Era tarde y se estaba solo en su habitación vacía, con la camisa remangada y el pelo alborotado, su mirada clavada en el piso.
Levanto la vista hacia el cielo que se asomaba por su ventana, el cielo celeste del planeta Kinmoku que tanto le recordaba a los ojos de aquella mujer que se había colado en su sangre.
Durante las últimas semanas siempre ocurría lo mismo, se pasaba horas intentando borrarla de sus recuerdos, pero acababa exhausto y fracasado. Y cada nuevo día era una odiosa copia del anterior.
Ignoro el sonido del picaporte y la puerta abriéndose, de repente la cabeza había comenzado a dolerle.
-¿Cuánto tiempo mas seguirás así?- ignoro la voz de su hermano mas bajo –luces patético y este lugar ya comienza a oler mal- Yaten hablo con molestia mientras caminaba por la desordenada habitación.
-lárgate-
-tal vez no lo notes, pero mientras tu estas aquí echo una mierda, ella de seguro regresa de su esplendida luna de miel-
-¡lárgate Yaten!- grito señalándole la salida.
-¡no!- le refuto con violencia y cogiéndolo de la camisa-¡debes detenerte, no haces mas que destruirte!-
-¡eso es lo que quiero!- exclamo empujándolo con fuerza, volvió a caer sentado al borde de la cama –no puedo quitármela de la cabeza, no tengo remedio-
-ella no lo vale-
-ella lo vale todo-
-yo estuve allí Seiya, la vi casarse sin dudar ni un solo instante-
Con rabia contenida hundió sus dedos entre su cabello, casi hasta incrustarse las uñas.
-tienes que acabar con esto- Yaten se arrodillo frente a su hermano con la mirada suplicante –debes continuar con tu vida así como ella lo ha hecho-
-solo fue una noche- susurro casi para si mismo, pero Yaten logro oírlo, sabia de lo que hablaba, la vio aquella noche escabullirse en la oscuridad y entrando a la habitación de su hermanos, y la vio salir cuando ya casi amanecía. –creí que había significado algo-
-tal vez si significo, aunque no lo que tu esperabas- Seiya lo miro adivinando sus palabras –el ultimo arrebato de la princesa rebelde-
y así fue como los meses pasaron, con toda aquella rabia contenida y la frustración que lo carcomía, supo de buenas fuentes sobre el esperado regreso de los esposos Chiba de su luna de miel, también se entero que Darien Chiba tuvo que trasladarse a un hospital a otro país y que ella como buena esposa había ido con el.
Las noticias que le llegaban sobre la tierra eran de una completa paz, podía imaginársela junto a el, entregándose a el, cada noche de soledad veía el cielo durante horas esperando la respuesta a su única pregunta:
¿Acaso nunca significo nada para ella?
Hasta que un día la respuesta llego a la puerta del castillo, literalmente, sus ojos se abrieron llenos de confusión y rabia.
-¡que demonios significa esto!- había gritado Taiki, ya que tanto Yaten como su princesa simplemente no podían articular palabra alguna.
-significa lo que ven, y espero que nunca mas vuelvas a acercar aquellos ojos centellantes de odio y repugnancia se dirigieron hacia los brazos de la princesa de fuego –ella no quiere saber nada de ustedes… de ninguno-
Y con aquellas palabras el destino de Seiya había sido sellado, una vez más, por la princesa de la luna.
-0-0-0-
Desde aquella distancia podía ver el castillo elevarse en el horizonte, al imagen era verdaderamente majestuosa. Aunque llevaba poco tiempo en aquel planeta, este era suficiente para quedar maravillada.
Cada paso que había dado le recordaba tanto a el, el sol era saludo, la brisa suave y las flores… dios, lo mejor eran las flores, todos aquellos hermosos colores y su dulce fragancia, se arrodillo ante un montículo de curiosas flores, era verdaderamente exquisitas, inhalo su fragancia hasta que esta lleno sus pulmones.
Rió suavemente con los ojos cerrados.
-¿eres real?-
Al oír aquella voz susurrante, se volvió bruscamente.
-sei… Seiya-
El aparente asombro en el rostro del moreno desapareció casi de inmediato y la saludo con un breve asentimiento de cabeza, en su rostro, serena no puedo percibir ninguna emoción.
-tu… tu…- esquivo un par de veces su mirada, se sentía confundida y con un ligero shock.
-¿Qué haces aquí?- su voz era imperturbable.
