DISCLAIMER: El personaje de Lucy Weasley pertenece a la maravillosa JK Rowling, y también algunos de los demás. Este fic participa en el reto Viñetas de emociones del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black

PASIÓN

Precioso.

Es lo único que puede pensar al verlo. Ese animal, ¿es un animal?; esa criatura, es ¿Cómo se decía? Ah sí, manífico, digo magnífico, eso era.

Su papá repetía esa palabra constantemente, ¨Que velada más magnífica y encantadora.¨ cada vez que comían en otra casa.

Molly la dijo una vez (diciendo las palabras despacio, como para que lo entendiera) que magnífico ¨Es algo muy bonito, que impresiona.¨, y, bueno, estaba claro que ese dragón impresionaba y mucho.

Lucy volvió a centrarse el tiempo justo para cerrar la boca, recordando con vergüenza que papá siempre decía que estar con la boca abierta te hace parecer tonta, y ¨es una falta de elegancia¨.

No tardó mucho en abrirla de nuevo, a los pocos minutos de seguir viendo esa criatura tan magnífica y preciosa. Muy, muy preciosa.

El dragón sacudió la cabeza, y sus escamas reflejaron el sol. Lucy empezó a oír cada vez menos a sus tías Ginny y Angelina regañando a sus dos primos, y a ver el dragón más cerca, más cerca, cada vez más cerca.

La toma unos segundos darse cuenta de que está andando hacia él. El dragón lanza una llamarada que la roza el hombro.

Oye un grito exclamado a lo lejos y sabe que la queda poco tiempo hasta que alguien de su familia la coja. Lucy presiona su hombro hasta que no arde más y mira al dragón hipnotizada, que por alguna razón ahora está tumbado.

Lucy se emociona cuando se da cuenta, ¡Ha hecho un amigo!, y con una sonrisa enorme se precipita sobre él.

El grito se acerca, así que Lucy se da prisa en subirse a él. Podrá haberla hecho mucho daño antes, así que si no se lo hizo antes no se lo va a hacer ahora, es obviosísimo.

Lucy se pregunta por un momento si esa palabra existe antes de sentir el aire azotándola. ¿Qué estaba pensado antes? Bah, que más da.

Lucy está surcando el aire, está dominando el fuego y es invencible. Lucy, ¡Merlín, está prácticamente montada en fuego! y no se está quemando.

Pronto aterriza en el suelo y baja rápidamente. Hay lágrimas en sus mejillas, y no sabe por qué ha llorado, sólo que no es por nada malo.

Tiene ganas de reírse y lo hace, mientras repite una y otra vez el vuelo en su cabeza. Su papá la está regañando, Molly la está mirando como si fuese boba, pero ella no puede parar de reírse.

Un destello de comprensión brilla en los ojos de su Tío Charlie, y es entonces, después de mirarle a él, y mirar de nuevo al dragón, que Lucy, entiende y SABE que es lo que seguro segurísimo quiere ser de mayor.

El sol fue testigo del trato pactado entre un dragón y una niña. Tan solo con ocho años, y aun sin comprenderlo del todo, Lucy sabe que no es simple amor o admiración , sino pasión, lo que siente por ese dragón, por los dragones.

Quizás podría preguntarle a Molly lo que esa palabra significa más tarde.