Saludos... vengo con el segundo capitulo de mi historia. En el que espero aclarar las dudas sobre el papel que jugara Spike en la trama c:
Nuevamente quiero decir que Perla no es de mi propiedad...pertenece a Luuandherdraw´s (usuario de DA) Todo el crédito por su diseño es para ella.
Coronas,Gemas y Perlas.
Capitulo 2: ¿y que pasa con Spike?
Rarity miraba orgullosa a su hija recién nacida y su mente no tardó mucho en dar rienda suelta a su imaginación para mirar con optimismo los años venideros. Su pequeña hijita dando sus primeros pasos, balbuceando sus primeras palabras, asistiendo al colegio, descubriendo su Cutie Mark, ir creciendo hasta convertirse en una hermosa yegua cuya belleza cautivaría a mas de un semental.
Si, esa era la vida que le esperaba por delante, y que sin importar que, ella se encargaría de hacer realidad. Y lo haría junto a su amado potro, junto a todos sus amigos y seres queridos. Twilight, Fluttershy, Rainbow Dash, Applejack, Pinkie Pie, Spike, todas las personas que ella quería y amab...un minuto, ¿Dónde estaba Spike?, se estaba perdiendo de un momento realmente hermoso.
"Ehmm, Twilight cariño ¿Dónde está Spike? ¿No te acompañó aquí?" preguntó Rarity con una sonrisa en su rostro "últimamente no lo vemos mucho, ya hasta parece que no vive aquí, ¿Va a venir después?" cuestionó mirando a la princesa.
Twilight salió rápidamente de esa burbuja de confort en la que había estado hace unos momentos y torció las orejas hacia atrás, había olvidado por un momento ese detalle. Trató de simular alegría y una falsa risita inocente salió de sus labios mientras sonreía de una manera igual de falsa. Que Rarity fuera ignorante de la situación solo hacía las cosas mas complicadas e incomodas, al menos para ella y para Spike.
"Oh, jeje, es cierto Spike, ja ja amm él...no pudo venir, emm él está...un poco ocupado" respondió, no le gustaba mentirle a sus amigas. Sintió una ligera presión en el estómago pero sonrió ampliamente, no debía dejar que Rarity se enterara de nada.
El resto de la tarde la pasaron en el hospital, acompañando a la pareja de nuevos padres y a su pequeña hijita. Sin embargo, Rarity necesitaba descansar después de armar semejante alboroto, así que las cinco amigas se retiraron de regreso a su estancia en el castillo de Canterlot.
Twilight caminaba cabizbaja, se detuvo frente a la puerta y lo miró en todo su esplendor. Abrió la puerta y entró. Lo primero que hizo fue buscar a su asistente.
"¿Spike?, ya llegué" No hubo respuesta por parte del dragón" Estoy sola Spike, nadie vino conmigo" dijo después de soltar un suspiro penoso.
Una gran sombra pasó volando por su cabeza y luego aterrizo frente a ella, revelando a un dragón alado de color púrpura y escamas verdes que era apenas unos centímetros más alto que ella.
"Hola Twi, ¿todo salió bien?" preguntó Spike algo distante
Twilight suspiro de nuevo. "Sí, Rarity está bien y la pequeña también, es una potrilla muy hermosa" dijo Twilight al dragón. Hubo un pequeño silencio.
"Me alegro" dijo Spike de modo seco "Es bueno saberlo"
"También dijo que te extraña" dijo mirando al dragón agachar la cabeza.
"¿Eso dijo?" pregunto casi susurrando
"Bueno, no, no lo dijo, pero se notaba… que estaba triste porque no estabas ahí, ella quería verte Spike"
"Lo siento"
"Tal vez puedas ir a visitarla, solo un momento, solo dale tus felicitaciones por el bebé y es todo"
"Lo siento Twilight pero eso no va a pasar" dijo cortante.
"Pero Spike, ella es tu amiga, al menos deberías..." insistió Twilight
"Dije que no Twilight...aun no estoy listo"
Twilight dio un suspiro de resignación. "Está bien, lo siento"
"¡Yo sé que no, está bien!"
Hubo otro silencio, que al poco se quebró con los sollozos del dragón. "Debo ser un dragón patético ¿no?, llorando por una tontería como esta" dijo el dragón a como pudo.
Twilight lo abrazo para calmarlo "No eres un dragón patético. Simplemente eres un dragón enamorado…"
Canterlot, capital de Equestria era una ciudad bulliciosa y grande. Sus habitantes, en su mayoría unicornios, se destacaban por ser elegantes y refinados. La sociedad mas adinerada de Equestria residía en Canterlot, sin embargo se componía casi por completo por ponis ambiciosos, altaneros y descorteses, aunque entre tantos de estos habría uno que otro que aún se mantenía al margen de la amabilidad y los sentimientos mas puros que pueden tener los ponis. Claro ejemplo, era una joven pareja de unicornios que arribaban a su hogar, felices por llevar consigo a su primera hija.