-yo… el… el cristal de plata me trajo aquí-
Serena había esperado algún comentario, o al menos una pregunta, pero Seiya no hablo mas, solo la veía como quien se fijaba en una piedra.
El pulso se le tranquilizo y esta vez pudo verlo directamente ¿realmente estaba frente a Seiya? ¿o acaso seria un truco de su imaginación?
Cerro los ojos y los abrió lentamente, casi hasta sentía miedo de que al abrirlos por completo el desapareciera… otra vez.
Pero ahí estaba, dejo salir el aire de sus pulmones, el seguía allí, en cuerpo, piel y sangre, era Seiya.
Al principio creyó que el no había cambiado ¿pero cuanto tiempo había pasado? ¿Cuatro, cinco años?
Tuvo ganas de acercarse a el, acariciar su cabello negro, ponerse de puntillas y unir sus labios a los suyos, de volver a revivir aquel recuerdo de su última noche juntos. su ansiedad fue tan intensa que dio un paso hacia adelante, el se puso rígido y ella se detuvo de golpe.
La dura realidad la golpeo en el rostro, los años habían pasado duramente, ya no era la chica que podía sonreírle y encontrar dulzura en sus ojos azules… ahora aquellos ojos se fijaban en ella con una expresión dura.
"me odia" pensó dolorosamente, bajo la mirada controlándose de no llorar, la garganta le dolió al tragar saliva.
-luces muy bien- susurro controlando la voz –los años te han sentado bien- termino con un susurro.
-¿Por qué estas aquí?- hablo con dureza -¿Por qué después de estos años vuelves a ponerte frente a mi?-
los ojos de serena se abrieron con temor, si la odiaba… realmente la odiaba.
-yo…- se llevo la mano temblorosa sobre la frente –debo irme, lo siento- intento darse la vuelta.
-dime porque estas aquí ¡dímelo!-
La dureza de su voz la apuñalo directamente.
-debo… irme…- susurro con voz quebrada –solo pasaba por aquí… quería ver el castillo-
-¿porque?-
-siempre… tuve curiosidad-
-¿curiosidad?- escupió cada palabra como veneno –cruzaste media galaxia solo ¿por curiosidad?-
-yo…- serena dejo de hablar y se froto las sienes con la yema de los dedos, comenzó a sentir un extraño escalofrió, y el dolor de cabeza comenzó a punzarle. Sin previo aviso sus piernas temblaron y su vista se nublo, la piel se le erizo.
Busco algún sentimiento en sus ojos y solo hallo frialdad, el dolor en su cabeza se agudizo.
-cinco años… y vuelves a aparecer- exclamo Seiya inconsciente de la situación de serena debido a la rabia.
-debo irme-
-¡no hasta que me expliques porque estas aquí!-
-¡no, no quiero hablar! ¡No quiero recordar! ¡No quie…!- no concluyo la frase, los latidos de su corazón comenzaban a dolerle, a ciegas con una mano busco apoyo encontrándolo en una roca cubierta de suave vegetación.
Seiya la vio pequeña e indefensa, acurrucada en una piedra frente a el, la niebla del miedo que lo cegaba se fue diluyendo y por primera vez, desde que la reconoció en la lejanía.
Por primera vez vio que su piel había perdido aquel brillo de buena salud, su cuerpo estaba demasiado delgado y hasta podía notar ligeramente sus huesos, el oro reluciente de su pelo se había apagado.
Tan rápidamente como lo había invadido la rabia, así de rápido desapareció, dejo de verla como la amenazaba hacia su nueva vida, y la vio en realidad era, una mujer desamparada.
-¿estas enferma?- pregunto con suavidad.
-no, solo algo cansada- respondió con lentitud intentando ponerse de pie –he viajado mucho, el calor me fatigo mas de lo que esperaba-
-¿viajar? ¿Dónde están tus guardianas?-
-en la tierra… supongo- oyó una risa traviesa y se sorprendió al darse cuenta que era su risa.
-porque ellas están allá y tu aquí- pregunto desconcertado y ella volvió a reír, cada vez lo confundía mas ¿Por qué viajar hasta otra galaxia? ¿Por qué después de tantos años? ¿Cómo es que uranus no estaba pisándole los talones?
-es por eso que debo irme- hablo casi con un susurro dando pequeños pasos –ellas no deben…-
se giro dándole la espalda, ya no soportaba el dolor de su corazón, ahora sabia que lo había perdido todo, tal vez por eso el cristal de plata la trajo hasta este planeta, para que ella supiera la única verdad, ya no había nada en el universo para si misma, estaba vacía… sola.
