Se dejó caer de nuevo en el ajado sofá, ahora solo tenía que esperar a que el día siguiente llegase y eso no tardaría demasiado en ocurrir pues entre copa y copa ni siquiera era consciente de lo rápido que pasaba el tiempo.
Despertó en aquel mismo ajado sofá con un dolor de espalda terrible por aquella posición, estaba seguro de que no había dormido más de tres horas pero aquello ya era algo. Miró con desgana la botella de Whisky vacía y a los pocos minutos pudo escuchar su estómago rugir con fuerza. El problema entonces era que aquello no era Hogwarts sino su casa, los elfos domésticos eran historia para él, así que se levantó y caminó hacia la pequeña y oscura cocina para abrir los armarios vacíos y después la nevera con las sobras del día anterior, eso sería más que suficiente, aun así tenía que llenar aquello si quería mantenerse entero.
La mañana no tardó en dar paso a la tarde la cual Severus pasó leyendo, aquella era la única forma de no pensar en nada entre reuniones de mortífagos y cazas, agradeció que tras haber quemado la segunda carta de Mcgonagall lo hubiera dejado en paz. Ni siquiera se dio cuenta de que eran las siete y media pasadas cuando aquellos golpes absolutamente innecesarios volvieron a interrumpir su querida paz.
Abrió la puerta comenzando a perder la poca paciencia que tenía.
-maldita sea! Realmente es necesario que…
-Sssh! No te alteres Severus, esta noche promete…- la burlona y desagradable voz de Lucius le cortó a la mitad de la frase.
-Donde es la… eso.- respondió él intentando ignorar el hecho de que no le hacía ninguna gracia ser interrumpido.
-en una de las desviaciones del Knockturn en la parte trasera de la taberna que hace esquina tras pasar Borgin y Burkes- Severus asintió mirando a Dolohov y al resto quienes acababas de aparecerse con desprecio.
-vamos entonces…. - Fue lo último que dijo antes de que el rubio asintiera y ambos se apareciesen en las mojadas y ya medio oscuras calles, hacía frio, pero la lluvia ya había parado por suerte. El resto se aparecieron tras ellos mientras Severus comenzaba a caminar a paso rápido, todo aquello no le hacía ninguna gracia, eso de socializar en cualquier tipo de actividad "entretenida" no había estado nunca en sus planes y no lo estaría ahora.
El tabernero se dio la vuelta de inmediato al ver a Severus entrar con esos aires y a Lucius más tranquilo y con una sonrisa de oreja a oreja detrás de él.
-vaya, vaya… Lucius, veo que al fin has conseguido reunir al difícil de Snape también… lo que hace el vicio…
-Tom… te aconsejo que cierres la maldita boca antes de que haga algo menos placentero que hablar con tu lengua…
-que agresivo Severus…- se burló Lucius, se calló al instante tras la mirada que el pocionista le dedicó.
-Creo que lo mejor será que esto empiece cuanto antes , se está llenando… tomad asiento- terminó Tom a los pocos segundos. Los dos hombres obedecieron compartiendo una de las mesas de madera oscura con Dolohov, Nott y Goyle quien acababa de acercarse a hablar con el aristócrata.
Algo más alta que las mesas había levantado una especie de tarima de madera vieja. Cuando todo se quedó en silencio el fuerte sonido de las botas de los Carrow fue lo único que lo interrumpió. Alecto fue el primero en hablar, y parecía que iba a ser él el director de aquella "fiesta".
-Bienvenidos a la primera subasta de calaña Sangre Sucia femenina tras la venganza del Lord caballeros…- se escucharon varios silbidos y golpes en las mesas tras aquello- tranquilizaros, seguro que esto será competitivo…- miró a Lucius quien respondió con una mirada de obviedad. Tras aquello y sin decir una sola palabra más sacó su varita y la movió con fuerza recitando algo y fundiendo la tarima en llamas verdes, cuando estas se amainaron cinco mujeres considerablemente jóvenes aparecieron atadas cada una a un poste.
Los golpes, silbidos y gritos aumentaron en aquel momento, las mujeres tenían la cabeza completamente agachada y baja, las que tenían el cabello largo tenían la suerte de poder dejar que este tapase su rostro.
Podía decirse a simple vista que algunas llevaban capturadas más tiempo que otras, pero los simples camisones que alguna vez serían blancos que llevaban estaban completamente ajados.
