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Capítulo 2: Sucesos
-No...- Susurró
-Te voy a matar pequeño imbécil!- Dijo el asesino
Al ver la expresión de Silver, el asesino retrocedió un poco
Se le quedó mirando con curiosidad
Silver seguía en la misma posición, tenía cubierta la cara con su brazo esperando su muerte, que según este iba a ser lenta y dolorosa, como las demás victimas.
-Haré algo mejor contigo...- Dijo el asesino esbozando una ligera sonrisa
Silver abrió los ojos al todavía sentir su pulso y su sangre fluir en su cuerpo.
Estaba vivo.
-...Sólo te voy a secuestrar
Lentamente retiró su guardia para ver qué pasaba, por qué no había muerto.
El asesino le mostró una pequeña sonrisa y guardó su cuchillo.
A Silver ya no le importaba si lo secuestraba o no, por que él seguía con vida... justo como quería.
Sacó una gran bolsa lo suficientemente grande como para meter ahí a Silver
-Gracias...- La voz de Silver era apenas un pequeño susurro -...por no matarme...
-Pero no quedas exento de que más adelante te quite la vida- Contestó fríamente el asesino.
Lo metió en la bolsa y sintió un fuerte golpe que lo dejó inconsciente.
Al despertar Silver, estaba en un cuarto color salmón con un colchón y una sabana en el piso.
-Pero... ¿Dónde me encuentro?- Preguntó sobándose la cabeza.
El asesino entró por la única puerta del cuarto y traía un cigarrillo en mano.
-¿Dónde estoy?- Preguntó Silver
-¿Qué no te dije que te secuestré? Tú no deberías preguntar eso- Dijo el otro mientras inhalaba aquel humo cancerígeno.
-Aún así debería saberlo- Dijo Silver
El otro volteó la cabeza para verlo.
Se quitó su capucha y por ende su chamarra.
Silver volteó a verlo. Era guapo.
Tenía ojos rojos, era negro, y con pelo en el pecho como él. Y era un erizo
-Y ¿Por qué no me mataste?- Preguntó Silver
-Aprovecha, por que tuve piedad de ti, imbécil- Dijo el erizo negro mientras lanzaba al piso el cigarro.
-Y por qué de mi?
-Por que no me apeteció matarte
-Por lo menos me puedes decir tu nombre?
-Los rehenes no preguntan eso
-No me importa, yo quiero saber tu nombre- Silver se había cruzado de brazos
-Si tanto lo quieres saber- Dijo el otro rodando los ojos -Me llamo Shadow
-Mejor- Dijo el erizo plateado esbozando una sonrisa -El mío es Silver
-Se supone que deberías tener miedo por que yo soy un asesino y tarde o temprano te puedo matar- Shadow estaba sorprendido de la reacción de Silver
Silver hizo caso omiso a lo que le dijo Shadow
-Me estás escuchando bastardo?- Dijo Shadow enojado
-Si...- Dijo Silver
-Más te vale por que tu vida la puedo hacer mierda en un segundo- Dijo Shadow sacando un cuchillo
-Lo sé
Shadow salió de aquel cuarto para dirigirse por otro cigarro.
Suspiró.
Debía matarlo.
Pero aunque le costara trabajo aceptarlo, sentía algo por Silver, no era piedad, sólo, no sabía que era.
-Pero yo no tengo sentimientos... Soy un asesino- Dijo Shadow mientras tiraba el cigarrillo al piso y lo pisaba.
Mientras tanto, Silver seguía pensando en Shadow y una extraña sensación que tenía al estar cerca de él.
-Pero...- Silver no podía creerlo... Se había enamorado de Shadow, una persona que tal vez lo quería ver en el suelo desangrándose
Aunque el erizo negro había cometido muchos delitos, Silver estaba enamorado de él
-No puede ser verdad- Silver sintió un escalofrío que recorrió todo su cuerpo -No puedo haberme enamorado de él... ¡El me quiere muerto!- Pensó cerrando fuertemente sus ojos y abrazándose a sí mismo.
Shadow dio un suspiro y se dirigió de nuevo con Silver, al parecer el erizo plateado era la única victima a la cual le tuvo piedad y... de quien se había enamorado. Era amor a primera vista. Y no lo podía aceptar.
Al entrar Silver se había arropado con aquella delgada sábana.
De por sí, el cuarto era frío.
