Si algo puede fallar, fallará.
No era la primera vez que espiaba a Lunático en la ducha. Lo se, lo se. Soy un pervertido, un enfermo, un sexopata, todo lo que quieran ustedes decir, todo. Pero es que ustedes no están en mi lugar. Ah, no, por cierto que no. No se dan una idea de lo que es ese chico. Esa piel pálida y su aroma dulce, esos ojos dorados, ese cabello tan suave, ese cuerpo exuberante. De solo pensarlo me enciende, por Merlín. Encima con esa carita que tiene… En fin, el caso es que ese día no era la primera vez (pero si la última) que miraba a mi amigo bañarse. Obvio que el no sabía nada, era un hermoso secreto de estado. Era. Si, "era", PASADO PRETERITO PLUSCUANPERFECTO. Por que de pronto me vio. ¡Ashh, que situación frustrante! Pasó de la siguiente manera. Cornamenta siempre me prestaba su capa. El (creo) tampoco sabía PARA QUE yo usaba la capa todos los miércoles luego de clases, solo me decía que no la prendiera fuego… Ahora que lo pienso, tal vez eso era una indirecta… Oh, da igual. El caso es que yo la tomaba y la ponía en su lugar antes que Remus saliera de la ducha. Además, no tenía muchas maneras de que Pete o James descubrieran mi secretito morboso; Pete los miércoles siempre se la pasa en la biblioteca hasta la cena, tratando de terminar los malditos trabajos que mandan de herbología, y James se la pasa aun corriendo tras Evans como un esclavo. Pobrecitos… ¿Qué decía? Oh, si. Tomé la capa una vez que Remmsie se metió en el baño, y fue entonces que encontré una nota de Cornamenta. "Se encogió un poco" era todo lo que decía. Yo solo tire el papel al diablo. -Las capas invisibles no se encogen- me dije mientras me la ponía. Bien, es verdad que la habíamos lavado por que se cayó al barro, pero para mi la ropa no se encogía a menos que la hechices para eso. Si, lo se, tengo de ama de casa lo que James de ballet, LO SE. Así que entré al baño con toda mi sigilocidad, la cual es mucha, en serio. Remus se ducha con la mitad de la cortina abierta cuando está solo en el baño. Lo hace por que siente mucho calor, se siente sofocado en ese cuadradito de dos por dos. De modo que yo tengo siempre una visión ESPECATULAR de TODO. Pero ese día no fue así. Me refiero a la perfección con que todo pasaba todo los miércoles, no a que Remmsie no tuviera la cortina por la mitad ni nada de eso. Me paré en el espacio que queda libre, es decir, en la mitad en que no hay cortina, como lo hacía siempre. Ah, es perfecto, Dios, que buen cuerpo tiene. Deberían haberlo visto. Tan tranquilo, inocente, con la espuma en su cuerpo y el agua y todo mojado y… Que bueno que está el muy maldito. El caso es que estaba como un idiota mirándolo, como siempre me pasa. Ya casi había terminado de ducharse así que yo me encaminé la puerta. Pero justo en el momento que tomé la manija, Remus me tomó el brazo. Supongo que no grité o me solté de golpe por que mi cerebro drogó mi voluntad. Me quedé como una piedra, podía escuchar mis propias palpitaciones, conteniendo la respiración, y me temblaba el brazo que él había tomado. Creo que también escuchaba el corazón de Remus. Todavía no se como no me infarté. Me da vergüenza admitirlo, pero si toda esa situación se resolvía mal, me suicidaba. O al menos me cambiaba el nombre y la cara. Ya me imagino a esas zorras diciendo "Ah, ¿Cómo? ¿Qué has dicho? ¿Qué Sirius Black, el dandy de Hogwarts, el rompecorazones, el Don Juan, el galancete, el sex symbol, el metrosexual, el increíblemente bello Sirius Black tenía que ESPIAR por que no tenía otra opción? ¡Llamen al Profeta, esto es noticia!". Me dan escalofríos de solo pensarlo. Creedme, no exagero; la gente de aquí es una chupa sangre. Así que ahí estábamos, Remus, los nervios, y yo.