Agacho la cabeza y con los ojos cerrados susurro –adiós Seiya-
Camino lentamente, no quería tambalear frente a el, internamente rezo para que su majestuoso planeta la hiciera desaparecer y la llevara a otra galaxia, tal y como lo había hecho los últimos años.
Seiya vio como su delgada figura contrastaba con el sol, fijándose en cada uno de sus movimientos, era una locura pero no quería que se marchara, apretó los dientes para no gritar su nombre, sacudió la cabeza y la miro por última vez, dispuesto a irse.
Se giro para volver a su hogar, pero no pudo contener un vistazo mas, y fue en ese instante donde la vio caer, como las de los arboles cuando llega el otoño, ella cayo.
-¡bombón!-
-0-0-0-
Estaba flotando ¿estaría muerta ya? deseaba que así fuera, se sentía tan placentero, la tibieza de un cuerpo blando la rodeaba, la fragancia masculina casi la excitaba.
Oyó un fuerte crujido.
-¡Taiki!- esa era la voz de Seiya.
Sintió que aquel cuerpo la abandonaba "oh, no me dejes" pensó.
-¡con un demonio Taiki, ven aquí!- si estaba exaltado.
-que es lo que te su… ¡que hace ella aquí!-
-hablaremos de eso después, perdió el conocimiento-
En su estado nebuloso entre un sueño y la realidad distinguió la figura que le tocaba el rostro, froto un algodón con una extraña sustancia rojiza sobre su nariz, ella movió el rostro ante el extraño ardor.
-se esta recuperando- esa era definitivamente la voz de Taiki Kou –en que carajos pensabas cuando la trajiste aquí-
-se ira cuando recupere la conciencia-
Serena podía sentir toda la tensión a su alrededor, lo menos que quería era estar atrapada en ese situación, era bastante lo que había pasado con sus sailor.
-ya estoy bien- murmuro tratando de mover los brazos –ya me voy-
-¡genial! aunque habría sido mejor que no te aparecieras por aquí- ¿Por qué Taiki la aborrecía tanto? oh cierto, le rompió el corazón a su hermano.
-¿haz comido algo?-
-¡Seiya!-
Serena reconoció que estaba acostada sobre un sofá, o algo parecido a uno, aun con los brazos frágiles se apoyo en ellos para sentarse, Seiya la ayudo y el rose de su piel le dio un vuelco al corazón, Taiki dejo escapar un gruñido.
-gracias, estoy bien-
-¡señora Mika!- exclamo Seiya, una mujer robusta y de gesto amable apareció –traiga te y algo de comer, por favor-
-enseguida… oh, pero que cosa tan linda- hablo la mujer sonriéndole a serena.
-de prisa- hablo Taiki rudamente – la cosa linda tiene que irse-
-no es necesario, ya estoy bien- dijo serena tratando de desagradarle menos.
-hágalo de prisa- la mujer salió y Taiki cruzo los brazos en un rictus de hostilidad de pie frente a ella –conozco a mi hermano y no te dejara ir hasta que comas, y como yo no te quiero aquí es mejor que lo hagas de prisa-
-Taiki…- susurro Seiya sentado al otro extremo del sofá, serena lo vio nervioso, como si acabara de entender algo, tenia ambos codos apoyados en las rodillas y jugueteaba con sus dedos, serena deseo coger aquellas manos y consolarlo.
-¡listo!- exclamo la mujer robusta cuando aparecía con la bandeja –toma linda, luces demacrada- la mujer le sonrió apartando un mechón de cabello del rostro de serena, su cabello que ahora apenas rozaba su cintura, gran diferencia con aquel que antes llevaba en dos coletas y rozaban sus tobillos.
-gracias- serena vio la bandeja, había una taza de porcelana con un te que olía exquisito y unos pequeños panes que parecían rellenos que algunas frutas y espolvoreados con azúcar.
Bebió un sorbo del te y volvió a oír a Taiki gruñir, no podía hacerlo, no era capaz de soportar aquel desprecio en cada uno de sus gestos.
-debo irme-
-¡papa, papa!-
Unos suaves gritos se aproximaron a ellos, serena pudo distinguir a la niña corriendo hacia ellos.
-¡no!-
Seiya se levanto con pavor ala vez que recibía el cuerpecito de la niña coronado con unos rizos rojos.
-papa- hablo la niña con dulzura –tenemos que encontrar una mama para mi-
-oh, Lynee- murmuro Seiya con voz ronca tomándola entre sus brazos.
