Aquí les traigo el capítulo dos. No me he olvidado, como comente en otro momento va a ir un poco más lenta porque antes quiero acabar mi otra historia Fleurmione. Me alegra ver que ha causado buena sensación el primer capítulo, así que la pienso continuar.

Stef-cullen: Estoy segura de que esta si te agradara, y la idea se me ocurrió viendo casualmente el tráiler de 50 sombras y pensé, Mmm…la historia en si no está mal aunque el papel de Grey (dominante) creo que hubiese sido mucho más interesante si en vez de un hombre lo interpretase una mujer (mi humilde opinión). Y bueno…una cosa llevo a la otra. xD. Saludos.

Lara Pond: Me alegra que te gustase, aquí tienes el siguiente capítulo disfrútalo.

Scorpiogryffindor: Hey la verdad es que yo tenía ganas de escribir algo más o menos así, aunque la historia pertenece a E.L. James, pero bueno…estoy segura de que esta versión de 50 sombras a algunos/as les resultara más estimulante que la original.

Zamarol: Gracias por el consejo y los ánimos, tengo pensado cambiar algunas cosas, pero los cambios serán paulatinos, también quiero conservar otras cosas de la historia original como son los diálogos en la medida de lo posible, pero pretendo darles mi toque personal. No es mi versión de 50 sombras, realmente lo que hago es escribir sobre la historia ya que no voy a cambiar el hilo argumental. Aun así agradezco tus consejos y hare todo lo posible por intentar sorprender tanto a los que ya la han leído como a los que no, Un saludo y gracias.

Loriel: Aquí tienes otro capítulo no tan rápido como seguramente te gustaría pero bueno…espero que la espera haya merecido la pena.

P.d: Los personajes pertecen a J.K. Rowling y la historia a E.L. James, yo hago esto sin ánimo de lucro.


Capítulo 2:

"Respira Fleur, Respira" me digo a mi misma tratando de controlar mis nervios. Coloco dos dedos sobre mi cuello y me tomo el pulso. "Señor, ¿Cómo el posible?" El latido golpea con fuerza sobre las yemas de mis dedos. Cuando consigo salir de aquel ascensor me dirijo con rapidez hacia el estacionamiento donde está el coche Ginny. La lluvia moja mi pelo pero poco me importa, es más siento una sensación gratificante justo lo que necesitaba, con cada gota que cae sobre mí, mi nerviosismo mengua.

Ninguna mujer me había perturbado tanto en mi vida como lo acababa de hacer Hermione Granger. Mi mente trata de entender por qué esta mujer me ha descolocado tanto "¿Será por su sonrisa? ¿Porque es hermosa? ¿Atractiva? ¿Poderosa? . Espera, espera un momento ¿Hermosa? ¿Atractiva? ¿Sonrisa? Porque narices pienso esas cosas". Agito la cabeza para desvanecer esos pensamientos y entro en el coche para volver a casa con rapidez.

Mientras conduzco repaso mentalmente la entrevista y empiezo a sentirme como una estúpida. "Estoy sacando las cosas fuera de contexto, quizás el golpe que me di contra el suelo me ha afectado más de lo estimado. Vale que sea una mujer arrebatadoramente hermosa, segura de sí misma, dominante y que sabe lo que se hace, pero de allí a que me pueda…" Una risa nerviosa escapa de mis labios "No, tú no Fleur, no es posible…tú nunca…" Un suspiro de frustración escapa de mis labios a la vez que piso el acelerador del coche.

Recorro el resto de tramo que me queda a gran velocidad y mi mente sigue divagando. "Todo esto es culpa de Ginevra, y esas malditas preguntas ¿de dónde las abra sacado?, la adopción… y que si es lesbiana…" Un rubor se instala en mis mejillas de solo pensarlo.

Miro el indicador de velocidad y comienzo a disminuirla, lo último que necesito es morir en un accidente de tráfico por culpa de esta estúpida entrevista. "Olvídalo ya Fleur, por suerte no tienes que volver a verla" me digo a mi misma para consolarme.