Severus se quedó un segundo mirando fijamente aquella escena, era bastante penoso ver como Lucius quien acababa se sentarse a su lado con cuatro botellas de Whisky de fuego y varios brazos vitoreaba ante la aparición de las jóvenes como un idiota, seguido por el resto de la manada como no, aun así, por alguna extraña razón no podía dejar de prestar atención a las jóvenes que ahora Carrow estaba forzando a dar un paso adelante. Dos de ellas tenían el cabello negro, otras dos marrón oscuro, la menos joven tenía el cabello rubio y corto, no la conocía de nada y la última tenía la cabeza baja por el agarre de Amycus y el rostro tapado por un largo cabello castaño rojizo oscuro. Se quedó un segundo mirándole por una extraña sensación que recorrió su espalda, después volvió a desviar su atención hacia una de las botellas de whisky que se dispuso a abrir y a servir en los vasos que había en la mesa, la voz de Alecto volvió a llamar su atención.
-la primera afortunada…- se escucharon las risas de los mortífagos por la ironía del Carrow- será la adorable Elizabeth Blackwillow…- agarró con fuerza del cabello negro a una de las jóvenes y la arrastro sacándole un gemido de dolor hasta el centro. El silencio fue absoluto en aquel momento. – oh… vamos… quizá tu Crabbe? O tu Nott?- todos se quedaron en silencio hasta que se escuchó la voz de uno de ellos en la parte trasera.
-cinco galeones!- el bar entero estalló en carcajadas si todas las ofertas eran como aquella la noche y el nuevo juguete les saldrían baratas.
-vamos subid un poco más ratas inmundas! Ni siquiera tu Lucius?- el aristócrata se encogió de hombros.
-veinte galeones?- la fría voz sonaba impasible, si había alguien en ese bar que se tomaba eso como un juego, ese era Lucius Malfoy. La mayoría aplaudieron ante la "valentía" del rubio. La voz de Goyle le borró la sonrisa en un segundo.
-cincuenta!- Carrow sonrió aquello comenzaba a tomar ritmo.
-cincuenta para Goyle? Vamos nadie da más?- todo se quedó en silencio.-cincuenta?- nada. –vendida por cincuenta! Ya tiene un poco más de dignidad señorita Blackwillow…- le susurró sobándola con fuerza y tirándola al suelo desde la tarima sin avisar, más risas acompañaron al zopenco de Goyle mientras la hechizaba y hacia que se arrodillase a su lado en el suelo mientras tomaba asiento de nuevo y le daba un sorbo feliz a su vaso.
La subasta continuó con las tres jóvenes siguientes, el ambiente cada vez más alcoholizado hacía que cada subasta fuese más agresiva que la anterior, Lucius se dedicaba a principalmente subir los precios para después no seguir pujando pero parecía que el muy tacaño se lo estaba pasando bien, Dolohov no parecía saber bien donde se estaba metiendo y luchaba contra el rubio por simple diversión para después perder la oferta a propósito, aun así, parecía que el único que continuaba con algo de cordura a pesar de la gran cantidad de alcohol que estaba corriendo por sus venas era Snape, simplemente bebía y observaba. Cuando solo la rubia de cabello corto y la joven de largo cabello castaño quien aún seguía con el rostro oculto quedaban encima de la tarima Alecto se dio un paseo por encima de la madera mirándolos con intriga.
-me he estado intentando guardar esta última sorpresa para el final, pero ahora que solo quedan dos me encantaría destapar la gran sorpresa de la noche…- Por alguna razón que él mismo desconocía Severus dejó el vaso sobre la mesa. El hermano Carrow se colocó detrás de la joven de cabello castaño rojizo, los largos mechones aun le cubrían la gran mayoría del rostro. La agarró con fuerza de la delgada cintura y la forzó a caminar hacia el centro como a las demás, Snape podía sentir como por alguna razón se le empezaba a formar una extraña presión en el pecho, había algo que su subconsciente le estaba queriendo decir, algo que en el fondo sabía, pero no conseguía descubrir que era.
-con todos vosotros… y espero que tengáis en cuenta que este va a requerir algo más de esfuerzo…- de golpe le agarró con fuerza del cabello haciéndole gritar de dolor y le hizo levantar el rostro hacia la masa de mortífagos, Snape sintió entonces como aquella presión crecía de pronto. – la querida amiga sangre sucia del niño que… murió?- rio para sí mismo sujetándola hacia el frente con fuerza.- Hermione Jane Granger!
Los llorosos ojos melados miraron hacia el frente procurando no derramar ni una lágrima, no lo había hecho en el tiempo que había pasado desde que la cazaron en las afueras del bosque cuando Harry y Ron le perdieron la pista y no se lo quería permitir ahora.
