Disfruten la lectura.


Encantador Psicópata

II

Su plan era brillante, según él, claro.

Después de revisar el resultado en su cámara notó que la chica no iba sola y que, de hecho, iba con un hombre moreno con lentes. Esto no impediría que él consiguiese acercarse a su musa y pedirle encantadoramente que trabajase en sus futuros proyectos, aunque si lograba salir con ella mil veces mejor. Pero antes debía asegurarse de sacar algunas tomas más por si sus intenciones no resultaban, aunque dudaba que las cosas saliesen mal.

Sigilosamente siguió a los chicos, escondiéndose detrás de la gente que los rodeaba, mientras con su instrumento de trabajo en posición esperaba el momento oportuno para quizás captar una mejor fotografía que la anterior, y si era posible sin cuatro ojos que estorbasen.

Ignorando las miradas extrañadas de quienes observaban la inusual escena siguió con el recorrido que la pareja adelante marcaba con sus pisadas, indiferentes al pelirrojo y charlando de quién sabe qué. Pudo tomar varias tomas más sin problema, hasta que el chico giró bruscamente donde estaba él justo cuando el sonido del disparador había menguado y miró en su dirección. Paralizado dejó de respirar y esperó.

Ahora ambos lo observaban y eso sólo conseguía que la tensión en sus músculos aumentase y que el sudor excesivo recorriera su cuerpo y el hedor se intensificara. Lo primero que haría, si salía sin problemas de la situación, sería caminar hasta su coche e ir directamente a su departamento para ducharse durante horas.

Cuando se dio cuenta que la pareja caminaba hacia él, optó por una medida rápida y digna.

«Huye ahora»

Siempre hacía caso de sus instintos y en esta situación no sería diferente, con la mano derecha sosteniendo la cámara contra su pecho y la izquierda afirmando el bolso envió rápidas señales a sus piernas y emprendió la retirada. Rezaba porque al menos pudiese llegar al coche y refugiarse ahí sin pasar ningún inconveniente.

Se despidió con pena de su brillante plan.

Como estaba de espaldas intentando arrancar de los, según él, malhechores que querían hacerle cosas malas, no pudo vislumbrar que la joven pareja se reunía con un alto pelirrojo de ojos azules, de facciones similares a él. Su hermano.

A salvo en su auto manejó, ahora tranquilo, hacia su hogar. Le esperaba una larga tarde de revelado y buena música y si estaba de humor hasta se tomaría una cerveza.

«Por poco»


―¿Y sobre qué se supone que trata tu proyecto? ―Pregunta su gemelo después de la cena, cuando el mayor, George, aún está terminando los últimos sorbos de bebida mientras él lava los utensilios sucios en la pequeña cocina.

―Es de temática libre, puede ser una romántica puesta de sol en donde las sombras pinten la arena con distintas formas o bien un pedazo de mojón maloliente que cause gran impacto. Lo único relevante del proyecto es que debemos explicar lo que sentimos al captar la imagen y detallar el significado que nosotros le damos. Una total mierda, pero que de todas formas me servirá para pasar el curso relajado y tener un buen currículo.

―La idea del trozo de mierda me parece bastante interesante, ¿y qué decidiste tú? ―Acota después de carcajearse por las ocurrencias de su hermano.

―Termino acá y vamos al estudio, estoy teniendo problemas para elegir la mejor fotografía.

Cuando ingresan al estudio George, habiendo compartido célula y útero con su hermano, sigue sintiendo que está ingresando a algo más íntimo que aquello, un trocito de Fred que ni él quiere profanar. El pensamiento pronto es despachado al mirar todas las fotografías colgadas en el cuarto, la sorpresa le asalta al percibir que en cada una de ellas se encuentra una mujer castaña de rasgos delicados. Ella en sí no le parece nada del otro mundo, pero sí le impacta que todas las malditas fotos sean de la mujer.

¿Por qué demonios está indeciso entonces?

Compara unas con otras, y claro, hay diferencias entre ellas, tal vez el ángulo o la iluminación, pero en esencia todas son idénticas. Aunque por supuesto él estudia negocios, ciertamente no tenía ni puta idea sobre fotografía como su gemelo, pero aún así ¡todas son iguales!

―Sé lo que piensas, hermano, y te equivocas, hay muchas diferencias. Tal vez sean mínimas para alguien que no acostumbra a ver más allá, pero lo cierto es que todas tiene matices diferentes. Por ejemplo esta ―Procede a explicar con paciencia―, ¿notas su mirada acá? Pareciera que viese con amor y devoción a una simple flor, por eso su mirada se ve transparente y el enfoque va directo a sus ojos, pasando a un segundo plano las demás facciones. En esta otra le sonríe al chico con picardía, y la forma en la que sus comisuras se alzan producen ligeras arrugas en el contorno de su boca, ahí es cuando las sombras juegan un rol importante porque realzan la mueca y se vuelve contagiosa.

Nota con placer que su hermano adora lo que hace y eso a él le llena. No hay nada mejor que su otra mitad sea feliz con lo que será su oficio por el resto de su vida, aunque en la actualidad sea una profesión que no es muy prestigiosa como seguir la medicina o la ingeniería, pero siempre que te esforzaras y lo disfrutases las cosas serían más llevaderas.

Ugh, se estaba volviendo un cursi.

Sigue estudiando el trabajo de su gemelo buscando ese algo que Fred veía en cada trozo de papel para que pudiese elegir una que le satisficiera y de paso lograse el bendito sobresaliente, hasta que se encontró con algo que ignoró totalmente por enfocarse en la chica.

―Yo conozco al chico ―Omite el grito femenino de su hermano que suelta al interrumpir el silencio del cuarto y enfoca la mirada en el rostro del hombre ―Va en primer año de la carrera eso sí, pero estudia lo mismo que yo.

―Debes recordar quién es él, porque es el camino directo hacia mi musa ―Exige imperativo el pelirrojo, importándole nada la mirada punzante de su gemelo. Debía tener contacto con la muchacha, por pequeño que fuese, porque, demonios, era su musa.

―¿Hilmort? No, es algo más soso que eso, ¿Harriet? Sí, algo así ―Dejó que siguiese meditando e inventando nombres cada vez más ridículos mientras él aún estudiaba cuál sería la imagen que usaría para su proyecto, hasta que es atacado por otro sobresalto provocado por su hermano. «Adiós orgullo masculino, fue un placer»―¡Harry Potter!

―¡Joder George! Creo que casi me hago en los pantalones, y no orina precisamente ―Reclama enojado, pero pronto sus neuronas funcionan y procesa, al fin, la información recibida.

―Rayos, ¿qué planeas Fred? ―Pregunta el mayor con cierta reticencia al captar la mirada brillante en el rostro ajeno y una sonrisa que no le gustaba si él no estaba involucrado en la travesura, ésa que alzaba más un borde labial que otro, la cual no auguraba nada bueno.

Pero sus pantalones al igual que su querido hermano se podían ir al mismísimo culo de Snape, él había conseguido el contacto directo con la chica. Sólo era cosa de ponerse manos a la obra.


Hola :) Muchas gracias por sus comentarios y todo eso :B 333

Bueno, no pasó mucho en este capítulo :(( ¡PERO! Fred cada vez está más cerca de su musa y ¿qué pasará cuando la encuentre? jujuju

Ojalá les haya gustado :)

Nos vemos, cuídense 3