Hola mundo! Pues estpy de animos para subir una parte más de esta historia, no es muy larga, según yo, quería hacerla de máximo 3 capitulos, pero la verdad me salió de más y que bueno así no se va tan rápido, no lo creen?
A las personitas que se han tomado un momento en leer se los agradezco infinitamente y se los agradecería aún más si dejaran un review, me gustaría saber si les gusta o no? Espero y se animen.
Enjoy it!
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II
El primer mes paso rápidamente, Chizuro y Heisuke, los miembros más jóvenes del grupo, hicieron amistad con la sucesora de esa familia. El trío se permitía llamarse por sus nombres, de vez en cuando compartían caminatas y amenas charlas, en otras bebían el té donde el joven espadachín, les contaba historias de los lugares que visitaba, Chizuru, también se animaba y describía esa posada en la que junto con su padre, había pasado el invierno hace ya muchos años. Recordaba el aroma a sándalo en el ambiente, el dulce sabor del té y los ricos olores provenientes de la cocina.
-Este lugar también es muy agradable, me gusta estar aquí, si pudiera, me quedaría para siempre. -Decía Heisuke-
-¡Heisuke-kun, Kiyo-chan va a pensar que somos unos abusivos, no es correcto aprovecharnos de su hospitalidad! -Reprendía Chizuro al sincero chico.-
Ambos siempre hacían reír a la chica con sus ocurrencias y comentarios fuera de lo común. A Chizuro le resultaba bastante refrescante pasar tiempo con Kiyoshi-san había encontrado a una amiga. Cuando la charla era solo entre chicas y de casualidad hablaban del Shinsengumi, la hija del médico dejaba escapar un elogio hacia Hijikata-san, lo que hacía evidente su admiración y seguro más que eso, pensaba en sus adentros la heredera.
El grupo salía continuamente, ya sea a encuentros con aliados, a investigar el paradero de fuertes enemigos y cosas por el estilo. Pero un integrante siempre se quedaba para asegurar la seguridad del castillo y de la predecesora tal y como lo habían prometido. Algunas veces ese miembro acompañaba a Matsumura-san y a Tetsuya-san a la población más cercana, a comprar lo necesario.
El turno le llego a Hajime-san que desde aquella mañana de invierno, no se encontraba con la chica.
Su parada fue en el consultorio de un médico reconocido en la zona muy hábil e inteligente. En sus manos ya tenía la experiencia de haber salvado muchas vidas. Hajime-kun se quedo fuera esperando a la joven y a su dama de compañía. Con la curiosidad de cualquiera, se pregunto porque es que acudían a ese lugar, tal vez, sería un chequeo de rutina, ambas se veían saludables.
Al fin salieron con un paquete en las manos, se detuvieron a tomar té en un lugar muy bonito y elegante.
-Por favor, acompáñenos, el té aquí es exquisito. -Proponía la pelinegra.-
-Gracias por la invitación, pero es mejor que espere aquí. -Reclinaba Hajime-san con cortesía.-
-No estoy de acuerdo, si acaso hubiera una trifulca en el interior, sería de más ayuda estando dentro, no lo cree. -Refutaba, Matsumura-san.-
Asumiendo que de hecho estaba ahí para cuidar a Matsumura-kun, el joven no objeto más y acompaño a las damas al establecimiento.
El otoño llego acompañado de lluvias, las hojas comenzaban a caer y todo se pintaba de dorado.
Kyoshi-san, miraba con nostalgia la escena que la transportaba a una época en que todo estaba bien, en la que tenía a sus padres y disfrutaba con ellos tardes entre toda esa naturaleza. Todo lo que quería se había ido, el destino simplemente se lo había arrebatado de manera natural o trágica. Primero su madre, que contrajo pulmonía cuando ella solo tenía 5 años y después su padre que murió asesinado cuando tenía 12 años.
A pesar de ello, no recriminaba todos esos sucesos, tenía una extraña comprensión hacia la muerte, no le temía, no la odiaba, la aceptaba como un proceso natural. En su corazón mantenía la creencia de que al final de todo, podría encontrarse con sus seres queridos.
Además no se sentía sola, la compañía de Tetsuya-san la reconfortaba, más que una guardiana era como una hermana mayor con la que desde pequeña, había compartido muchas cosas.
Pero a veces la tristeza le llegaba de repente, no podía evitar soltar unas cuantas lágrimas, después de todo, de su familia solo quedaba el recuerdo.
Ahora, Hajime-san sorprendía a Matsumura-kun inmersa, había ido a buscarla porque Hijikata-san necesitaba hablar con ella y con los miembros del Shinsengumi.
El joven guerrero, quedo por unos instantes hundido en esa imagen etérea, el viento soplaba gentilmente, moviendo las copas de los árboles, haciendo caer pétalos y hojas, meciendo los cabellos negros de la joven de aspecto delicado y piel blanca, su dulce mirada azabache se entremezclaba con la paz y la tristeza.
-Hajime-kun…
El llamado lo hizo salir de sus cavilaciones, era Tetsuya ambos estaban buscando a la joven.
-Oh, que bueno, ha encontrado a Matsumura-sama. -Mi señora, el capitán desea hablar con usted.
