Capítulo 2.

LOCURA

-¿Y que pasó después? – preguntaba la chica de largo cabello negro a la rubia frente a ella que con dolor y sadismo contaba con detalle el relato

- No me interrumpas – contestó con rudeza y lanzó una mirada de furia a la joven que la cuestionada en señal de que no quería ser interrumpida. Se aclaró la garganta y prosiguió:

Me fui a dormir, pues había perdido todos los ánimos; para mi gran fortuna era sábado. Tenía que ir a la universidad a dejar avance de mi proyecto de tesis, no quise ir, me excusé con la Doctora y decidí pasar todo el día en casa o quizá salir por alguna película y un helado de chocolate. Estaba segura de algo: no llamaría a Darien, no ese fin de semana.

Desconecté el teléfono, apagué la contestadora y volví a mi cama, no pude volver a conciliar el sueño, no dejaba de torturarme con la idea de que Darien me engañaba, me ponía el cuerno, me daba atole con el dedo, como lo quieras llamar, pero dejaría pasar este tiempo, aclarar las ideas… pensar que todo era un maldito error.

Aburrida de la cama, me levanté con desgano y mucha hambre. Preparé unos huevos dulces, un café y un pan tostado con miel. Desayuné rápido y con tristeza sentía que cada bocado era amargo y dolía que cayera en el estomago, inevitablemente me puse a llorar por todo el cúmulo de emociones que traía en mis hombros y oprimía mi pecho. Terminé el desayuno, mi llanto y lavé los trastes.

Enseguida tome un baño, en lo que sacaba las sales con aroma a lavanda puse a llenar la bañera, tomé una grabadora y subí todo el volumen. Entré al baño con el frasco de sales y la vertí en el agua caliente de la bañera, envolví mi cabello en una toalla y me metí en el agua calientísima. Disfruté el baño escuchando música, cantando y pensando en tantas cosas que jamás terminaría por describir. Me tuve que salir porque me estaba arrugando, indicador del tiempo que estuve en el agua. Envolví mi cuerpo en la bata y salí a mi habitación.

Me tumbé en la cama mientras decidía que poner. Algo cómodo era la opción, saqué ropa interior, una playera roja, un pantalón de mezclilla bombacho y unos tenis sport azules. Cepillé mi rubio cabello y me hice una coleta alta, revisé mi móvil: dos llamadas perdidas, eran de Mako.

-¿Hola, Mako-chan?

- Hola. ¿Se puede saber donde estás metida?

- Estaba bañándome ¿pasa algo? – pregunté preocupada a mi amiga

- Claro, querida. No has venido a la asesoría a dar tu avance, sé que algo pasó y no me quieres decir – inquirió mi amiga, ella me conocía muy bien

- Pues sí… me pasó algo, pero no quiero hablar de eso este día ¿te parece? – pedí sinceramente

- De acuerdo, pero prométeme que estás bien – cuestionó Mako

- Sí, no prometo el 100 pero si un 80 ok? Oye y si vienes a comer a mi casa, platicamos y vemos películas ¿qué dices? Anda di que sí, por favor – supliqué por la línea

- De acuerdo, estoy allá como a las 3, ¿está bien?

- ¡Perfecto! – dije feliz - ¿Mako? Muchas gracias. Nos vemos, bye.

- De nada, bye.

Aún era temprano y decidí ir de compras, llevar helado, quesos, un vino tinto o un sake, ingredientes para una lasaña, llevé muchas cosas, comprar me distraía muchísimo y mi estado de ánimo ameritaba algo de compras. Salí cargada de cosas de la tienda. Subí al auto y me fui a casa.

Llegué poco antes de las 3, acomodé todas las compras en sus respectivos lugares y empecé a preparar un queso manchego relleno con chiles secos, una receta de mamá. Al poco rato tocaron la puerta, corrí a abrir, era Mako-chan que llevaba algunas películas y garnachas para pasar la tarde.

-Uhm, huele muy rico – mencionó mientras levantaba su nariz para percibir más el olor que venía de la cocina - ¿qué estás preparando?

- Un queso manchego relleno de chiles secos – mencioné orgullosa

- Jaja, es sencillo pero huele muy bien. Déjame ayudarte. Vamos

Y nos dirigimos hacia la cocina, el queso ya estaba casi terminado sólo había que meterlo 20 minutos al horno y vualá. Preparamos de comer, bailamos como locas pues pusimos un disco de rock y después descansamos en la sala, donde ella me preguntó sobre mi estado de ánimo:

-¿Qué te pasó, cariño? – siempre denotaba su lado maternal Mako conmigo

- Pues Darien… él me engaña – confesé apenada y con lágrimas en los ojos

- ¿¡Cómo!? Pero qué se cree ese tonto. Espera… ¿cómo lo sabes? Las cosas ya estaban bien ¿o me equivoco?