- Severus, estás bien?- la voz de Lucius lo sacó del extraño trance en el que estaba.
-s…sí…- la voz de Carrow de nuevo:
-que comiencen las ofertas… vamos!- Lucius miró a Severus con algo más de atención, sabía que ahí pasaba algo, y sabía que Granger tenía algo que ver, comprendía que fuese un poco shock para él, pero se había quedado tieso.
-doscientos galeones Alecto…- dijo con voz divertida encontrándose con los incrédulos ojos negros sobre él segundos después.
-Malfoy abre la apuesta, alguien da más?- se creó un gran silencio de nuevo.-vamos! – le agarró el rostro pálido y de aspecto frágil con fuerza- mirad esos ojos color miel… nadie quiere utilizar esta preciosa boca para algo más que recitar conjuros?
-cuatrocientos galeones!- el fuerte acento de Dolohov retumbó en las paredes del local, Lucius lo miró escéptico.
-tú no tienes cuatrocientos galeones cerdo imbécil….-el mortífago sonrió y señalo disimuladamente a Snape quien cada vez llenaba más el vaso, lo apretaba más, y se lo bebía más rápido. Lucius comprendió de inmediato.
-quinientos!-siguió el rubio.
-ochocientos!- Dolohov.
-Mil galeones!- Todos se quedaron mirando a Malfoy quien vigilaba las manos temblorosas del pocionista con disimulo.
Nott no tardó en comprender el juego tampoco y tras sentir algunas monedas de parte de Lucius en su mano izquierda por debajo de la mesa no lo dudo mucho.
-Dos mil galeones!- otra ola de comentarios, el resto miraban a la mesa del frente donde se estaba librando aquella extraña batalla.
-oh parece que por aquí delante tienes mucho éxito Granger… vamos Lucius un poco más? Quizá tú de nuevo Dolohov? O quizá Snape quiera enseñarle algo más que a mezclar potingues… mmh? Estás muy callado Severus… - Todas las miradas se fijaron en el pocionista quien parecía estar intentando controlar algo que no quería hacer y simplemente se limitó a terminarse un vaso más del fuerte y ambarino líquido de un golpe sin decir nada. Los ojos oscuros como túneles miraron a la joven con asco, después bajo la mirada a la mesa.
-dosmil… quinientos galeones?- Lucius intentaba no reír, conocía demasiado bien a Severus.
Tras unos minutos de eterno silencio, Alecto comenzó a provocar con el final , Lucius podía sentir la tensión que había en su mesa.
-dos mil quinientos? Nadie da más? Dos mil quinientos a la una… dos…- dio unos segundos más antes de abrir la boca, solo eso.
-cinco… mil galeones…- todos los ojos se posaron sobre el dueño de aquella profunda e inconfundible voz.
-cin…cinco mil? – incluso Lucius se le quedó mirando con la boca abierta, aun así, algo le decía que era mejor no hacer ningún comentario si quería conservar su dentadura.
Hermione no giró la cabeza para mirarle, sabía de quien era esa voz y su mente estaba demasiado cansada como para pensar en porqués.
-nadie da más?...- incluso Carrow pareció dudar en alargar más eso, no tenía sentido.-vendida por cinco mil galeones a… Severus Snape, le has costado cara zorra…- le dijo al oído por detrás antes de empujarla de la tarima al frio suelo de piedra- veamos que hace contigo!- las risas volvieron a estallar tras el trance y tras sentir algunos zarandeos y empujones una fuerza brutal la hizo caer de rodilla ante Snape, no necesitaba mirar hacia arriba, simplemente se tapó todo lo que podía y como sabía que debía hacer se arrodillo sobre el duro suelo.
Snape aun podía sentir la mirada de Lucius sobre él a pesar de que la última chica estaba siendo subastada. Se dio la vuelta para que dejase de mirarle así, lo estaba poniendo nervioso.
-que quieres!- Lucius sonrió.
-cinco mil galeones… vaya…
-no vas a decirme que hacer con mi dinero espero… Lucius…- el rubio negó riendo.
-ahora entiendo porque a pesar de ser un amargado nos llevamos tan bien, eres un depravado viejo amigo!- le dio igual la mirada de Severus y le llenó el vaso, qué más quería? Al menos le costaría acordarse a la mañana siguiente de lo que acababa de hacer.
Reviews:
Annie Darcy: Me alegra que te resulte interesante, yo siempre me pregunte que pasaría si el lado oscuro estuviese en el poder, me parecía un punto de vista interesante y una buena excusa para un sevmione XD espero que te siga gustando y gracias por leer :)
