The Powerpuff girls no me pertenece, es propiedad de Craig McCracken, sin embargo, la trama y personajes secundarios (Oc´s) son de mi completa autoría. El plagio total o parcial de esta historia está prohibido. No autorizo su edición, manipulación, continuación y/o re publicación en esta u otra plataforma. ATRÉVETE A COMETER PLAGIO EN MI CONTRA Y TE REVIENTO A PALOS 3
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Capítulo 2
[TIEMPO]
El tiempoavanza de manera inexorable y no hay nada que podamos hacer para modificar su curso. Es imposible lograr que se desarrolle más lento o más rápido, o pretender guardar un poco para el futuro.
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Dedicado a MisguidedGhosts04
Buttercup soltó un soplido de fastidio. Estaba por elevar el vuelo e ir por Steve, cuando su intercomunicador vibró. Rápidamente observo en la pequeña pantalla un breve mensaje de Bridgett.
"Nos quedamos, pero Brittany no sale de su habitación. Los chicos están aquí, junto con su hermano y Break… Tío Boomer dice que no demores, ya envió reemplazo para ti."
¡Genial, perfecto!
Lo último que necesitaba era que Butch decidiera aparecer justo en ese momento.
Ella aún no hablaba con Break, mucho menos lo había puesto sobre aviso con la reciente llegada de su padre. La presencia de Butch solo empeoraba las cosas. Break no era débil, era igual o más fuerte que su padre y el resto de sus hermanos, sin embargo, algo que no podría evitar que le causara daño serían las palabras duras y venenosas de Butch. El repudio, desprecio y sabrá Dios que más cosas, podrían herir enserio a su hijo.
Su pequeño bebé… Todos sus hijos, a pesar de la rudeza, fuerza, soberbia, ego y edad que pudiesen tener, siempre serían sus bebés.
Buttercup emprendió el vuelo con rapidez. El desgarrador grito de Steve se podía escuchar claramente por todo Saltadilla. Sinceramente no quería saber qué cosas le estaba diciendo Butch al pobre Steve. El Rowdyruff boy verde podía ser un maniático cuando se lo proponía. Su especialidad, además de la fuerza de los golpes, era la tortura psicológica.
—… Desmembrarte lentamente mientras te ahogas con tu propia mierda. Del culo te meteré un bate de béisbol que te saldrá por la garganta…
Butch tenía sujetado a Steve del borde del cinturón que rodeaba la cadera del chico, lo tenía agarrado con solo dos dedos, sus piernas y brazos le colgaban. Todo él era un perfecto tono blanquecino, similar al color de la leche, de lo pálido que estaba.
—Bájalo, déjalo tranquilo, Butch. —Buttercup se posicionó frente al ruff, intentando sonar autoritaria porque la escena era de lo más bizarra. Los chillidos de Steve eran demasiado graciosos como para aguantarse la risa.
—Como gustes, Butternena —lo soltó.
Buttercup fue a por Steve y poco antes de que tocara el suelo, ella lo tomó por el pie y lo llevó de regreso al parque. A pocos centímetros del suelo, lo soltó provocándole un leve golpe en la cabeza.
—Cámbiate los pantalones, apestas. —Buttercup emprendió el vuelo y surcó el cielo con rapidez. Por unos minutos se sintió tranquila al no ser perseguida por Butch. Tenía la esperanza de que solo había aparecido por la zona por pura casualidad. — ¡O muy mala suerte! —De igual forma, tenía que pensar en algo rápidamente.
Alejar a Butch de Saltadilla, y de Break, era vital. Demasiado importante como para posponerlo.
Break había sufrido mucho con la muerte de su esposa humana, Diana, algunos años atrás, sumiéndolo en depresión y tristeza. Se alejó de todos y por un par de años no se supo nada de él. Incluso Butch lo buscó cuando supo que Break había desaparecido a las pocas horas de haberse enterado que su esposa había muerto en un accidente de auto, pero ni él pudo dar con Break.
Cuando Break regresó, recibió un muy merecido sermón por parte de Buttercup, y todos sus hermanos, ella le ordenó no desaparecer nuevamente pues era suficiente con lo que Butch hacía, Break juró que jamás volvería a irse sin decir nada, pidió perdón por haber causado problemas y todo volvió a la normalidad.
A los pocos meses de su regreso, se encontró con Bocc, amigo de la adolescencia, hijo de Brute y Buck, quien había llegado a Saltadilla con un mensaje de sus padres para las Powerpuff girls y Rowdyruff boys, informándoles cómo iba todo al otro lado del océano pacifico. Su llegada fue bien recibida por todos y Bocc se quedó unas semanas provocando que él y Break reiniciaran su amistad.
Amistad…
—¿Y mi beso de bienvenida? —Butch demandó al momento de posicionarse al costado de Buttercup
—¿Qué mierda te hace pensar que te voy a besar? —Buttercup detuvo su vuelo y lo observó con detenimiento mientras cruzaba los brazos.
—Ahí estaba, igual de inútil… —Y sexi— El bueno para nada e idiota de Butch.
—Vamos mi amor, me extrañaste. Butch lo sabe muy bien…
El Rowdyruff ladeó los labios, la tomó de la cintura y la pegó a su cuerpo. —Ay, no…— Buttercup tragó en seco cuando sintió la roca musculosa que la atraía con fuerza.
A pesar de los años ese violento arrebato aún causaba estragos en ella. Butch era un salvaje, un animal y un completo imbécil, pero se le hacía irresistible cuando su actitud dominante la tomaba. Además, estaba loco. A ella le excitaba esa locura.
— ¡Maldita sea! —chilló internamente. Ese corte de pelo estilo militar, con un ligero largo de la parte superior, lo hacía lucir autoritario y peligroso. Su torso marcado y muy bien trabajado aún le robaba suspiros a la puff, y a muchas humanas también. La ropa que llevaba no ayudaba en nada porque se ajustaba perfectamente al varonil cuerpo de Butch. —Y esa puta sonrisa de enfermo depredador sexual... ¡¿Cómo era posible?! —Algo tenía ese idiota que la dejaba idiota por su simple cercanía. La mirada penetrante de Butch le perforaba hasta los huesos. La hacía débil, la ponía estúpida y lo peor de todo es que se evidenciaba. No quería hacer notar que el simple tacto de sus dedos por sobre la tosca piel de Butch provocaba que ella se derritiera entre sus brazos. — ¡Y solo era un roce, maldita sea! —Pero no se quedaría ahí, observándolo como retrasada, sintiéndose una estúpida adolescente enamorada entre los brazos de su "príncipe" perfecto e ideal.Butch estaba muy lejos, a años luz, de ser siquiera algo similar a eso.
Buttercup reaccionó muy delicadamente dándole un rodillazo en la entrepierna, lo que ocasionó que Butch se doblara del dolor y la soltara. La puff provechó esa distracción y salió volando de ahí tan rápido como pudo, tomaría solo unos pocos segundos a Butch recuperar el aliento, pero sería suficiente para que ella pudiese escapar.
Sí, estaba idiota por él, se le caía la baba de solo verlo y aún sentía esas ganas de arrancarle la ropa y comérselo en ese momento, en ese instante sin importar nada... Pero no.No lo perdonaba. A pesar de cuanto lo amara, él jamás cambiaria, ni por ella ni por todos los hijos que habían tenido con el paso del tiempo.
Butch le había roto el corazón una y otra vez sin piedad. Ella ya se había hartado de perdonarlo, de esperarlo. De amarlo.
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Cuando ellos cumplieron 15 años, Butch supo que estaría condenado a esa mujer poco femenina, brusca, violenta y más salvaje que él.
Aunque sus respectivos hermanos mayores, y líderes, habían llegado a un acuerdo de "paz y armonía" entre ambos grupos, ni Butch ni Buttercup estuvieron de acuerdo. Se odiaban a muerte. Protestaron, renegaron, se repudiaron, se insultaron, se golpearon, se humillaron y al final, acabaron en la cama.
Aunque el inicio fue sumamente extraño para ambos, una noche bastó para saber que pasara lo que pasara, estarían ligados para siempre. Porque si bien aún seguían odiándose, también se atraían y mucho. Buttercup se resistió, luchó, y luego de golpearlo hasta el cansancio, Butch rió como maniático degenerado y se apoderó de ella. Los seductores y posesivos labios del Rowdyruff le nublaron las ideas, sus caricias poco delicadas le estremeció la piel y el calor subió tan rápido que ni siquiera notó que estaba entregándose a su némesis eterno. No supo cómo, pero acabaron en la habitación de un motel de paso, lejos de Saltadilla. Las horas pasaron y parecía que jamás se despegarían. Era sumamente increíble porque Butch ya había estado con humanas y nunca había disfrutado de aquella forma el acto sexual. Para Buttercup todo era sumamente placentero. La realidad había sobrepasado gratamente sus expectativas.
Luego todo se tornó suave, lento. Las mordidas y lamidas lujuriosas se volvieron besos cariñosos. El manoseo pervertido se transformó en caricias delicadas y lo que había sido una sesión de sexo salvaje y desenfrenado, término siendo un acto de amor. De no ser por la incesante llamada de Brick al celular de Butch, hubiesen continuado por el mismo camino. Pero dado que ninguno de los dos estaba seguro de lo que sería de ellos después de lo que acababan de hacer, en silencio, decidieron que era hora de irse a casa.
Por separado, por supuesto.
Mientras Buttercup se vestía de un lado de la cama, dándole la espalda a Butch, él hacía lo mismo desde el otro extremo de la habitación, pero cuando la PowerPuff buscó entre las sabanas la liga para sujetar su cabello medianamente largo, removió una parte que ella no notó, pero Butch sí. Él ni siquiera reparó en ese detalle, no pensó que ella lo fuera aún y aunque nunca había estado con una, al menos tenía cierto conocimiento sobre el tema.