- Pues eso pensé, pero ayer le llamé en la noche y cuando contestó dijo el nombre de Setsuna y mencionó que quería terminar por un tiempo y le colgué… - las lágrimas caían sin cesar por mis pálidas mejillas

- Vaya qué par de imbécil es ese… mira que dejar ir a una chica tan linda como tú – mencionó mientras me abrazaba cariñosamente y acariciaba mi cabeza – tú puedes encontrar a quien tú quieras. Ánimo, igual y es una simple suposición tuya y después las cosas se arreglan – me animó y limpió mis lágrimas con un pañuelo desechable, trataba de animarme contándome algún chiste

- Gracias Mako – y la abracé muy fuerte en señal de agradecimiento.

- Anda, mujer, vamos a comer – caminó hacia la cocina mientras yo ponía los platos en la mesa, los vasos, servía un poco de vino y después ayudaba a Mako a traer la deliciosa comida que habíamos hecho.

La comida transcurrió tranquila, amena y simpática. Nos reíamos de todo y de todos, de nuestros antiguos novios, de lo inmaduras que éramos, vaya hablábamos de todo un poco. Cuando terminamos de comer ya estábamos algo flameadas por el vino que habíamos consumido durante la comida, decidimos dejar el comedor y nos fuimos a tirar a la sala, algo mareadas pusimos una película demasiado cursi para mi gusto. Total que al final de la película terminamos llorando a mares las dos, también un poco era el efecto del vino en nuestras mentes. Pusimos otra y fui por el helado y las garnachas que traía Mako y estuvimos en un maratón de películas que con cada final terminábamos llorando horrores, qué finales tan tristes ponen siempre, qué horror.

Nos fuimos a dormir como a las 3 o 4 de la mañana, ebrias e indigestas por tanta porquería que habíamos comido. Nos dormimos juntas y entre que nos quedábamos dormidas estuvimos platicando estupideces y adivinando quién de los que nos gustaban serían buenos en el sexo, al final, ninguno nos convenció y nos dormimos.

Al día siguiente el dolor de cabeza nos mataba y preparamos café muy cargado y algo ligero para la cruda que traíamos. Nos bañamos, arreglamos y decidimos dar un paseo hasta la tarde, de Darien no había rastro ni señal de vida, ahora daba igual; después cada quien volvió a sus casas y yo estaba de mejor ánimo, pero camino a casa volví a pensar en mi adorado Darien y me volví a deprimir un poco. Miré el celular y me vi tentada a llamarlo pero no lo hice, corrí a ver la contestadora, la había desconectado. Prendí mi computadora y eché un vistazo a mi correo, nada. Es un idiota, pensé, que se chingue ese cabrón.

Antes de que me diera más sueño termine el avance de mi tesis para pasar con la Doctora a dejárselo a primera hora. Terminé, prendí la tele y no había nada interesante. Me metí a la cama y me puse a leer un poco hasta que me quedé dormida y desperté al día siguiente por la misma pesadilla: veía correr ríos de sangre por el departamento de Darien, pero me sorprendió muchísimo que yo tenía las manos manchadas de sangre, era todo lo que veía; desperté asustada.

Me levanté a tomar un poco de agua y después directo a darme un baño, pero antes recé al gran Kami que me ayudará a aclarar mis sentimientos y pensamientos. Terminé y fui a bañarme rápido, salí y me puse un atuendo formal porque iría al área de investigación de la Gaceta Universitaria y antes de salir de la casa tomé un gran respiro por lo pesado que sería mi día, por alguna razón decidí llevarme el auto, tomé las llaves y salí de la casa.

Apenas llegué a la universidad Darien estaba en la entrada, pensó que llegaría caminando, estacioné el auto y me dirigí a la entrada, traté de caminar como si nada hasta que sentí su amarre en mi brazo y me sorprendí de verlo cuando en realidad fingía, me besó inesperadamente y me dijo:

-Hola amor ¿cómo estás? ¿por qué no me llamaste el fin de semana? – cuestionaba con cierta felicidad en su voz

-Pues estuve muy ocupada Darien ¿qué haces aquí? ¿qué no tienes clase?

- Sí, pero ¿no puedo venir a verte…? Sólo tenía ganas de verte, es todo. ¿tienes prisa?