Ginny y yo vivimos en un piso cerca del campus de la Universidad. Tengo bastante suerte. Ella y sus padres heredaron esta casa de sus abuelos junto con una importante suma de dinero que les da para vivir bastante bien, así que pagó una miseria de alquiler. Aparco el coche y saco las llaves del contacto mientras medito durante unos segundos antes de bajar "Ginny va a querer que se lo cuente todo con pelos y señales a pesar de tener la grabadora".

Nada más entrar en casa oigo su voz —¡Fleur, que bien! Ya estás aquí-

La pelirroja está sentada en el salón, rodeada de libros. Es evidente que ha estado estudiando para los exámenes finales y tal y como debería haber estado haciendo yo. Me percato de que todavía lleva puesto el pijama de zanahorias que le regale en su último cumpleaños. Se ve adorable con él.

Vaya te esperaba un poco más tarde, ¿Ha ido todo bien?-

Perfecto, aquí tienes- le hago entrega de la dichosa grabadora.

Muchísimas gracias. Te debo una, pero venga cuéntame ¿Cómo es?-

"Oh, no, lo que me temía… ¿Qué debo decirle?"

Honestamente, Me alegro de que haya acabado y de no tener que volver a verla. Ha estado bastante intimidante, la verdad. Es muy centrada, incluso intensa… y joven. Muy joven-

Ginny me mira con interés, esperando que continúe con mi explicación.

Deberías de haberme informado mejor sobre ella. Me he sentido como una idiota por no tener idea de nada- Le digo a modo de reproche y Ginny se lleva una mano a la boca.

Vaya, Fleur, lo siento… No lo pensé-

Resoplo resignada. Lo hecho, hecho está.

En general ha sido una mujer amable y formal aunque un poco estirada, como una vieja precoz. No habla como una mujer de veintitantos años. Por cierto, ¿cuántos años tiene? – Preguntó tratando de disimular mi exagerado interés.

Veinticuatro. Amiga, lo siento, de verdad. Tendría que haberte informado un poco, pero estaba muy nerviosa y apenas tenía tiempo, aun así parece que a salido todo bien. Bueno, me llevo la grabadora y empezaré a transcribir la entrevista-

Me sonríe agradecida. Miro el reloj. "¡Mierda!"

Salgo pitando. Creo que llego a mi turno en Durmstrang's.

Fleur, estarás agotada, no deberías ir-

Estoy bien, no te preocupes. Nos vemos luego-

Trabajo en Durmstrang's desde que comencé la universidad hace cuatro años. Se trata de la ferretería más grande de la zona y pertenece a los padres de Ginny, después de tanto tiempo he llegado a saber bastante sobre los artículos que vendemos, aunque soy un completo desastre para el bricolaje. Ginny por su parte no quiere tener que oír nada sobre tuercas, tornillos o cosas que se le parezcan.

Me alegro de haber podido llegar a tiempo, así tendré algo en lo que pensar que no sea la brillante y triunfadora Hermione Granger.

Hoy parece un día complicado ya que hay bastante trabajo, este suele aumentar visiblemente en las temporadas de Verano. La Señora Weasley que es la dueña de la tienda parece contenta de verme.

¡Fleur, querida! Pensaba que hoy no vendrías- Me dice con voz maternal.

La cita ha durado menos de lo que pensaba. Puedo hacer un par de horas-

Me alegro mucho de verte, nos va a venir genial, ya has visto como está la tienda- Me dice mientras me rodea cariñosamente con el brazo.

No pasan ni dos minutos antes de ponerme manos a la obra, y enseguida me veo sumergida en el trabajo.


Después de un par de horas de trabajo vuelvo a casa. Ginny se encuentra en su habitación y trabaja en su portátil. A pesar de encontrarse enferme se la ve bastante concentrada en su artículo y teclea frenéticamente. Rendida por el largo día, Me dejo caer en el sofá pensando en todo lo que tengo hacer y en que no he podido estudiar nada porque estaba con…aquella mujer.

Fleur, esta entrevista esta genial. Lo has hecho muy bien. No puedo creerme que no aceptaras su oferta de enseñarte el edificio. Está claro que quería pasar más rato contigo - Me dice en tono sugerente mientras me giña un ojo.

Mis mejillas comienzan a arder y siento como el corazón se me acelera ante las palabras de Ginny. Trato de ignorar su comentario y me auto-convenzo de que solo quería mostrarme el edificio para que viera que era "la ama y señora" de todo aquello.