-¿Sirius?- preguntó casi sin voz. Yo, directamente, no tenía NADA de voz, era imposible decir algo, lo que sea, no podía. Entre el pre infarto y los nervios… Igual no importó mucho, el solo me sacó la capa. Retiro lo dicho. En ese momento no se como no me infarté. Creo que abrí la boca para hablar, pero no dije nada. Lunático se sonrojó como un tomate, aun que no se por que; el tenía la toalla en la cadera… Bien, supongo que fue por que entendió en una centésima de segundo que lo había espiado. -¡¿Qué se supone que haces?!
-Entre a… buscar… em… el… emm…
-Me espiabas.- Auch, eso si dolió.
-Oh, Remmsie, ¿Cómo se te ocurre eso?- Se lo dije con mi sonrisa de arrogancia superada normal, pero el igual me miraba entre el asombro, la vergüenza, y en enfado.
-Te diré como se me ocurre, Canuto; mientras me bañaba vi tus zapatillas al lado. Pensé que las habías olvidado, no le presté atención. Pero de pronto tus zapatillas CAMINARON hasta aquí. Y aquí estás tu, con la capa de James.- "Mh, lobo inteligente…" me dije, tratando de pensar en una manera elegante y creíble de salir de ese pozo.
-… Mira, Sherlok, creo que estás sacando conclusiones muy apresuradas.
-Ah, ¿si? ¿Qué es eso, entonces?- ¿Saben donde me señaló?... Lo diré de esta manera; mi pantalón estaba ESCANDALOSAMENTE fruncido en la bragueta. ¿Qué? ¿Qué pretendían? Soy humano, y Remus es hermoso y excitante, y aunque estuviera por morir como un conejo por adrenalina(es la comparación más exacta que se me ocurre, aunque es penosa), mis hormonas adolescentes estaban muuuuy lejanas a esa situación, y a decir verdad, por lo que había AHÍ, les interesaba BIEN poco.
-¿Qué? Me venía a masturbar pero estabas aquí y…- Creo que nunca me había sentido tan intimidado en toda mi vida. ¡Y por mi lobito! ¡No me la creo aun! Estaba temblando como una maraca, ¡hasta balbuceaba! Gracias a los dioses que allí solo estábamos nosotros dos, sino mi reputación al mismo caño.
-Aja, ¿te venías a masturbar mirándome?
-Si… ¡Digo, no! ¡¿Cómo se te pasa eso por la cabeza?!
-¡Como si no te conociera desde hace cinco años!- Lo que siguió a eso fue un silencio muy, muy, MUY incomodo. Yo estaba furioso, si, muy furioso y avergonzado y espantado a la vez. Pero como ni bajo un Imperius admitiría en ese momento mi vergüenza y el espanto, opté por revertir la situación. Total, ¿Qué más daba? Ya estaba metido en la caldera. Le volví a sonreír socarronamente, y el entendió que su suposición era correcta. Bien, cualquiera hubiera sabido eso.
-Tienes razón, Remmsie. Nos conocemos mucho y lo que has dicho, todo lo que dijiste, es verdad.- Respondí acercándome a el despacio. Remus se puso pálido, pero estaba sonrojado a la vez. Creo que casi se desmaya. Igual, en ese momento no lo noté, solo lo tomé por la muñeca y lo jalé contra mi sin que el se opusiera. Si, si, se que no se opuso por el shock que tenía en la cabeza en ese momento, pero no me pareció ni me parece muy relevante. Al fin y al cabo, gracias a que el shock no le dejaba ni pensar ahora estamos saliendo. -¿Tienes algo en contra de que me excites?- Pregunté luego de haberlo tomado por el mentón para que me mirara, casi tocando esos labios tan suaves y deliciosos de chocolate con los míos. El me seguía mirando como si le hubieran hecho un hechizo aturdidor, pero cada vez estaba más y más sonrojado. Ay, como estaba disfrutando tanto eso que no me podía quedar con tan poca cosa; es decir, Remmsie no se negaba (obviemos que estaba traumatizado, ¿si?), yo lo quería follar desde que tenía trece años, estábamos solos en el baño… "Al carajo, Sirius" pensé antes de acorralarlo contra una pared y besarlo como nunca besé a nadie. Nunca me voy a olvidar de eso. Primero, ni bien sintió la cerámica fría contra su espalda, reaccionó dando un respingo. Pero solo susurró mi nombre y la tensión que yo sentía en su cuerpo se