La historia de One Punch Man y The Loud House, personajes y elementos del canon no me pertenecen, son propiedad de One y Chris Savino.

Esta es una historia creada por un fan para los fans, sin fines de lucro.

?: Personaje hablando

?:(Personaje pensando)

?: [Personaje haciendo/expresando algo mientras habla]

Un nuevo día empezaba en Ciudad Z, todo mundo empezaba sus labores del día a día, las tiendas empezaban a abrir y las personas salían a sus respectivos trabajos, al menos los que todavía vivían en Ciudad Z ya que ese lugar tenía un alto nivel de aparición de Kaijin, solo pocas personas se quedaron aun sabiendo esto, entre estas personas están nuestros héroes.

En una zona de departamentos se encontraban Saitama y Lincoln, todavía dormidos, aunque no por mucho pues el despertador empezó a sonar, una vez que Saitama lo apago, ambos se levantaron para empezar con su rutina, en el caso del héroe calvo, patrullar un poco y ofrecer su fuerza para trabajos pesados, así ganaría algo de dinero.

El peliblanco por otra parte, se levantó, baño, desayuno y se cambió por un uniforme escolar. Se preguntaran ¿Por qué?, siendo un joven de 14 años todavía le queda un largo camino en su vida estudiantil si quiere ser alguien en la vida, no es que ser un héroe sea poco, lo disfrutaba, pero también deseaba trabaja en algo más profesional, tal vez relacionado con videojuegos o historietas.

Lincoln: [Saliendo del departamento] ¡Nos vemos más tarde señor Saitama!

Saitama: ¡Cuídate Lincoln, si puedes trae huevos que se nos acabaron!

Lincoln: ¡Esta bien! [Empezando a caminar y volteando al espectador] Oh, hola, no los había visto, supongo que el narrador ya les conto el origen de mi fuerza y la del señor Saitama, una historia alucinante realmente, hasta yo creo que parece de alguna historieta o manga, bueno, también puedo suponer que no les conto mi historia completa, ya saben, lo que paso después de huir y antes de encontrarme con el señor Saitama [Ve una televisión en una tienda que le queda de paso y se da cuenta de la hora] ¡Dang it! Se me hace tarde, bueno, no podre contarles lo que paso personalmente así que le dejo el trabajo al narrador, ¿Qué me dices LD? ¿Puedes con el trabajo?

LD: Espera, primero que nada ¿Cómo rayos sabes de mí? Y ¿Cómo puedes hablarme?, o espera… dudo que pueda escucharme.

Lincoln: [Empezando a correr a toda velocidad dejando tras de él una fuerte corriente de aire] O claro que puedo, y respondiendo a tus preguntas, como sabes, yo ya podía hablar con el público pero, en algún punto de mi entrenamiento mi… "Visión" cambio un poco dándome el conocimiento de tu existencia y la capacidad de hablarte, vaya, por un momento me sentí como Lisa.

LD: Supongo que tiene sentido, de acuerdo pero, ¿Estás seguro de esto? Ambos sabemos que tu historia no es… la mejor, aunque claro, has tenido peores destinos.

Lincoln: Tú no te preocupes, han pasado 3 años, aprendí a superarlo… un poco, no todo pero aun así, el público tiene derecho a saber así que adelante, diles todo.

LD: Esta bien, ve a la escuela sin preocupaciones que yo me encargo desde aquí, que pases buen día en la escuela.

Así, Lincoln se despidió momentáneamente del público para dejarme el trabajo a mí de contar su versión de la historia, la cual empezaremos desde aquel incidente de la mala suerte que tiene el nombre de No Such Luck, a los que conocen las aventuras de peliblanco les sonara ese nombre, a la mayoría les habrá dejado un mal sabor de boca el siquiera pronunciarlo, es comprensible.

El joven peliblanco sufrió mucho durante el transcurso de este "evento" por parte de su familia, todo por la simple idea de que ese niño de 11 años traía mala suerte, primero fue ignorado, después tratado como plaga, y cuando trato de buscarle solución le salió peor pues lo hicieron usar una botarga de ardilla aun en días de calor, pero eso no es todo.

El traje de ardilla tiro por el caño su vida social en la escuela, ya nadie se acercaba a él por temor a que creyeran que son amigos, ni siquiera sus verdaderos amigos se acercaban, los únicos que iban hacia el eran los abusones que se burlaban de su traje y le hacían las peores bromas que se les ocurrieran.