¿Tomaste notas? —me pregunta sacándome de mi estado de meditación.

Mmm… No- contesto distraída.

Ok, no pasa nada. Con lo que hay me basta para un buen artículo. Lástima que no tengamos fotos propias. La hija de puta está buena, ¿verdad? -

Enseguida mis mejillas se tiñen del mismo color que el cabello de Ginny.

Mm…Si-Si, Supongo…- Me cuesta horrores contestar una pregunta tan simple. Por más que intento fingir desinterés no estoy 100% segura de conseguirlo.

Vamos, Fleur… ¿A caso no te has fijado?- Me mira y alza una ceja perfecta.

Mi pulso se acelera - ¿Por-por qué debería de haberme fijado?- "¿Qué esta insinuando?", puedo sentir como mis manos comienzan a sudar.

- Todo el mundo dice que es bastante atractiva e imponente, incluso tu deberías de haberte dado cuenta, especialmente tú, que prestas tanta atención a los pequeños detalles-

Me pongo nerviosa y no sé muy bien que responder ante sus comentarios, así que la distraigo haciéndole la pelota, que siempre funciona.

Seguramente tú le habrías sacado mucho más-

- No creo, Fleur. Me hubiese encantado ser yo quien entrevistase a la señorita Granger- Esto lo dijo en tono sugerente y yo rodé los ojos antes su entusiasmo- Pero dudo poder haber conseguido lo que tú. Vamos… casi te ha ofrecido trabajo. Teniendo en cuenta que te lo endosé en el último minuto, lo has hecho genial-

Puedo sentir sus ojos clavados en mí, así que me retiré corriendo a la cocina.

Dime, ¿qué te ha parecido? – Vuelve a preguntar con ese tono de interés que me dice que algo esta tramando.

"Maldita sea,. ¿Por qué no lo deja de una vez? Piensa algo, rápido".

Es una mujer controladora y arrogante… Prácticamente da miedo, pero también es bastante carismática-

- Entiendo que pueda fascinar —le digo sinceramente mientras rezo por que se calle de una vez por todas.

—¿Tú, fascinada por alguien? Qué novedad...—me dice y mis mejillas arden cada vez más. Intento evitar el contacto con su cara a toda costa mientras me caliento un vaso de leche en el microondas.

¿Por qué querías saber si era lesbiana? Por cierto, casi me muero de vergüenza, al preguntárselo y a ella le ha molestado que se lo preguntara- noto el nerviosismo en mi interior. Y frunzo el ceño al recordarlo.

Cuando aparece en la prensa, siempre va sola, además alguna vez se le a vinculado a alguna que otra famosa, pero nada demostrable, por desgracia...- Dice Ginevra dejando escapar una risita traviesa.

Ha sido muy incómodo. Todo ha sido incómodo. Me alegro de no tener que volver a verla-

Venga, Fleur, no puede haber ido tan mal. Creo que le has caído muy bien- Otra risita brotó de los labios de mi amiga tras el comentario..

¿Quieres tomar algo? – Le pregunto para zanjar el tema.

Sí, por favor, me encantaría tomar un vaso de leche- La congestión se nota en cada una de sus palabras.

Gracias a dios, Ginny había abandona la conversación sobre Hermione Granger durante el resto de la noche, así que no tuve que aguantar más su tercer grado. Después de tomarme el vaso de leche me dispuse a terminar uno de mis trabajos de clase mientras mi amiga pelirroja continuaba con su artículo.

Para cuando terminé eran más de las doce de la noche. Me fui a mi habitación con notable cansancio, pero contenta de haber trabajado tanto para ser lunes. Me metí en la cama y me envolví en la colcha antes de quedarme plácidamente dormida como consecuencia del agotamiento. Esa noche soñé con lugares fríos, líneas perfectas, metálicas, suelos de mármol y unos ojos color chocolate...


El resto de la semana me la pasé estudiando y trabajando en Durmstrang's sin apenas tiempo para respirar o descansar, podía sentir el agotamiento en mi. Para mi suerte Ginevra ya se encontraba mucho mejor, así que me ayudó con las tareas de la casa que teníamos bastante abandonadas a causa de nuestro estrés por los estudios, trabajo y revista de la facultad.

