá?-
-Tienes razón, así es más simple- Nick escuchó un pequeño "Click" Supuso que el arma estaba preparada para disparar. Como un simple reflejo e instinto de supervivencia, en un movimiento rápido se dio media vuelta, asestando un fuerte golpe con el portafolio en el rostro de la hiena.
-Infeliz hijo de…- En cuanto la hiena se recuperó, solo pudo ver a Nick abalanzándose sobre él, los dos depredadores empezaron a pelear, ya que el arma había caído en la nieve después del golpe.
Con todo el alboroto, y el tiempo que había pasado, Judy empezaba a recobrar el conocimiento, la primera imagen que vio no fue del todo agradable.
-Wolfgang… Wolfgang ¿Me escuchas?- Decía en voz baja cerca de su radio.
-Hopps ¿Qué pasa? estamos buscando al sospechoso-
-Está aquí… Vuelvan rápido- Habiendo dicho eso, no se iba a quedar de brazos cruzados, rápidamente se levantó y corrió a socorrer a Nick, quien a decir verdad, estaba perdiendo la pelea.
-¡Aléjate zorro tramposo!- Exclamó la hiena al mismo tiempo que lo golpeaba en el rostro, dejándolo en el suelo.
-¡Solo yo puedo llamarlo así!- Gritó Judy al mismo tiempo que saltaba y pateaba al depredador en la mejilla con la suficiente fuerza como para desorientarlo, por desgracia no fue tan efectivo como ella esperaba –Miren, encontré un esponjoso intento de policía, me pregunto si tu carne será igual de esponjosa…- Decía la hiena con malicia. Había atrapado a Judy, tomándola de las patas.
-Oye risitas- La hiena rápidamente dirigió su atención a Nick –Solo yo puedo levantarla así- Tanto él como Judy se quedaron congelados. Nick estaba sosteniendo el arma.
-No vas a disparar eso… Podrías darle a tu amiga-
-¿Sabes? Una de mis grandes habilidades, es que tengo una puntería perfecta- Respondió con una sonrisa. Aunque su mano temblaba por el frío, tiró del gatillo. La bala logró atravesar el brazo que sostenía a Judy, dejándola caer en la nieve. La hiena solo se quejaba y maldecía al aire, estaba más que decidido a acabar con Nick, hasta que vio a lo lejos a los otros dos oficiales que lo habían perseguido.
-Esto no ha terminado zorro-
Al fin todo había terminado. Nick ya no soportaba más las inclemencias del clima, soltó el arma, la maleta e incluso él terminó sentado en el suelo, tiritando y empapado, en algunas partes de su pelaje se habían formado pequeños montones de nieve.
-¡Nicholas Wilde! ¡¿Qué demonios hiciste?!- Cuestionó preocupada, tomando la camisa de Nick.
-E… Evitar que hicieras una locura- Respondió tiritando.
-¿Haciéndola tú?-
-Hehe… Lo siento… ¿Querías quedarte con el crédito?-
-No es tiempo para bromear, ponte esto- Respondió Judy entregándole el uniforme.
-(Tosiendo) Estoy bien Zanahorias… En serio-
-No, claro que no lo estás-
EL DÍA ACTUAL
-Judy, llegaste muy tarde hoy ¿Dónde está Nick?- Preguntó Garraza al verla acercarse a la recepción.
-Nick está en…-
-¡HOPPS!- La gruesa voz del jefe Bogo retumbó por todo el edificio, era más que claro que estaba furioso.
-3 horas tarde y Wilde no está contigo- Decía el gigantesco búfalo sentado en el escritorio de su oficina -2 años trabajando aquí, y ambos tenían un record perfecto. Ahora espero una explicación que no haga que los suspenda a ambos por una semana ¡¿Y dónde está Wilde?!-
-¡Nick está en el hospital!- Exclamó Judy. Demasiadas emociones en una sola mañana, era mucha carga para un pequeño conejo –Por eso llegué tarde… Y él no vendrá hoy-
-¿Wilde está en el hospital?-
-Sí… Tiene hipotermia… El caso de ayer le costó muy caro-
Bogo simplemente suspiró calmándose un poco.
