Saturno, pillina, quieres que te muerda Goten, jejeje, ¿quien no?. Que alegría tener noticias tuyas, amiga.

Piamona, aquí está la continuación. Me alegra mucho verte de nuevo.

Felpa, realmente no sólo soy una máquina en esto, es que mi temperamento está acelerado, demasiado acelerado, muchas veces querría ser más tranquilita, no creas, escribir me relaja, por eso lo hago, pero mi mente no para a todas horas, y es agotador muchas veces ser así de nerviosa.

Langley, encantada de conocerte, tomada la nota mental de la plata, siento el error, gracias por indicármelo. La plata no les daña.

Shadir, no es sencillo hacer un fic con tanta gente y que todos se crucen en los caminos, pero forzadas, o no, aquí estamos, y la vida muchas veces es así de caprichosa, no creas... El mundo es un pañuelo.

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Capítulo 2: Presentaciones.

En una posada, un grupo de 6 hombres con largas capas de color claro, caminaron dentro. Era bien entrada la noche. Tomaron asiento en una de las mesas.

El más viejo de ellos era Bardock, lider nato del grupo, estaba acompañado de Goku, su mejor guerrero, Ten shin han, Chaoz, apenas un jovencito, Krilin y Gohan, el recién unido.

Bebieron vino discretamente y comieron un asado con dos grandes hogazas de pan. Goku parecía ser el más alegre de todos, y sus bromas provocaban risas entre el resto del grupo. Bardock se levantó y caminó hacia la barra.

- ¿En qué le puedo ayudar, su merced?. - Preguntó humildemente un hombre con aspecto casquivano.

- Alguien me dijo que Videlius, el célebre cazador de vampiros, suele hospedarse en este lugar. -

- ¿Quisieran contactarle?. - Sus ojos brillaron. - Pero no recuerdo cuando tenía previsto volver. -

Bardock le miró fíjamente. - ¿Y bien?. -

El hombre se perdió en sus ojos azabaches y después de pestañear siendo incapaz de mantenerle la mirada por más tiempo. - Vendrá esta noche, suele llegar bien entrada la madrugada y dormir hasta el medio día. -

- ¿Me indicará quién es cuando aparezca?. - El mesonero arqueó una ceja. - Esperaremos su llegada mientras tomamos algunas rondas más. -

- Excelente, este humilde posadero le informará gustoso. - Bardock volvió a la mesa.

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Videl estaba de muy mal humor, Goten se le había escapado nuevamente, por tercera vez después del dia que lo había encontrado atacando a la joven accidentada en el bosque, era la misión más complicada que le habían asignado jamás. ¿Cómo podía ser tan hábil?. Era un buen reto a nivel personal, pero algo irritante para su economía, ya que no cobraría hasta que pudiera cazarlo, y el adelanto para los primeros gastos casi estaba 'listo'. La profesión de cazavampiros era cada vez más difícil.

La puerta de la posada se abrió, ya sólo quedaba un mesonero casi dormido, y el grupo de hombres que estoicamente aguantaban en vigilia siendo ya las 5 de la madrugada. Videl les miró de reojo. El mesonero se levantó, pero Bardock entendió rápidamente que quien buscaban había llegado y no esperó la confirmación.

- ¿Videlius?. -

Videl sonrió en pose orgullosa. - ¿Quién es usted?. -

- Alguien que desea contratarle. -

Genial, Videl se entusiasmó, su economía iba a sufrir una mejoría de última hora después de todo. Miró de arriba a abajo al grupo de hombres somnolientos. Goku hacía rato que roncaba penosamente apoyado sobre Gohan, el cual parecía estar pasando apuros por no querer quitárselo de encima, así que se le veía rígido y mirando de reojo a su compañero. Videl casi suelta una carcajada al verle con esa expresión desamparada, pero se contuvo, no debía burlarse de su fuente de ingresos. - Hablemos. - Contestó con su pose más seria.

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Después de unos minutos...

- ¿ESTÁ LOCO SU MERCED?. - Gritó Videl histérica.

- La suma de dinero que conseguirá una vez resuelta la misión será considerable... -

- ¿Y mientras tanto?. Además, yo trabajo sólo... -

- Piénselo. - Bardock se mostró inflexible dedicándole una mirada penetrante en la que Videl se quedó paralizada.

- Me está diciendo seriamente que desea que asaltemos a la mismísima casa real de los vampiros, es una misión suicida... -

- Pensé que era el mejor, veo que me equivoqué. - Bardock se levantó y comenzó a despertar al resto del grupo para alivio de Gohan.

