Icarly no me pertenece es de Dan(genio)
Capítulo 2: The Talk
Los rayos del sol entraban por la ventana de la habitación de Freddie iluminando su rostro y provocando que se despertase. Miró el reloj que estaba sobre la mesita de noche, eran las seis de la mañana. Siempre se levantaba a esa hora por motivo de su trabajo, estaba situado a las afueras de Seattle y su exigente jefe no toleraba retrasos.
Tras ducharse y vestirse bajó las escaleras dirigiéndose a la cocina para preparar el desayuno. Se le antojaban unos panqueques.
Mientras tanto Sam se acurrucaba entre las sábanas, no tenía ganas de levantarse pero sabía que debía hacerlo, estaba en una casa ajena así que no podía quedarse durmiendo hasta muy tarde. Se puso sus sandalias y bajó lentamente las escaleras con cuidado de no hacer mucho ruido recordando que Freddie tenía una hija y no queriendo despertarla.
Freddie se dio la vuelta cuando escuchó que alguien se acercaba —¿Dormiste bien?
Sam sonrío —Si, gracias — Hizo una breve pausa antes de continuar hablando —No me quedaré por mucho tiempo.
El castaño negó con la cabeza —No te preocupes por eso, puedes tomarte el tiempo que necesites —Miró el rostro de la rubia notando las marcas de la agresión que había sufrido esa misma noche —¿Te duele?
—Solo un poco.
En ese momento fueron interrumpidos por Jennette, quien entró en la cocina y corrió a los brazos de su padre.
—Hola linda —La levantó para abrazarla y darle un beso en la mejilla.
—¿Quién es ella? —Preguntó enojada cruzándose de brazos una vez su padre la puso en el suelo. La pequeña Jen era muy celosa cuando se trataba de su padre, no le gustaba que nadie se le acercara, especialmente mujeres.
—Ella es… —Tartamudeó Freddie sin saber que contestar.
—Una amiga —Completó la oración la rubia no sabiendo cómo llamar a su relación con un hombre al que había conocido pocas horas antes.
—Ahh —Dijo la niña mientras su padre la ayudaba a sentarse —¿Te gustan los panqueques?
—Si —Respondió Sam con cierta timidez.
De repente el teléfono sonó y Freddie fue a contestar. Era Tasha.
—Buenos días señor Benson —Se escuchó del otro lado de la línea.
—Oh, hola Tasha —Respondió —¿Qué sucede?
—Mi mamá está enferma y bueno, llamaba para saber si podría tener hoy el día libre para cuidarla.
—Claro, espero que se mejore pronto.
—Muchas gracias, adiós —Colocó el teléfono en su sitio y regresó a la cocina.
¿Ahora quién iba a cuidar a Jennette? No podía dejarla sola y tampoco podía faltar a su trabajo.
—¿Quién era? —Preguntó la pequeña con curiosidad.
Freddie soltó una risita ante el interés de su pequeña —Era Tasha, hoy no va a poder venir.
La niña se quejó —¿Si no viene quién me va a llevar al parque?
—No lo sé —Respondió su padre —Creo que tendré que dejarte con tu abuela.
—No quiero —Protestó la niña haciendo pucheros antes de dirigir su mirada a Sam —¿Puedes llevarme tu?
Ella se quedó perpleja, ¿tendría que llevarla y cargar con tremenda responsabilidad? Por otra parte Freddie la había ayudado sin siquiera conocerla. Suspiró y armándose de valor respondió con su mejor sonrisa —Claro, me encantaría.
Jennette saltó de su silla y abrazó a la rubia —¡Gracias, voy a llevar muchos juguetes!
Mientras la pequeña iba a su habitación a prepararse. Freddie recogió y lavó los platos. Solo eran tres platos y un par de vasos así que no le llevó mucho tiempo.
—¿Freddie? —Dijo la rubia aprovechando de que la pequeña no estaba —¿Puedo preguntarte algo?
—Claro.
—No quiero parecer entrometida pero… ¿Dónde está su madre?
Freddie tragó saliva. No le agradaba hablar de ese tema —Me abandonó cuando Jen tenía dos años.
Sam no pudo evitar sentir rencor hacia esa mujer. ¿Qué clase de madre abandonaba a su hija? Una auténtica cobarde.
—Lo siento —Habló por fin la rubia viendo como los ojos del castaño se humedecían.
—No importa.
—¡Papi, papi! —Saltó de alegría Jennette, quién apareció repentinamente cargando una mochila rosa —Estoy lista.
—¿Enserio? —Dijo Freddie sin tratar de ocultar una risa —Linda, estás en pijama.
La niña miró su ropa y soltó una risita —Ups, me olvidé.
—Si quieres yo te ayudo a vestirte —Ofreció Sam quién casi no tuvo tiempo de terminar la frase antes de que la pequeña la arrastrase a su cuarto.
Minutos más tarde Jen ya estaba vestida, así que ambas volvieron a la cocina justo a tiempo para despedirse de Freddie.
—Adiós —Dijo él mientras le daba un beso en la frente a su hija antes de dirigirse a Sam —Si esta señorita se porta mal avísame.
—No creo que lo haga —Sonrió al ver que la castaña entrelazó su mano con la de ella sonriéndole inocentemente a su padre.
Freddie salió por la puerta encaminándose hacia su trabajo. Debía admitir que estaba nervioso. ¿Habría sido buena idea dejar a su pequeña en manos de Sam?
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