Cuando vio que Buttercup entraba al pequeño baño de aquella habitación, se apresuró hacia la cama y observó con detenimiento la pequeña, pero muy significante mancha de semen, fluidos vaginales y sangre.
Buttercup le había entregado su virginidad.
A Butch le atacó el remordimiento.
—Pero ella… no lo aparentó, supo qué hacer, como moverse y todo pareció natural, con experiencia… —Por eso había sido un salvaje animal desenfrenado con ella. — ¡Mierda! —Butch vio a Buttercup salir del baño y un nudo se le atravesó en la garganta. Sí, era un desalmado, un hijo de puta y un enfermo sociópata. A pesar de sentir orgullo por no pertenecer a la raza humana, de mofarse de los valores humanos, tenía una pisca de conciencia y moral. Solo cuando él quería, obviamente.
—¿Por qué no me dijiste que eras virgen? —le cuestionó.
Buttercup enmarcó una ceja. —¿Acaso eso te habría importado?
—Con un demonio, verdecida, hu-hubiese sido un poco más… delicado. —susurró— ¡Al principio!
Buttercup cambió su expresión. —¿Acaso el más imbécil de los Rowdyruff tontos consideraría ser un poco no tan… el? Claro, como si eso fuera posible… Dudo que te importe la virginidad de la que te comiste por la tarde. Seguro que en la noche te tocará una experta y todo se olvidará. Butch, no soy idiota, yo sé a dónde terminará esto. En nada.
—¿Por qué no me lo dijiste?
—¿Para qué? ¿Qué caso tenía? Tú no tenías ni la más mínima intención de dejarme en paz. De no haber cedido, probablemente me hubieses violado.
—Hey, espera ahí, seré todo lo que quieras, y gracias, pero no soy ningún maldito violado, Butter… nena. — Butch sintió un ligero calor en su rostro, ladeó la cara y huyó de la mirada asombrada de Buttercup— Yo creí que tú… yo pensé, yo… Maldición —Llevó ambas manos por sobre su cabeza y enterró los dedos en su cabello.
—No importa… —Buttercup tomó sus botas y se dirigió hacia la puerta con la intención de largarse de ahí en ese instante. Después se pondría los zapatos, tenía que alejarse porque todo ese interrogatorio, y el sonrojo que le causaba la preocupación de Butch por no ser delicado con ella y su primera vez, comenzaba a incomodarle.
Cuando sus dedos rozaron la manilla de la puerta, Butch llegó a su lado, causándole un sobresalto.
—¿Te guardabas para alguien especial? —le preguntó al oído. A pesar de ser mucho más alto que ella, se las ingenió para que sus labios se deslizaran por sobre el cuello de Buttercup.
—Ta-tal vez… —respondió. Buttercup no pudo evitar estremecerse por el tacto, jadeó cuando sintió la lengua del ruff detrás de su oreja, descendiendo hasta regresar a su cuello el cual lamió y succionó hasta hacer una gran marca roja, igual a las que había hecho en todo su cuerpo.
—Yo no soy como cualquiera. Soy especial… —le dio la vuelta y la posicionó frente a él.
—Maldito idiota ególatra…
Butch le sonrió con sinceridad y lujuria retorcida. Ahí estaba, con esa mirada brillosa y las pupilas dilatadas, con los labios entre abiertos y su cálido aliento saliendo de su boca con pesadez. Ahí la tenia de nuevo, entre sus brazos y nuevamente excitada. Justo como el tipo de chica que en sus fantasías dominaba. La besó y terminaron en la cama, otra vez.
Después de un par de horas, y del mensaje de Blossom amenazando con destruir la ciudad en su búsqueda si ella no regresaba a casa en los siguientes 15 minutos, Buttercup tuvo que, literalmente, arrancarse de Butch para vestirse con las prendas que encontró y salir de ahí tan rápido como su súper velocidad se lo permitiera.
Ninguno de los dos mencionó palabra a sus respectivos hermanos.
Butch siempre alardeaba y contaba a sus hermanos de las mujeres que se llevaba a la cama, les contaba cada minucioso detalle sin omitir ningún dato, pero en esa ocasión no habló. Brick sospechaba que había desaparecido por casi 24 horas a causa de una mujer, no era idiota, además Butch estuvo de muy buen humor por varios días. Así que, o su rebelde hermano comenzaba a madurar, cosa que sabía era imposible, o se trataba de una mujer.
¡Una asquerosa y vil humana inmunda!
—¡ESCUCHAME MUY BIEN, BUTCH! —Brick gritó cual demonio enfurecido cuando descubrió unas bragas en la habitación de su hermano.
Había sido una casualidad, Brick buscaba una cajetilla de cigarrillos pues tenía demasiada pereza como para salir a buscar una, así que había entrado a la habitación de Butch, sabía que su hermano siempre tenía uno que otro cigarrillo por ahí tirado, y mientras hurgaba entre las pertenencias de Butch, se encontró con una prenda demasiado femenina. Sabía que Butch no era el tipo de hombres que guardaban trofeos, así que ESA braga negra con encajes en los bordes era especial. Tanto como para haberla tenido guardada en su cajón principal, completamente limpia y muy bien doblada.
—¡NO ME IMPORTA QUIEN SEA ESA ZORRA, PERO NO PUEDES!... ¡NO TIENES PERMITIDO TENER SENTIMIENTOS POR ELLA! —Brick incineró con su visión laser aquella prenda, mientras tenia a Butch fuertemente sujetado del cuello. Boomer estaba en el marco de la puerta, un poco asustado, pero con el rostro serio. — ¡NINGUNO TIENE PERMITIDO SENTIR EMOCIONES HUMANAS! ¡NO PUEDEN ENAMORARSE COMO UN ASQUEROSO HUMANO! ¡¿LO ENTIENDEN?!... ¡NO SOMOS HUMANOS, NO NOS COMPORTAMOS COMO ELLOS!
Butchveía con profundo odio a su hermano, pero se mantuvo firme en mirarlo fijamente. Brick observó a Boomer y este asintió inmediatamente, el Rowdyruff rojo regresó la mirada hacia Butch y apretó su agarre sobre el cuello de su hermano al no ver respuesta.
—¿Lo entiendes?... —siseó.
Brick jamás iba a permitir que ninguno de sus hermanos sucumbiera ante una humana. No permitiría que su sangre se mezclara con la de alguien tan bajo a ellos. Así que NO. Las únicas dignas de ellos eran 6, y 3 estaban completamente mal de la cabeza, además las Powerpunk girls parecían tener algo con los Rowdyright boys.
Y las Powerpuff girls… Sí, era una —puta— locura, pero ahí había un poco, leve, casi insignificante pero microscópica esperanza de que algo milagroso pasara. Porque a pesar de ser la única opción viable para no morir en la —jodida— soledad, las odiaban. Había llegado a un acuerdo de no agresión, pero eso no significaba que no las odiaran, sobre todo a Blossom. Odiaba sentirse estúpido en su presencia, odiaba notar como observaba su cabello cuando el viento lo hacía flotar con demasiada hermosura y lo que más aborrecía, era la manera en la que ella amaba y protegía a los humanos.
—¿Lo entiendes, Butch? —nuevamente el ruff rojo habló.
Butch levantó el rostro, a pesar de que el agarre de su hermano era fuerte y comenzaba a faltarle el aire, no se iba a doblegar. También era orgulloso, quizás más que Brick.
—Suéltame, pedazo de mierda. ¡Hare lo que se pegue la ga…! —Butch cerró los ojos y se dobló del dolor. Brick le había dado un rodillazo en el estómago.
—No idiota. Tú harás lo que yo ordene. Y te ordeno que te olvides de esa perra. No volverás a verla, no te la vas a coger otra vez y te olvidaras de ella… Además, ¿Quién podría siquiera querer a un fenómeno? No sirves para esas cosas, Butch, acéptalo… No existe mujer lo suficientemente enferma como para aceptar todo el infierno que tienes metido ahí… —punzó con su dedo en la frente del moreno— en la puta cabeza.
Los siguientes meses, Butch y Buttercup se encontraron a escondidas. Después de lo que pasó entre Bubbles y Boomer, Blossom les prohibió hacer cualquier lazo emocional o sentimental con cualquiera de los Rowdyruff boys. Pero ellos se veían, se encontraba y se tomaban cada que querían y cuando se les reventaba la gana. Buttercup odiaba admitirlo, pero por mucho que lo intentó, no pudo evitar enamorarse de él. Pero los años pasaron y él no parecía interesado en hacer público lo que había entre ellos dos. Él motivo era simple, Butch tenía miedo y ella también.
A los 18 años, Buttercup se hartó de esperar a que el ruff aceptara públicamente la relación que tenían, ella estaba dispuesta a enfrentar a sus hermanas, pero él no. Así que lo mandó al diablo, y terminó con él. Luego de unos meses turbios de sufrimiento silencioso, aceptó salir con Mitch, un viejo amigo de la infancia que siempre mostró interés en ella, y se dio la oportunidad que merecía. El tiempo pasó y su relación con el castaño continúo. Ambos se graduaron de la universidad y 10 años después, se casaron.
Sin embargo, secretamente, ella jamás dejó de ir a la cama de Butch. Solo él podía hacerla satisfacerla a cómo debía ser. A pesar del mucho odio que le tenía por no demostrar interés alguno más que el de llevársela a la cama, Buttercup siguió enamorada de él. Lo intentó por todos los medios, pero simplemente no pudo. Buttercup le fue infiel a Mitch todo el tiempo de su noviazgo y matrimonio pues nunca pudo satisfacerla por completo. Buttercup fingía disfrutar del sexo, pero la realidad era que el joven y apuesto doctor Mitch Mitchelson no le daba la talla. Y no era culpa de Mitch, eso ella lo sabía perfectamente, su esposo era lo suficientemente viril como para cumplir como hombre, el problema radicaba en que Buttercup no era humana, sino una súper creación.