fue, como la mía. Yo le sonreí con dulzura. YA, QUE ME DA VERGÜENZA CONTAR ESTO, ASÍ QUE NO SE RIAN O ME CALLO, ¿VALE? Ejem… El caso es que le sonreí de esa manera, acaricié su rostro con una mano, Remus cerró los ojos despacio y jadeó, haciéndome estremecer sin saberlo. Dios, que hermoso estaba así... Me acerqué a su boca, esa boca que tanto había deseado, y apoyé mis labios sobre los suyos. En verdad estábamos rozándonos, no nos habíamos besado aun, pero igualmente fue una de las mejores cosas que hice en mi vida. El volvió a jadear y abrió sus ojazos dorados. Que pequeño me sentí en ese momento. No se por qué, creo que me sentí un poco agobiado por la situación, por estar tan cerca de mi lobito, y tan cerca de la manera que yo quería estar. Fue Remus quien dio el primer beso. Inocente, si, pero un beso al fin. En la comisura derecha de mi boca. El que jadeó fui yo, y le devolví el beso, pero profundizándolo más. Lo recuerdo y se me pone la piel de gallina, en serio. Era una situación casi irreal; nosotros dos, en un lugar que compartimos todos los días hasta con Cornamenta y Colagusano, Remus apenas cubierto por una (maldita) toalla, acorralado por mi, besándonos como si fueras dos idiotas enamorados. Pero pronto el beso dejó de ser una cosita dulce y tierna y adorable. Me estaba agitando mucho, quería tenerlo ahí mismo y en ese momento, y lo iba a conseguir a toda costa como el buen Black que soy. Comencé a lamerle los labios, ya con mis manos recorriendo su pecho y abdomen. Gimió. Si, Remus John Lupin GIMIÓ, tiene hormonas AUN QUE NO LO CREAN. Y vaya que tiene hormonas, por que en seguida noté que compartíamos la misma… "situación" por allá abajo. -¿Ahora tu te vas a masturbar mirándome a mi?- No pude evitar decir eso con una sonrisa. Por suerte el también sonrió, pero con mucha más timidez.
-No creo que sea necesario eso… ¿verdad?- OHHH, POR DIOS, SE ME ESTABA ENTREGANDO LITERALMENTE HABLADO. Y YO era quien tenía cara de idiota en ese momento, sin saber que decir, totalmente sorprendido, con el corazón el la boca.
-¿Hablas… en serio, Remmsie?- Lo balbuceé. Debe haber sido patética mi expresión de idiota feliz enamorado cuando el asintió. Pero no pudimos seguir más que eso. En serio, no me miren así. Resultó ser que mientras yo tomaba a Remmsie por los muslos y lo levantaba y nos besábamos desesperados y el me abrazaba y TODO ESO, entró James diciendo algo de lo tarde que era y que quería ducharse y que Evans no se que coño y… Y no se como no lo maté. Miento: si no hubiera por que Remus me detuvo, Cornamenta ya estaría tres metros bajo tierra. "Aquí descansa James Potter, muerto por la innoble e imperdonable causa de haber interrumpido en transcurso del universo" diría su epitafio.
-Ahora, quiero que me expliques algo. ¿Por qué si estabas enamorado de mi desde hace casi dos años nunca me dijiste nada?- Eso fue lo primero que me preguntó mi lobito cuando le conté eso. Yo arqueé una ceja. No se si Remus vio eso, entra muy poca luz por la noche a su cama, que es donde estábamos acostados los dos.
-¿Por qué nunca me dijiste tu nada a mi? Si hace un año que sientes eso por mi.- Él se sonrojó. Es tan lindo y tierno cuando se sonroja, te lo comes.
-Supongo que ambos… teníamos temor de perdernos mutuamente.- Yo asentí y lo abracé, besé su frente y acaricié una cicatriz que tiene en su hombro.
-¿Sabes? No voy a hacerle ningún maleficio a Cornamenta.
-Ah, que buena persona.- Me dijo con sarcasmo. -¿Pensabas hacerle un maleficio?
-¿Por qué no? Nos interrumpió, Remmsie.- Me justifiqué. El negó con la cabeza como si yo no tuviera remedio.- Si no fuera por su capa encogida, yo la semana que viene te espiaría de nuevo.- Sonreí muy divertido al verle la cara de "ERES UN ENFERMO, ¿SABÍAS?" totalmente rojo. Besé su boca otra vez y se relajó, olvidándose en seguida de Cornamenta y todo lo demás.