El viernes por la noche Ginny y yo estábamos sentadas en el sofá planeando que hacer este fin de semana, teníamos ganas de despejarnos de tanto estudio, justo cuando estábamos decidiendo a dónde íbamos a ir llamaron a la puerta. En los escalones de la entrada estaba mi buen amigo Ron y hermano de Ginny.

¡Ron! ¡Qué alegría verte! —Lo abracé.

- Pasa anda- Dijo Ginny sin mucho ánimo.

Ron es la primera persona que conocí cuando llegué a la universidad, ¡Gracias a dios!, puesto que me sentía bastante sola y perdida. Él fue quien me presentó a Ginevra, y desde el primer momento sentí una conexión bastante grande con él, nos hicimos muy buenos amigos enseguida y a pesar de tener una personalidad bastante diferente a la de su hermana congeniamos muy bien.

Ron estudia ingeniería, aunque su auténtica pasión es la fotografía. Tiene un ojo estupendo para hacer fotos.

Tengo buenas noticias —dice el pelirrojo sonriendo.

No me lo digas: también esta semana te las has arreglado para que no te despidan…—bromeo.

El intenta poner mala cara pero puedo ver su sonrisa traviesa.

No boba, es mucho mejor, Hogwarts Place Gallery va a exponer mis fotos el mes que viene- Dice con bastante emoción.

Increíble… ¡Felicidades!- Lo estrecho entre mis brazos para darle la enhorabuena.

Me alegro mucho por él y Ginny aunque no quiera mostrarse excesivamente alegre también lo está y se siente orgullosa de él.

Buen trabajo, Ronald. Tendré que incluirlo en la revista. No se me ocurre nada mejor para un viernes por la noche que hacer cambios editoriales de última hora —dice riéndose sarcásticamente.

Vamos a celebrarlo y quiero que vengáis a la inauguración- Ron me mira fijamente y me ruborizo al instante.


El pelirrojo y yo somos buenos amigos, pero en el fondo sé que a él le gustaría que fuéramos algo más. Es mono y divertido, pero no es mi tipo. Es más bien el hermano que nunca he tenido. Ginny a menudo suele chincharme diciéndome que Ron y yo parecemos novios y que está esperando a que uno de los dos de el primer paso.

A veces me pregunto si me pasa algo. Quizá he dedicado demasiado tiempo a mis románticas historias literarias, y por eso mis ideales y mis expectativas son excesivamente elevadas. De alguna manera en mi subconsciente sigo esperando a alguien que consiga hacerme perder la cabeza de amor y haga que el corazón me palpite a mil por hora con su simple presencia.

Una vocecita murmura algo en mi subconsciente…. "¡NO¡" Destierro de inmediato la idea. No voy a planteármelo, no después de aquella dolorosa entrevista. "¿Es usted lesbiana, señorita Granger?" Me estremezco al recordarlo. Sé que desde entonces he soñado con ella casi todas las noches, pero seguramente es porque tengo que purgar de mi cabeza la espantosa experiencia.

Observo a Ron por un instante, lleva vaqueros y una camiseta holgada. Es alto, ancho de hombros y musculoso, de piel blanca, pelirrojo y ardientes ojos marrones al igual que su hermana. Sí, podría considerarse que Ron está bastante bueno, pero creo que por fin está entendiendo el mensaje: ¡Somos solo amigos!

El sábado es una pesadilla en la ferretería, esta hasta los topes y el trabajo empieza a hacerse cansado. La señora Weasley, Fred, George, los otros dos empleados, y yo nos pasamos la jornada atendiendo a los clientes. Pero al mediodía se calma un poco, y mientras estoy sentada detrás del mostrador de la caja, comiéndome discretamente el bocadillo, Molly me pide que compruebe unos pedidos y eso hago. Me concentro en la tarea, compruebo que los artículos que necesitamos se corresponden con los que hemos encargado en la pantalla del ordenador. De repente, no sé por qué, alzo la vista y mis ojos chocan con la profunda mirada castaña de Hermione Granger. Mi boca queda abierta de par en par.

Señorita Delacour, qué agradable sorpresa —me dice en un tono que para nada denota ningún tipo de emoción. Siento que su mirada firme me atraviesa.

"¿Qué narices está haciendo aquí? No puedo evitar cuestionarme.