Mucho más fuerte, más resistente y por ende mucho más compleja. El miembro de Butch era más grande, más largo y más grueso, pero sobre todo era muchísimo más resistente al de un humano promedio. Con Mitch solo tenía sexo por un par de horas sin posibilidad de que ella lograra el tan ansiado orgasmo y debía controlarse para no causarle daño. Con Butch debía fijarse un horario porque no podían seguir encerrados en la habitación por tantos días, solo su contraparte le daba la talla y él lo sabía perfectamente pues a Butch le ocurría exactamente igual. Aún en la intimidad, se complementaban.
Cuando Mitch cumplió 11 años de matrimonio con Buttercup, notó que ella lucía como una fresca y juvenil chica universitaria. Ni ella, ni sus hermanas, envejecían. Las hermanas de la Powerpuff verde ya iban por el segundo o tercer vástago, pero su esposa simplemente no quedaba embarazada. Asustado, Mitch se realizó algunos exámenes médicos, pero todos salieron perfectos, él estaba completamente sano. Con ayuda del profesor Utonium, sometió a Buttercup a pruebas de fertilidad, el resultado de las pruebas fue contundente, Buttercup estaba perfectamente sana, ella podía embarazarse en cualquier momento, pero ellos no eran compatibles. Nunca podrían tener hijos. El ADN de las Powerpuff girls era muy similar al humano, pero la mutación que había causado la sustancia X era tal, que solo podían unirse para procrear con ADN igualmente alterado.Sin mencionar que Buttercup, sus hermanas y los Rowdyruff boys parecían haberse detenido en el tiempo. Eran inmortales
Pocos meses antes de que Mitch cumpliera 40 años, una joven Buttercup se descuidó y pensando que su esposo ya se había ido a su ronda en el hospital, dejó una prueba de embarazo positiva sobre el lavabo del baño. Mitch entró rápidamente y sin avisar, pues ya en el auto, sintió que no alcanzaba a llegar al hospital y decidió orinar en su baño, cuando estaba por lavarse las manos, vio la prueba.
No… Ellos jamás serian compatibles. Las pruebas realizadas tiempo atrás, arrojaron que cualquier célula no compatible con Buttercup era eliminada de su cuerpo.
—¡Es imposible! —Mitch protestó y exigió una explicación. Al verse descubierta y con nada que perder, pues se había hartado de fingir, Buttercup le confesó la verdad. El hijo que esperaba era de Butch. Una semana después, se divorciaron.
Cuando Butch supo que la mujer de su vida esperaba un hijo de él, fue a por ella y reveló que la amaba desde que eran solo unos adolescentes. Por un tiempo fueron felices, pero cuando el pequeño nació y las responsabilidades se hicieron enormes y notorias, un día Butch se fue sin explicación alguna, dejando a Buttercup sola con su hijo.
Tiempo después, cuando el pequeño Butch Jr. cumplió 5 años, sus padres se reconciliaron, pasaron varios años juntos y todo fue feliz entre ellos. Los hijos de Blossom y Bubbles, al igual que el pequeño Butch, desarrollaron súper poderes como sus progenitores, creando así una nueva raza de súper héroes. Las Powerpunk girls y los Rowdyright boys se casaron con sus contrapartes respectivamente y los hijos no tardaron en llegar. Todo estaba bien, hasta que Buttercup se embarazo de nuevo. El día que los gemelos nacieron, Butch desapareció y no se supo nada de él sino hasta 4 años después. Justo el día que el profesor Utonium falleció, Butch llegó para consolar a Buttercup, dejándola nuevamente embarazada.
Entre Buttercup y Butch seguían las cosas igual, en el momento de nacer un bebe, Butch desaparecía y volvía varios años después. Ella lo perdonaba, se repetía la historia y él se iba. Cansada del abandono constante de Butch, Buttercup se casó con Tom, un catedrático universitario con quien fue feliz, pues aceptaba y amaba a sus hijos que en ese entonces ya eran 5. Pero 14 años después, Tom falleció y Buttercup quedó nuevamente sola. Pero al igual que sucedió con Mitch, Buttercup le fue infiel a Tom todo su matrimonio con Butch.
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—¡Vamos, nena! ¿Cuánto tiempo me harás esperar? —Butch la alcanzó en pocos segundos y voló a su lado. — Me has tenido castigado por demasiado tiempo.
—Déjame tranquila y lárgate… Me harté de ser tu muñeca inflable. Y ni siquiera visitas a tus hijos.
—La mayoría ya son abuelos, no me necesitan.
—¿Y qué hay del resto? Las niñas no dejan de preguntar por ti y yo ya me estoy hartando de decirles y explicarles que eres un maldito idiota cobarde…
—Butter mi amor, sabes perfectamente que sí me importan, sobre todo las nenas de Butch. Eres tú quien no me ha dejado verlas, ni bien llego a casa te sueltas como una loba salvaje y eso me calienta, pero no me permites ni cruzar la maldita puerta.
—¡¿Y por qué será?! ¿Tendrá que ver que tú nunca has estado para ellos, siempre has huido de tu responsabilidad?
—No soy ningún maldito irresponsable, Buttercup. Bueno si, un poco… pero nunca con ellos.
—¡Tenemos más de 20 hijos! ¡MÁS DE 20 HIJOS, BUTCH! —gritó histérica, por suerte aún estaban sobre el cielo, sin testigos a la vista— ¿Crees que quiero seguir siendo la burla de todos? Tú no has tenido que cargar con 24 hijos solo, yo si… Te he amado, me he entregado a ti, te he dado hijos maravillosos y siempre te he perdonado que nos abandones como si fuésemos basura desechable. Y me harté, me cansé de ti, Butch… —se le humedecieron los ojos. Realmente estaba cansada de aquella situación. Su último embarazo había sido perfecto pues Butch no desapareció como comúnmente lo hacía, estuvo a su lado y de sus gemelas, pero el día en que ellas cumplieron 3 años, Butch empacó sus cosas y se marchó.
—Nena, tienes que entender… —intentó acercarse a ella y tomarle el rostro, pero ella se alejó bruscamente.
—¿Qué? ¿Me dirás que no me amas? Ahórratelo, eso ya lo sé… Solo me has usado por que no tienes otra opción.
-—Si te amo, Buttercup. —A pesar de las incontables ocasiones en las que aparentemente la abandonó, siempre hubo una razón. Le dolía en el alma dejarla sola, y no ver a sus hijos por mucho tiempo, pero Butch trataba de no ser egoísta y ser responsable con algo tan preciado como lo era su familia.
Ella y sus hijos merecían lo mejor. Estar cerca de ellos solo les causaba problemas.
Se había largado, la había dejado sola con sus hijos, la había abandonado cuando más lo necesitó y solo regresaba por que no soportaba estar mucho tiempo sin ella. Había dejado que Buttercup se casara con otros hombres, que tuviera novios y relaciones estables, aceptó y soportó todo eso porque deseaba para ella a alguien mejor que él. Butch estaba loco, eso era algo que todos sabían, no era una novedad, pero temía que su demencia se contagiara a sus hijos. Lo notó con su primogénito.
Butch Junior comenzó a tener comportamientos y reacciones similares a las de él a temprana edad y a pesar de lo mucho que le dolió aceptar que solo era una mala influencia para su hijo, decidió irse. No se sentía capaz de cambiar su forma de ser, ni de controlar ese voluble carácter que siempre le trajo problemas. No quería que su hijo padeciera la burla de ser "un loco, enfermo igual que su padre" porque a pesar de lo mucho que él se mofaba de aquellas palabras, le dolía saber que lo consideraban inestable. Porque si, estaba loco, él mismo se daba cuenta. No había que ser muy listo para notarlo. Hablaba solo y había ocasiones en las que se peleaba con él mismo por cosas tan sencillas. Disfrutaba del dolor y la furia que provocaba en otros. No perdía oportunidad para burlarse de la desdicha ajena. Tenía manías poco sanas, algunos de sus mejores recuerdos eran cuando golpeaba a alguien hasta casi matarlo. Escuchaba voces que no existían y veía cosas donde no las había. Tenía lagunas mentales y su visión del mundo no era "normal". Nunca fue fácil lidiar con él mismo. Su yo interno era su peor pesadilla, su peor miedo y su peor enemigo, no quería lo mismo para sus hijos. Si se quedaba con ellos, probablemente acabarían igual o peor que él. Buttercup se merecía lo mejor, él era todo lo contrario a eso.
—¿Entonces?
Butch dudó. Quería decirlo, pero ni siquiera sabía que palabras usar para explicar que se largaba porque consideraba que era lo mejor para ella y para sus hijos. Quería decir que le dolía marcharse, pero era eso, o tener hijos mil veces peor que él. ¿Cómo explicarle que intentó romperse la cabeza por ser así y que al final, acababa llorando como un bebé por que la extrañaba, a ella y a sus hijos?
—Yo… —tragó en seco. —¿Cómo decirlo sin sonar tan idiota? —Tú sabes que u-un bebé absorbe todo lo que hay a su alrededor. Son co-como esponjas —rascó su nuca con nerviosismo y desvió la mirada— Sabes que no soy la persona más cuerda del mundo, te-tengo manías y mi locura puede perturbarlos. Si ellos hubiesen crecido viendo mis idioteces, serian como yo. Lo último que quiero es ver a más Butch´s por ahí. Ellos son igual a ti, mandones, gritones, pero son buenos. S-si hubiesen crecido a mi lado, probablemente todos estarían en prisión o jodidos hasta el culo. ¿Qué sé yo?... Además, tú mereces lo mejor, Butter, yo soy pura mierda… —levanto la mirada, Buttercup lo veía fijamente y sin inmutarse.