El dolor físico se curaba, la humillación pudo haberla aguantado, lo que realmente le pego duro fue ver a sus hermanas y sus amigos unirse a esas burlas y bromas, eso sí que le pego duro pues de por si sus amigos eran pocos, ahora definitivamente podría decir que no tenía amigos, incluso vio a Clyde Mcbride, su mejor amigo y a Ronnie Anne Santiago, su "mejor amiga" entre las personas burlándose de él.

En su casa no le iba mejor pues, si no tenía el traje de ardilla recibía algún castigo por parte de sus hermanas o sus padres, Lynn Loud, una de sus hermanas más cercanas en edad era quien parecía tener una gran satisfacción al castigarlo, especialmente cuando era un castigo físico, era obvio que era una venganza de su parte por hacerla perder su partido, según ella.

Ahora, si tenía el traje puesto, pasaba de ser una persona a un simple objeto, un amuleto que todas llevaban a sus eventos sin importarles si tenía algo que hacer o no, eso solo era la mitad del sufrimiento pues, en algunas cosas de sus hermanas, especialmente fiestas de cumpleaños a las que iba Luan, su hermana mayor comediante, era maltratado por quien lo viera, incluso sus hermanas cobraban para tocar al "niño ardilla" y tener algo de buena suerte.

El solo quería llegar y encerrarse en su cuarto a descansar, pero eso no iba a pasar pues sus padres habían vendido todas sus cosas ya que creyeron que estaban contaminadas de mala suerte, además, lo hacían dormir en el patio para que no contaminara nada más, no les importaba si hacía mucho frio o calor, lo único que le dejaban era la casa del perro.

Un día, Lincoln ya no quiso seguir con esto así que decidió fugarse, huir de aquel lugar al cual había llamado hogar por 11 años, ya no le importaba si terminaba durmiendo en la calle, no quería ver a sus supuestos amigos otra vez, no quería ver a sus "amorosos" padres, no quería ver a sus "cariñosas" hermanas, no quería volver.

Pasaron 3 días desde que se escapó de casa, se la paso recorriendo los callejones en busca de comida ya que el alimento le había estado escaseando, estaba alerta a cualquier ruido ya que no quería toparse con algún criminal, una pandilla o peor, un Kaijin.

Poco había escuchado de esas misteriosas pero peligrosas criaturas que estaban empezando a surgir, desalmadas y sanguinarias, solo buscaban hacer daño a cualquier humano que encontraran, por eso mismo tenía que estar tan alerta siempre, no quería morir tan joven por alguna de esas 3 opciones, especialmente la última.

5 días habían pasado y Lincoln estaba cada vez más sucio y hambriento, había estado buscando comida, poca fue su suerte al solo encontrar migajas o definitivamente no encontrar nada, aun así, prefería seguir moviéndose con la poca energía que tenía a quedarse en un solo lugar, no quería arriesgarse.

6 días y la suerte empezaba a cambiar, pudo comer un poco más en forma al pasar por los contenedores de basura de un restaurante buffet, no perdió el tiempo, comió hasta quedar satisfecho y guardo lo que pudo, no tenía maleta así que improviso y se quitó su camisa para usarla de bolsa para la comida, no era lo más higiénico pero era lo que tenía.

Tenía comida para 3 días, 5 si sabía racionarla, Lincoln tenía que usar esto a su favor, tendría energías para moverse un poco mejor así que tenía que aprovecharla, alejarse todavía más de su ciudad de origen, no quería que lo encontraran y lo regresaran, definitivamente no regresaría con su familia después de lo que le hicieron.

Pasaron 8 días desde que se fue de su hogar y Lincoln siguió avanzando, ya estaba a 2 ciudades de distancia de su hogar, obviamente quedo agotado y su comida casi se acaba, pero él estaba desesperado, no quería regresar a aquella casa de hipócritas donde una vez les prometieron que querían a toda su familia por igual, vaya mentira.

Lincoln se volvió cada vez más desconfiado, casi paranoico, cualquier ruido que escuchara en la noche lo hacían levantarse a correr lo más rápido que podía, todo esto se debió a un sueño que tuvo donde sus hermanas lo encontraron y lo llevaron de vuelta a la casa Loud, donde le pusieron un collar de castigo con el cual lo electrificaron por varias horas por escaparse, solo había sido un sueño pero para Lincoln se sintió muy real.