Shadow se le acercó
-Tienes frío verdad?- Preguntó este. Silver solo asintió.
Shadow se retiró del cuarto y al llegar tenía una sábana más gruesa
-Ten- Se la dio.
-Gracias- Agradeció Silver
Shadow abrazó a Silver para darle más calor
Silver se sonrojó al sentir el abraso de Shadow
-Ya no tienes frio?- Preguntó este último
-No... Gracias
-De nada- Shadow le dio un pequeño beso en la mejilla y se retiró
Silver realmente sentía algo por él, pero si se lo decía podría terminar mal... o con su vida.
Se escuchó como alguien salía por una puerta.
Esperó un largo tiempo hasta que se escuchó como dejaban una pistola en una mesa.
-De seguro es él- Pensó Silver
Shadow se asomó para ver cómo estaba Silver
-Estás bien?- Preguntó
Silver se le quedó viendo, estaba lleno de sangre en la cara y en su chamarra, pero no se le veía herido. Sus guantes estaban llenos de aquel líquido carmesí y de pequeños restos de órganos, que al parecer, fueron extraídos con sus propias manos.
-Qué pasa?- Volvió a preguntar
Silver solo vió la sangre y volvió a dirigir la mirada hacia sus ojos rojos.
-¿Qué? ¿Esto? Es sólo sangre- Shadow alzó sus manos y acarició las espinas de Silver, dejándoles restos de sangre y salió del cuarto.
Había matado a alguien más. Y posiblemente desmembrado.
Silver le invadió un escalofrío que lo hizo estremecer.
Pensó de nuevo en su posible muerte...
-No!
-Sólo cállate
-Agh!
-Mira! Tu corazón sigue latiendo en mi mano, pero dudo que lo siga haciendo...
Silver, al pensar eso, le había causado repugnancia y miedo, pero no sabía si eso iba a ser verdad.
Pero al juzgar las apariencias, dudaba, de cierta manera, que hiciera eso.
Shadow últimamente había sido amable con Silver. Y eso le daba un poco de miedo, pero a la vez le gustaba.
Al pasar un rato, Shadow volvió a entrar en aquel cuarto, pero ahora estaba limpio.
-Te bañaste?- Preguntó Silver
-Si, no me gusta apestar a sangre- Dijo Shadow con una ligera sonrisa en la cara
-Ni a culpa...- Pensó Silver
-Sabes?- Preguntó Shadow -Me caes muy bien a pesar de ser mi rehén
-Y tú a mi- Dijo Silver en un susurro bajando la mirada para evitar que Shadow viera que se había sonrojado.
Era ya tarde, provocando que Silver bostezara.
-Tienes sueño verdad?- Preguntó Shadow
-Sí... Un poco- Silver volvió a bostezar.
-Duerme- Shadow lo arropó en aquel colchón demacrado para que pudiera descansar.
Shadow, al vencerle el sueño también, se quedó con Silver
A la mañana siguiente, Silver se despertó y vio que Shadow ya no estaba.
El único acceso, o en su caso, salida, estaba cerrado con llave.
-Maldición- Pensó
De repente, se abrió la puerta.
-Estás bien?- Era Shadow el que se asomaba
-Sí, sólo que tengo un poco de hambre- Dijo Silver viéndose el estomago
-Ten- Shadow le entregó un plato con comida decente.
-Gracias- Silver agarró el plato y se fue a sentar.
Shadow salió del cuarto para sentarse en una silla junto a una mesa demacrada por los años
Suspiró y tomó su pistola
-No...No puedo...hacerlo- A Shadow le dio repugnancia su arma y la aventó. -Pero debo hacerlo...
Shadow, no quería matar a Silver pero como era un asesino debía hacerlo.
-No... No lo voy a hacer- Dijo este en un susurro
-No sé que voy a hacer con él...- Shadow se cruzó de brazos y se recargó en la pared -Tal vez, me estoy encariñando con Silver
Tenía razón, pero muy en el fondo, Shadow se había enamorado de Silver, por más que le costara trabajo aceptarlo.
En el cuarto había un pequeño televisor en una esquina. Silver lo encendió.
-Y otra vez el misterioso asesino ha atacado de nuevo, la víctima se encontró desmembrada en otro callejón de la ciudad...- Dijo la reportera de todos los días
-Espero que Shadow no haga eso conmigo...- Pensó
Continuará
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