La taza de serena resbalo de sus manos cayendo al suelo rompiéndose estrepitosamente, todas las miradas giraron hacia ella mientras el color en su rostro desaparecía.
Como si tratara de escapar de una pesadilla se paso las manos por el rostro hasta su cabello, se arrodillo y comenzó a recoger los pedazos de la taza como sino hubiera nada mas.
-cariño- susurro Seiya a la niña acariciándola posesivamente –ve con la señora Mika y dile que te de leche y tu pastel favorito-
-pero…-
-shuu…- Seiya la calo con un gracioso golpecito en los labios –yo iré pronto y me contaras lo que paso en tu paseo-
La pequeña asintió mientras sus mechones jugaban sobre su piel de porcelana, Seiya la dejo en el suelo.
-pero yo de verdad necesito una mama- murmuro mas para si misma que para que alguien la oyera, aun así Seiya la escucho.
Serena no podía oír nada a su alrededor, el martilleo en su cabeza la ensordecía, no entendía nada, y tampoco entendía porque de pronto su corazón latía tan de prisa.
Seiya lanzo un gemido de protesta demasiado tarde, la niña ya se le había acercado y comenzaba a susurrarle al oído.
-no te asustes, mi papa no se enfadara, te lo prometo, yo siempre rompo cosas y el nunca, nunca me grita, mi tío Taiki dice que es por gelatina-
-genética, linda- corrigió Taiki con voz ahogada.
-sip, eso-
serena dejo su labor y contemplo a la pequeña, era realmente hermosa, con el cabello rojizo en pequeños rizos, sus ojos un poco mas claros que su cabello pero muy grandes y vivaces, le era tan familiar, se parecía tanto a…
Un gemido escapo de sus labios a la vez que se cubría la boca con una mano, la pequeña la miro confundida arrugando una ceja, con la mirada preocupada se mordió el labio, y como encontrando una solución a sus problemas sonrió.
-no te preocupes, si te cortaste mi papa te besara el dedo y te sentirás mejor, ¿verdad que si, papa?-
-dudo que a nuestra invitada le gustaría- Seiya estaba apoyado a un lado de la chimenea con gesto angustioso.
-pequeña cotorra- hablo Taiki tomándola de los hombros –ve con la señora mika y has lo que tu papa te dijo-
-esta bien- hablo la niña con desanimo y darle un beso a Seiya y a Taiki miro fijamente a serena, quien aun se encontraba en el piso, le sonrió y le acaricio suavemente el hombro, en seguida salió tarareando una canción.
-¡tu hija es un verdadero torbellino!- entro Yaten con una gran sonrisa, la cual se borro al encontrar aquella escena.
-¿Lynee?- hablo serena para si misma aun pérdida en su propia fantasía.
-¿Qué hace aquí?- pregunto el recién llegado intentado encontrar una respuesta en alguno de sus hermanos, pero en Taiki solo encontró rabia y en Seiya desolación.
-¿es tu hija?- pregunto al rubia con los ojos perdidos –Seiya…-
-debes irte- gruño Taiki.
-si, es mi hija- respondió Seiya ignorando a su hermano.
-Seiya sabes que debe irse- le dijo Taiki.
-¿Cómo llego aquí?- Yaten estaba confundido.
-¿Cuántos… cuantos años tiene?-
Taiki deseo abalanzarse sobre ella y echarla, pero Yaten de le adelanto cogiéndolo del brazo.
-tres años-
-tiene cuatro- lo corrigió Yaten ganándose una mirada de reproche de Taiki y un gruñido frustrado de Seiya.
-la llamaste Lynee- murmuro con la voz apagándose, la mente de serena se llenaron de amargos recuerdos, de súbito se quedo inmóvil mientras sus ojos se perdían de un lugar a otro –ese es el nombre de... y se parece tanto a... por dios… me estoy volviendo loca-
-¿Qué te ha pasado?- Yaten se arrodillo frente a ella, ya no era el mismo de hace cinco años, el ayudar a criar a la pequeña lo había cambiado, y hasta se podría decir que lo había humanizado –te ves tan distinta-
-donde haya estado no nos importa, debe irse ya- bramo Taiki.
-¿Por qué, serena?-
-¿porque?- repitió ella viendo el rostro angustiado de Seiya.
-¡porque abandonaste a nuestra hija!-
NOTA:
No se porque pero me dieron ganas de actualizar este fic, aunque se suponía que solo era de un capitulo xD