—Es la cosa más estúpida que has dicho y hecho en toda tu vida, Butch. Y mira que has hecho muchas idioteces… Como esa porquería de la energía azul. De no ser por que logramos sacar esa cosa del laboratorio del profesor, tú serias el responsable de tantos destrozos que esa… cosa, ha hecho. Pero ésta… Ésta es la que se lleva el premio mayor a tu idiotez. —destensó los brazos y emprendió el vuelo con rapidez. Quería matarlo, arrancarle la cabeza, quería… En verdad quería hacerle mucho daño por la explicación absurda que él había dado. —¡¿ACASO LA CREIA ESTÚPIDA?!
—¡BUTTERNENA! —gritó intentando alcanzarla.
Ella se detuvo, dio la vuelta y lo encaró con lágrimas en los ojos y la rabia saliendo de sus labios.
—¡TIENES 158 AÑOS, BUTCH, 158 MALDITOS AÑOS Y SIGUES IGUAL DE IMBÉCIL COMO CUANDO NOS CONOCIMOS!... ¡TE HAS LARGADO! ¡ME HAS DEJADO SOLA UNA Y OTRA VEZ SIN PONERTE A PENSAR POR UN MOMENTO EN COMO ME LAS HE ARREGLADO PARA CUIDAR DE TODOS NUESTROS HIJOS SOLA! ¡ME HAS ABANDONADO POR NADA, BUTCH!... ¡POR NADA! —exclamó furiosa— ¡HE VISTO A MIS HIJAS LLORAR POR TI! ¡PREGUNTAR POR QUÉ NO ESTÁS CON ELLAS!... ¡TODOS TUS HIJOS HAN VIVÍDO SIN TI, NO TE HAN NECESITADO!... ¡PERO ELLAS!… ¡Y BREAK, ÉL ES QUIEN MÁS TE HA NECESITADO Y TÚ NUNCA ESTUVISTE PARA ÉL!... —Estaba tan alterada que su pecho dolía. Se había estado guardando tantas cosas que hiso todo lo posible por no desmoronarse en ese momento— Me cansé de esto, Butch… Puedes meterte tu maldita locura y tu estúpido pretexto por el culo… Ya no me importas, éste es mi límite. —sollozó y cerró los ojos. Dio la vuelta lentamente y antes de retomar el vuelo le habló— Has lo que mejor sabes hacer y desaparece por 1000 años. No quiero saber de ti nunca más.
Butch vio la estela verde de Buttercup alejarse y no supo que hacer. Era mejor irse y dejarla en paz…
Buttercup se había acostumbrado a creer que solo la buscaba por el sexo, que se permitió "jugar" con él de la misma manera que Butch lo hacía con ella. Al final de una noche en la que ninguna palabra se decía, en la que solo los besos y las caricias expresaban todo, Butch se vestía con pesar odiando con toda su existencia su decisión de marcharse, y se iba antes de que ella despertara. Y todo era tan erróneo…
—¿Qué hacer cuando ella tenía cierta razón? —Buttercup ignoraba su verdad y aunque claro, acababa de confesarle su mayor temor, no le creyó. No la culpaba, era de esperarse— ¿Cómo hacerle entender a esa mujer necia que huía de su peor miedo? ¿Cómo explicarle que se iba pero que permanecía a su lado en las sombras?
En el anonimato y sin ella lo supiera, sin que nadie lo notara, Butch cuidaba de Buttercup y de sus hijos.
—¡BUTTERCUP! —gritó con fuerza, pero era demasiado tarde, ella ya se había ido. Él seguía ahí, como perro sin dueño, odiándose hasta el cielo— ¡Maldición, nada me sale bien! —Butch llevó ambas manos hacia su cabeza y se quedó observando a la nada.
Había regresado por su dosis de sexo desenfrenado, aquel por el que iba cada año esperando poder robársela por un par de semanas, y luego volver a "desaparecer". Pero no, el destino tenía que arruinarle la —puta— existencia y arruinar su único momento de desfogue sexual… Estaba tan jodido como la mierda y tenía que hacer algo pronto si no quería vivir en el —puto—celibato por años. — ¡AÑOS! — No pensaba estar por más de dos horas sin manosear a su chica, sin enterrarse en ella hasta no poder más.
—Si así lo quieres, mi amor… —suspiró resignado. Confesaría de una mejor manera, haría entender a Buttercup a como diera lugar que era mejor mantenerse alejado por el bien de ella, de las niñas, sobre todo para no causarle vergüenzas innecesarias. La idea de quedarse con su familia siempre era sublime, pero de solo imaginar que su maniática forma de ser mal influenciaría a sus hijas, le hiso pensar que ellas acabarían locas como él, o peor aún, como Brute, —¡Jamás permitiré eso! —hiso una mueca de desagrado. Mejor le haría entender a Buttercup, hacerla entrar en razón y convencerla. Después de recibir lo que papá necesitaba, él desaparecería nuevamente.
—Aunque me duela, es lo mejor, Butter.
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Buttercup observaba la escena con las manos sobre la cadera, su rostro expresaba entre enojo y entre alegría. Quería abrazar a su hijo, pero el menor de sus vástagos varones había desaparecido por varias semanas y ahora que lo tenía frente a frente, lo único que se le venía a la mente era darle una buena paliza. Break estaba sentado en la cabeza del comedor, a su lado y de pie, Bocc lo acompañaba. Boomer solo se mantenía recargado en la pared con los brazos cruzados y Brittany y Bridgett observaban la escena desde el umbral de la puerta.
Era demasiada la curiosidad por saber el próximo destino de su hermano, así que se asomaron solo un poco para poder escuchar aquella conversación.
—No debiste decirle… —Brittany susurró— Ahora lo va a matar…
—Fue él quien me pidió que le avisara.
—Chicas, creo que es mejor darles espacio. —Brandon, hermano de Bocc, les habló desde el otro extremo del pasillo.
Brittany se sobresaltó cuando escuchó aquella madura y sexi voz, cubrió su cabello rápidamente con ambas manos y en un parpadeo, regresó a su habitación. Bridgett suspiró y le sonrió al chico cuando regresó junto a él y su gemelo Bernard a la sala.
—¿Por qué no viene? ¿Está molesta conmigo? —Brandon interrogó.
—No es eso, descuida. Yo a-arruiné su cabello esta tarde. Mamá se lo cortó y ahora ella odia su cabello y a mí... —Bridgett respondió apenada mientras tomaba un mechón de su corto cabello.
—¿Por eso te lo cortaste tú también? —Bernard le sonrió y ella afirmó en silencio— Me gusta corto, te ves muy hermosa.
—Pero si le queda muy bien… —Brandon susurró mientras estiraba el cuello en dirección hacia el corredor.
Bridgett abrió los ojos y se sonrojó en el acto. Solo pudo sonreír tímidamente y cuando estaba por dar las gracias, el grito de Buttercup llamó la atención de los 3 jóvenes en la sala, otra vez.
—¡¿CÓMO TE ATREVES?! ¡He estado preocupada por ti todo este tiempo y tu vienes, como si nada!... Break, tenemos mucho que hablar.
—Yo me largo, esto está muy raro y no quiero ni saber qué pasará si Butch se entera de… bueno, de este asunto. —Boomer negó brevemente mientras caminaba hacia la puerta.
—¡BOOMER! —Buttercup dirigió su mirada hacia el rubio. Su expresión cambió y se tornó seria, peligrosa. — Yo, en tu lugar, me cortaba la lengua. Más te vale que el idiota de tu hermano no se entere. Tú no has visto absolutamente nada.
—Madre… —Break se levantó de la silla, Buttercup le ordenó no abrir la boca con una dura mirada e hiso caso.
—¿Me ves cara de querer morir? No mujer. —Boomer respondió relajado— Es su culo el que corre peligro, no el mío.
—Boomer…
—¿Tienes idea de lo que tu hermana me hace? Tengo suficiente con eso como para andar preocupándome por otro culo que no sea el mío —bufó— Ni siquiera puedo entender cómo ustedes la consideren la más tranquila…
—¿Qué? —Buttercup se extrañó, Break y Bocc no pudieron contener la risa. La mirada seria de Buttercup provocó que ambos regresaran a su postura original, seria.
—Olvídalo. —restó importancia con un ademán de manos— Yo me largo. Tus diablillos ya están durmiendo. —se acercó a ella y le susurró al oído— Yo que tú, me preocuparía más por ese par que tienes en la sala. Tienen 22 años y tienen el tamaño de Butch… ¿Qué diablos hacen detrás de esas niñas? Solo tienen 16 años… No es necesario ser muy listo para saber que solo quieren una cosa de ellas.
—Disculpe, —Bocc habló— ellos no son lo que usted piensa. No tienen ninguna mala intención con las chicas, yo pued…
Buttercup levantó la mano y Bocc se calló.
—Bocc, yo confío en tus hermanos. —regresó su atención al rubio— El único peligroso aquí eres tú, Boomer. Por suerte mis sobrinos heredaron todo de Bubbles… Es mejor que te largues y espero que Butch no se entere de nada.
—¿Piensas ocultárselo?... —Boomer arrugó el entrecejo y le susurró— Ellos andan por ahí, tomados de la mano y besándose en público. Con Butch de regreso en Saltadilla… ¿Cuánto tiempo crees que le tome verlos? O sus hermanos.
—A-ayúdame… —suplicó— No sé de lo que sea capaz Butch si se entera
—¡Madre…!
—¡Tú te callas! —Buttercup y Boomer reprendieron al unísono a Break.
—No le tengo miedo a papá, —respondió— además…
—Niño, mejor cállate y siéntate. —Boomer lo interrumpió— Tú no sabes quién es el enfermo de tu padre. Por cosas insignificantes ha desatado infiernos. Cierra la maldita boca y te aplastas en esa maldita silla hasta que tu madre sepa qué demonios hacer contigo y… tu noviecito.
—Él no está solo. —Bocc tomó la palabra y colocó su mano sobre el hombro derecho de Break en señal de apoyo.