Echo un vistazo a su apariencia que nada tiene que ver con la del día de la entrevista, su pelo esta armónicamente despeinado y va vestida con un jersey grueso de lana de color crema, vaqueros y botas. Mi mente parece haber entrado es estado de shock.

Se-señorita Granger —digo con un hilito de voz estrangulado.

Sus labios esbozan algo parecido a una sonrisa y sus ojos parecen divertidos.

Pasaba por aquí —me dice a modo de explicación—Necesito algunas cosas. Es un placer volver a verla, señorita Delacour- .

Su voz resulta ser música para mis oídos… o algo así.

Muevo la cabeza intentando centrarme y abandonar mi estado de ensoñación.

Verla delante de mí me ha dejado completamente desconcertada. Mis recuerdos no le han hecho justicia. No es solo guapa, no. Es la belleza femenina personificada, arrebatadora, y está aquí, en la ferretería Durmstrang's. Quién lo iba a decir. Haciendo un gran esfuerzo recupero la capacidad de pensar y hablar racionalmente.

Fleur. Me llamo Fleur —murmuro—. ¿En qué puedo ayudarla, Señorita Granger?-

Vuelve a sonríe y siento como algo en mi interior se remueve. Es muy desconcertante. Respiro hondo y pongo mi cara de llevar cuatro años trabajando en la tienda y ser una profesional. "Yo puedo" me digo a mi misma.

Necesito un par de cosas. Para empezar, bridas para cables —murmura en una expresión fría y divertida a la vez.

Tenemos varias medidas. ¿Quiere que se las muestre? —susurro con voz titubeante.

"Cálmate, Delacour, sabes lo que te haces".

Un ligero fruncimiento estropea las cejas de Granger, que son bastante bonitas.

Sí, por favor. La acompaño, Señorita Delacour —Algo en la forma que tiene de pronunciar mi apellido hace que se me erice la piel.

Salgo de detrás del mostrador con confianza y seguridad, pero lo cierto es que me concentro al máximo en no tropezarme como de costumbre. No sé porque pero me alegro mucho de haber decidido ponerme mis mejores vaqueros esta mañana.

Están con los artículos de electricidad, en aquel pasillo —le digo en un tono de voz que no consigo controlar

La miro y me arrepiento casi de inmediato. "¡Dios! ¡si qué es guapa!".

La sigo —murmura haciendo un gesto con su mano de largos dedos y uñas perfectamente arregladas.

Con el corazón desbocado me meto en un pasillo en dirección a la sección de electricidad. "¿Por qué está en aquí?" me pregunto. Y en una diminuta parte de mi cerebro surge una idea: "Ha venido a verte". ¡Imposible! La descarto de inmediato. "¿Por qué iba a querer verme esta mujer?". Es una idea absurda, así que me la quito de la cabeza enseguida.

¿Esta aquí por negocios? —le pregunto.

Mi voz suena completamente descompensada. "¡Basta! ¡Intenta calmarte, Fleur!"

He ido a visitar uno de los departamentos de la universidad, En estos momentos estoy financiando una investigación—me contesta con total naturalidad.

"¿Lo ves? ". Me ruborizo solo de pensar en las tonterías que se me pasan por la cabeza.

¿Forma parte de su plan para hacer del mundo un lugar mejor? —Pregunto de manera irónica.

Algo así —dice con una sonrisa fanfarrona. No puedo evitar bufar mentalmente.

Echa un vistazo a nuestra sección de bridas para cables. Honestamente no me lo imagino haciendo bricolaje, esas inmaculadas uñas y suaves manos no deben de haber cogido una herramienta en su vida. Se inclina y coge una caja.

Estas me irán bien —dice con su perfecta sonrisa.

¿Algo más?- Pregunto de manera profesional.

Quisiera cinta adhesiva- y yo no puedo evitar mostrar una cara de extrañeza.

¿Está decorando su casa? – Pregunto inconscientemente.

No, no estoy decorándola —me contesta rápidamente. "Es evidente tendrá a alguien encargado de hacerlo por ella".

Me sonríe, tengo la extraña sensación de que está riéndose de mí.

Sígueme—murmuro incómoda—. La cinta está en otro pasillo- .

