Gracias a los que comentaron el primer cap aun no decido quien de nuestras dos muchachas se quedaran con Rachel falta mucho para resolver eso pero ambas serán igual de importantes.
En otra parte de la cuidad se encontraba Lucy Quinn Fabray una joven de 27 años, cabello rubio, el color de sus ojos era una mezcla entre el pasto en invierno y la mas deliciosa miel. Ella perdió a su padre hace 2 años atrás fue asesinado cuando venía a visitarla, su hermano es policía y dedica su vida tratando de saber quién es el responsable de todo aquello que les tocó vivir.
El padre era un empresario de alta sociedad un hombre corrupto y de sangre fría como el hielo se dedicaba a cubrir todo con aquella familia perfecta que se encargó de crear. Fue responsable de interminables delitos, por lo tanto su asesinato no fue algo inesperado y no necesitaba que se le preste demasiada atención. Pero para sus hijos él no era esa clase de persona, sino todo lo contrario, no lograban entender porque la gente se dedicaba a ensuciarlo cada vez más.
La realidad le golpeaba la cara de Quinn sin ni siquiera avisarle, debía irse de esa casa, necesitaba tomar aire, aquellos dos años de encierro no la ayudaron a resolver nada. Por ahí afuera encontraría alguna respuesta para aquellas infinitas preguntas que se le cruzaban por su cabeza.
Al salir el aire enfrió su rostro, llamo a una carreta para pedirle que la lleve lo más legos que pudiera y así fue, aquel lugar ella no lo conocía pero le encanto aquel mercado que vendía todas clases de cosas en la calle, decidió recorrerlo y a lo mejor encontraba algo para la cena.
Al lado de ella se encontraba un niño parecía querer pedirle algo, pero no lo hacía, de la nada el joven le robo el poco dinero que tenía en su cartera.
Del asombro quedo completamente confundida solo puedo ver a una joven que sostenía al niño y acariciaba la cabeza del muchacho como una madre, recién reacciono cuando esta le devolvió lo que pertenecía, nunca pensó ver a semejante ser caminando por aquellas calles, tan hermosa y delicada. Sus ojos se llenaron de brillo provocando un leve rubor en sus mejillas haciéndola ver mucho más bella de lo que era.
-Debería tener más cuidado, acá los niños son como pequeños duendes les gustan las cosas que no le pertenecen, tome un regalo de mi parte, mientras sepan que me conoce, ya no sentirán atracción para tener su cosas.
Agarro aquella manzana que le ofrecía la joven que le sonrió en todo momento la vio alegarse entre la gente sin poder ni siquiera decirle gracias. Pudo sentir como el tiempo se detuvo al morder aquel fruto que sostuvo aquella mujer, lo saboreo como si fuera lo más delicioso de su vida sin sospechar si quiera lo que su corazón empezó a sentir.
Pero para Rachel el sentimiento era diferente sabía muy bien lo que hacía desde un comienzo, ella solo le entrego la manzana recordando aquel cuento que su madre le contaba antes de dormir. Su madre era mucama de unas personas de alta sociedad que se dedicaban a la exportación de alimentos. Era tan bella como frágil solía deprimirse con tanta facilidad que eso la término consumiéndola hasta su muerte.
Siempre digo que ella no podría cuidar a una niña tan maravillosa como aquella hija que había tenido a sus 15 años, el padre de la joven era una alcohólico que le gustaba apostar, cuando se quedó sin dinero y con su esposa muerta para mantenerlo realizó una última jugada, aposto a su hija como premio mayor.
Rachel fue educada en las mejores escuelas después de que su padre perdiera aquel juego pero aun así nunca podía alcanzar el nivel esperado por aquel hombre que la educo. Se encargó de hacerla mujer una noche de Diciembre en la casa solo había la luz de una vela y el silencio perturbador que era interrumpido por aquel reloj viejo de un pasillo decorado con fotos de personas que nunca conoció.
Dos años después se encargó de él, fue su primera víctima y también fue la última vez que lloro, a pesar de todo aquel hombre le dio muchas enseñanzas que ella volara hasta el día de hoy, pero la rabia la consumía en aquel instante no resistió la tentación de matarlo, sostuvo aquel martillo que encontró en el ático con mucho fuerza varias noches en donde la cobardía no la dejaba dañarlo, pero ese día ya no aguanto más un trueno sonó fuertemente y 15 martillazos en aquel rostro fue el comienzo de todo.
Aquella noche Santana la observaba en la oscuridad de la mansión, la miraba como si no pudiera ver otro cosa, se había quedado hechizada con aquella figura por la cual sus ojos se deslizaban lentamente. Le costaba admitir que detestaba la idea de que algún hombre tocara a aquella mujer, pero no podía decirle lo que su corazón sentía, a diferencia de nuestra Blanca nieves ella lo tenía muy claro deseaba a esa niña y la quería entre sus brazos y sabanas pero por alguna razón la timidez de tan solo acariciarla le ganaba.
La vio sentada en el comedor observando en penumbras la nada, tenía puesto un camisón blanco que caía suavemente por sus piernas al descubierto, nadie podría resistir aquella tentación
Rachel solo permaneció allí en silencio dejando que la observara y le sonrió con tanta picardía que nublo le nublo la mente
-sabes esta casa es extraña a la mañana cada parte de ella tiene vida a pesar de que no allá nadie caminando por aquí es tan raro no tener a ningún hombre queriendo tener mi cuerpo en las sabanas de seda de la habitación nueve.
Santana pudo notar la tristeza que se reflejaba en aquellos ojos tan profundos mientras las náuseas de imaginarse aquella escena aparecieron. Tenia que animarse a decir algo pero las palabras tardaron en salir.
- Deberías dejar este trabajo, eres muy joven, aún tienes tan cosas por vivir ... el amor por ej.
Aquella niña se levanto de la silla, para acercarse más a esa mujer que le hablaba de amor, algo que ella no puede entender. La sujeto por la cintura haciendo que aquel cuerpo que estaba en sus brazos temblara.
- Sabes el amor solo es un juego que se dedica a volver a los seres humanos idiotas por favor nunca pidas que entienda esa palabra.
Susurro aquellas en el oído de Santana, soltó aquel cuerpo tembloroso y se marchó dejando su perfume en cada parte de el. Sabía bien que ella no era la indicada para pasar un rato, a pesar de mucho que le gustara y aquellas ganas de poseerla.