—Bocc, yo no estoy en contra. Lo que los haga feliz, está bien para mí. —Buttercup les sonrió— Pero con respecto a tu padre, hijo…
—¿Yo qué?
Y todos palidecieron.
Boomer tragó en seco y por más que suplicó al cielo haber escuchado mal, supo inmediatamente que no se había equivocado. Bocc bajó la mirada por unos segundos hacia Break y dio un leve apretón en el hombro de su novio. Break ladeó los labios. De todos en aquella habitación él era el menos preocupado. Dirigió su mirada hacia su madre, quien lo vio horrorizada, este le hiso un breve gesto para calmarla, pero solo consiguió ponerla aún más nerviosa. Buttercup cerró los ojos. Temía por la vida de Bocc y probablemente, Break también corría peligro. Su instinto le decía que Butch había escuchado más de lo que ella quisiera, si era así, las cartas ya estaban sobre la mesa y no había vuelta atrás.
—Me voy. —Boomer susurró y cuando pasó alado de Buttercup, esta le imploró con la mirada que se quedara, pero el rubio solo le apretó suavemente el hombro y salió de la casa como alma que llevaba el diablo. No, él no era tan idiota. Mientras más rápido se alejara de ese próximo infierno, mucho mejor.
—Maldita sea… ¿Qué está ocurriendo aquí? —Butch demandó saber, pero unos pequeños grititos provenientes del corredor llamaron su atención.
—¡Papi!
—¡Papi!
Ambas pequeñitas corrieron por el pasillo, con Bridgett y Brittany detrás. Las niñas se abalanzaron hacia Butch, él las recibió con los brazos abiertos y cuando estuvieron a su alcance, las cargo y elevó en el aire.
—¡Las nenas de Butch! —exclamó sonriente y soltó una estruendosa carcajada cuando las pequeñas besaron sus mejillas, causándole cosquillas.
—¿Nos trajiste dulces? Ya nos acabamos los que nos diste la semana pasada.
—¡Y prometiste más muñecas!
Bridgett y Brittany llegaron a su lado. Butch bajó a las pequeñas y abrazo a las gemelas mayores. Cada una se aferró a él por unos segundos.
—¡Hey! ¿qué veo aquí? —observó por unos segundos a sus hijas, sus nenas ya no eran tan nenas y eso causó que algo dentro de él le estrujara el alma— Se ven… ¡Wow! Butch no es ciego, y ustedes lucen igual que su madre a su edad. Se ven hermosas… Maldita sea. ¡Más les vale que mañana se rapen la cabeza y les salga acné y engorden mucho! —exigió.
—¡Papá!
—¡Papá! —ambas protestaron, pero le sonrieron.
—No quiero humanos detrás de ustedes… —advirtió— O aquí correrán ríos de sangre.
—Papi ¿Verdad que te quedarás con nosotras esta vez? —Brandy preguntó.
—No. —Buttercup respondió inmediatamente— Él solo viene de paso. Ya estaba por irse.
Butch observó a sus pequeñas y les sonrió apenado— Después hablaremos de eso ¿sí? — levantó la mirada y pudo ver en la mesa a Break y Bocc.
—Hola papá.
—Un gusto saludarlo de nuevo, señor.
Butch ladeó los labios. Bocc era igual de "señorito" que su padre, era un alivio para él que casi ninguno de los hijos de Brute sacaran su carácter. Siempre pensó que los pantalones en aquella relación los tenía Brute, pero fue sorprendente saber que ella estaba bien domada y controlada por su marido. —Menos mal. — Esa mujer era el infierno andante. La escena se le hiso rara, no había escuchado nada más que la última oración de Buttercup, pero todos parecían tensos. Boomer evitó mirarlo a los ojos directamente cuando salió y eso no le hubiese molestado si no hubiese pasado varios meses sin ver a su hermanito menor. Ahí pasaba algo.
—¿Qué hay? —saludó.
Cuando movió la cabeza hacia la izquierda, pudo ver que al final del pasillo había dos chicos altos y corpulentos. A pesar de que sus otros hijos eran físicamente similares, todos estaban fuera de Saltadilla, ocupados en sus rondas y sus asuntos. Ese par era ajeno a cualquier miembro de su familia y la idea no le agradaba en lo más mínimo.
—¿Y ustedes quién mierda son? ¿Qué hacen en mi casa?
El aire se tensó nuevamente y Buttercup, junto a Bocc y Break, se movieron con rapidez para impedirle el paso.
—Butch…
—Papá…
—¿Quiénes son esos imbéciles?
Cuando Butch vio a Brittany y Bridgett posicionarse frente a esos dos sujetos, protegiéndolos con sus cuerpos, su cerebro hiso un "clic".
—Oh no… No, no y no. ¡Ni siquiera sobre mi jodido y putrefacto cadáver! —¡BUTTERCUP! —rugió.
—¡Cálmate!
—¡Les voy a cortar la polla si no se largan de mi casa ya mismo!
—¡PAPÁ!
—¡MAS VALE QUE NO LOS VEA CERCA DE MIS HIJAS!...
—¡BUTCH!
—¡Y UNA MIERDA!... —se elevó en el aire, con toda la intención de partiles la cara a Bernard y Brandon, pero un pequeño susurro a su izquierda lo detuvo.
—Mamá ya sabe que soy gay…
Butch destensó los músculos, lentamente giró el cuerpo y observó a Break, quien estaba fuertemente agarrado de la mano de Bocc.
—¡VAYANSE! —Buttercup gritó, tomó con rapidez a las pequeñas gemelas y se las dio a Bernard y Brandon. Brittany y Bridgett palidecieron, jalaron de la mano a los chicos y salieron de la casa por la ventana. Los 4 jóvenes, junto a las pequeñas, se perdieron de vista con rapidez. Buttercup observó por unos segundos las 4 estelas, de diferentes tonos verde, tomar dirección hacia la casa de Blossom y Brick.
—¿Qué? —Butch interrogó.
—Butch…
—Lo que oíste, mamá ya lo sabe… —Break soltó un suspiro y rascó su azabache melena— Me encontró con Bocc y bueno, no lo tomó muy bien al principio, pero ahora ya todo…
—Butch… —Buttercup se interpuso entre él y su hijo. Sus ojos lagrimearon. Temía por Break y Bocc, sabía que Butch no se controlaría, que estallaría y sinceramente, no se sentía capaz de detenerlo. — Butch, mírame, e-es nuestro hijo. No puedes… —se le quebró la voz y tubo que tapar su boca con la mano para reprimir el quejido que quería escapar de sus labios. — Él es un adulto y-y…
—¿Pero y eso qué importa?
Buttercup parpadeó confusa.
Butch regresó la mirada hacia atrás y vio que los chicos ya no estaban. —¡MIERDA!... ¡Llama a tus hermanos!... ¡RÁPIDO!... —se elevó un poco y salió por la ventana.
—¿Qué demonios?... —Buttercup se limpió las lágrimas y observo a Break y Bocc.
—Él lo sabe desde hace mucho tiempo, mamá… Yo fui quien le avisó a tío Brick que papá estaba de vuelta, nos encontramos ayer por la noche.
Buttercup casi se tiraba al suelo a llorar. La sensación que le oprimía el pecho desapareció inmediatamente y fue inevitable que sonriera mientras limpiaba las ultimas lágrimas que había derramado, pero el sentimiento no le duró mucho, una nueva preocupación le hiso temer. Ahora eran los gemelos los que corrían peligro en las manos de Butch.
—Oh, Dios, tus hermanos, Bocc…—advirtió. Sacudió levemente la cabeza y se acercó a la ventana— Trataré de detenerlo, pero no sé por cuanto tiempo pueda hacerlo. —sin esperar respuesta, Buttercup fue detrás de Butch.
—:—
Butch estaba tan furioso que sentía sus puños temblar. Los iba a matar. Ese par desconocían con quien se habían metido. Nadie se atrevía a poner la mirada sobre sus hijas. —… Y les partiré el cráneo y luego les sacaré sus putas entrañas… — En su cabeza ya podía ver mucha sangre derramada por doquier y eso era algo que le gustaba, más aún si provenía de quien se habían atrevido a poner un dedo encima de sus bebés, sus nenas…
—¡BUTCH!... ¡BUTCH! —Buttercup lo alcanzó en pocos segundos y se posicionó frente a él, impidiéndole el paso.
—Apártate —siseó.
—¡ESCUCHAME, CON UN DEMONIO!
—Tengo algo importante qué hacer, quítate.
—¡Escúchame, imbécil! —lo abofeteó para regresarlo en sí. Podía ver que en ese momento Butch era todo, menos él.
Tenía las pupilas dilatadas y la mirada oscura, penetrante. La sonrisa de demonio se asomaba en sus labios y todos los músculos estaban tensos, duros como rocas. Respiraba con pesadez y podía ver claramente el vapor que salía de la boca de Butch. Hervía en odio y locura, se podía percibir hasta en el aire.
—Los voy a matar.
—¿Oíste lo que Break te dijo? ¡ESO ES LO IMPORTANTE AQUÍ!
—¡SI, MALDICION! —enfocó su mirada en ella— ¿Qué quieres que yo haga? No necesita mi opinión. Él ya es mayor y sabe qué diablos hacer con su vida.
Buttercup suspiró aliviada para luego reaccionar sorprendida. Enmarcó una ceja y cruzó los brazos, esperando una explicación más detallada. —¿Cómo es eso de que ya lo sabías? ¡¿Y POR QUÉ YO NO!?