- Sí – contesté cortante – debo entregar este informe – se lo mostré y proseguí – si quieres esperarme, tardo media hora ¿te esperas o no? – dije lo más sutil que pude

Te espero, princesita

Di media vuelta y fui al salón de la doctora a dejarle mi avance, me dio algunos libros para la investigación y me leyó las cartas porque intuyó que mis ausencias eran por cuestiones amorosas y me dio varios consejos entre ellos que no dejará que el amor y el trabajo se mezclará porque la responsabilidad estaba primero. Tenía razón, pero ese hombre ponía patas arriba mi cabeza. Salí y platiqué un rato con algunos amigos, más tarde salí de la universidad para ver a ese cabrón que se hacía llamar hombre por tener un falo o en resumidas cuentas: Darien.

-Volví – le dije sin mucho interés

-Bien, vamos por un café ¿está bien? – propuso feliz, raro en él

- ¿qué quieres, Darien? – intuía que algo quería porque esas atenciones no eran de gratis, supuse

- Nada. Sólo quiero pasar tiempo contigo, amor. – dijo y besó mi mano de la cual zafé del contacto y enojada le pregunté

- ¿Y Setsuna?

- ¿qué? ¿De qué hablas? – palideció ante mi cuestionamiento y respondía nervioso

- Sé que ella es con quien me engañas, no me lo niegues más, por favor – rogué con un nudo en la garganta conteniendo mis lágrimas

- Podemos ir a tomar el café y hablamos con calma ¿si? – volvió a proponer y yo acepté, ya no quería hacer más espectáculos en la universidad. Llegamos a una cafetería elegante y de ambiente colonial, raro en la región. Ambos ordenamos y él rompió el silencio incómodo que rodeaba nuestra ambiente: ¿Me puedes decir de dónde sacas eso de esa tal Setsuna?

-Llamé el viernes y me confundiste con ella – confesé con dolor y noté el rostro pálido y desencajado de Darien ante mi aseveración

-Te equivocas… ¿cuándo escuchaste eso? – me lo decía tratando de sacarme del tema

-No me hagas estúpida, Darien… ¡por favor! – supliqué con algunas lágrimas cayendo por mi rostro – dime la verdad, dímela…

-Es que… cariño… - interrumpió a su novia

-Puedo perdonarte lo que sea, podemos empezar desde cero… te perdonaré la infidelidad, haré como si nada hubiera pasado… sólo quiero saber la verdad, creo que me lo merezco ¿no? – expliqué con sufrimiento

-De acuerdo. Si eso quieres, te lo diré todo. – él comenzó su relato, un relato doloroso, donde explicaba cómo y por qué andaba con Setsuna, su colega de la carrera de medicina un año menor que él, me quedé helada ante todo lo que él me decía, pero era algo que yo quería saber. Doloroso, pero lo quería saber.

-Está bien. Haremos como que nada pasó y seguiremos igual. Es un hecho. Te perdono y olvido esta infidelidad de tu parte y, de la mía, daré lo mejor para que esta relación funcioné mejor y corregiré mis errores porque te amo, Darien – confesé sinceramente y esperaba respuesta de su parte

-Yo también te amo y sacaremos adelante esta relación, te lo prometo – me tomó de una mano y con la otra secó las lágrimas que habían caído por mi rostro y luego se acercó y me besó tiernamente. Charlamos un rato largo hasta que cada uno tenía que volver para sus respectivas áreas en la universidad.

-Adiós, cariño. ¡Te amo! – y lo besé con mucha ternura nos separamos y me dijo

-Cuídate, yo también te amo. Suerte. – mientras dibujaba a lo lejos un corazón al aire y yo sólo sonreí y le mandé un beso con la mano. Cada quien se retiro a su rutina habitual, pero algo había cambiado: yo estaba feliz.

Fui a clases y me encontré a Mako, empezó a cuestionarme sobre Darien y le tuve que contar toda la verdad, por una parte, se había alegrado porque ya estaba feliz, pero, por otra, se molestó muchísimo porque lo había perdonado cuando cometió una falta grave a nuestra relación, sin embargo, no logró convencerme de lo contrario.

Las clases pasaron rápido y yo me sentía fresca, contentísima y radiante. Salimos a las 3 de clases. Mako, Kunzite, Motoki y yo fuimos en mi auto a dar un paseo al centro de la ciudad y festejar la aprobación de nuestras becas por un año en Rusia. Nos la pasamos bien, comimos y tonteamos un buen rato.

De regreso, recibí una llamada de Darien quien me pedía que nos viéramos lo más pronto posible ya que quería hablar conmigo. Yo no me lo esperaba y me sorprendió su petición por su tono serio al decírmelo en la llamada.

Pasé a dejar a los chicos a sus casas y de ahí manejé hasta la casa de Darien. Subí al piso 7 del edificio, la espera en el ascensor fue larga, larguísima, casi eterna. Él me estaba esperando en la puerta sentado afuera leyendo y contemplando el desolado pasillo, me causó gracia verlo sentado ahí como niño regañado. Caminé cuidadosamente para no sacarlo de ensimismamiento y casi iba a llegar a él, me miró, sonrió, no dijo nada.