Habían pasado 10 días desde que escapo de su casa y al peliblanco se le acabo la comida que empaco, ahora tenía que probar suerte otra vez en los contenedores de basura, lamentablemente no había restaurantes tipo buffet en donde estaba así que no pudo recolectar mucha comida, algunos hot-dogs a medio comer en el parque y partes de hamburguesa que la gente tiraba porque no le gustaba como los pepinillos y la lechuga aun en el pan.

En el día 12 Lincoln empezó a buscar trabajo, encontró uno que no pagaba mucho pero al menos tendría dinero, era en una granja, tenía que levantarse a las 4:00am, daba de comer a los animales, los aseaba, recogía sus desperdicios, ayudaba con la siembra y a veces lo ponían a hacer el desayudo para los 8 trabajadores del lugar.

Lo bueno de su trabajo era que le aceptaron pagar al día, así que desde el primer día le llego el dinero, compro algo de ropa barata y una comida económica en un puesto en las cercanías, no era lo mejor pero para los días que Lincoln paso en la calle era el paraíso, no podía estar más agradecido con su jefe por pagarle al día.

Habían pasado una semana así, el peliblanco estaba haciendo trabajos pesados por poco dinero que usaba para comer y lo que no, lo guardaba para alguna emergencia, era el día 19, Lincoln estaba algo cansado pero seguía trabajando, no quería que le descontaran algo de su reducido sueldo si lo veían flojeando, ya le había pasado una vez.

Todo parecía indicar que sería un día normal pero no, una fuerte explosión en el granero llamo la atención de todos, 2 trabajadores fueron a ver que había pasado pero tan pronto entraron salieron volando a gran velocidad para caer a unos cientos de metros del lugar, Lincoln era el único que no comprendió que pasaba hasta que lo vio.

Del granero salió un tipo de 2,5 metros de altura, parecía un toro pero en donde debería estar la cabeza había un torso humano lleno de pelo negro con brazos musculosos y venas palpitantes, si uno dirigía su vista un poco más arriba podía observar una cabeza humana con un aro dorado en la nariz y ojos rojos.

Lincoln reconoció el rostro del sujeto, era uno de los trabajadores del lugar, el más malhumorado y viejo de todos, detestaba lo que hacía y a todos sus compañeros, decía que algún día acabaría con ese lugar por todos los años que le quitaron, presumía que cuando joven era como un toro, lleno de energía y fuerza, y que eso se le fue arrebatado por esa granja.

Lincoln estaba impresionado y aterrado, realmente esa cosa era un monstruo, y se veía realmente furioso, no fue hasta que alguien grito Kaijin que finalmente pudo reaccionar y corrió lo más rápido que pudo, afortunadamente para él, ese Kaijin estaba muy distraído destruyendo la estructura del lugar como para prestarle atención a él.

Pudo alejarse del lugar a salvo, lo malo fue que dejo sus cosas en la casa del lugar, aunque no estaba tan cerca de la zona de desastre, Lincoln no sabía qué hacer, ocupaba el dinero para comida y cosas así para sobrevivir un rato más, no le quedo de otra, reunió todo el valor que pudo y se acercó lo rápido y sigiloso a la casa.

Ya dentro del lugar, Lincoln fue rápido a su habitación, para su fortuna el lugar no era tan grande, una casita de madera de dos pisos con apenas cuartos suficientes para los trabajadores de la granja, el peliblanco subió rápido a su habitación y tomo sus cosas, un poco de ropa que había comprado y el poco dinero que había ahorrado, ya estaba dispuesto a irse cuando escucho un ruido fuerte abajo.

Fue a ver que era, se arrepintió, el Kaijin había entrado a la casa por un agujero que hizo, tenía un aspecto más intimidante y aterrador que antes pues estaba bañado en sangre, Lincoln se sintió indefenso, acorralado, el miedo no le permitió moverse, estaba paralizado, no le quedaba de otra que rezar porque ese Kaijin no lo viera.