—Break siempre fue gay, Butter. No del tipo afeminado, gracias al cielo —murmuró— Cuando cumplió 16, conoció a Bocc, yo los encontré y… no quiero hablar sobre eso, ¿entiendes? pero cuando Bocc le contó a Brute, lo sacó de casa y prohibió a todos que le hablaran, ya sabes cómo es esa maldita mujer. Bocc se fue y Break tuvo miedo, hiso lo posible por ser… ya sabes, estar con chicas, conoció a la humana, se casaron, y toda mierda que pasó… Después de la muerte de ella, cuando desapareció, te mentí, si lo encontré, pero estaba con Bocc y no quiso que te enteraras. Tenía miedo de que reaccionaras como Brute y… —exhaló – Solo era cuestión de tiempo… Hace poco Brute permitió que Bocc regresara y Break lo acompañó. Yo estaba por allá y…
—Butch —lo interrumpió— ¿cómo…? No entiendo, tu nunca estás aquí, te largas y… ¿cómo es posible que sepas todo eso? ¿por qué mierda no me lo dijiste?
—En verdad piensas que no me preocupo por ustedes, ¿cierto? —suspiró— Butter, por muy alejado que he estado de ustedes, nuestros hijos han sacado demasiado de mí... —sonrió con culpa— He tenido que estar ahí, detrás de ellos. Es bueno presenciar sus campeonatos, premiaciones, toda la mierda académica. Con las chicas… eso no fue tan fácil, pero he tenido que enseñarles a controlarse porque han sido igual de imbéciles que yo. Tuve que darles instrucciones de cómo ser no tan… ellos. Las humanas son muy frágiles... y ah… —suspiró— Los arrestos, peleas… tanta mierda en la que se meten. Y saben que eres de armas tomar, casi matas a Butch cuando incineró la secundaria... —sonrió— Y, maldición, tienen razón, eres una fiera. —suspiró— Y con Break… tenía solo 11 años cuando me preguntó por qué veía a otros niños de su edad de manera distan a como veía a las niñas. A los 14 me pidió que lo llevara con alguna chica porque no quería que los hombres le gustaran. Lo llevé, pero al final se retractó y… te juro que estaba aterrado y yo igual, tuve que investigar sobre ser gay y tratamientos, o como revertir todo. Creí que solo era una enfermedad que se curaba con el tiempo… Luego apareció Bocc, pasó lo de su familia, Break entró en pánico, pero la chica le hiso bien y creí que estaba curado. Luego me enteré de que ella ocultaba lo mismo que él, eran la tapadera del otro y… ¿Qué podía hacer? Break… se odiaba. En ese momento me vi reflejado. Yo, queriendo huir de la basura que tengo en la cabeza, era como si él quisiera huir de algo con lo que había nacido. Lo único que le dije fue que debía resignarse, entre más se negara, más iba a sufrir… Me pidió que no te dijera nada, ni a sus hermanos y el resto de la familia. No hasta que él se aceptara. Supongo que ya lo hiso…
Buttercup escuchó atentamente. Asimilando cada palabra, procesándola.
—La vez que Butch Jr. y Bob pelearon por la hija de Bubbles, Bianca, aja, esa, yo evite que esos dos se mataran por ella.
Buttercup sonrió—. Al final se quedó con Boris, el hijo de Brat y Bomber.
Ambos sonrieron al recodar y por unos segundos, reinó el silencio.
—Has sido un buen padre para ellos ¿Por qué te has marchado y nos has dejado solos?
—Es mejor así. No estoy cerca de ellos y aun así llegan a ser un desastre. Hacen mierda cualquier cosa en segundos.
—Pero si has estado ahí para ellos, siempre que te han necesitado, ahí estas… ¿Hace cuánto que los ves a escondidas de mí?
Butch ladeó los labios. Ahora que estaba relajado, y ella también, se arriesgó y tomó a Buttercup de la cintura. —Siempre. Nuestros nietos son peores que sus padres, he tenido mucho trabajo, pero he tratado de estar cerca de ellos cada que puedo.
—Eres un idiota. —dio un suave golpe en el hombro izquierdo de Butch y luego apoyó el costado derecho de su rostro en el torso de Butch. Deslizó una mano sobre la cintura de él y la otra la dejó sobre el tórax—. Me dices que te vas para no causarles traumas y no sé qué más estupidez. Que eres peligroso y una pésima influencia. Que lo haces para que ellos no sean tan como tú, pero eso no ha evitado todos los líos que terminas solucionando, Butch… Siempre estas cerca de ellos, hasta de las niñas, de todos. Menos de mi… —susurró— Mejor admite que la del problema soy yo, y es a mí a quien evitas porque nunca me amarás. Que solo vienes cuando quieres sexo porque sabes que soy la única que puede dártelo. Vamos, Butch, dilo. Ya no lo ocultes, yo ya lo sé…
Butch negó en silencio, escuchando como su voz se apagaba. No quería bajar la mirada y descubrir que ella estaba llorando, porque eso era lo que siempre le hacía sentir como basura. Ver a Buttercup llorar era lo que más le dolía y afectaba a él. Cuando sus labios pronunciaron las últimas palabras, él la pegó a su cuerpo y con sus brazos rodeándola, se elevó aún más en el cielo.
—Jamás. Nunca más vuelvas a decir eso. Ni siquiera lo pienses, Buttercup.
—Es la verdad, Butch. Tú no me amas, nunca lo has hecho y jamás lo harás.
—Te amo, lo sabes. Y precisamente porque te amo, sé que tú mereces lo mejor y yo no lo soy.
—¿Y nuestros hijos? ¿Acaso no es prueba suficiente lo bueno que puedes ser para mí y para ellos?
—No me hagas esto más difícil… Ya es muy duro tener que dejarlos.
—Entonces quédate con nosotros… Quédate conmigo para siempre— Pidió en un susurró casi inaudible.
—¿No cambiaras de opinión?
—No. Seguiré pensando que te vas porque no me amas. Seguramente tienes a otra, una humana, a la que amas. Te escudas en ese absurdo pretexto para regresar con ella. Por eso me has dejado tener parejas, por eso no te da ni pisca de celos saber que tengo sexo con otros. Tú tienes a una humana, la amas y por eso siempre te vas.
¡AUCH!
—Buttercup… —la reprendió— Si había algo que podría herir, en verdad, el ego de cualquier ruff, esa eso. Ligarlo sentimentalmente con un humano. —No juegues con eso. —amenazó— ¿Celos? Por favor… No puedo tener celos de alguien que jamás me superará. ¿Crees que no sé qué anhelas que sea yo el que te toque? Siempre regresas a mí porque sabes que eres mía, me perteneces. Los he dejado vivir solo porque te dan algo de compañía… aunque los dos sabemos que tu solo puedes sentirte completa en mi cama.
—En tu cama, pero no en tu vida.
—Vamos, nena…
—Di lo que quieras, Butch —lo soltó—. Júrame el universo entero, como siempre haces cuando regresas, pero nada me hará cambiar de opinión. —se alejó.
—¿Cómo hacerte entender? Dime —la detuvo—. Si lo que más quiero es estar siempre con ustedes… Pero las discusiones, los problemas… Butter, me has demostrado tantas veces que no me soportas, te avergüenzas de mis estupideces y al final solo acabas hiriéndome por algo que es natural en mi… ¿Crees que no sé que murmuras contra mí y te quejas con tus hermanas, diciendo que jamás maduraré?... Eso duele, ¿sabes? De cualquier otro idiota simplemente no me importa, pero de ti…
—Haces exactamente lo mismo con tus hermanos, Butch. No seas hipócrita al recriminarme esto… Y a pesar de todo eso, te amo. Aunque estés retorcido, te amo. ¿No es suficiente?
—No cuando terminas decepcionada. —El silencio reinó por un momento hasta que Butch la tomó de la mano y la pegó nuevamente hacia él.
—Lo has dicho, han pasado tantos maldito años, y no terminas de aceptarme… ¿Cómo puedo estar contigo si vivo con el miedo de hacer algo realmente estúpido que terminará desquiciándote?
—Ya lo estás haciendo, idiota.
—¿Lo ves? ¡Ni esto me sale bien, joder! —exclamó— Acéptalo, Butter, estás mejor si mí.
Buttercup eludió su mirada y se soltó. Le dio la espalda y ágilmente, se limpió los ojos. No quería que la viera llorar, doblegada por la tristeza y decepción.
—Que así sea entonces, Butch. —escupió y emprendió el vuelo. Usó toda su super velocidad y huyó de ahí. Voló tan alto que las nubes se posaron a sus pies, la falta de aire le oprimía el pecho y en sus ojos podían reflejarse la tintineante luz nocturna de varias ciudades que contrastaban con el inicio de la bóveda celeste.
El universo nunca se vio tan inmenso como su pena en ese momento.
Estaba destinada a vivir la eternidad sola.
El tiempo se estaba deteniendo ahí, en la despedida.
—¿Por qué siempre tienes que afectarme de esa manera? Joder, como si no fuese suficiente con que me tengas atado a tu cadera, nena. —su gruesa y profunda voz le erizó la piel. Butch estaba justo detrás de ella, muy cerca de su cuerpo. Una de sus manos le acarició la cintura y la atrajo hacia él. Aquel duro cuerpo, esculpido por la perfección que se amoldaba a ella le hiso estremecer— Sabes que siempre te voy a amar, que me tienes a tus pies aún en contra de mi voluntad. Pero, maldición, mi amor, si lo único que puedo pensar en todo el jodido día es perderme en esa suave piel tuya…
—Entonces demuéstralo. Quédate
—Buttercup, esto ya es difícil sin que me digas nada…
—No pienso rogarte, Butch, que eso lo hagan las putas que te alejan de mí. Si juras amarme, demuéstralo. Si no, entonces vete y déjame en paz. No regreses. No me busques. No sigas rompiéndome en mil pedazos con tu incesante abandono… Mi vida será demasiado larga como para ser utilizada una y otra vez. Vete y déjame resignarme de una buena vez.
—No me amenaces —siseó.
Ella giro y lo encaró.
—No estoy amenazándote. Te estoy dando un ultimátum, Butch. Elige de una maldita vez y deja de jugar.