Miro hacia atrás y veo que me sigue y por alguna extraña razón una estúpida sonrisa se forma en mis labios.

¿Lleva mucho tiempo trabajando aquí? —me pregunta en voz baja.

Cuatro años —murmuro mientras llegamos a nuestro destino.

Me agacho y cojo las dos medidas de cinta adhesiva que tenemos para mostrárselas, sin perder la sensación de sus ojos clavados en mí.

Me llevaré esta —dice Granger señalando uno de los rollos de cinta que le tiendo.

¿Algo más? —le pregunto.

Un poco de cuerda- .

Por aquí- La insto a que me siga.

—¿Qué tipo de cuerda busca? Tenemos de fibra sintética, de fibra natural, de cáñamo, de cable… - Hago muestras de todos mis conocimientos adquiridos estos años.

Me detengo al ver su expresión impenetrable. Sus ojos parecen más oscuros. ¡Madre mía!

Cinco metros de la de fibra natural, por favor-

Mido rápidamente la cuerda con dedos temblorosos, consciente de que sus ardientes ojos marrones me miran con escrutinio. Yo por mi parte no me atrevo a mirarla. No podría sentirme más cohibida. Saco el cúter del bolsillo trasero de mi pantalón, corto la cuerda, la enrollo con cuidado y hago un nudo. Es un milagro que haya conseguido no amputarme un dedo con el cúter.

¿Iba usted a las scouts? —me pregunta frunciendo divertida sus perfilados y sensuales labios.

—Las actividades en grupo no son lo mío, señorita Granger- Digo mientras le dedico una tímida sonrisa.

Arquea una de sus perfectas y bien delineadas cejas.

¿Qué es lo suyo, Fleur? —me pregunta en voz baja y con una sonrisa socarrona.

La miro y me siento incapaz de expresarme.

Los libros —susurro como buenamente puedo.

¿Qué tipo de libros? —me pregunta mientras ladea la cabeza.

"¿Por qué le interesa tanto?"

Bueno, lo normal. Los clásicos. Sobre todo literatura francesa-.

Se frota la barbilla con el índice y el pulgar considerando mi respuesta. O quizá sencillamente está aburridísima e intenta disimularlo.

—¿Necesita algo más? -

No lo sé. ¿Qué me recomendaría? -

"¿Qué le recomendaría? Ni siquiera sé lo que va a hacer"

¿De bricolaje? -

Asiente con mirada burlona y mi mirada se desplaza a los vaqueros ajustados que lleva.

Un mono de trabajo —le contesto.

Vuelve a alzar una ceja con expresión divertida.

No querrá que se le estropee la ropa… —le digo señalando sus vaqueros.

Siempre puedo quitármela —me contesta sonriendo.

—Ya...-

Siento mis mejillas arder ante su comentario. Y me siento bastante estúpida por ello.

Me llevaré un mono de trabajo. No vaya a ser que se me estropee la ropa —me dice con frialdad.

Intento apartar la inoportuna imagen de ella sin vaqueros. "¡Maldita sea Fleur! ¿En que estas pensando?"

¿Necesita algo más? —Vuelvo a preguntar mientras le tiendo un mono azul que creo que le sentara genial.

—¿Cómo va el artículo? -

Por fin me ha preguntado algo normal… Una pregunta que puedo responder. Me agarro a ella con las dos manos, como si fuera una tabla de salvación, y apuesto por la sinceridad.

No estoy escribiéndolo yo, sino Ginevra. La señorita Weasley, mi compañera de piso. Es la editora de la revista y se quedó destrozada por no haber podido hacerle la entrevista personalmente. Lo único que le preocupa es que no tiene ninguna foto suya original-

—¿Qué tipo de fotografías quiere?-

Muy bien. No había previsto esta respuesta. Niego con la cabeza, porque sencillamente no lo sé.

Bueno, voy a estar por aquí. Quizá mañana…

—¿Estaría dispuesta a hacer una sesión de fotos? - Pregunto quedando patidifusa por su comentario.

"Ginny estará encantada si lo consigo".

Ginny se pondrá muy contenta… si encontramos a un fotógrafo-

Estoy tan contenta que le sonrío abiertamente.

Dígame algo mañana —me dice metiendo la mano en su bolso.