Afortunadamente el Kaijin se fue abriendo otro agujero al otro extremo de la casa, al parecer no estaba tan interesado en ese lugar, una vez que desapareció de su vista, el peliblanco dio un suspiro de alivio y volvió a lo que estaba haciendo, fue a su cuarto el cual consistía en una cama, una mesa de noche, y un guardarropa, eso sí, era más grande que su cuarto en la casa Loud.

Empezó a empacar sus cosas, algo de comida enlatada, un par de camisas tipo polo naranja, unos pantalones de mezclilla y un tenis viejos que compro en oferta, todo en una maleta que compro para emergencias. Una vez que tuvo todo listo, salió de la casa no sin antes observar si el Kaijin seguía en los alrededores.

Lincoln pudo divisar a la gran bestia a unos 500 metros de él y alejándose, se dirigía al granero nuevamente, quería terminar de destruir lo que quedaba al parecer, el peliblanco aprovecho la situación y salió lo más rápido y silenciosamente posible del lugar, se sentía horrible por abandonar a sus compañeros pero el nada podría hacer contra tremendo monstruo.

En el día 22 de su viaje volvió a buscar comida en la basura, su comida se había acabado y la maleta se la habían robado, ya no le quedaba nada, lo peor era que los Kaijin se volvían cada vez más presentes, tenía que seguirse moviendo, aunque ya ni siquiera supiera para dónde ir, no podía quedarse en un solo lugar.

Lincoln vio varios Kaijin con el paso de los días, para el día 26, vio a más personas de las que sus manos podían contar morir por esos monstruos, en un principio sintió tristeza e impotencia ya que no hacía nada por ayudar, pero ya en los últimos no sintió nada, sabía que no podía hacer nada, si él se enfrentara a una de esas criaturas seria como enfrentar una hormiga contra un zapato, no había comparación.

Para el día 29 dejo de esforzarse en encontrar refugio y comida, ya no sentía ganas de vivir, sentía que el mundo le gritaba que simplemente muriera y ya, primero fue el asunto de la mala suerte, luego, al huir término en la calle, el trabajo que consiguió lo tuvo que dejar para sobrevivir. Eso y muchas cosas más hicieron al peliblanco reflexionar respecto al mundo en el que vivía.

Lincoln: Quizás… Quizás al final si tenía mala suerte…

Fueron las palabras del peliblanco que yacía sentado en un callejón oscuro esperando a que estuviera lo suficientemente cansado para dormir, trataría por sí mismo pero dormir en el suelo, con apenas algunos periódicos que te cubran y con un miedo constante a morir, bueno, era muy difícil conciliar el sueño.

El día 30 lo vivió sin energías, casi no se movía ni comía, solo quería acabar con el sufrimiento que estaba pasando, solo quería acabar con el mal chiste que según él, era su vida, la única razón por la cual comía era porque sabía que morir de hambre seria lento y doloroso, quería acabar pero no podía hacerlo el mismo ni quería una muerte tan lenta, ni siquiera sabía que quería, su cuerpo le gritaba que acabara pero su instinto de supervivencia le decía que siguiera, al final solo esperaba que su "suerte" le diera un fin rápido, tal vez por algún Kaijin.

El día 31 fue el día que todo cambio, pues al caminar para buscar comida se encontró con un monstruo cangrejo que pensó que le pondría fin a su sufrimiento, pero no fue así, en lugar de eso conoció a la persona que le dio un nuevo sentido a su vida, una persona que le ayudo a levantarse, una persona que le enseño a ser un héroe, el señor Saitama o como le ha dicho últimamente, One Punch Man.

Después de que ambos acabaron con Kamirante Saitama le dio la comida que le prometió a Lincoln y le ofreció quedarse en su casa, ¿La razón? Ni si quiera el la sabe, digo, siendo un desempleado que vive en un departamento y difícilmente se puede mantener por si solo lo último que le pasaría por la cabeza a uno es ofrecer su casa a un niño que apenas acababa de conocer, aun así, no se retractó.

Cuando Saitama empezó a entrenar Lincoln le siguió, ambos siguieron el mismo entrenamiento, aun y cuando Saitama le dijera que no era necesario, el peliblanco no se rindió, siguió exactamente el mismo entrenamiento aun y cuando antes no hacía nada de ejercicio.