Ella hablaba en serio. Butch lo sabía. Nunca le había escuchado tal determinación y, si hacía memoria, ella nunca le había pedido que decidiera antes. Su fuerza de voluntad era inquebrantable. Buttercup había caído enamorada de él porque él era lo que ella necesitaba, justo como lo era ella para él. Estaban destinados el uno al otro, pero si alguno de los dos sentía las ganas suficientes de mandar al diablo al destino, esa sería Buttercup. Él lo había intentado muchas veces y simplemente había regresado arrastrándose a sus pies.
Ella no estaba jugando —Mierda, de verdad habla en serio… —. Podría amarlo, si, pero también podía vivir sin él. Ella había hecho su vida con un humano tras otro, hasta que la vida les alcanzara, Buttercup se recuperaba de pérdida tras pérdida, incluso de sus partidas. Ella siempre se reponía y lo superaba, Butch simplemente no había podido tener siquiera sexo con otra mujer que no fuera ella. No se veía acariciando a otra que no fuera su Butternena. Además, las humanas le daban asco.
Una vez, tiempo atrás, le había preguntado al esposo de Brute cómo era que la soportaba. Su respuesta fue tan simple, que en ese momento él se mofó de sus palabras: "La amo y ella a mí. Esa es la solución a todos nuestros problemas." Después, cuando tuvo un momento de lucidez, le preguntó a Brute que embrujo le había hecho a su marido para que aguantara su locura, ella simplemente le respondió con diversión: "Ya se resignó."
— ¿Estas resignada a mí? ¿Tú me aceptas?
—Lo hice desde el primer momento en el que te permití ponerme un dedo encima, Butch. Puedo odiarte por cómo eres, pero no puedo cambiarte, y aunque pudiera hacerlo… no quiero. Te amo así de idiota y estúpidamente retorcido y loco. Creo que a la que peor le va con esto de aceptarlos, es a Blossom. Si ella puede soportar al ególatra dictador de tu hermano, y Bubbles al pendejo de los tontos, entonces yo puedo soportar al loco idiota. Te lo he demostrado ¿No?
La sonrisa de Butch se ensanchó a tal grado, que sus blancos dientes le contagiaron la sonrisa. Butch la atrajo hacia él y la besó sin cesar. En cosa de segundos, sus cuerpos estaban agitados, deseosos por liberar la tensión sexual que ambos se provocaban.
—Dilo, Butch... —jadeó cuando la cargó y la obligó a separar las piernas para acunarle la cadera— promete que no volverás a dejarme. Jamás.
—Solo si te casas conmigo —gruñó. Ella se alejó bruscamente, sorprendida por tan repentina pregunta que solo pudo parpadear. Nunca consideró que Butch fuese el tipo de hombres que deseara contraer matrimonio, incluso ella encontraba tal hecho innecesario. Aunque se había casado con otros hombres y quedado viuda, nunca antes importó como lo que él le estaba proponiendo.
—¿Ha-hablas en serio? —susurró.
—Joder, nena, por ti quemaría el universo entero… Di que si, maldita sea, no me tengas con la puta duda.
—¿Y si me niego? —Buttercup lo vio ligeramente nervioso. Ella echó la cabeza hacia atrás y soltó una carcajada.
—Con un demonio, Buttercup…
—No. Dime. La verdad es que con esto no me conformo.
Butch le tomó el rostro y la miró fijamente. La yema de su pulgar le acarició los labios. La punta de sus dedos le acarició las mejillas y él suspiró.
—Lo juro. No me iré solo por una razón. —¿Cuál? La vio preguntarle en silencio— Porque en verdad es una jodida porquería masturbarme sin cesar sin poder encontrar consuelo. —Buttercup estrechó la mirada y se alejó. Él rió cual enfermo degenerado y la atrajo hacia él nuevamente— ¡Porque te amo, maldita sea!
—Eres un maldito enfermo… ¡HABLO EN SERIO, MALDITO IDIOTA!
—Yo también, mi amor. —la besó.
Butch la besó sin delicadezas. Solo como a ellos les gustaba. Sus manos le recorrieron el cuerpo, excitándose al instante. Logró arrancarle las bragas bajo la falda con rapidez y de inmediato, liberó la potente erección que le estaba incomodando dentro del pantalón. Ella se acomodó alrededor de su cintura y sin dejar de besarse, ahí en medio del cielo nocturno con las estrellas tintineando y la luna iluminando las nubes cargadas de agua, la penetró. Con algo de urgencia, abrió el cierre de la blusa de Buttercup y hundió sus labios en los pechos de la pelinegra.
Gloriosa maternidad que había esculpido el cuerpo de Buttercup. —Mierda…— a pesar de llevar más de 140 años hundiéndose en ella, Butch jamás se cansaría de hacerle el amor.
—Butch… —jadeó luego de que las embestidas la llevaran rápidamente al orgasmo. Era tan sensible cuando él estaba dentro de ella, que sus caderas pidieron por más cuando se removieron contra él, buscándolo más profundamente.
Butch aceleró el ritmo.
Era extraño hacerlo en el aire pues solo se tenían a ellos dos como apoyo. 120 años atrás descubrieron esa maravillosa novedad. De hecho, fue cosa de Brick y Blossom que, en un momento calenturiento, no se aguantaron las ganas y solo pudieron elevarse en el aire y perderse entre las nubes para no ser vistos. Fue así como descubrieron que hacerlo en el cielo era lo mejor.
Los jadeos de Butter lo excitaban aún más, ella movía sus caderas para fundirse en él y Butch la embestía solo para sentir la humedad y calor que ella emanaba.
—¡BUTCH! —la puff gritó al cielo cuando el tercer orgasmo la alcanzó. Si embargo, Butch aún tenía mucho por darle.
De pronto, el intercomunicador en la muñeca de Buttercup comenzó a vibrar. Ella se separó levemente de los labios de Butch para leer el nuevo mensaje que había recibido.
"Mamá, estamos con tía Blossom y creo que no fue buena idea venir aquí. Tío Brick tiene en interrogatorio a Brandon y Bernard y si no vienes en este momento, juro que me voy a suicidar por la vergüenza que estamos pasando. ¡Ven rápido!"
Brick, el golpeador.
—No… —susurró aterrada —Butch, la-las niñas… —lo interrumpió y se alejó de él, dejando en evidencia la notoria erección insatisfecha de Butch.
—Que esperen un par de horas más… —gruñó para darle la vuelta. La tomó de la cintura y se enterró en la humedad y calor de Buttercup desde atrás. Continuó embistiéndola potentemente. Fue duro, cero romántico o delicado. Había pasado demasiado tiempo conformándose con masturbarse pensando en ella, que no escuchó lo que ella intentaba decirle entre sus gemidos. Luego de embestirla por unos minutos más, con la espalda de Buttercup pegada a su pecho y sus manos hundidas en su cabello y alrededor de su brazo que la sostenía, Butch derramó su semilla en ella.
Jadeante le susurró al oído.
—Te lo prometo, no me iré, me quedaré. No lo paso bien sin ti… Mierda, te necesito tanto…
—No me mientas, Butch. —respondió agitada, giró su cuerpo y lo miró.
—Sabes que jamás te he prometido nada. Yo no hago promesas, nunca sé si podré cumplirlas, pero esta vez lo estoy haciendo porque no me iré… —la escuchó suspirar— Casémonos. —pidió antes de besarla lentamente. Podía sentir su aroma. Sabía que eso la había excitado y él estaba dispuesto a complacerla.
Esta vez fueron sus labios los que demandaron su atención. Buttercup quería más y él no estaba satisfecho, seguía duro por ella y quería otra ronda más. Necesitaba desnudarla por completo y lamerle hasta la conciencia. Había estado imaginando una serie de perversiones que quería probar en ella, una vez más. Entre los jadeos logró hablar
—Adelantemos la luna de miel, nena…
Buttercup negó y logró alejarse de él. —Brick está torturando a Bernard y Brandon.
—¿Y quién diablos son esos dos? —gruñó con furia.
Mencionar el nombre de un hombre, a segundos de haber tenido sexo caliente con él, no era algo que le agradara en lo más mínimo. Mucho menos, que fuesen dos nombres. Dos sujetos. A Butch le gustaba que ella solo tuviese un nombre en su mente. El suyo.
—Los novios de Brittany y Bridgett.
NOVIOS.
DE SUS HIJAS.
SUS HERMOSAS E INTOCABLES BEBÉS.
¡SUS CHICAS!
Y como si el universo le hubiese dado un puñetazo, Butch recordó instantáneamente su principal objetivo.
—Los voy a matar… —la soltó. Rápidamente, se acomodó la ropa y su erección bajó de inmediato— ¡TIENEN 16 AÑOS, BUTTERCUP! ¡¿CÓMO PERMITISTE QUE ESE PAR DE IDIOTAS POSARAN SUS ASQUEROSAS MIRADAS EN ELLAS!
—Estas dramatizando.
—¡Son unas bebés, maldita sea, Butter! —la miró con seriedad. Ella acababa de colocarse las bragas nuevamente y se estaba acomodando la blusa— ¿Recuerdas que hacíamos a esa edad?
—¿Cómo olvidarlo? —respondió aún sonrojada.
—Si. Exactamente. No pienso dejar que sean el entretenimiento de ese jodido par.
—Entonces yo era tu entretenimiento —cruzó los brazos.
—¿Qué?... ¡NO! —respondió alterado— Bueno, sí, un poco. ¡No! Me refiero a…
—Mejor cállate y date prisa, idiota.
—Además, Brute es su madre y está loca. Y Buck es muy idiota.
—Lo mismo dicen de ti. ¿Acaso ya se te olvidó que nuestros hijos están con sus hijas? Sabes perfectamente que solo ellos pueden ser sus parejas.
—Y una mierda. ¡Los voy a matar! —gritó histérico y emprendió el vuelo hacia la casa de Brick.