- Soy el mejor. - Gritó Videl ofendida. - Soy el hijo del más grande Cazavampiros del mundo. -

- A mi me impresionan los hechos. -

- Le costará muy caro, exigire de vos una dieta diaria. -

- No podré pagarle hasta que sea completada la misión, pero le aseguro que una vez resuelta, no habrá fortuna que pueda igualar a la suya. -

- Claaaaroooo. -

- El mismísimo tesoro del Rey Salomón está en posesión del Rey de los vampiros. -

Videl sonrió torcidamente. - ¿Y por qué no debería ir yo sólo a esta misión y no tener que repartir los beneficios con nadie?. -

- Porque sólo yo poseo los datos necesarios para acceder al tesoro. Además, no tendrá que repartir riquezas, todo lo material será suyo, a escepción de un arca y una copa de madera. -

La cazavampiros arqueó una ceja. - ¿Espera que me crea eso?. ¿Renuncian a todas las ganancias materiales?. ¿O es que piensan quedarse con lo más valioso?. -

- Sólo nos quedaremos con un arca que contiene piedras dentro, y una copa de madera. -

- Un arca con piedras... y una copa de madera... ¿Y arriesgareis vuestras vidas por eso?. -

- No todo tiene un valor material, existen algunas cosas que tienen gran valor para el espíritu y el conocimiento humano. -

- Ahhh, yaaa, claaarooo. - Videl hizo una mueca dispuesta a irse a acostar.

Bardock sacó una moneda de oro que hizo las algarabías en las pupilas de Videl. - Esto es un adelanto de lo que tendrías. - Ella mordió la moneda y cotejó el peso.

- Cobro mucho más que 'esto' por mis servicios. -

- Si acepta será inmensamente rico en breve y no tendrá que trabajar nunca más. - Videl se odió por volver a mirarle a los ojos, ese hombre tenía algo magnético en ellos, era como los vampiros, como si pudiera influir en tu alma sólo al mirarte y descubrir tus más íntimos secretos.

- Trabajo sólo. Les dejaré... acompañarme en el camino, pero tendrán que acomodarse a mis condiciones. -

- ¿Cuáles son sus condiciones?. - Estrechó los ojos.

- Duermo sólo, me baño sólo, nadie debe tocar mis armas, ni mis ropas. Seguirán mis indicaciones en lo que diga, cuando lo digan y no se quejarán por cómo lo diga. -

- ¿Algo más?. - Preguntó algo sarcástico cansado de sus exigencias.

- Una semana al més descansaré. Eso es todo. - Esta última medida era debido a la circunstancia de que una vez al més entraría en el ciclo menstrual, de modo que su olor sería fácilmente palpable para cualquier vampiro, y su condición de mujer quedaría totalmente desvelada.

Estrecharon las manos en signo de haber cerrado el trato, y todos se fueron a dormir.

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Bra se sentó en la barandilla de su balcón mirando la luz de la luna llena, agena a la presencia de unos ojos que la acechaban.

- Querida luna, queridas estrellas, nuevamente os acompaño. No se por qué hemos tenido que venir a este castillo, hubiera preferido quedarme en nuestra casa. Aquí las mujeres son consideradas apenas como un mueble más, algo bonito, decorativo... No es así como me educó mi madre, ni es como quiero vivir. - El ceño de Bra estaba fruncido en este punto. - Ella se ha convencido de que si nos quedamos tendré un futuro mejor, o mejor dicho, ese estúpido de Yamcha la ha convencido de ello. -

Goten se cruzó de brazos divertido de escuchar sus confesiones a los astros de la noche.

- Idiotas, ¡todos los hombres son unos idiotas!. -

- No todos... - Rió Goten saliendo a su encuentro y ganando una mirada extraña. No había temor en sus ojos, ni tampoco odio, ¿curiosidad, ¿excitación?.

- Yo le he visto antes. - Pero no lograba recordar dónde. - Goten sonrió un poco al ver su cara de confusión. - ¿Qué haceis en mi balcón?. -

El vampiro se sorprendió unos segundos, llevaba muchas noches viéndola de lejos y no la había atacado, y ahora había salido de su escondrijo de mirón sólo para contestarle que no todos los hombres eran unos idiotas... ¿o era para alimentarse de ella?. Realmente no tenía necesidad de alimentarse, había procurado hacerlo antes de ir a verla para evitar esa tentación, pero... ¿por qué?. De algún modo le gustaba mirarla y escucharla recitar sus pensamientos.

- Os espiaba. - Reconoció burlonamente.

Bra frunció el ceño, luego sonrió torcidamente. - Vos fuisteis el que hizo aquel sonido extraño la otra noche... -

Goten abrió los ojos asombrado, ¿cómo pudo escucharle?. Debía tener el oido de un gato salvaje.

- ¿Quisierais dar un paseo?. - Se sorprendió a si mismo con aquel ofrecimiento, ¿qué estaba haciendo?.

