Capítulo 2.- Hasta la muerte.

Cuando la hora de la clase de Química llegó, Matt y Mimi se separaron, ya que ella compartiría esa clase con Tai, y él tuvo que remplazarla con el siempre sabio y dador de buenos consejos Joe, se habría juntado con Izzi, su otro mejor amigo, a quien siempre le pedía consejos pero nunca resultaban, además de que éste nunca se había enamorado enserio, por lo tanto nunca entendería del todo lo que él sentía por Mimi.

Ya instalados en una mesa de en medio del salón y con la práctica a la mitad de ser completada, Matt se atrevió a hablar de sus sentimientos con el sensato Joe.

- ¿Puedo pedirte un consejo?

- Claro, ya sabes que siempre intento dártelo, ¿Qué pasa esta vez?

- Mimi

- Ya veo, al fin te decidiste.

- No, todo lo contrario, cada día estoy más seguro de que guardarlo en secreto es lo mejor que puedo hacer, no quiero que nuestra amistad se arruine.

- ¿Y si se mejora?

- Eso no es posible, ella me va a rechazar.

- No estás seguro de eso, ¿hay alguna razón que te haga pensarlo?

- Hace unos días ella me dijo que Tai le gusta, ¿lo vez?, ella prefiere a ese pelos parados que a mí.

- ¿Y eso te consta?

- ¿A qué te refieres?

- ¿Te ha hablado de él? ¿Qué te ha dicho? ¿Qué dijo que le gusta de él?

- Pues… su… dijo que…-Matt intentó recordar pero la vedad es que nunca le había mencionado nada sobre Tai, solo que le gustaba, pero por lo general cuando alguien dice algo así, a continuación da una larga lista de los atributos de la persona que dice le gusta.- En realidad no, no me ha comentado nada de eso.

- Entonces no le gusta realmente.

- ¿Y por qué me diría eso si no es verdad?

- ¿Qué sentiste luego de que te lo dijo, qué pensaste?

- Sentí celos, pensé que en la primera oportunidad que tuviera lo mataría con mis propias manos, y también pensé en decirle a Mimi lo que siento por ella, tal vez así ella descubriera que es a mí a quien quiere, pero También pensé, que no descubriría nada si es Tai quien le gusta.

- Yo no hubiera pensado lo último, me habría quedado en la parte de la confesión y talvez lo hubiera hecho en ese momento ¿No te has puesto a pensar que era eso lo que quería Mimi que pensaras, que hicieras, al decírtelo?

- No, no lo había pensado así, eso significaría que ella me…corresponde…

- Exacto.

- ¿Por qué sabes tanto, Joe?

La maestra los interrumpió.

- Ishida, tráigame su libreta por favor, quiero checar algo.- Matt se levantó y fue al escritorio de la maestra y mientras lo hacía su amigo se permitió responderle en una voz que solo él escuchó…

- Porque yo le di la idea a Mimi.- Luego de unos segundos Matt regresó, Joe había decidido, que era hora de cambiar de tema.- ¿Qué te dijo la maestra?

- Nada, solo quería checar que tuviera todas las firmas de este mes.

- Mira ya terminamos la práctica, eso significa que podemos irnos.

- Que bien.

Matt estaba en el Auditorio de la escuela esperando a los chicos de su banda, mientras lo hacía, había instalado ya los instrumentos, solo faltaba afinar su guitarra, pero estaba ocupándose de eso, cuando de pronto la musa de su inspiración entro a hacerle compañía.

- Hola Matt, ¿Hay nuevas canciones?

- Mimi…Hola, he pensado en usar la que hicimos hoy.

- Es una buena idea, pero no digas que yo ayude.

- No te preocupes nadie lo sabrá…me sorprende que estés aquí, creí que saldrías directo a tu casa a arreglarte para tu cita con Tai.

- Tengo tiempo, eso será mas tarde, en la noche.

- Ah. Bien, entonces, me preguntaba si te gustaría ir a comer a mi casa, saliendo del ensayo por supuesto.

- Me encantaría, de otro modo pasaría mucho tiempo sola en casa, mis padres regresarán cuando yo ya me este yendo.

- Entonces ¿qué quieres comer?

- ¿Qué me vas a preparar?