Al primer año la fuerza de ambos se hizo notar, aun así, no dejaron su rutina, ya empezaban a encargarse de criminales y Kaijin menores, Saitama por su parte buscaba hacer trabajos para empezar a pagar la educación del peliblanco, lo que lo motivaba era que no quería que el peliblanco fuera un desempleado como él.

Al segundo año Lincoln se puso al corriente y regreso a la escuela, afortunadamente pudo conseguir una beca deportiva que ayudo a aligerar los gastos de Saitama lo cual el agradeció, aun así, Lincoln trato de tener un bajo perfil, era bueno en los deportes pero siempre dejaba que alguien más hiciera anotaciones, estaba bien con eso.

Ya para el tercer año fue que se dieron cuenta del enorme poder que tenían ahora, ningún criminal o Kaijin les podía hacer algún daño, todas sus aptitudes físicas se potenciaron a niveles que cualquiera soñaría con tener, sin embargo todo viene con un costo.

Las peleas se volvieron muy aburridas, ya no sentían la emoción ni adrenalina que sentían al enfrentar a los "villanos" al inicio de su entrenamiento, no había quien los igualara y eso era molesto… a veces, y es que si nadie puede igualar a estos dos héroes, no hay de otra que tener enfrentamientos entre ellos para no caer en el aburrimiento ni la monotonía.

Cada cierto tiempo peleaban entre ellos, no era una batalla a muerte pero si usaban más fuerza de la que normalmente utilizaban en batallas normales, siempre buscaban un lugar apartado donde no hubiera nada ni nadie, lo habían intentado en las edificaciones abandonadas de Ciudad Z… Mala idea, solo diré que la alerta de desastre que se dio ese día fue de nivel Demonio, afortunadamente nadie salió lastimado y nadie supo que fueron ellos.

Lincoln: Hola, ya regrese.

LD: ¿Tan rápido? Creí que tardarías más.

Lincoln: Ya estaba en la ultima hora de clase cuando un Kaijin ataco, lo acabe pero hizo algunos daños a la escuela así que nos dejaron salir antes.

LD: Supongo que ahora que estas aquí querrás narrar lo que me falto.

Lincoln: Estas en lo correcto, por cierto, ¿qué te falto por decir?

LD: Bueno… mencione tu huida de casa, lo que pasaste ese mes, como conociste a Saitama y resumí los 3 años de entrenamiento.

Lincoln: Supongo que en tu resumen no mencionaste a mis nuevos amigos…

LD: … Ups… jejeje se me paso, bueno, ya que estas aquí puedes hacerlo tú.

Lincoln: De acuerdo, como quiera no te vayas lejos, te necesitaremos para narrar el resto de la historia, ya sabes, eres el autor y narrador principal.

LD: Lo sé, lo sé, aquí estaré, ahora, no los hagas esperar más y continua.

Narra Lincoln

De acuerdo, les diré que el regreso a la escuela fue difícil, especialmente porque aun recordaba las burlas de mis… "Amigos", de hecho, hasta la fecha no tengo ningún amigo en mi escuela, claro que eso no significa que no tenga amigos, tengo dos y los conocí así.

Era un día tranquilo, las clases ya habían acabado así que fui al departamento a cambiarme y me puse a patrullar, no había mucho movimiento, me aburrí tanto ese día que ya ni siquiera recuerdo en que ciudad estaba, bueno, el punto es que haciendo mi patrulla cuando vi a ese Kaijin por el cual tuve que dejar mi trabajo en la granja.

Su apariencia había cambiado un poco, ahora se veía un poco menos humano, su torso se cubrió de pelaje y su rostro había tomado la forma de un toro, creí que por eso se habría vuelto más salvaje pero no, incluso hablaba, cosa que no hacía antes.

Se autonombro como el Gran Toro, si, muy original, empezó a dar su discurso de su origen y su motivación, vaya, en los comics se ve tan épico pero en la vida real es tan fastidioso escucharlos, bueno, decía que debía mostrar su enorme fuerza de toro para que nadie se burle del como lo hacían antes cuando era humano y viejo.

Vaya que exagero las cosas, no recuerdo nunca haber escuchado burlas hacia él, solo le decíamos que no se quejara tanto y trabaje, incluso le sugeríamos que si tanto odiaba trabajar allí que lo dejara, por lo que veo lo malinterpreto todo.