-Bien, supongo que podrás encargarte de los parquímetros por hoy- Dijo caminando hacia la puerta.
-¿Qué? Pero… Jefe solo fue un contratiempo… No volverá a…-
-Escucha Hopps, no lo hago por que sea un castigo. Necesito a mis oficiales en plena forma, y los necesito atentos… Tú no te ves bien hoy-
-Pero yo…-
-Hopps, cuando llegaste aquí creí que eras un chiste, no cometeré ese error otra vez, pero necesito que te calmes y concentres. Lamento que Wilde terminara en el hospital, pero nuestro trabajo es peligroso, y él lo sabe bien al igual que tú, cosas así suelen pasar-
-Estoy consciente de eso- Respondió levantándose de la silla –Pero Nick arriesgo todo por esa estúpida maleta… Al menos quiero saber si valió la pena-
-(Suspiro) Acompáñame- Judy asintió y caminó detrás de él por los pasillos hasta llegar a la bodega de las evidencias.
-Gorberto- Dijo Bogo al entrar -¿Terminaste con esa maleta?-
-Está abierta, y encendida si es lo que estás preguntando- Respondió un gran gorila mientras organizaba distintas cajas de gran tamaño.
-¿Encendida?- Dijo Judy confundida.
-Así es Hopps, lo que Wilde recuperó era más que una simple maleta, es una computadora, quería esperarlos a ambos para revisarla ya que ustedes fueron quienes la consiguieron, pero dadas las circunstancias-
-¿Qué hay en la computadora?- Preguntó Judy con impaciencia.
-Aun no lo sé- Respondió Bogo al mismo tiempo que abría el portafolio dejando ver la pantalla con un único icono –Todo tuyo Hopps- Al ver ese trozo de metal frente a ella, se llenó de ira, al recordar lo que tuvo que pasar para obtenerla, solo esperaba que fuera importante. Al seleccionar el ícono se abrió una pantalla de carga, en cuanto terminó dejo ver una lista de animales.
-¿Qué es esto?- Se preguntó la coneja, recorriendo la lista –Nutriales, Bellwether… Son todos los animales relacionados al caso de los aulladores-
-¿Todos? Eso significa…- Trató de decir Bogo.
-Judy Hopps… También estoy yo… Es una lista de blancos y sobre mí está…- Los ojos de Judy se abrieron por completo al ver el nombre "Nicholas Wilde- Blanco prioritario"
En la habitación en la que Nick se encontraba, alguien abrió la puerta lentamente y la cerró con seguro detrás de él. Llevaba consigo una mochila, de la cual sacó un bozal.
-¡Garraza!- Gritó Bogo corriendo hacia la salida junto con Judy.
-¡Sí señor!-
-¡Quiero a todos los oficiales disponibles en el hospital del centro ya!-
El visitante sorpresa de Nick era aquella hiena del día anterior, había desconectado el respirador de Nick cambiándolo por el bozal, al sentir la dificultad para respirar, el zorro despertó confundido al no poder moverse, tenía los brazos atados a la camilla.
-Hola ¿Me recuerdas?-
-¡Tenemos que irnos ya!- Exclamó Judy tomando el volante.
-¡Acelera Hopps!- Respondió Bogo encendiendo la sirena.
La hiena entonces sacó un afilado cuchillo de su mochila. Nick estaba aterrado, no podía hablar ni moverse, simplemente se retorcía con las pocas fuerzas que tenía.
-Puedes intentar gritar, nadie te escuchara- Dijo la hiena deslizando el cuchillo por el pecho de Nick, haciendo presión suficiente como para cortar su piel. El pobre zorro simplemente gemía de dolor, el bozal le impedía hablar. La hiena se burlaba y sonreía mirándolo fijamente a los ojos.
-Esto va a ser divertido-
Bueno espero les haya gustado, y otra cosa, cualquier duda o sugerencia sientase libres de dejarla en los comentarios y pueden mandar mensaje si quieren, con gusto responderé. Paz