Mi tarjeta. Está mi número de móvil. Tendría que llamarme antes de las diez de la mañana-

Muy bien —le contesto sonriendo.

—¡Fleur!-

Bill aparece al otro lado del pasillo. Es el hijo mayor de los señores Weasleys. Me habían dicho que había vuelto de Rumania, pero no esperaba verlo hoy.

Discúlpeme un momento, señorita Granger-

Granger frunce el ceño mientras desaparezco de su lado.

Bill siempre ha sido un amigo, y en este extraño momento en que me las veo con la rica, poderosa, asombrosamente atractiva y controladora obsesiva Granger, me alegra hablar con alguien normal. Bill me abraza muy fuerte, y me pilla por sorpresa.

¡Fleur, cuánto me alegro de verte! —exclama.

Hola, Bill. ¿Cómo estás? ¿Has venido para el cumpleaños de tu madre?- Le digo mientras le dedico un cálido abrazo.

Sí. Estás muy guapa, Fleur, muy guapa- Dice sonriente y se aparta un poco para observarme. Luego me suelta, pero deja un brazo posesivo por encima de mis hombros. Me separo un poco, incómoda. Me alegra ver a Bill, pero siempre se toma demasiadas confianzas, como la mayoría de los barones Weasleys.

Cuando miro a Hermione Granger, veo que nos observa atentamente, con ojos impenetrables y pensativos, y expresión seria, impasible. Ha dejado de ser la clienta extrañamente atenta y ahora es otra persona… fría y distante.

Bill, estoy con una clienta. Tienes que conocerla

Tiro de Bill hasta donde se encuentra ella, y se observan detenidamente. Tengo la ligera sensación de que el aire se vuelve denso a mi alrededor.

—Bill, te presento Hermione Granger. Señorita Granger, este es Bill Weasley, el hijo de la dueña de la tienda y hermano de Ginevra.-

Por un instante me siento dando explicaciones de más— Conozco a Bill desde que trabajo aquí, aunque no nos vemos muy a menudo. Ha vuelto de Rumanía, donde estudia dirección de empresas-

Señor Weasley-

Hermione le tiende la mano con mirada impenetrable.

Señorita Granger —la saluda Bill estrechándole la mano—Espera… ¿No será la famoso Hermione Granger? ¿La de Granger Enterprises Holdings?

Bill queda bastante deslumbrado. Granger le dedica una educada sonrisa.

Uau… ¿Puedo ayudarla en algo? – Dice con excesiva amabilidad.

—Se ha ocupado Fleur, señor Weasley. Ha sido muy atenta- Recalca la palabra atenta con un énfasis que no acabo de descifrar.

Estupendo —le responde Bill—. Nos vemos luego, Fleur.

Claro- respondo sin más volviendo a centrar mi atención en Hermione.

Lo observo desaparecer hacia el almacén.

¿Algo más, señorita Granger?-

Nada más- Su tono vuelve a ser frío y distante-

"¿La he ofendido?¿Qué le pasa ahora? Esta mujer es tan extraña"

Marco el precio de la cuerda, el mono, la cinta adhesiva y los sujetacables.

Miro a Granger, pero me arrepiento inmediatamente. Está observándome fijamente. Me pone de los nervios.

¿Quiere una bolsa? —le pregunto cogiendo su tarjeta de crédito.

Sí, gracias, Fleur- me responde, tiene una forma tan particular de pronunciar mi nombre…siento mi corazón tamborilear.

Ya me llamará si quiere que haga la sesión de fotos-

Vuelve a ser la mujer de negocios. Asiento, porque de nuevo me he quedado sin palabras, y le devuelvo la tarjeta de crédito.

Bien. Hasta mañana, quizá. —Se vuelve para marcharse, pero se detiene—. Ah, una cosa, Fleur… Me alegro de que la señorita Weasley no pudiera hacerme la entrevista –

Sonríe y sale de la tienda a grandes zancadas y con renovada determinación, dejándome completamente impresionada por sus palabras. Pasan varios minutos antes de que mi cerebro vuelve a conectarse al mundo real.


Esto es todo por hoy, hasta la próxima, como siempre háganme saber lo que opinan y lo que les gustaría que ocurriese. Todas las ideas, opiniones y consejos con aceptados.

¡Cuídense y nos leemos en el próximo capítulo!