Iba a ir a derrotarlo de una vez por todas ya que sabía que ese sujeto era un peligro, no me di cuenta hasta que estaba lo suficientemente cerca que le estaba diciendo todas esas cosas a una niña y lo más sorprendente era que esa niña no se veía para nada asustada.

Flashback

GT: ¡¿Acaso aun no comprendes a quien te enfrentas?! ¡SOY EL GRAN TORO, MI EDAD NO ES UN IMPEDIMENTO PARA MI INCREIBLE FUERZA, PUEDO FACILMENTE HACERTE TRIZAS!

- ¡NO ME IMPORTA! Realmente no me importa quien seas ni tu fuerza, solo quiero irme con mi hermano ya.

GT: ¡TU TAMBIEN TE BURLAS DE MI, TE ENSEÑARE A RESPETAR MOCOSA DE MIERDA!

Justo en ese momento, el Gran Toro levanto sus pesuñas delanteras para dejarlas caer sobre esa niña la cual se mantuvo firme, sin embargo, antes de que llegara a aplastarla la niña ya había desaparecido, claro que el Kaijin ni cuenta se dio, creyó haberla aplastado.

- ¡Oye tú, quien te crees que eres, bájame en este instante!

Al escuchar la voz de la niña, el Kaijin volteo para encontrarla luchando por librarse de los brazos de un joven peliblanco.

Lincoln:Un gracias hubiera estado bien.

- No te voy a agradecer nada, no necesitaba tu ayuda, pude habérmelas arreglado sola.

Mientras la niña discutía con Lincoln, el Kaijin los veía con una gota de sudor en su nuca, le parecía rara esa escena ya que normalmente la gente agradece ser salvada, no importaba, como quiera, tenía que matar a esa mocosa ya que según él, lo había insultado, fue allí que se alisto para embestirlos.

Lincoln vio esto y se preparó, cuando el Kaijin corrió hacia ellos, Lincoln se movió a un lado para evadirlo, haciendo que el Gran Toro chocara con un poste llevándoselo con él, si bien el golpe no lo afecto, el hecho de que el niño lo esquivara lo molesto mucho, entonces cuando le iba a repetir el mismo discurso que le dio a la niña fue que se dio cuenta.

GT: ¡TU ERES EL MOCOSO PELIBLANCO QUE ME FALTO DE MATAR!

Lincoln: Vaya, parece ser que me recuerdas, me sorprende ya que siempre me evitabas.

GT: ¡ESO ERA PORQUE DE TODOS TU ERAS EL MAS MOLESTO, TUS ESTUPIDOS PLANES SOLO SERVIAN PARA RIDICULIZARME!

Lincoln: … Mis planes te hacían el trabajo más fácil, mi intención nunca fue…

GT: ¡VAS A MORIR MOCOSO!

Lincoln: … Bueno, si eso quieres.

- ¡No me ignoren!

Lincoln: Oh, disculpa.

El gran toro ya iba a embestir al peliblanco cuando este bajo a la niña justo cuando creía que la iba a matar se llevó la última sorpresa de su vida cuando Lincoln dirigió un potente puñetazo hacia el como si no fuera nada matándolo instantáneamente, la niña que estaba atrás del peliblanco vio impresionada la escena.

- (Incluso mi hermano hubiera necesitado más de un golpe para derrotarlo y él lo mato como si nada)

Lincoln: Bueno, mi trabajo aquí está hecho.

- ¡Oye!

Lincoln: ¿He?, ¿Qué pasa?, ¿Quieres que te lleve con tus padres?

- No, yo puedo irme sola pero… ¿Quién eres?

Lincoln: … Solo soy un tipo que es héroe por diversión…

Fin del Flashback

Me fui, pero no tarde mucho en volverla a ver días después, al parecer iba a una escuela cerca de mi zona de patrullaje, nos conocimos más, me dijo su nombre, Zenko, y también me conto que tiene un hermano que es un héroe muy fuerte con un bate de metal, suena a alguien interesante.

A mi otro amigo lo conocí de forma similar, estaba patrullando ciudad Y cuando vi a un Kaijin muy grande, la gente huía asustada de él, de entre la multitud alcance a ver a un niño que no parecía estar asustado, de hecho, estaba caminando hacia el Kaijin.