Rarity entro al enorme salón haciendo eco a cada paso que daba en el pulido piso de mármol. Tras ella, ingreso Fancy Pants llevando sobre su espalda un hermoso moisés entretejido con cerdas del mas fino material, dentro de se encontraba su pequeña hija, reposando sobre las mantas blancas y suaves que sus padres le habían puesto.
Ambos caminaron por los largos pasillos de su hogar hasta que llegaron a un pequeño cuarto de puerta blanca con las iniciales PP en ella. El lugar se podía fácilmente comparar con un pedazo de cielo, completamente pintado de blanco y azul, lleno de esponjosos peluches, juguetes y colgantes, un enorme armario repleto de ropa que Rarity había confeccionado para su hija y, en el centro del cuarto se hallaba una cuna cubierta por sabanas de seda.
"Magnifico" alago Rarity admirando el cuarto "Los trabajadores si que lograron capturar mi visión para la habitación de Perla" dijo recorriendo cada centímetro con su vista, soltó una sutil risa y se acercó al potro "y trabajaron bastante rápido"
"Querida, estuviste casi veintidós horas en labor de parto mas las semanas extra que pasaste en el hospital. Tuvieron mucho tiempo para hacer realidad lo que querías" Le comento Fancy colocando suavemente el moisés sobre el suelo alfombrado y sonriendo de manera tranquila, como era su costumbre.
"¿De verdad fue tanto tiempo?" cuestiono incrédula "Para mí solo fue un mísero instante"
"Si fue mucho. Estuve muy preocupado, no comí, no dormí no hice nada que no fuera pensar en ustedes…" murmuro acercando su rostro al cuello de Rarity y enterrándolo en su hermoso pelaje, frotando su nariz y respirando su exquisito aroma.
La unicornio dio una pequeña carcajada por la sensación que le causaba y sonrió "Y te lo agradezco mucho Fancy… No podría haber escogido a un mejor poni especial"
"Ni yo a una yegua mas hermosa" contesto el corcel antes de subir su boca por su cuerpo hasta llegar a sus labios, sin embargo el momento se interrumpió por el llamado de una joven yegua terrestre que vestía un mandil blanco.
"Señor Pants, lamento interrumpir pero llaman a la puerta" dijo desde la entrada de la habitación.
"Gracias Amble" Contesto separándose de Rarity dejándola con un leve sonrojo en sus mejillas. "Voy a ver quién es, muéstrale a Perla su nueva cama" finalizo con una sonrisa orgullosa, pues el mismo se encargó de mandar hacer la cuna de los mas finos materiales que pudo encontrar.
"Claro"
Rarity levito el moisés junto a la cuna, destapo las mantas y admiro encantada a su pequeña hija por unos instantes. Sin duda alguna, era la mayor alegría que pudo haber llegado a su vida. La colocó con cuidado sobre las sabanas que cubrían su enorme cuna, la tapo hasta el cuello y depositó un pequeño beso en su cuerno después movió un poco la cuna que se meció para arrullar el sueño de la pequeña.
Dejo escapar un suspiro de satisfacción y miro hacía la ventana del cuarto, la cual tenía una vista completa de la ciudad. Rarity vio a través de ella mirando directo al centro de Canterlot, mas concretamente a una gran tienda que sobresalía de los demás edificios. Una gran construcción que llevaba por nombre Boutique Carrusel, una tienda de alta costura que era de su propiedad pues por fin había logrado convertirse en la diseñadora mas famosa de Equestria.
Soltó otro suspiro mientras pensaba lo mucho que su vida había cambiado en tan poco tiempo. Hacía apenas cuatro años que decidió mudarse a Canterlot para expandir su negocio, tuvo que soportar muchos problemas y esforzarse mas de lo que podía aguantar para lograr su meta aunque conto con un poco de ayuda como la de Fancy Pants. El potro y ella se volvieron muy buenos amigos después de los acontecimientos de la fiesta del jardín, ambos compartían gustos e intereses similares además de una ambiciosa visión y vanidad, desde el principio se entendieron a la perfección.
El tiempo que pasaron juntos fue suficiente para convertir su amistad en algo mucho mas grande que culmino en la concepción de Perla. Rarity no tenía planeado tener hijos tan pronto pues aún se consideraba bastante joven. La noticia de su embarazo la sorprendió tanto como a todos sus amigos y familiares pero no iba a negar que se sintió muy feliz pues tener un hijo es la máxima bendición para cualquier yegua, además estaba muy complacida por tener a Fancy Pants junto a ella. El unicornio sentía una profunda pasión por ella, la amaba, amaba el suelo por el que caminaba, amaba su belleza, su generosidad, su confianza e incluso parecía amar algunos de sus defectos como su dramatismo y vanidad. Era el único que la hacía sentirse como una verdadera reina, nadie mas había mostrado tanto amor por ella…salvo por Spike.
El joven dragón le aseguró que no le importaba nada a parte de verla feliz. Rarity era feliz, era muy feliz a lado de Fancy pero ella deseaba que Spike también fuera feliz.
"Querida alguien ha venido a verte" se escuchó la voz de su potro llamándola desde la puerta de la habitación. La yegua se limitó a sonreír mientras caminaba a la entrada.