-¿Qué pasa capitán?
-Matsumura-sama, tenía que avisarle que los miembros del Shinsengumi nos ausentaremos, hemos descubierto un punto estratégico para embestir a las tropas del enemigo.
-¿Han logrado averiguar hacia donde se mueve el enemigo? -Indagaba Tetsuya.-
-Así es, algunas partes infiltradas nos han dado datos muy útiles, al parecer la tropas del nuevo gobierno planea moverse al norte, si actuamos con precaución, podremos sorprenderlos y evitar que acaben con los aliados que tenemos en esa zona.
-¿Cuándo partirán? -Preguntó Kiyoshi-san.-
-En cuanto lleguen algunos refuerzos, según el último informe, llegarán al castillo aproximadamente en 3 días. -Aclaraba el líder del grupo.-
-Ya veo.
-Debido a la importancia de este suceso, todos los integrantes deberán ir, lo que significa que en el tiempo que nos ausentemos ninguna de nuestras fuerzas protegerá la mansión. -Solo Yukimura-san se quedará, pero le pido tome sus precauciones.
-Gracias por su preocupación Hijikata-san, pero confió en la seguridad del castillo, si alguien no deseado llegara a entrar, se tomarán las medidas necesarias, no hay por qué inquietarse. -Musitaba con confianza la heredera.-
-Esperemos que eso no sea necesario. -Finalizaba la cabeza del grupo.-
Los refuerzos llegaron exactamente en tres días, todo el grupo marcho hacia una batalla prescindible para futuras victorias.
Un par de días después de que el Shinsengumi había partido, al filo de la media noche, un grupo de hombres armados se escabulleron sigilosamente dentro del castillo.
Era evidente que buscaban algo, escudriñaban cada habitación, herían o hacían rehén a todo aquel que se cruzara en su camino, la seguridad al ser sorprendida no logro hacer mucho.
Tetsuya percibió que algo no andaba bien, silenciosamente se dirigió a la habitación de Chizuru y después a la de Kiyoshi-san.
Lo mejor era escapar, pero Matsumura-san no quiso dejar a todas las personas que estaban en custodia, ya que seguramente al no encontrar lo que buscan comenzaran a interrogar y matar.
-Debemos hacer algo Tetsuya-san.
-Pero es muy peligroso Kiyoshi-san, no podemos arriesgarnos, deberíamos pedir ayuda. -Comentaba Chizuru.-
-No dejare que sigan lastimando a las personas, la muerte no está invitada esta noche, al menos no para los habitantes de este mansión. -Exclamaba Matsumura-san.-
-Está bien, Kiyoshi-san. -Remataba Tetsuya, que sabiendo lo decida que era Kiyoshi, no podría convencerla de huir.-
Era probable que los intrusos la buscaran a ella, así que rápidamente tomaron las precauciones debidas para ese tipo de situación y salieron a investigar cuantos eran los intrusos.
-En total son 10, 3 se encuentran en la parte frontal, 4 vigilando a todo el personal puesto en custodia y los otros están resguardando tres diferentes áreas. -Aseguraba la guardiana.-
Primeramente, Tetsuya se hizo cargo de los tres que estaban repartidos en la mansión, después le siguieron los que resguardaban la entrada. No fue difícil vencerlos, finalmente con mayor cautela las tres se dirigieron a donde tenían a los prisioneros, debían actuar astutamente, un mal paso causaría la muerte de los trabajadores del castillo.
Llamando la atención de los guardias con un estrepitoso ruido fuera de la habitación, lograron hacerlos venir, al ver a sus compañeros heridos tomaron posiciones defensivas, la noche era cómplice de la guardiana de la heredera, provenía de una familia guerrera y desde pequeña había sido instruida en el arte de la espada y del combate. Sus habilidades se podrían igualar a las del mejor líder de guerra. Al igual que Kiyoshi-san era huérfana, había perdido a toda su familia en un gran incendio que lo destruyo todo, Matsumura-san la acogió y la trato como a un familiar más, creando así la estrecha relación con esa familia a la que había jurado proteger.
Uno a uno, los cuatro restantes fueron cayendo, pero justo en el momento de que el último intruso caía, por la puerta principal entraron al menos 30 elementos más, sorprendiendo a las tres mujeres.
Tetsuya elimino a dos más, pero al ser demasiados finalmente la desarmaron, Chizuru al intentar sacar su katana fue igualmente desarmada y dejada inconsciente. Kiyoshi permaneció quieta, Tetsuya le había indicado con un gesto que no hiciera nada.
-Díganme dónde está el Shinsengumi. -Preguntaba aquel hombre al que juzgando por su apariencia era el líder.-
Se posiciono frente a ellas, que tenían las manos inhabilitadas y estaban de rodillas, ninguna respondía, se dirigió primeramente a Tetsuya, la miro fijamente sin decir palabra, siguió con Kiyoshi, tomo su rostro y lo examino.
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Y ahora, qué pasará? Qué querrá aquel grupo, las cosas se complican en la mansión y los del Shinsengumi ya están lejos, un nuevo capitulo la semana próxima.
Hasta entonces, un beso :*
