Inicio By Isi-San una de las mejores escritoras de fanfics de kakaanko CAPITULO 1 El equipo de Minato Namikaze estaba junto a él en una camilla del hospital de Konoha, Tsunade recién salió de la habitación luego de aplicarle un poco de chakra curativo por todo el cuerpo a Minato bajo la mirada atenta de Rin. Los cuatro estaban en completo silencio. Obito, quien por su hiperactividad no podía contenerse mucho tiempo callado fue el que quebró la momentánea paz.
— ¿Cómo es posible que un ataque lograra herirlo, sensei? —Tanto él como sus dos compañeros estaban desconcertados, bien era sabido que su maestro era el Rayo Amarillo de Konoha, ningún ataque lo lograba alcanzar y si lo hacía quedaba con heridas menores, por eso, los tres, estaban sumamente curiosos sobre lo que había pasado ahí. ¿Quién le había hecho eso a su sensei? ¿Un enemigo muy poderoso?— ¿Quién fue? ¿De qué aldea?
—Konoha —respondió Minato con una sonrisa, los tres niños lo miraron desconcertados.
— ¿Traición? —Preguntó Kakashi abriendo un poco más sus ojos.
—Mi atacante fue el amor y su procedencia Konoha —dijo tranquilamente entrecerrando sus ojos con una sonrisa.
— ¿Sensei? —La dulce voz de Rin pedía explicaciones.
—Kushina estaba a punto de ser atacada por la espalda y no se había dado cuenta, yo sabía que no podría apartarla del camino pero si atravesarme para que ella no sufriera mayor daño, había luchado mucho, sabía que no estaba en condiciones.
Los tres lo miraron desconcertados, Kakashi frunció el ceño.
—Kushina–san es una Jōnin de alto nivel, sensei, no debió hacer eso, fue imprudente de su parte… quizá Kushina–san hubiese podido evitarlo sin que usted resultara tan herido.
Rin asintió con la cabeza, Obito la imitó.
Minato rió con alegría —Chicos, recuerden que el trabajo en equipo es lo más importante. Si tenía la oportunidad de salvar a mi compañera no podía quedar de brazos cruzados. Es preferible que ambos saliéramos heridos a que alguno terminara muerto.
—Minato–sensei, ¿a usted le gusta mucho Kushina–san? —Preguntó Rin con una sonrisa y las manos entrelazadas en su espalda baja, en su mente fantaseaba por el día en que Kakashi se sacrificara así por ella.
Minato rió nervioso y un leve sonrojo se tiñó en sus mejillas —Bueno… yo…
— ¡Namikaze! —Se escuchó un grito para después abrirse la puerta de golpe.
— ¿Kushina? —Preguntó Minato con una sonrisa, y sí, riendo un poco nervioso.
— ¡Si ellos no te mataron lo haré yo! —Dijo amenazadora mientras se acercaba a él con el ceño fruncido y los puños apretados, por instinto los niños se aparataron de la cama. Kushina aún así se veía herida, se notaba que tenía el costado izquierdo vendado igual que parte de la cabeza—. ¿Por qué hiciste tal estupidez? —preguntó acercándose a la camilla de Minato.
—Kushina, te dije que por el combate con el otro enemigo terminéaccidentalmenteen medio de tu ataque, nunca fue mi intención…
— ¡Deja de mentir que no te queda nada bien! ¿No notas que eres pura honestidad? A lenguas se ve que no es verdad. ¡Deja de sobreprotegerme! ¡Soy una Jōnin especializada! ¡Idiota!
—Kushina… —intentó calmarla con su voz alegre pero ella se veía muy alterada.
— ¡Pudiste haber muerto, tonto! ¡No lo vuelvas a hacer!
—Prefiero ser yo el que esté en la camilla y no el que te este visitando preocupado.
Kushina resopló con fastidio —Nunca cambias, Namikaze. ¡Bondad por todas partes! —Exclamó con deje sarcástico—. Por favor, nadie puede ser tan bueno —dijo con el ceño fruncido.
Minato se quedó callado, su equipo lo miró con curiosidad.
—Cuando salga del hospital… ¿quieres ir a comer ramen?
—Sí, pero tú pagas —dijo ella de mal humor dirigiéndose a la puerta—, ¡tonto!
—Por supuesto que yo pagaría, jamás dejaría que tú lo hicieras si te estoy invitando a salir —dijo él con una sonrisa radiante.
—No es una cita, Namikaze —bramó ella mirándolo, retadora— pero me gusta el ramen gratis. —Después de esto cerró la puerta de golpe. Después de dar el portazo ella suspiró y se sonrojó levemente—Minato es tan…él—susurró por lo bajo, aunque se veía molesta era indiscutible que estaba…feliz…porque él no estaba herido de gravedad.