Habían pasado dos semanas desde su primer encuentro, la primera vez, fue a verla con la intención de beber hasta la última gota de sangre de su cuerpo, pero sintió curiosidad cuando la escuchó llorar y maldecir su torpeza al caerse del artilugio volador y haber acabado viviendo en aquel castillo. Sus ideas le sorprendían para una mujer de esa época, era distinta, no era ninguna muchachita descerebrada, ni tampoco una experimentada señorita de 'vida alegre'. Era una chica con una personalidad arrolladora, y un magnetismo especial. No podía dejar de mirarla y algo en su interior le decía que no era correcto alimentarse de ella por más que su instinto le gritase hacerlo.

Bra se turbó un instante pensando en el riesgo que iba a asumir al salir a dar un paseo por la noche con un perfecto desconocido, pero a la vez sintió tal entusiasmo interior, tal excitación por hacer algo como aquello, que después de pensar unos instantes... - ¿Dónde quiere ir su merced a estas horas?. -

- ¿Le apetece un paseo nocturno por las orillas del lago, bella dama?.- Bra se sonrojó un tanto tras aquel comentario, luego frunció el ceño.

- NO SOY NINGUNA DAMA, NO SOY NINGÚN OBJETO DECORATIVO. Seguro que le ha enviado Yamcha para que me conquisteis y así acepte vivir en este lugar odioso, ¿verdad?. PUES LO SIENTO. Pero no pienso acatar sus deseos estúpidos. Puede que no viviera en la opulencia, pero era feliz con la vida que llevaba y mi madre también lo era. Así que por mi se puede marchar su merced con viento fresco y... - Goten se enfureció con aquellos gritos y sin más avanzó hacia ella violentamente, la tomó entre sus brazos y la besó. Y la besó con tal pasión que por más que ella quiso rechazar su beso, al final acabó cediendo.

Goten continuó besándola relajando un tanto su fuerza al sentir que era correspondido. Su lengua empujó hábilmente abriendose camino dentro de la suya, sus manos frías la estremecieron al rozar su rostro acariciando sus mejillas tan cálidas y rosadas. Fue quizás la frialdad del tacto, o quizás el hecho de que ese había sido su primer beso, y fue robado, o más bien las sospechas de que pudiera ser un enviado de Yamcha para seducirla, lo que hizo que algo saltase en su interior y le golpease duramente en la entrepierna.

Para su sorpresa, el hombre que había golpeado se separó de ella pero no hizo ademán de perder su fuerza o haberse adolorido demasiado. El le dedicó una mirada totalmente iracunda. - ¿Por qué me habeis golpeado?. - Preguntó mirándola fíjamente y dispuesto a matarla allí mismo.

- Vos... vos... no teneis derecho a besarme sin mi consentimiento. -

- Os gustó el beso tanto como a mí. -

- No cederé a las pretensiones de quien os ha enviado. No voy a quedarme en este castillo. -

Goten sonrió un poco. - ¿Pensais que me envió alguien?. -

- No os riais de mi, su merced, no soy ninguna estúpida... Yamcha quiere utilizarme para retener a mi madre con él. -

- Dejadme adivinar, pensais que soy un noble amigo de ese caballero que pretende a vuestra madre... -

- SI. -

- Y que mi pretensión es seduciros... -

- S...si. - Reconoció Bra sonrojándose de nuevo.

- ¿Y si os dijera que no soy amigo de él?. -

- Probadlo. -

- ¿Conoceis algún vampiro que tenga amistades con humanos?. -

- JA. - Rió ella cínicamente, pero su rostro mutó a una mezcla de temor y atracción al ver los ojos de Goten brillar y la transformación de su mandívula.

- Vos... -

- Soy un vampiro. -

- ¿Vais a matarme?. - Goten casi se estremeció ante la sangre fría que demostró tener la muchacha que le plantaba cara.

- No. -

Bra se quedó confusa trás aquella respuesta, pero no se atrevía a hacer ninguna pregunta más, mientras que intentaba concentrarse en un modo de escapar de su presencia.

- Los vampiros tenemos palabra. Prometo no hacerle daño. -

Por alguna razón, aquella palabra parecía ser confiable. - ¿Cómo puedo estar segura de eso?. -

- Por que si quisiera haberla matado, lo hubiera hecho hace bastante rato. - Aquella afirmación era aplastante, desde luego.

- ¿Por qué habeis prometido eso?. - Ahora la curiosidad podía al miedo.

- Os dije que no era amigo de Yamcha, pero no tenga la menor duda, deseo seducirla. - Bra se turbó tremendamente.

- Vos... sois... yo... YO NO SOY UNA CUALQUIERA. - Gritó enojada.

- Yo tampoco. - Goten hizo una sutil reverencia y desapareció de su vista.

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