-Hola ¿estás bien?- pregunté algo intrigada por el estado en el que se encontraba mi novio

-Dime algo: ¿qué ves en el pasillo?- con un tono extraño de voz

-Nada – respondí naturalmente pues el pasillo estaba desierto

-¿nada? ¿Qué sientes al estar aquí? – cuestionó de nuevo

-¿a qué te refieres? – respondí de nuevo pero esta vez con temor

-¿Está solo? – cuestionó de nuevo con tono extraño rayando en la locura

-Sí… Darien ¿estás bien? ¿por qué me preguntas esto? – mencioné asustada por el estado en el que se encontraba

-Sí… - se levantó de un salto y me aprisionó contra la pared. Me besó con fuerza y pasión y me rozó un seno con su mano, yo me sonrojé y gemí ligeramente. Se separó y me susurró al oído

-Así me siento… - me sorprendí, pero él volvió a su antigua tarea, el pasillo seguía desolado, abrió la puerta del departamento y entramos jadeando hasta llegar y tumbarnos en la cama.

Poco a poco las prendas fueron cayendo al piso, los gemidos se hacían presentes en esa atmósfera desolada y extraña pero que hacia enardecer nuestros cuerpos. El contacto ardía, su contacto, el mío, el nuestro. Nuestros cuerpos desnudos chocaban una y otra vez, abrazados, fundidos en un sólo contacto. Sudando. Disfrutando. Saboreando cada instante de su miembro en mi boca y en mi vagina. Placer sentía en mi cuerpo. Placer en el alma. Placer por todo mi ser que sólo él provocaba, que sólo él recorría. Qué rico contacto. Sentir su virilidad en mí. Sus caricias hacían crecer el placer hasta que sucumbió en un grito de desahogo pasional, mi orgasmo. Quería más. Poco después, él llegó y nos fundimos en una abrazo mientras yo sentía como un líquido corría por mis piernas, era su semen corriendo por mis muslos.

Abrazados nos miramos y besamos, me sentí feliz y angustiada, no sabía porqué. Nos recostamos en su cama y platicamos, fue ameno, él se levantó, se puso la ropa y me ofreció algo de beber, traía vino. Sirvió dos copas y brindamos: "por el nuevo comienzo" dijo él, emocionada dije: "por nuestro amor" chocamos las copas y bebimos de un jalón.

-Darien ¿para qué querías verme con tanta insistencia? – pregunté

-Tenía ganas de hablar contigo… pero no sé… si sea correcto…

-¿Qué pasa? – cuestionaba mientras yo me estaba vistiendo

-Es que…

-Dilo ya – dije graciosa

-¿quieres cenar? – esquivó nervioso – hablamos en la cena

-De acuerdo. Tengo algo muy importante que decirte – confesé con alegría

-Voy a preparar…

Cenamos muy rico y la plática también transcurrió tranquila. La cena la había preparado él, todo un amo de casa, responsable por eso lo adoraba muchísimo, era un excelente candidato para marido.

-Tengo algo qué decirte – dijimos los dos al mismo tiempo

-Dilo tú – dije

-Está bien… pero es que no sé por dónde empezar – decía nervioso

-¿por el principio?

-Creo que… deberíamos terminar – confesó mientras jugaba con sus nerviosas manos debajo de la mesa…

***

Notas de la autora

Hola a todos ¿cómo están? ¿Qué tal las fiestas? Espero bien.

Bueno chicos, aquí está la entrega del siguiente capítulo, espero les haya gustado y me dejen un review. A todos los que han dejado uno les agradezco inmensamente y más a mis amigos del alma que siguen mis textos.

Marisa: siempre te encantan mis textos eso me hace muy feliz. Espero te haya gustado el cap.

Prima: lo prometido es deuda: aquí el cap. Ahora dime…tú qué crees? se los pone o no… XD hasta el 3 jajaja

Filete: gracias por seguirme y sí es algo deprimente. Luchar contra la sombra de la ex… sí algo difícil…

Hermanita: gracias por pasar por acá a leer mis locuras jajaja sacadas de mi mente inquieta…

Sanera: espero no me mates… y dejes review!jiji

Ghost: sí, arriba el gore jaja!! Pues de eso se trata, dejar intrigado al lector y no diré quién es XD

Leonor: gracias por seguirme y apoyarme en todo, también en otros aspectos de mi vida. Muchas gracias amiga!! ^^

Amys: gracias por leerme…

Bueno ya no me extenderé y déjenme review XD. Para todos aquí el siguiente capítulo… adivinen quién es la asesina…

Saludos