Minato suspiró, Rin soltó una leve risa —Sensei, ella está muy preocupada por su salud.
— ¿Tú crees? —Preguntó Obito— Más parecía que quería dejarlo peor.
—Claro, vi cómo se acercó… cuando se acercó a Minato–sensei se fijó en sus heridas y notó que no eran muy graves.
Los tres volvieron a mirar al rubio, estaba con una sonrisa distraída mirando la puerta. Kakashi negó con la cabeza.
—En una próxima ocasión podría morir si no es más precavido, sensei —le dijo el niño de cabello plateado.
—Sacrificarme por Kushina no sería una mala forma de morir. Sería una que aceptaría gustoso —dijo él.
Obito levantó su brazo derecho con decisión — ¡Opino lo mismo!, ¡morir protegiendo a Rin sería todo un honor para mí!
—Mucho, Rin —habló Minato.
— ¿Cómo, sensei? —preguntó la aludida.
—Kushina me gusta mucho.
—Los lazos sentimentales no valen nada —dijo Kakashi cruzado de brazos.
—Kakashi… cuando te toque a ti te acordarás de mí, cuando ames de verdad no te importara morir por esa mujer.
Rin unió sus manos de forma ilusionada mientras Obito se deprimía por la reacción de su compañera, Kakashi bufó —no creo que eso ocurra.
Minato rió levemente y les ordenó irse para que él pudiera descansar un poco, entre más rápido se sintiera mejor más rápido comería de nuevo con Kushina.
_Su mente recodo ese momento solo como si hubiera sido ayer, nunca había tomado en cuenta esas palabras pero con lo que estaba sucediendo ahora entendía las palabras de su sensei, el tuvo la razón todo el tiempo solo que él no comprendía esas palabras ya que nunca había amado a una mujer como su sensei amaba a la kunoichi de cabello rojo, Kushina, hasta que conoció a la mujer que le robaría el corazón y le quitaría el sueño, ahora ella estaba en peligro y el sería capaz de sacrificarse por ella, la guerra ya llevaba aproximadamente 3 meses, con inevitables perdidas y batallas interminables, Kakashi se encontraba en el bosque reposando su espalda contra el gran tronco de un árbol de cerezos que florecía, mientras su equipo terminaba de ser examinado, el se encontraba completamente perdido entre pensamientos y recuerdos de su vida
–Kakashi-sensei- interrumpió una voz femenina que lo llamaba
– ¿Qué sucede sakura?- dijo el peliplata saliendo de sus pensamientos y mirando a la kunoichi de cabello rosado
-¿Se encuentra bien, esta herido?- le pregunto sakura mirando a su sensei
–no, no estoy herido ni nada, no te preocupes- dijo levantándose y poniendo su mano sobre la cabeza de la chica –será mejor que descanses, buscare algún lugar para que descansemos- la ninja asintió y el quito su mano de la cabeza de la chica y puso ambas en sus bolsillos y comenzó a caminar entre los árboles.
ya estaba cayendo la noche y necesitaban en donde poder descansar sin ser atacados por sorpresa, camino unos metros, de pronto una gran explosión hizo que el ninja perdiera el equilibrio por la onda expansiva provocada por esta, el ninja abrió sus ojos intentando ver a su alrededor pero el paisaje era cubierto por una densa capa de polvo, se levanto con algo de dificultad, y intento ver que había provocado la explosión pero no veía más allá de unos metros, comenzó a caminar todo el lugar estaba en un silencio absoluto no se escuchaba nada, con el caminar el polvo a su alrededor comenzaba a dispersarse dando una escena de un lugar totalmente destruido, los arboles partidos a la mitad y troncos en el suelo, salto sobre la rama de un árbol que había quedado intacto ante la destrucción, comenzó a mirar entre todos los escombros si había alguien de pronto un leve gemido de dolor llamo la atención del ninja copia, aunque fue un sonido casi inaudible fue suficiente para que el ninja peliplata lo escuchara y bajara de la rama del árbol en busca de la fuente de aquel sonido, camino entre algunos escombros en busca de la persona que había emitido el sonido
–¡Hey ¿hay alguien aquí?!- grito el ninja esperando que quien había gemido de dolor lo escuchara, de pronto volvió a escuchar nuevamente el mismo quejido pero esta vez a sus espaldas, Kakashi se giro rápidamente y camino hasta un montón de escombros, comenzó a sacar cada pedazo de tronco y piedra que había, cuando ya había sacado algunos noto la sangre que pintaba algunas rocas, esto lo alarmo ya que había un herido y comenzó a sacar las ropas con más rapidez, de pronto una mano tomaba la suya…