Buttercup rodó los ojos, pero sonrió. Quizás esta vez Butch no se iría, con sus hijas en desarrollo y los chicos rondándolas, necesitarían de un padre protector.
—Por Dios,no...—reaccionó y fue detrás de Butch.
Fue ahí donde Buttercup agradeció que el tiempo fuera algo inmedible para ellos. Ellos no guardaban tiempo, lo tenían de sobra. A fin de cuentas, el tiempo no avanzaba más rápido o más lento.
"Imposible lograr que se desarrolle más lento o más rápido, o pretender guardar un poco para el futuro."
—¡SI TE ATREVES A PONERLES UN DEDO ENCIMA, TE VOY A MATAR! —Buttercup gritó cuando se posicionó junto a Butch.
—¡YO LOS VOY A MATAR! —respondió sin bajar la velocidad.
Y aunque el tiempo pasaba, ellos siempre seguirán siendo ellos. Al igual que los originales, los descendientes siempre estarían ligados a sus contrapartes. Ironías de la vida, lo mismo ocurría con los hijos de Blossom y Brick con los de Berserck y Bullet al igual que con los hijos de Bubbles y Boomer con los hijos de Brat y Bomber.
—¡LES VOY A SACAR LA MIERDA Y HARÉ QUE SE LA TRAGEN!
Buttercup ladeó los labios. Estaba más que segura que Butch enloquecería por saber sobre su hijo gay, pero el destino resultaba tener un sentido del humor muy extraño. Él había enloquecido por saber de los novios de sus hijas.
—¡Te voy a patear el trasero, más vale que te comportes!
Solo esperaba que el tiempo le hiciera ver a Butch, y a sus 24 hijos varones, que sus hijas no permanecerían solas. Tarde o temprano encontrarían a su pareja, justo como había sucedió con ellos.
—¿Qué esperabas? ¿Qué permanecieran solas toda la eternidad?
—¡Tienen el tiempo de sobra, después pueden ver eso! —Butch incrementó la velocidad, dejando atrás a Buttercup, pero algo provocó que se detuviera de golpe. Ella lo alcanzó y Butch le susurró— Dime que ellas aún… E-ellas no…
—Ah... —parpadeó y después de dos segundos, comprendió la pregunta— Ehm…
—¡MALDITOS HIJOS DE PUTA! —Butch gruñó al cielo y expulsó una bola de energía verde de sus manos. Recobró la cordura por breves segundos y recordó su objetivo.
Buttercup reacciono rápidamente. Sus hijas seguían siendo vírgenes... ¿No?
—¡BUTCH!... —gritó, pero él ya le llevaba mucha ventaja. —¿Cómo rayos hacerle entender que la eternidad era demasiado larga como para estar solo?
Todos ellos eran inmortales.
Habían caído heridos gravemente, se habían enfermado, y algunos llegaron a estar tan lastimados a tal grado que habían entrado en coma, pero solo por unos días, en lo que su cuerpo se regeneraba. Al final siempre sanaban sus heridas, no envejecían, su fuerza era cada vez mayor. Sin embargo, la inmortalidad no evitaba que sintieran dolor y también sufrieran, las emociones humanas fluían en ellos con naturalidad, aunque los Rowdyruff boys y las Powerpunk girls se negaron demasiado tiempo en aceptarlo, acabaron rindiéndose. Eso los unía a la humanidad y entre ellos mismos.
—¡NI SE TE OCURRA PONERLES UN DEDO ENCIMA, BRUTE TE VA A PATEAR LAS BOLAS Y TE JURO QUE YO TE PATEARÉ EL CULO SI ESTO CAUSA PROBLEMAS PARA TODOS!...
Los humanos siempre necesitarían héroes que los protegieran, las arduas batallas en donde protegieron no solo la ciudad, sino el planeta entero, lo demostraban. Por eso sus hijos, al igual que sus nietos, bisnietos, tataranietos, y los descendientes de los Rowdyruff con las Powerpuff y de los Rowdyright con las Powerpunk, habían jurado y pactado defender y cuidar de los humanos pues los súper poderosos también necesitaban de ellos.
—No tienen idea del infierno que les espera a esos dos… —Butch gruñó cuando vio que algunos de sus hijos estaban sobrevolando alrededor de la casa de Blossom y Brick, sonriendo con excitación.
—¡SI SE ACERCAN, JURO QUE NO ME VOY A DETENER Y LOS VOY A MATAR A TODOS! —Brittany gritó mientras ella y su gemela protegían a Brandon y Bernard con sus cuerpos que, a su vez, mantenían a las pequeñas gemelitas en sus brazos, arrullándolas pues se habían quedado dormidas.
Brick, Boomer y sus hijos varones, se unieron a los hijos de Butch, alrededor de los gemelos. Bubbles, Buttercup y Blossom se encontraron en el aire y observando la escena.
—¿Tiene que ser así cada que una de ellas tiene novio? —Bubbles bostezó mientras acariciaba su gran vientre.
—Es como un rito de iniciación, tienen que demostrar que son dignos de ella. Bubbles ya lo sabes. Aunque ahora… Bueno, es Butch, ese hombre no está en sus cabales. —Blossom respondió mientras arrullaba al bebé entre sus brazos. — ¡CUIDADO Y TOCAN MI CASA O YO LOS ASESINARÉ A TODOS!
—Nunca lo está… —Buttercup cruzó los brazos y observó el campo de batalla. Todos estaban en el aire, lejos de la población de Saltadilla. Si era sincera, esos chicos estaban en desventaja. Eran ellos 2 contra más de 70. —Pobrecitos…
Una estela, en tono verde oscuro, pasó a su lado con velocidad. Bocc acababa de unirse a sus hermanos y las gemelas, Break se acercó a su padre y trató de razonar con él, cosa que era inútil, él lo sabía.
—¿No crees que están exagerando?
—Eso debieron pensar antes de tocar a tus hermanas —Butch respondió—. Ahora que lo pienso… ¡BOCC, APARTATE IMBECIL, O ME TOCARÁ PATERARTE EL CULO!
—¡SEÑOR, SE EQUIVOCA SI PIENSA QUE DEJARÉ QUE MIS HERMANOS PELEEN EN DESVENTAJA!... ¡SON MAS DE 70 CONTRA 2!
Y todos los presentes rieron a carcajadas. Era tonto pensar que los hijos de los Rowdyruff boys eran honorables a la hora de pelear.
—¡ENTONCES QUE SEAN TODOS CONTRA 3! Veamos si tienes las pelotas para pelear por Break, si eres digno de él… —añadió. No era necesario saber que sus palabras habían causado conmoción, todos detuvieran las burlas y risas.
Break se sonrojó y abrió los ojos. Sus hermanos y primos voltearon a verlo, el pánico lo invadió.
—Papá… —suplicó por misericordia.
—¡¿Cómo que digno?! —Butch Jr. demandó saber.
—Break es gay y su novia es Bocc.
—Esta noche será muy larga… —Buttercup cerró los ojos, y contó mentalmente hasta 10. Se acercó a Butch y le habló— Deja que ellas se aparten.
—¡NO PIENSO MOVERME DE AQUÍ HASTA QUE TODOS SE HAYAN IDO! —Brittany gritó, pero las miradas asesinas de sus hermanos le hicieron ver que era mejor hacerse a un lado.
—Es mejor que se aparten. —Bocc habló.
Bernard y Brandon les sonrieron a las gemelas y con un gesto, les hicieron saber que todo estaría bien. Brittany y Bridgett se miraron entre sí y asintieron. Sabían que no había remedio, todas sus primas y sobrinas habían padecido lo mismo cuando su romance con algún súper poderoso había salido a luz, así que se resignaron. Antes de alejarse, regresaron hacia los gemelos y para furia de todos, cada una se aproximó hacia su respectivo novio y lo besó.
Butch observó a Break, sonreía y veía directamente a Bocc y viceversa.
—Ni se te ocurra… —Butch Jr. amenazó.
Break ladeó los labios y rápidamente voló hacia su novio y también lo besó. Todos sus hermanos protestaron de inmediato, observaron a su padre, pero este simplemente los calló con un gesto de su mano.
—Que las tres nenas demuestren que son dignos de mis nenas y de Break. Y aquel que se atreva a decir algo al respecto, que venga y me lo diga a la cara para que le saque la mierda del culo.
Todos los hermanos de Break callaron inmediatamente. Nadie se atrevió a protestar.
Brittany, Bridgett cargaron a sus hermanitas profundamente dormidas y Break las escoltó, se alejaron de sus novios y se posicionaron junto a su madre, sus primas, sobrinas y las esposas de los demás. Break se acercó a sus cuñadas, las hermanas de Bocc, que resultaban ser las esposas de sus hermanos. Después de un rápido saludo, todos regresaron su atención al punto principal.
Buttercup solo observó.
Odiaba admitirlo, pero Butch siempre seria su hombre.El acto más paternal en él había causado que ella deseara robárselo, llevarlo lejos de ahí, arrancarle la ropa y hacerle ver que por mucho que lo odiara, siempre lo amaría. Haber defendido a Break, por sobre sus propios hijos y familia, la había excitado.
Lamentablemente tendría que esperar para saciar su calentura porque Butch estaría algo ocupado. Él, sus hijos, sus sobrinos y algunos de sus nietos, que estaban llegando para ver "El ritual de bienvenida a la familia", comenzaban a organizarse para la ¿Carnicería? que estaba por comenzar.
Butch rió con burla justo antes de que todos se fueran sobre sus 3 víctimas.
Estaba loco, cualquier acto demencial podría esperarse de él y eso debieron pensar los chicos al haberse atrevido a tocar a sus nenas. A fin de cuentas, Buttercup era la ruda, la fuerte, la protectora con su sangre, y Butch siempre sería el barón de la locura.
Eso ni el tiempo lo cambiaría.
FIN.
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Gracias por leer.