Como yo estaba muy cerca decidí ir a acabar con esa cosa, parecía una gran lagartija humanoide, tenía una larga cola que usaba como látigo, media lo mismo que el departamento donde vivimos el señor Saitama y yo, lo estaba destruyendo todo acercándose cada vez más a ese niño.

Hizo lo que cualquier héroe hubiera hecho en esa situación, vencí al monstruo salvándole la vida a ese niño, cuando le iba a preguntar si estaba bien me quede impresionado pues de su mochila salieron muchos aparatos científicos, sus ojos me veían con mucho interés, de cierta forma me recordaron a mi hermana Lisa por lo cual retrocedí un poco.

Flashback

- ¿Quién eres tú?

Lincoln: ¿Yo? Una mejor pregunta es ¿Quién eres tú?

- ¿No me conoces?

Lincoln: Nunca se me olvidaría un niño con una mochila como la tuya.

- … Puedes decirme Child Emperor, ese es mi nombre de héroe, ¿cuál es el tuyo?

Lincoln: Yo… nunca he pensado en un nombre de héroe, nunca lo he necesitado, los Kaijin no me llegan a conocer tanto antes de que los acabe como a este.

- Así que este no es tu primer desastre, y aun así [checando algo en una pantalla que había salido de su mochila] no veo registro de tus actividades.

Lincoln: Normalmente no hay nadie alrededor cuando venzo a un Kaijin, otra razón para no necesitar un nombre de héroe, además, prefiero mantener un bajo perfil por el momento.

- Bueno, pero, ¿me permitirías saber más de ti? ¿Tu nombre y lugar de residencia?

Lincoln: Me llamo Lincoln y vivo en Ciudad Z, [Dándole la mano] un gusto.

Fin del Flashback

Desde entonces va al departamento a visitarme de vez en cuando, no paso mucho para que Zenko se le uniera, dicen que les parezco interesante, nada parecido a otros héroes, aunque yo no he visto ningún otro héroe.

Fin de la narración de Lincoln

LD: Has vivido algunas cosas interesantes

Lincoln: Si, supongo que al final, no fue mala decisión escapar, aun así me pregunto cómo les ira sin mí.

LD: ¿Te preocupan aun después de lo que te hicieron pasar?

Lincoln: Bueno, por más que quiera no puedo odiarlos, especialmente a mis hermanas Leni y Lily, aunque… No sé qué haría si vuelvo a ver a Lynn o a Lisa…

LD: Comprendo, bueno, ¿Alguna última palabra antes de cerrar el capítulo?

Lincoln: Si, [Dirigiéndose a los lectores] Como verán, la vida de un héroe no siempre empieza fácil, pero el esfuerzo siempre paga y puedo decir que estoy más que satisfecho con los resultados de este esfuerzo, nos vemos.

Y así el peliblanco se dirigió a su casa no sin antes pasar a una tienda a comprar huevos, terminando así su horario escolar para empezar a patrullar, esta es la nueva vida de Lincoln Loud como un héroe, una vida que le dará muchas aventuras.

Notas de Autor:

Despidiendo el año con un nuevo proyecto, si, lo sé, ya tengo fanfics pendientes pero esta idea no me la podía sacar de la cabeza así que hice lo único que se me ocurrió, empecé a escribirla, espero que les haya gustado leerla tanto como a mí me gusto escribirla.

Para los fans de The Loud House, si acaso se llegan a preguntar si pondré que paso con la familia de Lincoln, bueno, eso será a su debido tiempo, pero puedo decirles que por lo pronto no habrá noticias de la familia.

Para los fans de One Punch Man, les diré que habrá algunos cambios importantes, por ejemplo, Saitama será más emocional, la razón de esto es que tiene a alguien con quien pelear enserio, en la serie y el manga su actitud se debe a que todos sus oponentes no llegan a durar más de un golpe, aquí tiene a Lincoln quien siguió el mismo entrenamiento que él y gano la misma fuerza.

Además, habrá otros cambios en los personajes debido a la intervención de Lincoln, en este capítulo habrán notado a dos de ellos, pero no esperen que sean los únicos.

Sin más que decir me despido, les deseo un feliz año nuevo 2018

Atentamente, LordDarkros

PD:Estos capítulos se los dedico a una compañera escritora cuyas historias me gustan mucho y cuya ayuda para hacer esta historia aunque no fue mucha es bien apreciada, muchas gracias.