- ¿Qué te parece unas ricas hamburguesas?

- Eso suena bien.

Luego de una rica comida, ambos se fueron a descansar a la sala, Mimi se acostó en el sillón más amplio, luego de quitarse zapatos y calcetas, mientras que Matt estaba sentado en la alfombra con la espalda recargada en el sillón donde estaba Mimi, en estos momentos estaba ocupado quitándose los calcetines.

- Había olvidado lo bien que cocinas Matt, eso estuvo muy rico.

- Hace mucho que no hacía hamburguesas.

- Matt…

- ¿Mande?

- Hace mucho que no hacemos campamentos en el jardín.

- Es cierto…ya casi no recuerdo el último.

- Yo lo recuerdo muy bien…teníamos ocho años, y una rana entró a la tienda, esa que adoptamos como mascota.

- ¿La que se comió a mis pescaditos?

- Si, esa. Tú la atrapaste, se subió a mi cabeza y…

- No parabas de gritar…

- Y cuando la atrapaste, tú juraste que siempre estarías ahí para protegerme y luego te di un abrazo.

- Uno muy fuerte por cierto, creo que aún me duelen los brazos.

- No fue tan fuerte. Quiero repetirlo.

- ¿Qué? -preguntó algo nervioso esperando que se refiriera al abrazo.

- El campamento. Este fin de semana, aquí en tu jardín.

- Podría ser, además creo que el clima se presta, por que últimamente las noches han sido algo calurosas.

- Bien, entonces yo traeré la tienda y la comida, tú pones las cobijas, las linternas y lo que se te ocurra.

- Aquí hay comida no hace falta que…

- Tu cocinaste hoy, yo lo haré el viernes, además no solo traeré la cena, si no también salchichas y bombones ¿qué sería de un campamento sin eso?

- Está bien.

- ¿Qué hora es?

- Las 6:00.- dijo luego de ver su reloj

- ¡Dios! Es tardísimo, ya tengo que irme Matt.

- ¿Quieres que te acompañe a tu casa?

- No gracias, no quiero causarte mas molestias, nos vemos mañana y prepárate para el viernes, no lo vallas a olvidar.

- No creo olvidarlo.- Matt acompañó a Mimi hasta la puerta.

- Nos vemos.

- Hasta mañana, que tengas suerte.

- Gracias, hasta mañana.- Mimi se inclinó para dar un habitual beso de despedida a Matt, solo que no fue completamente en la mejilla, fue un poco cerca de la comisura de los labios y un poco más largo que de lo normal.- nos vemos.- sonrió y se fue, dejando a un anonadado Matt.

Al día siguiente, Matt caminaba por el patio de la escuela al lado de su mejor amiga, buscando un lugar donde sentarse decidiéndose al fin por el árbol más grande y más alejado que había. Llegaron hasta el y se sentaron, Mimi sacó un sándwich de jamón de una bolsita de plástico y Matt una gran manzana verde, comieron en silencio y cuando terminaron, Mimi se acostó recargando su cabeza en las piernas del chico, como era ya costumbre.

- Eres una floja siempre estas acostada

- Nací cansada

- Si ya lo se.

- Oye…

- ¿Qué pasa?

- El viaje de verano se acerca… ¿Iremos este año?

- Nunca nos lo perdemos ¿o si?

- No nunca.

- Entonces ¿Por qué no habríamos de ir?

- Disculpa, tienes razón ¿nos sentaremos juntos?

- Siempre lo hacemos, aunque creí que irías con Tai ¿por eso me lo preguntabas?

- Matt, puede que Tai me guste, pero hay cosas que siempre hacemos juntos y quiero que esas cosas no cambien, por eso te lo preguntaba, puedo tener mil novios si tu gustas, pero hay tradiciones, cosas que no hacemos el uno sin el otro y me gustaría que eso se quedara como esta.

- No te preocupes, a mí tampoco me gustaría que cambiaran esas cosas, y te prometo que haré todo lo posible para que no se pierda nada de eso.

- Matt, promete que siempre estaremos juntos

- Hace mucho tiempo que me lo prometí a mi mismo, no temas, nunca te dejaré.

- Matt… ¿Hasta la muerte?

- Hasta la muerte.


Besos y abrazos de su amiga:

-AnSaku-