"¿Quién es, querido?" pregunto antes de entrar al salón principal de la gran casa.
"Un viejo amigo tuyo, Spike" Los ojos de Rarity se abrieron con fuerza y se llenaron de un potente brillo. Dio una mirada hacía Fancy y este solo le sonrió. "Ha venido a conocer a Perla"
"Es-esta bien" contesto antes y alzar su rostro con seguridad. Ingreso al salón para encontrarse a un dragón joven de escamas purpuras y verdes que la miraba como contemplando a una diosa.
"¡Rarity! Cuanto tiempo sin verte" exclamo Spike con una gran sonrisa.
"Mi querido Spikey Wikey, me alegra tanto verte otra vez" dijo sonriendo.
"Estas tan hermosa, digo mas de lo usual…digo…yo"
"Ah pequeño Spike nunca cambiaras"
"Hey, ya no soy tan pequeño" contesto dando una vuelta para mostrar su cuerpo mas maduro y grande, además del par de alas que ahora poseía.
Rarity soltó una pequeña risa y asintió "Es verdad, creo que empezare a llamarte gran Spike"
"Supongo" contesto el dragón con una fuerte carcajada. Ambos permanecieron en silencio un segundo hasta que Spike decidió hablar "Lamento no haber ido a verla cuando nació. Twilight me tiene mas ocupado que nunca"
"No te preocupes, ahora estas aquí"
"Me han dicho que es muy hermosa, no me extraña siendo hija tuya y del Señor Pants"
"La genética la ha bendecido jajaja" dijo Rarity extendiendo un casco hacía en dragón "Ven a conocerla"
Los dos llegaron hasta la habitación de Perla, donde encontraron a su padre meciendo la cuna. Spike se sintió un poco nervioso de repente al entrar a dicho cuarto y acercarse a la cuna. Rarity le sonrió con confianza antes de destapar las cobijas y revelarle al dragón, la potrilla mas adorable que había visto en su vida. La pequeña mantuvo sus ojos azules como el mar, fijos en Spike, hipnotizándolo, lo miraba con mucha atención e incluso pareció haberle sonreído por un instante.
"Wow" Exclamo sorprendido "Es muy linda" afirmo sonriéndole, mostrando sus afilados dientes que increíblemente no asustaron a Perla, sino todo lo contrario, pues casi había soltado una carcajada.
"Vaya…" comento su padre con la misma sorpresa "Parece que le agrada, joven Spike"
"¡Es verdad!" grito la yegua "¡¿NO PODRÍA SER MAS TIERNA?!" Expreso llevando sus cascos a sus mejillas y con un profundo brillo en sus ojos. Sus acompañantes la miraron extrañados por su repentino grito "Ahh… es decir… es linda cuando se ríe" finalizo apenada, bajando sus orejitas.
"Sus ojos son idénticos a los tuyos" continúo Spike refiriéndose al color azul que madre e hija compartían pues los de Fancy eran un poco más claros. "¿Cuál es su nombre?"
"Perla Pants" afirmo Rarity de forma orgullosa.
Las horas transcurrieron con Spike charlando alegremente con los dos unicornios, contándoles sus anécdotas y deleitando su paladar con las costosas joyas que le ofrecían, la tristeza del dragón casi había desaparecido al compartir esa tarde con Rarity, como antaño, sin embargo la noche ya estaba llegando y llego el momento de la despedida.
Spike se hallaba en la puerta de la mansión sonriéndole a Rarity antes de irse "Realmente les agradezco las gemas, fue un festín"
"No es nada querido Spikey Wikey" contesto la unicornio riendo con suavidad.
El dragón se quedó callado un segundo con la mirada baja, sintiéndose un poco triste de pronto "Te felicito Rarity por fin tienes todo lo que habías anhelado"
"Aún me falta mucho por vivir, no me hagas sentir vieja Spike" contesto con una delicada carcajada.
"No, me refiero a…me alegra que seas feliz" dijo finalmente.
"Gracias… jamás espere llegar a este punto, ¡solo mírame! soy la diseñadora mas reconocida de Equestria, vivo en la ciudad donde siempre soñé vivir, mi poni especial es el unicornio mas guapo e importante de Canterlot, tengo una hermosa hija y a las mas maravillosas amistades que pude desear…" dijo colocando un casco sobre el hombro del dragón "Tú incluido"
Spike solo sonrió contento y abrió la boca para hablar pero fue interrumpido por Rarity quien lo miro directo a los ojos, clavando sus bellos zafiros en él, dejándolo sin aliento tal y como hacía años "Pero ahora mi felicidad será la de mi hija…Spike tú siempre has estado para ayudarme ¿te importaría hacerme un último favor?"
"Por supuesto…" dijo sin dudar sintiéndose un bebé otra vez al quedar perdido en la mirada de la poni.
"Ayúdame a hacer feliz a Perla"
Espero que les haya gustado. En este capitulo no incluí nada de comedia ya que pensé que era importante aclarar el rol que jugara Spike en el fic.
Quiero agradecer enormemente a Rompeordenes por su aportación a la historia. Gracias por Leer.
